No le regales un libro, mujer
viernes 26 de diciembre de 2008 13:36
Un breve receso para romper con el tedio de las comilonas navideñas. Agárrense un Almax, preparen un vaso con bicarbonato o lo que prefieran, reposen sus kilos de más frente al ordenador durante unos instantes y permanezcan atentos a la siguiente noticia, sacada ni más ni menos que de las páginas de cultura del Telegraph: los hombres mienten sobre los libros que han leído para impresionar a sus citas. Como lo de los documentales de animales, pero en plan literario. Y parece que las nenas lo hacen también, aunque en menor medida. Para que se hagan una idea de cómo anda el patio en Inglaterra, les dejó el ranking de "lecturas obligadas" para impresionar a la cita de turno:Top ten reads to impress a man:
1) Current affairs websites
2) Shakespeare
3) Song lyrics
4) Cookery books
5) Poetry
6) Nelson Mandela autobiography Long Walk to Freedom
7) Jane Austen
8 ) Facebook/Myspace
9) Religious texts
10) Financial Times
Top ten reads to impress a woman:
1) Nelson Mandela autobiography Long Walk to Freedom
2) Shakespeare
3) Cookery books
4) Poetry
5) Song lyrics
6) Current affairs websites
7) Text messages
8 ) Emails
9) Financial Times
10) Facebook
Nótese la divergencia de gustos entre ambos sexos: ahí donde los machos nos sentimos conmovidos por el clasicismo de Shakespeare o Austen y por las rotativos tipo Financial Times, las féminas prefieren las recetas de cocina, los SMS y el Facebook. ¿Estudio sexista, quizás? No, qué va, es que los ingleses son así. De todas formas, se nota que esta noticia proviene del Reino Unido, pues de hacerse en nuestro país, con los míseros índices de lectura que atesoramos, si en una discoteca le soltamos a la chati objeto de nuestro deseo carnal que nos empapamos de la prosa de Dahl o de la lírica de Yeats, lo más probable es que nos tire el cubata por la cabeza y nos denuncie por acoso sexual. Posiblemente seamos uno de los pocos países en los que se liga más diciendo que te has tragado la filmografía esencial de Rocco Siffredi antes que los videofascículos del último quinquenio del National Geographic.
Etiquetas: libros, sexo, sociedad
Esta noche no, cariño, prefiero bloguear
sábado 13 de diciembre de 2008 1:00
Vale, siempre me he reído de las encuestas. Vale, ésta viene de Intel ni más ni menos, con lo que los resultados tenderán a favorecer sus intereses. Vale, el artículo en el que viene la información tiene pinta de ser un choteo generalizado. Aun así...:Una encuesta online encargada por Intel ha arrojado como resultado, además de otras cosas, que el 46% de las mujeres se quedarían sin sexo durante dos semanas antes que renunciar a Internet por el mismo periodo de tiempo. Los resultados aumentan para ciertos grupos de edades; 49% de las mujeres de edad 18-34, y 52% de las mujeres de edad 35-44.
Tampoco es que los hombres sean inmunes al canto de la sirena de la red, pero las cifras no son tan dramáticas. Un 30% de los hombres cambiaría el sexo por internet durante dos semanas si tuvieran que hacerlo, con el 39% de los hombres de edad 18-34 dispuestos a hacer el sacrificio según la encuesta. Sólo el 23% de los hombres de edad 35-44 lo harían.
Conclusiones: a pesar del mito que dice que los hombres somos más aficionados a la tecnología que las mujeres, se impone el hecho irrefutable de que al final vamos más salidos. Y cuanto más mayores, menos dispuestos a sacrificar un buen polvo por temas tecnológicos: será que nos damos cuenta con la edad que esto de internet es un invento para jóvenes, o será que con el tiempo aprendemos a apreciar el valor de una buena terapia sexual. Ya lo decía Marvin Gaye.
Etiquetas: blogs, internet, sexo
Adictos al sexo
viernes 12 de diciembre de 2008 1:46
Yo que siempre pensé que esto de declararse un "adicto al sexo" era una vulgar excusa para cuando te pillan metiendo los cuernos ("cariño, yo no quería pero no es culpa mía: es que soy adicto al sexo") y resulta que navegando por internet descubro que las clínicas que curan la adicción al sexo son una realidad, por lo menos en EE.UU y el Reino Unido. Quién sabe, a lo mejor la montó Michael Douglas al terminar el rodaje de "Instinto Básico", cuando su mujer por aquella época, Diandra, le echó en cara sus constantes infidelidades y le urgió a tomar medidas so pena de enfrentarse a un divorcio millonario... Lo cierto es que al pobre tampoco le sirvió de mucho su presunta rehabilitación, pues terminó pagando una morterada en la separación que siguió a tan sórdido episodio, y me parece que el contrato prenupcial que firmó con la Zeta-Jones dejaba a las claras que a la primera que recayera lo desplumaba vivo y lo dejaba para los restos. Así que tanto si se trataba de un farol del actor como si realmente existe semejante dolencia me pareció que el negocio no iba a fructificar demasiado en el futuro.La cuestión es que no hace mucho leí que David Duchovny, tal vez a causa de su papel en "Californication" (estos actores y sus rodajes picantes...), ingresó en una de estas clínicas para salvar su matrimonio con la también actriz Tea Leoni. Al principio me sorprendí pero al cabo de un rato pensé: "a lo mejor funcionan y todo..." Pero no. Un par de semanas después me llegaban las noticias del divorcio del antiguo agente Mulder, y una vez más pensé que lo de la adicción al sexo era más una patraña que una dolencia psíquica real. Pero hete aquí que esta semana me topo con el artículo de la web de la BBC y leo cosas como ésta:
A 35-day programme at the centre doesn't come cheap.
It costs around £20,000.
Y ahí es cuando caigo en la cuenta: en realidad se trata de un castigo monetario por haber sido infiel demasiado a menudo, supongo que exigible por parte del cónyuge afectado. No está mal como terapia, en realidad, pues el dispendio monetario puede frenar al promiscuo más recalcitrante. Ocurre que como este desembolso suele preceder al castigo monetario real (el del divorcio que viene a continuación), y teniendo en cuenta los bajos índices de éxito a tenor de lo que han vivido los famosos de Hollywood, casi que te ahorras el internamiento y las terapias de grupo y, cuando te pillan saltando en la cama con otra, mejor sacas el móvil del pantalón de los pantalones que has dejado tirados por la habitación y te pones directamente en contacto con tu abogado.
Amor en tiempos de divorcios
miércoles 10 de diciembre de 2008 1:00
Interesante lo que puede dar de sí una simple pregunta en Friendfeed. Tal que así: "¿Saldríais con alguien que está en proceso de divorcio?" Ayer por la tarde había ya 40 respuestas y contando, y se había iniciado un jugoso debate sobre los pros y los contras del divorciado inminente como presunto buen partido. Obviamente, de todo, como en botica: desde los que opinan que depende del caso (naturalmente), pasando por los que confiesan que conocieron a su gran amor precisamente en estas circunstancias, y cómo no los que consideran a esta clase de sujetos poco menos que unos apestados sociales (por lo menos hay que dejar que completen el divorcio antes de abalanzarse sobre ellos cuales posesos en celo). Curioso que alguno incluso llega a confesar que se encargó él mismo de provocar el divorcio para luego hincarle el diente al cónyuge en trámite de liberación, para que vean ustedes lo perra que puede llegar a ser la raza humana.No es de extrañar de todas formas que los partidarios del "no" sean los que van ganando la partida, pues aún hay mucho prejuicio suelto ("los divorciados suelen llevar taras mentales a cuestas, no digamos ya si el proceso es reciente"), amén de mucha falsa moralina de cara a la galería ("¿quién? ¿yo? ¡jamás me aprovecharía de alguien en esta situación!"). Lo cual me hace pensar en el estado mental del pobre recién divorciado, un tipo que no sólo tiene que apechugar con los traumas de la separación sino que encima tiene que soportar que los demás lo vean como un bicho raro, una especie de tarado sentimental, una bomba de relojería a la cual mejor no acercarse no sea que nos estalle en los morros.
No puedo menos que solidarizarme con este sector de la sociedad, pues si ya es difícil ir de caza cuando uno es un soltero en condiciones, ni me los imagino afrontando las largas noches solitarias del invierno con la poco halagüeña perspectiva de ser la última de las opciones a la hora de pillar cacho. Echo de menos este motivo en el informe Why do men buy sex?, que ataca muchas causas para la afición a la prostitución femenina, pero ninguna concierne a los recién divorciados. Y atención a la estadística:
14 percent of Dutch men have bought sex as compared with nearly 40 percent of men in Spain. (Prostitution is legal in both countries.)
¿Habrá un exceso de divorciados en nuestro país?
Suba al siguiente nivel
miércoles 3 de diciembre de 2008 1:00
Es evidente que en esta vida hay gente para todo, y que en el apartado de descerebrados y salidos se podría montar una competición y llegaríamos a la conclusión de que, por mucho que echemos a volar nuestra depravada imaginación, siempre habrá alguien que superará nuestras fantasías más escabrosas y desbocadas, y de largo. Después de todo, no somos más que unos vulgares aficionados en un mundo repleto de depredadores sexuales. Esta reflexión de pseudo-filosofía basura viene al caso porque el otro día me enteré de la existencia de Rapelay, un videojuego diseñado para simular de la forma más realista posible una violación, de forma que para batir el récord hay que asaltar violentamente al mayor número de féminas que se pongan por delante. Dice la crítica especializada:En el pasado los juegos Hentai a menudo han acogido a ocasionales entusiastas de la violación. Se trata de sujetos perfectamente normales como tú, yo y el vecino de al lado, el cual sólo sale de su apartamento para comprar carne enlatada y bolsas de plástico. Me gusta pensar que esta clase de gente son los jugadores de la violación de "cerveza y galletitas". Están interesados en un divertido juego de violaciones de los de "empieza y juega" y no quieren estancarse en los detalles. Luego están los fanáticos de la violación que quieren un simulador de violaciones lo más realista posible. Quieren que incluya embarazos accidentales, lloros, abortos, amenazas de muerte, mezclas de combustible, control elevador completo, y controles de calentamiento pre-violación. RapeLay es el simulador de violaciones para fanáticos. Es el Falcon 4.0 de la violación.
Quédense con las fotos sacadas de las distintas fases del videojuego, que me abstengo de reproducir no sea que haya menores en la sala (aunque, bien pensado, éstos son los más peligrosos). Y ahora piensen un momento no ya en los jugadores que se pasarán horas y horas enganchados al juego de marras, sino en los programadores que han invertido meses o años de su tiempo diseñando semejante artefacto. Las jornadas dedicadas a mejorar la pixelización, a confeccionar los movimientos de los personajes, a diseñar los escenarios y el sistema de puntuaciones, a establecer los niveles de dificultad... ¿Dejarían que su hija saliera con alguno de los programadores del equipo?
Cuando era joven la gente se quejaba de la violencia del Carmaggedon. Ahora un juego de las características de Rapelay pasa desapercibido entre la avalancha. ¿Para cuándo uno de pederastas para la Wii?
Etiquetas: sexo, sociedad, tecnología
La juerga olímpica
martes 26 de agosto de 2008 0:00
Hay textos que se comentan solos, no hace falta ni siquiera escribir un post para hablar sobre el tema. Tal podría ser el caso del artículo del Times Online Sex and the Olympic city, escrito por Matthew Syed, un deportista adicto a los Juegos Olímpicos desde el año 1992, justo cuando se disputaron en Barcelona. Uno se pregunta si habrá una causa-efecto entre la Ciudad Condal y las grandes bacanales olímpicas, pero mejor nos guiamos por las palabras del autor y así nos hacemos una idea más o menos clara:A menudo me preguntan si la villa olímpica - el gran conglomerado de restaurantes y viviendas que acoge a los mejores atletas del mundo durante toda la duración de los juegos - es la fiesta sexual que todos dicen. Mi respuesta es siempre la misma: vaya si lo es. Jugué mis primeros Juegos en Barcelona en 1992 y practiqué el sexo con mayor frecuencia en esas dos semanas y media que en el resto de mi vida hasta ese momento. Es decir, dos veces, que podrá no ser mucho, pero para un chico de 21 años con un pregrado y los dientes torcidos, se trataba de un pequeño milagro.
Barcelona fue, para muchos de nosotros, vírgenes olímpicos, tanto sobre el sexo como sobre el deporte. Estaban las magníficas azafatas - para ayudar a los atletas - en sus camisetas de color amarillo brillante y faldas negras; estaban las encantadoras indígenas que vinieron a ver las competiciones. Y luego estaban las atletas femeninas - literalmente miles de ellas - pavoneándose, bailando, exhibiéndose y trotando alrededor de la aldea, vestidas en lycra y exponiendo yardas de brillantes, bronceadas, tersas e increíblemente exóticas carnes. Las mujeres de todos los países del mundo: musculadas, viriles, atléticas e irradiando estrógenos. Me pasé tanto tiempo en un estado de lujuria que me podría haber desmayado. De hecho, por lo que recuerdo creo que lo hice - ¿en un lugar así cómo podía uno distinguir la realidad de la tierra de los sueños?
No se trataba solamente de los chicos. Las mujeres también parecían sucumbir a sus hormonas, lanzando miradas audaces a diestro y siniestro y sonrisas de dinamita como si fueran confeti. No había comida o café completos sin una tremenda conversación con una larga saltadora de Cuba o una jugadora sueca de bádminton amazónico; el mutuo anhelo resultaba casi cómico de lo evidente que era. Había que hacer un esfuerzo de voluntad para mantenerlo todo bajo control hasta que la competición hubiera terminado. Pero una vez que nos eliminaban de nuestras respectivas competiciones, nos abalanzábamos sobre el otro cuales luchadores suicidas. Puede que hubiese una buena cantidad de sexo gay también - pero, dada la notoria homofobia en el deporte, quedó un poco más encubierto.
La cosa sigue diciendo que lo mismo ocurrió en Sydney y por lo visto sucede ahora en Beijing. Lean el resto del texto si tienen tiempo, pero ya les advierto que de momento he llegado a un par de conclusiones: la primera, que ahora entiendo todos los años de entrenamiento y preparación para unas olimpiadas. Yo pensaba que todo era por conseguir alguna medalla, pero por fin veo por qué se ponen tan contentos cuando se enteran de que van a ir a unos Juegos, y esas ansias por estirar a ver si llegan a los siguientes. También me resulta sospechosa la afición entre nuestros coetáneos de quedar eliminados a las primeras de cambio: si dicen que los españoles somos tan juerguistas y en la villa sólo empieza la bacanal cuando te quedas fuera... Y la segunda es que, por lo que leo en este artículo, el detonante fue Barcelona '92, y eso ya me toca más las narices, qué quieren. Me siento como cuando era un chaval y veraneaba cerca de Calella de la costa y todo el mundo me envidiaba por la gran cantidad de material sexual que se podía conseguir por la zona... y yo volviendo a casa con las manos vacías nueve de cada diez veces. Pues bien, en el 92 yo tenía 18 añitos, y mientras todo quisqui mojaba, ni les cuento cómo iba yo de apretado por aquella época, que para más inri coincidió con la ruptura de la relación con mi primera novieta fija. Si lo sé me pongo cinco años antes a tirar flechas, el único deporte en el que posiblemente me hubieran admitido con un poco de entreno.
El nuevo macho
miércoles 23 de julio de 2008 0:00
En la primera parte de Arma Letal, película de finales de los ochenta, dos policías comentan lo mal que le va a uno de ellos la relación de pareja, pues su mujer lo ha abandonado y ahora se siente solo. Su compañero le dice que lo que le pasa es que le gusta demasiado ir de duro, y que "estamos en los ochenta (sic) y ahora lo que se lleva es el macho sensible, que llora para seducir a las féminas", a lo que el otro le responde sardónicamente: "¿y qué te crees que hice? Llorar toda la noche solo tumbado en la cama". La escena en cuestión demuestra que el tema del "nuevo macho" no es precisamente novedoso, diría que lleva dando vueltas desde los años sesenta o así, y que cada vez que surge un nuevo brote feminista alguien vuelve a echar mano de este tópico para demostrar lo vulnerables que nos hemos vuelto los del supuesto "sexo fuerte" de unas décadas para acá. El último, el creador de la Lebowski Theory, una tesis doctoral sobre la película de los Cohen basada en el personaje de The Dude como metáfora del rol del héroe masculino en la actualidad. Ateniéndonos a su conclusión,A medida que el mito de la masculinidad sigue deconstruyéndose, los hombres deberían ser capaces de dejar de cogerse los testículos con la firmeza con la que lo han estado haciendo durante siglos, permitiendo así que la sangre circule hacia el falo flácido de la identidad masculina, explorando nuevos territorios masculinos en los que puedan sentirse seguros y erectos.
Ahí queda eso. No está mal como colofón a una tesis elaborada a partir de un fumado que se pasa la vida jugando a bolos y sin enterarse de nada de lo que sucede a su alrededor, ¿verdad? Ignoro la veracidad de todas estas teorías pseudosociológicas, pero mirando a mi alrededor me parece que el rol del macho dominante no ha cambiado tanto durante los últimos tiempos. ¿Que las mujeres se han liberado? Bueno, puede ser, pero ello no implica que los hombres se sientan tan acomplejados y se planteen esta clase de dudas existenciales. Bien, quizás algún tertuliano radiofónico o un catedrático universitario, pero me da la impresión de que estas cuestiones no van con la inmensa mayoría del vulgo. La otra noche paseaba por mi barrio y en una esquina vi a un par de adolescentes peleándose: el chico asía a la chica de la muñeca con bastante virulencia mientras le gritaba "¡como me lo vuelvas a hacer te vas a enterar!" Al final la cosa se calmó merced a la intervención de un par de transeuntes, pero la cara sumisa de la chavala no hacía presagiar que esa relación fuese a cambiar mucho de cara al futuro. Yo calculo que la parejita debía rondar los quince años más o menos, en teoría hijos de un mundo igualitario en los que las mujeres han dejado de ser el sexo débil y miran a sus parejas sin sentirse inferiores. Pues vaya éxito el de la educación recibida... Y de la plaga de casos de violencia "de género" mejor ni hablamos.
En vista de la distorsión entre la teoría conceptual y la tozuda realidad, dejemos que los Lebowskianos y demás inventores de la posmodernidad sexual vayan elucubrando teorías rocambolescas, que al final todo se resume a la conversación que oí hace unos meses en la mesa de al lado en un restaurante. Dos amigos estaban cenando y uno le dice al otro: "¿Y qué opinas de que te hayan puesto a una mujer como jefa?". Con una mirada de salido impresionante, su interlocutor respondió sin dudar: "¡Me da un morbo que te cagas! ¡Ya me la imagino obligándome a comerle el chocho por debajo de la mesa de su despacho!" Para eso debe servir la liberación sexual, digo yo.
Etiquetas: cine, feminismo, sexo, sociedad
Sexo no consentido
martes 22 de julio de 2008 0:00
El Agente Smith tituló la entrada que hacía referencia a esta noticia con un ocurrente "Déjeme que le explique, señor agente", pero a mí me gustaría hacer hincapié en otro aspecto de la misma que me ha llamado la atención. La historia es simple: dos hermanos de Wisconsin y un amiguete, todos de 20 años de edad, decidieron desenterrar un cadáver del cementerio de su localidad para que uno de ellos pudiera practicar sexo con él. Lo típico, vaya, es lo que tiene ser necrófilo y no contar con el pertinente título de forense. Se ve que la finada estaba de buen ver, uno de los inculpados vio la foto en su necrológica y pensaron en correrse una juerga a costa del cadáver antes de que la descomposición y los gusanos hicieran su trabajo.Si uno empieza a leer el artículo hay una frase que parece definitiva: "la ley de Wisconsin prohibe el sexo con cadáveres", dice, pero cuando uno repasa más a fondo el texto, se da cuenta de que en verdad no es del todo así. En realidad lo que estipula la ley en ese estado es lo siguiente, y cito:
La juez Patience Roggensack, redactando una opinión mayoritaria con otros tres jueces, dijo que la ley del estado prohíbe mantener relaciones sexuales con cualquiera que no otorgue su consentimiento "tanto si la víctima está viva o muerta en ese momento."
"Una persona razonablemente bien informada comprendería que está prohibido mantener relaciones sexuales con un cadáver," escribió.
Es decir, que el meollo del asunto no es que la chica en cuestión estuviese muerta, sino que no había dado previamente su consentimiento. De lo cual deduzco que si ahora alguien sacara por casualidad un testamento de la chavala en el que la misma autorizase a donar su cuerpo -en vez de a la ciencia- a todos los pervertidos sexuales de este mundo mientras fuera aprovechable, ¿se librarían estos profanadores de tumbas de su sentencia? Llámenme raro, pero me parece que la interpretación que hacen algunos magistrados de según qué leyes se me antoja como mínimo un pelín extravagante.
Etiquetas: fetichismo, noticias, sexo, sociedad
La generación "Cosmo"
sábado 29 de marzo de 2008 1:00
Nada como consultar las publicaciones femeninas para hacerse una idea de cómo hemos de reinventarnos los hombres si queremos cazar a las féminas que las leen. Ya hace tiempo que llegó a mi ordenador la relación de los mejores lugares para conocer a un macho comme il faut según la revista Cosmo y aún me dura el ataque de risa, tal es el compendio de estereotipos y falsos clichés que recopila la lista, mucho más reveladora sobre su público potencial o, en su defecto, sobre quién escribe la bazofia de artículos que la pueblan. Que esta publicación sea una de las más vendidas del planeta es algo que escapa a mis escasas luces, y si no me creen, analicemos esa lista y agárrense que vienen curvas. Según los editores de este panfleto, el hombre ideal se dejará caer por:- Una Apple Store
- La sala de pesas de un gimnasio
- Una de las empresas del Fortune 500 o tecnológicas
- Una campaña política
- Un bar de deportes el domingo por la tarde
Vale, aquí ya paro (la lista sigue pero tampoco es plan de ponerse a analizarla como si tuviese un alto valor científico). ¿Qué valores transmite este catálogo de lugares típicos y tópicos? El factor 'cool'-tecnológico (Macs), el factor guaperillas (cachas), el factor "pasta gansa" (multinacional de envergadura), el factor poder (políticos y demás fauna) y el factor social (si vas al bar con los amigotes es que tienes amigotes y no eres un bicho raro que te pasas los días recluido en tu habitación dándole al porno por internet). A mí me gusta el fútbol en compañía de amigotes y soy usuario de Apple, pero poco más. Aunque voy al gimnasio de la esquina las pesas no las toco ni por asomo, la política me la trae floja y a mi empresa familiar aún le quedan un buen par de años para incorporarse a la lista de la revista Fortune. Por tanto, suspendo como "chico Cosmo".
Aunque es cierto que en esta lista no se exige la pertenencia a todos los grupos de la clasificación, no puedo evitar preguntarme cuántas personas reúnen tales requisitos (¿el 1% de la población, quizás?). Porque lo que está claro es que las mujeres que lean este reportaje buscarán un compendio de todas ellas, pues dudo que les interese quedarse con un fanático de los ordenadores sin un duro o con un hooligan cervecero que se pasa el fin de semana encerrado en el bar frente a una pantalla catódica. Y digo yo que las féminas que recurren a este tipo de artículos como fuente de inspiración ya son mayorcitas como para creer en príncipes azules, ¿no? O tal vez son todas unas adolescentes ilusas, con lo que el futuro para los machos quinceañeros de hoy día se presenta más bien desalentador. Es por ello que lanzo la pregunta al aire: ¿a qué franja de edad van destinadas estas revistas? Y no menos importante, ¿realmente alguien se cree sus artículos?
Si la respuesta a esta última pregunta es "sí", que venga pronto un cambio climático radical y nos extinga a todos. Si la respuesta es "no", ¿para qué coño se compra nadie esta revista?
Sociedad 2.0
lunes 17 de marzo de 2008 1:00
A través del blog de Enrique Dans me entero de que en internet existe la posibilidad de opinar sobre los servicios de los "proveedores sexuales" (las putas de toda la vida, para que se me entienda) de diversas ciudades norteamericanas a través de ciertos portales de internet especializados. Es como las críticas de cine o como los foros de coches: se trata de emitir una opinión aséptica y eficaz que pueda orientar al futuro consumidor. Así, por ejemplo, en The Erotic Review podemos encontrarnos con lo que opinan los clientes de Giselle (Seattle), una latina veinteañera con los bajos rasurados (¿en forma de pera?) y que, como bien se apunta en su ficha, delivers as promised (vamos, que no da gato por liebre). Atendiendo a lo que dice un cliente del pasado mes de septiembre: "I forgot it was a service", intuyo que la popularidad de Giselle aumentará espectacularmente en los próximos meses... Si viven en San Francisco tal vez les interese más consultar el Red Book y, en plan general, tenemos el que asegura ser el mejor suministrador de críticas de acompañantes de la red, Big Doggie (al menos los precios aquí están al descubierto). Toda una variada gama para las más eclécticas necesidades.Cambiando de tercio, patidifuso me quedé el mismo día cuando fui a parar al portal Marry our daughter, un servicio que con el título ya indica claramente lo que posibilita. Quiero pensar que este portal es una coña marinera para que la gente pique y en cuatro días colgarán la foto de todos los depravados que han pujado, pero una lectura a sus FAQ me pone la piel de gallina y por un momento dudo. Por ahora, sólo válido para EE.UU., pero ya sabemos que aquí, por mucho que los critiquemos, al final siempre terminamos copiando lo que hacen los americanos.
El otro día leía un artículo en prensa que cuestionaba la legitimidad del fenómeno Chikilicuatre. Se preguntaba su autor hasta qué punto podemos fiarnos de la fiabilidad de las votaciones que se hacían en internet, y planteaba la inquietante posibilidad de que en un futuro no tan lejano se eligieran jefes de estado o presidentes de naciones surgidos a partir de fenómenos on-line similares. En principio se descartaba una hipótesis tan exagerada, pero viendo los ejemplos que cito ahí arriba y teniendo en cuenta la influencia que la red 2.0 tiene cada vez más en nuestra sociedad (si escogemos el marido de nuestra hija por internet, ¿por qué no los altos cargos políticos?) ya no me atrevo a rechazar nada.
Tal vez ha llegado el momento de preguntarse hasta qué punto internet puede convertirse en un invento perverso, y conste que yo soy muy liberal al respecto. O mejor aún, si en el fondo la perversión no viene por el sistema sino por las personas que lo integran, ¿no convendría ponernos a todos frente al espejo? Aunque si les soy sincero, el hecho de poder hundir a un político a base de votaciones SMS en el próximo debate electoral es algo que despierta cierto morbo en mi interior y que, si lo enfocan de la forma adecuada, podría incluso conseguir lo que ningún reality show ha logrado hasta el presente: que me deje todo mi sueldo en mensajitos mandados por el móvil.
Etiquetas: internet, política, sexo, sociedad
Así fregaba, así, así...
miércoles 12 de marzo de 2008 1:00
Recuerdo un gag de Martes y Trece (de esos de Año Nuevo) en el que se veía a Josema fregando los platos vestido de maruja mientras tenía un orgasmo: cuanto más fuerte frotaba más gozaba, y aunque la gracia del chiste no estaba sólo ahí no he podido evitar pensar en él cuando he leído una curiosa noticia en el portal de Yahoo! Atención al impactante titular: Los hombres que lavan los platos tienen una mejor vida sexual, ahí es nada. Una vez más nos enfrentamos a uno de esos estudios absurdos financiados por vayan ustedes a saber quién, aunque en este caso debo decir que el razonamiento reviste una cierta lógica."En general, cuanto más tareas domésticas hacen los hombres, más felices están las mujeres", explicó a la AFP Scott Coltrane, sociólogo de la Universidad de Riverside (California) y coautor del estudio, del cual se publicó un resumen en el sitio 'web' de la organización Council of Contemporary Families (CCF).
"Cuando los hombres hacen más tareas en el hogar, la percepción de las mujeres sobre la equidad y la satisfacción matrimonial aumentan, y la pareja atraviesa por menos conflictos", señaló el informe.
"Los sociólogos en general no nos ocupamos de esto, pero los terapeutas dicen que existe una correlación directa" entre el hecho de que los hombres realicen más trabajo en la casa y la frecuencia de los encuentros sexuales, indicó Coltrane.
En efecto, no hay como tener contenta a la parienta para conseguir las pertinentes contraprestaciones bajo las sábanas a un nivel óptimo, y si encima le regalamos flores miel sobre hojuelas, claro. No hacían falta muchos estudios para llegar a tan elaborada tesis, pero si de lo que se trata es de sacar conclusiones moralizantes para erradicar el machismo en el mundo conyugal cuidado con lo que se publica, no sea que el público al que va dirigido el estudio le dé por contraargumentar aduciendo que mientras la mujer friega los platos y hace la colada ellos se están tirando a la vecina del tercero.
De todas formas no está nada mal la campaña que se pueden sacar de la manga a propósito del tema. Ya me imagino a un sosías de Rocco Siffredi vestido de cocina, sujetando un plato con la mano izquierda y un cepillo con la derecha, y a una chica desnuda arrodillada y metiendo la cabeza por debajo de su delantal mientras puede leerse un eslogan (situado estratégicamente para cubrir las vergüenzas de la fémina): "Desde que a los platos saco brillo bien limpio me queda el frenillo". Si en breve empiezo a ver por la tele anuncios de lavavajillas enfocados al público masculino deduciré que el estudio de la Universidad de Riverside ha calado hondo en los departamentos de marketing de las multinacionales.
Etiquetas: noticias, sexo, sociedad
Culogordo
viernes 22 de febrero de 2008 1:00
Y ya que hablábamos de tendencias, es curioso lo que la estética ha ido cambiando a lo largo de los siglos. Lejos quedan ya las siluetas orondas de "Las Tres Gracias" como icono de belleza femenina, y supongo que muchos de ustedes si les preguntaran verían imposible que las redondeces volvieran a ponerse de moda, ahora que nos hemos acostumbrado a no tomar postre y a machacarnos las abdominales tres veces por semana. Pero sepan que todo puede ser en este mundo, y si no lo creen echen un vistazo a la última moda que nos llega de la Costa de Marfil africana, fruto del hit bailongo del momento:A national dance craze in Ivory Coast has spawned a black market in treatments claiming to increase one's bottom size.
The dance in question has been inspired by DJ Mix and DJ Eloh's hit song Bobaraba, which means "big bottom" in the local Djoula language.
(...)
However, doctors have warned of the possible dangers of some of the concoctions on sale.
(...)
Injections
In the sprawling Adjame market just north of the city centre in Abidjan, women sell "bottom enhancers".
"You need to inject this liquid into your bottom once a day," says a market trader, showing a vial of coloured liquid labelled "Vitamin B12".
Each vial costs $2. The label claims it is made in China.
Vale, hasta aquí. Quédense con el dato: las mujeres africanas, a raíz de una canción que alaba el orondo trasero de las féminas, acuden al mercado negro a por inyecciones que sirven para incrementar notoriamente el tamaño de sus glúteos. ¿Se imaginan la misma moda en el mundo occidental? ¿Aquí, cuyo mayor complejo por parte del sector femenino es "se me ha puesto el culo gordo"? Observen la paradoja: las mujeres de medio mundo haciendo dieta y ejercicio para reducir el volumen de sus posaderas y, justo cuando lo consiguen, resulta que la moda cambia y se vuelven a llevar los panderos prominentes. Esto sólo certifica que nuestros cánones de belleza vienen descaradamente impuestos desde el exterior, y que lo que nosotros consideramos deseable en el fondo no es más que un capricho del departamento de márketing de una multinacional, que controla hasta nuestras erecciones (hablo de la población masculina, claro está).
Conozco el caso de una señora de mediana edad que recientemente se depiló las ingles por aquello de tener sus partes íntimas bien rasuraditas. "Es que es la moda", dice ella con la boca pequeña. Esta mujer aún recuerda cómo en los setenta lo que se llevaba era la mata de pelo abundante, tanto en las axilas como en los bajos, y actualmente reza para que las tendencias no vuelvan a invertirse, no sea que su marido le exija nuevamente lucir pelamen entre las piernas para practicar la cópula conyugal. "Es que la depilación fue con láser, y a mi edad ya no me veo practicándome injertos para reponer existencias". Como la vi angustiada por el asunto, mejor no le digo nada de las noticias que van llegando de África, ella que ha pasado privaciones varias para lucir una silueta esbelta, a ver si va a descubrir horrorizada lo voluble que es el mercado del deseo sexual. Lo del culo gordo a lo mejor aún lo soportaría, pero el "donde hay pelo hay alegría" sería el acabóse para una señora tan esclava de las modas pasajeras.
Antinatural
jueves 14 de febrero de 2008 1:00
Como hoy es el Día de los Enamorados les hablaré de... sexo (¿por qué le siguen llamando amor?), o mejor de la hipocresía que lo rodea, aprovechando una curiosa noticia que apareció en el Salt Lake Tribune el mes pasado. La cosa va más o menos así: un tipo de Utah que se dedicaba a "pulir" las películas de todo contenido sexual para videoclubs selectos fue arrestado porque lo pillaron pagando a chavalas de catorce años para que le practicaran felaciones. Sí, parece cachondeo pero no lo es. En EE.UU. los guardianes de la moral conocidos como sanitizers se dedican a editar los DVD's de ciertos videoclubs para que toda la familia pueda disfrutarlos sin temor a que al niño de tres años se le empine. Pongamos por ejemplo que cae en sus manos una copia de Pretty Woman: ¿que a Julia Roberts se le ve un pezón de refilón? ¡Zas! Tijeretazo y aquí paz y después gloria: todos a gozar con una historia de amor aséptica en estado "puro" apta para todos los públicos.Uno supondría que sujetos así de castos deben predicar con el ejemplo en su vida privada, pero con los mormones de Utah todo es posible, y así lo demuestra la historia de este sanitizer al que ahora acusan de Satanizer. A raíz de este caso muchos norteamericanos se han llenado la boca de palabras como "hipocresía" o "doble moral", pero en el fondo la actitud de este "hijo de Utah" resulta comprensible hasta cierto punto. Es lo que tiene pasarse la vida censurando sexo: que al final tanta represión tiene que salir por algún lado. De nada sirven las excusas que esgrime el amigo, como la de que creía que trataba con dos chicas mayores de edad (digo yo que, por mucho que se pinten los labios, uno intuye que una chavala con cara de niña que cobra 20 miserables dólares por practicar mamadas a domicilio no debe estar en edad de pagar la hipoteca). Ante la duda de si "el desviado nace o se hace", parece claro que con el mormón la tara le viene de oficio.
En cuestiones de sexo la más sabia de todas para mí sigue siendo doña Marilyn Monroe, y con una cierta ventaja sobre sus seguidoras. A la pregunta de cuál era su opinión sobre el sexo, la actriz contestó ya en su época que el sexo para ella formaba parte de la naturaleza, y que ella amaba con pasión la naturaleza. Todo un sopapo en la faz de la conservadora sociedad de esa época, pero una verdad como un templo perfectamente aplicable al caso que nos ocupa. Pues no hay conducta más antinatural que la de quien se pasa la vida reprimiendo la sexualidad en todas sus vertientes. Al final un tipo que se viene comportando así termina por sufrir un encontronazo con la realidad que le devuelve su mundo al estado natural, y si en el pasado obró en estos menesteres por defecto ahora siente necesidad de hacerlo por exceso.
También puede darse el caso contrario, ojo. El de un tipo que se haya propasado tanto en cuestiones sexuales que para rencontrar su equilibrio interno necesite aplicarse la castidad sin mesura. Sería el clásico ejemplo de la prostituta que se hace monja, una figura muy utilizada en las películas de "serie B". Alguno sostendrá que esta segunda variante de la enfermedad no resulta tan dañina como la primera pero, teniendo en cuenta que estamos hablando de la sociedad americana, no puedo evitar pensar en unos contrastados rumores que apuntan a cierto bisexual de juventud que ahora ocupa un cargo de relevancia. Y que, dicho sea de paso, me preocupa bastante más que el sanitizer mormón porque podría jodernos a nosotros tanto como le jodieron a él cuando contaba con menos años.
Porno en alta definición
sábado 19 de enero de 2008 1:00
Siempre he considerado las películas porno como el fenómeno opuesto a los documentales de animales de La 2: las primeras no las ve nadie y nadie sabe para qué sirven pero revientan audiencias, mientras que los segundos son seguidos por un amplio porcentaje de la población aunque después registran un share ínfimo. Ateniéndome al halo popular, supongo que hoy tendría más participación si hablara de la procreación de la almeja silvestre del Vallès, pero como constato que entre las entradas más vistas de este blog están todas aquellas que contienen la palabra "porno" en el título, me arriesgaré a pasar el día sin comentarios y hablaré de las películas animales, que no de animales.¿Se han preguntado ustedes porqué el Blu-Ray no termina de despegar en las ventas? Alguno dirá que por el precio, pero yo discrepo. Después de todo, un reproductor de alta definición no vale mucho más que un móvil o un GPS, y de estos últimos compramos uno al año aunque el antiguo funcione a la perfección. Por tanto, algún factor oculto debe haber. Y ése para mí no es otro que la falta de títulos 'X' en el catálogo de oferta de este formato. El cine para adultos hace tiempo que escogió el HDDVD como plataforma para la alta definición, y a pesar de que todas las majors y fabricantes importantes de hardware se decantan por el invento de SONY, la industria pornográfica sigue apostando por el formato alternativo. Y la cosa va para largo, por lo que cuentan.
Estando así las cosas, parece que como quien dice Rocco Siffredi tiene en sus manos (o mejor, en su glande) la llave que decidirá la victoria entre formatos de alta definición. Verán, la gente de a pie hace ya tiempo que tiene claro que el día que cambie su DVD adquirirá un Blu-Ray, pero los pornófilos (que, una vez más, constituyen una parte importante del mercado aunque se escondan debajo de las piedras) deben decantarse por el HDDVD si quieren contar al detalle los pelos púb(l)icos de Jenna Jameson. Así que la lucha de intereses está servida, y hasta que las películas porno no cambien de bando difícilmente se romperá este extraño statu quo. Y ojo que a pesar de todo el cambio ya podría estar en marcha:
Digital Playground founder and director Joone originally backed HD DVD, but at this year’s Adult Entertainment Expo he reportedly told German publication Heise Online that his company will be shifting its support to Blu-ray Disc by the end of the year. Joone also said that Blu-ray Disc movies were selling better than HD DVD, a fact that he attributes to the PlayStation 3
De todas formas, cuentan las malas lenguas que como esperen mucho en decidirse al final la cosa ya no importará demasiado. Parece que, al igual que en el resto del sector audiovisual, internet está presentando una dura competencia a la industria pornográfica, y que como esto siga así difícilmente se harán movimientos a gran escala debido a los altos costes y al pobre volumen de ventas actual (que encima va decreciendo). Porque aquí una cosa está clara: así como en los documentales de La 2 la alta definición puede albergar un cierto sentido, por aquello de contemplar los paisajes en todo su esplendor y magnitud, no sé yo si al ocasional consumidor de porno le va a hacer mucha gracia gozar con todo lujo de detalles de las estrías presentes en los glúteos de las actrices (hasta el momento invisibles), cosa que le puede recordar que aquellas muñecas de goma que ve en la pantalla en el fondo son tan de carne y hueso como la foca con la que duerme cada noche.
Etiquetas: cine, sexo, tecnología
¿Infiel, yo? Poliamoroso, en todo caso
viernes 28 de diciembre de 2007 1:00
No tenía ni idea de que esto existía, la verdad. Bueno, sí, sabía que hay gente que lo practica pero desconocía que hubiera un término acuñado y que se hubiera montado una especie de religión alrededor del concepto. La cuestión es que por internet se pueden encontrar tanto la página oficial en inglés como la española, mantenida por Juliette Siegfried y Roland Combes, una estadounidense y un británico afincados en Barcelona que practican lo que se denomina "el Poliamor". ¿Y qué diablos es esto?, se preguntarán ustedes. El diario Público lo detalla en un artículo:Roland está casado con Juliette desde hace más de 10 años y, al mismo tiempo, mantiene una relación sentimental –y sexual– desde hace varios meses con Laurel, con el pleno conocimiento y aprobación de su mujer, que se lleva muy bien con la nueva novia de su marido. Ambas, además, pueden tener otras relaciones sin que a Roland, aparentemente, le importe.
(...)
Este concepto, nacido en la California de la década de 1960, define una relación sentimental entre varias personas basada en la honestidad y la sinceridad mutuas, en la que los celos, dicen, no tienen cabida. Los poliamorosos quieren dejar claro que la suya no es una relación meramente sexual, como ocurre en el caso de los swingers (intercambio de parejas), sino que tiene que haber sentimientos.
Los tres han decidido dar la cara en Público para dar a conocer su forma de vida, muy minoritaria en España, donde los partidarios del poliamor apenas llegan al medio millar, aunque están en expansión.
Es decir, no vayan ustedes a pensarse que todo responde a una justificación para dar coartada a los desmadres de la líbido, en plan "voy a contárselo a la parienta a ver si cuela y de paso me libro de la bronca por los cuernos", sino que se trata de un concepto muy meditado y en el que -se supone- ambos miembros se han puesto de acuerdo antes de llevar a cabo la presunta infidelidad. En el artículo hablan de una manifestación montada por una tal Lilián Kimberly, activista de ésta y otras causas, y su razonamiento no deja de ser curioso: "confío en que en el futuro el poliamor pueda desarrollarse en España como lo ha hecho el movimiento gay, y estoy dispuesta a luchar por ello". Ignoro si el acto será tan multitudinario como los desfiles del "Día del Orgullo Gay", pero estoy convencido de que más de un jeta se apuntará al tema como paso previo a la confesión de cierto desliz de cara a la pareja. "Verás, es que estoy tan concienciado con el tema que he decidido ponerlo en marcha de motu propio, todo sea por luchar contra las represiones y por la libertad de los individuos". Dicho así suena creíble y todo.
Aunque dejemos el cinismo de lado por un instante y echemos un vistazo a las FAQ de la web hispana. Tal y como lo plantean, parece claro que el futuro de la evolución humana va abocado a ello. Hace siglos ya se practicaba el poliamor sin reparos, sobre todo en las clases pudientes, y podríamos argumentar que el tema del matrimonio vino más por una imposición eclesiástica que por un deseo de la raza humana en sí. Con la actual tasa de divorcios, separaciones, celibato voluntario y ateísmo recalcitrante que se da en nuestra sociedad, lo más lógico es pensar que de aquí a cuatro días la opción poliamorosa puede ser adoptada masivamente por nuestros descendientes. Pensándolo bien, es el tipo de relación ideal, pues te permite construir una familia (un anhelo de todo ser humano a largo plazo) a la vez que te deja libre para picotear aquí y allí, todo sin compromiso y pudiendo volver al inicio si el acuerdo no te satisface. Como en El Corte Inglés. ¿Quién no se apunta a un chollo como éste, donde todo parecen ventajas y el único inconveniente a superar es el de los dichosos celos? Con todo, la mayor ventaja de este tipo de relaciones y la razón por la que estoy seguro de que triunfarán es que, dentro de unos pocos años, un matrimonio a tres o a cuatro bandas será posiblemente la única forma humana de poder pagar una hipoteca dejando algo de calderilla para llegar a fin de mes.
Etiquetas: noticias, sexo, sociedad
Fracaso escolar
jueves 20 de diciembre de 2007 1:00
Quien piense que para triunfar ante el universo femenino hace falta lucir traje y corbata, ir de ejecutivo o pasearse por la ciudad con coches impresionantes, que revise sus planteamientos urgentemente y se haga chófer de autobús escolar. A ser posible, en esta escuela argentina donde el conductor de uno de los autocares, bastante lejos de ser un George Clooney de la vida, demostró que nada como atacar con un poco de habilidad a las estresadas docentes del centro para obtener resultados inmediatos y plenamente satisfactorios. Lástima que el hombre cometió el error de mandarse pruebas incriminatorias al mail que compartía con su señora, aunque yo casi lo agradezco pues así nos hemos enterado de las andanzas de este Casanova:Un escándalo sexual ha revolucionado la pequeña ciudad argentina de Saladas, en la provincia de Corrientes. Todo comenzó cuando una mujer abrió la cuenta de correo de su pareja y encontró fotos en las que aparecía manteniendo relaciones sexuales con otras seis mujeres en diferentes ocasiones.
Decidió entonces reenviar por correo electrónico las fotos, en las que aparecía su novio, chófer de un colegio de la ciudad, junto a varias docentes de las que trasladaba a la escuela, según publica Radio Sudamericana.
Las profesoras, que aparecen semidesnudas en las imágenes o practicando felaciones al chófer en el interior del vehículo, estaban en su mayoría casadas.
Una de las profesoras afectadas asegura que ignoraba que había compañeras suyas implicadas. "En ningún momento tuve conocimiento de que él tenía relación sentimental con otras docentes", asegura a Radio Sudamericana, y añade que entre ellas no lo hablaron en el colegio porque su relación "era de trabajo".
Ya me supongo la sensación de triunfo que este fornicador incansable debía albergar en su interior cada día llegando a la escuela. Imagínenselo: repasándose a medio centro a espaldas no tan sólo de su mujer sino encima del resto de las implicadas, sabiendo que al saludar a una de ellas estaba estableciendo un lenguaje secreto entre los dos y siendo consciente de que la otra profesora de la esquina contemplaba la escena creyendo que ella era la única receptora de sus atenciones íntimas. La fantasía de cualquier playboy en ciernes, ¿no?
Lástima que, analizando las fotos, uno se da cuenta de que aquí el único falto de luces no era el chófer de marras, precisamente. Lo cual me lleva al siguiente eslabón de mi razonamiento: ¿en manos de quién están los niños que acudían a la escuela en cuestión? Con profesoras como éstas, ¿qué clase de educación pueden recibir los alumnos del centro? ¿Deben los padres escandalizarse por las conductas precoces de sus hijos y por las malas notas que sacan cuando quien les instruye se pasa el día follando con el chófer del autobús aun estando casadas y sin caer en la cuenta -bendita ignorancia- de que el semental hacía lo mismo con su compañera de departamento? ¿Qué dan de comer en ese colegio? Peor aún, ¿de dónde sacan a las candidatas para el puesto de docente? ¿Qué piden en el currículum? Porque esto puede pasar una vez, pero tanto mamoneo me induce a pensar que o bien esto es práctica habitual en Argentina o bien ese colegio en concreto más que un centro de aprendizaje es un garito para organización de bacanales.
Y, finalmente, la pregunta más inquietante de todas: teniendo en cuenta el índice de fracaso escolar que corre por nuestras tierras... ¿alguien se ha parado a observar si los conductores de autocar patrios van muy contentos al trabajo? ¿O los cocineros o jardineros de las escuelas? Exactamente y según el informe del que salen tan nefastas estadísticas... ¿qué ránking ocupamos nosotros respecto a los argentinos? No, por nada.
El poder adolescente
jueves 22 de noviembre de 2007 1:00
Tiene dieciséis años y el cuerpo de una Diosa. Se pasea por la calle con su minifalda y su escote, siendo plenamente consciente de que todos giran la cabeza al ver su melena rubia pasar. Ríe pizpireta y se cubre con la carpeta del colegio. Lo que más le gusta es provocar a los cuarentones, gente que podría ser su padre y que se inclinan para intentar perderse con la mirada por el hueco que deja asomar el cortísimo tallaje de su falda. Tiene poder y lo sabe. Considera que aún es demasiado inocente para utilizarlo, pero como es lista también es consciente de que le sobra tiempo para poder sacar tajada, antes de que el peso de los años comience a causar estragos sobre su fisionomía. De momento sus hormonas suspiran por el guapo de la clase, pero con los años sus gustos cambiarán, quién sabe hacia dónde.Yo la veo pasar cada tarde cuando sale del colegio y me río. Me río porque, tras tantas décadas de liberación feminista, tras tantos siglos de evolución humanista, tras haber pasado del mundo bárbaro a la actual sociedad moderna y civilizada, tras resaltar con miles de ejemplos (en la literatura, en el celuloide, en los centros educativos, en las tertulias con los amigos) la importancia de la personalidad, la inteligencia y el carácter por encima de los simples rasgos físicos, a día de hoy una muchacha menor de edad sería capaz de hacer bailar a los filósofos, políticos y ejecutivos más poderosos del mundo a base de dejar sonar su música lujuriosa. ¿No es fantástico?
Me viene a la mente una ficticia escena como ésta porque constato que este invierno la estrella de la moda para chavalas jóvenes es, de nuevo, el uniforme de colegiala. En concreto las faldas cortas escocesas tan apuradas que dejan ver la parte inferior de las nalgas a la que se levanta unos milímetros con el andar. Para los que permanecemos más o menos inmunes a la tendencia de los pantalones bajos que dejan entrever el trasero por la parte superior, esto ha constituido un golpe bajo en toda regla. Yo siempre he creído que es mucho más erótico ir subiendo por las piernas que dejarse caer por la espalda, aunque para gustos colores, y me consta que somos legión los que nos decantamos por esta opción. En mi caso concreto que una chica de instituto se vista así me afecta más bien poco, pues siempre he preferido a las maduras, pero como esto empiece a generalizarse y se extienda a las mujeres de mi edad me veo sufriendo un severo déficit de atención cuando me siente tras el volante del coche. Dicho lo cual, no puedo evitar preguntarme el efecto que este uniforme causa en las generaciones anteriores a la mía, que pueden asociarlo fácilmente a sus épocas de juventud y a sus más retorcidas fantasías. Me consta que Monzó y Carol, dos columnistas de La Vanguardia, se pirran por este tipo de moda pues así lo expresaron en escritos pasados. Curiosamente ambos son coetáneos. Por tanto, ¿qué mente desviada ha decidido atacar a los que se encuentran rondando la cincuentena poniendo por las calles todas estas tentaciones andantes? ¿Acaso desea la industria de la moda provocar un desajuste hormonal entre señores respetables y de avanzada edad proporcionándoles una recesión mental que les lleve a comportarse como adolescentes en celo? ¿Están los bufetes de abogados divorcistas en el ajo? ¿Leyó el modista de turno a Nabokov y decidió que ése sería el punto de apoyo que haría girar el mundo a su antojo? La duda me corroe, pero creo sinceramente que esta nueva tendencia tiene mucha más mala leche que cualquier otra sacada del universo hiphopero o que cualquier modelo extremado que permita lucir el tanga brasileño por vía de transparencias. Son todos unos desviados, cojones, y lo peor es que nos van a obligar a serlo al resto.
Sobre el "yihab" en las escuelas
sábado 6 de octubre de 2007 2:00
Finalmente Shaima Saidani podrá llevar el velo a la escuela, según ha dictaminado nuestra Conselleria d'Educació. Si piensan que voy a iniciar un alegato a favor o en contra de las libertades religiosas en este post van listos, lo aclaro de antemano. Primero porque soy ateo perdido y segundo porque, según mi afiliación incondicional al "vive y deja vivir", considero que cada uno es libre de hacer lo que quiera con su cuerpo, su indumentaria o su vida siempre y cuando no perjudique al prójimo. Así que, en principio, la resolución de Educació me parece la correcta.Sucede sin embargo que me entran reparos precisamente por la apostilla de "siempre y cuando no perjudique al prójimo", y que hace extensible el debate tanto a nivel escolar como a nivel social generalizado. Pero no la clase de debate que algunos pretenden avivar sino uno bien distinto, movido en gran medida por mi malsana curiosidad. En realidad se traduciría en la siguiente pregunta: si Shaima fuera más bien corta de luces pero tuviera una prima de su misma edad que arrasa en los estudios, ¿qué le impediría a la prima presentarse a los exámenes de Shaima y hacerle sacar un sobresaliente en matemáticas? Vale, yo seré un mal pensado pero no me creo que a nadie se le haya ocurrido, y más viendo la cantidad de colegios públicos en los que abundan las alumnas musulmanas. Y sí, ya se que el "yihab" no cubre la cara sino sólo la cabeza de la persona que lo lleva pero, si admitimos el uso de este pañuelo en clase, no veo porque deberíamos prohibir la entrada en la escuela de alguien que quisiera llevar una burka.
Puedo admitir que probablemente la profesora conoce bien a sus estudiantes y por tanto sería difícil darle gato por liebre. Pero también me viene a la memoria un antiguo debate que se produjo en Inglaterra (si mal no recuerdo) sobre la conveniencia de autorizar el velo en las oficinas bancarias. Poca broma, pues a más de un atracador se le puede ocurrir camuflarse con este tipo de indumentaria para perpetrar sus fechorías sin ser identificado. Coincidirán conmigo en que si ven a un sujeto acercarse con un casco de motorista a un banco lo más seguro es salir por patas. En cambio, si vemos entrar a tres personas, presuntamente mujeres, con la burka al completo no sospecharemos de nada. Y de ahí la polémica.
Con todo, el aspecto que a mí más curiosidad me levanta de todo este embrollo es el sexual. Como no soy experto en religiones islámicas no podría asegurarlo del todo, pero me parece que el marido es el único que puede ver sin velo a su esposa, principalmente porque resultaría harto incómodo hacer el amor con todo el uniforme a cuestas. Pero, ¿qué pasa cuando el marido quiere echar un quickie? Los occidentales lo tenemos relativamente fácil: levantamos la minifalda de la hembra, nos deshacemos de la ropa interior y dale que te pego, por delante o por detrás (que decía un comentarista ayer en este blog). Pero en el caso musulmán, la probabilidad de estar tirándose a la vecina aumenta exponencialmente, diría. La duda me entra por el tema de la poligamia: si verdaderamente el hombre puede tener a varias esposas pululando por casa entonces no hay problema en casos de extrema urgencia: se coge la que quede más a mano y listos. Pero si el tema poligámico no se lleva en esa casa, ¿la amenaza de los cuernos no vagarían constantemente por esa morada? Delicado asunto, sí señor.
Lo único que se me ocurre para resolver el dilema es exigir, incluso en los momentos más sobrevenidos, inaugurar la fiesta con una felación en toda regla. Así, a cara descubierta, la identidad de la parienta quedaría bien clara desde el principio. Aunque me da a mí que estos musulmanes no están por la labor de practicar según qué técnicas amatorias... ¿Alguien sabe si el Islam te considera infiel por practicar una mamada?
Etiquetas: noticias, religión, sexo, sociedad
Cantidad por calidad
martes 2 de octubre de 2007 2:00
Tengo un amigo de cuarenta años que dice que no se morirá hasta haberse pasado por la piedra a cien mujeres, una detrás de otra. Tengo otro amigo que se echó novia a los dieciséis y ha terminado casándose con ella y haciéndole dos hijos. Este último se ufana alegremente de no haber estado en brazos de ninguna otra mujer y de que sus labios han sido los únicos que han recorrido ese cuerpo. Como ya se ha comentado por aquí en otras ocasiones, cuando ambos se enfrentan dialécticamente no hay nadie que consiga hacerles bajar de su burro particular, pues cada uno opina que su postura es la correcta y que el otro está malgastando su vida. El resto de seres cabales opinamos que en el equilibrio entre ambas posturas reside el acierto, pero tampoco nos ponemos demasiado de acuero sobre el punto en el cual resulta adecuado colgar las botas. Según algunos, hay que vivir la vida durante unos años y después disfrutar del descanso del guerrero. Según otros, cuando Cupido te acribilla a flechas ni el mayor número de conquistas podrá sustituir la plenitud que se alcanza con la deseada.En el fondo nos hallamos aquí ante un problema de cantidad versus calidad. ¿Qué otorga mayor satisfacción? ¿Muchos polvos variados o el mismo número de coitos con la misma persona, siendo ésta la única que conjuga los términos "amor" y "sexo"? Para gustos colores, sin duda, pero intuyo que ni los currículos más extensos satisfacen del todo al que los posee ni el enamorado fiel deja de fantasear con la vecinita de al lado. Debe ser cosa del famoso dicho que reza que el soltero piensa que el casado folla más y mejor que él y viceversa. Si utilizáramos términos económicos hablaríamos de tecnicismos tales como "el equilibrio del consumidor", "la elasticidad de la oferta y la demanda" y mil aplicaciones teóricas, como el famoso "dilema del prisionero", para discernir cuál es la estrategia correcta a seguir a corto, a medio y a largo plazo.
Pero como todos los que nos hemos empapado de teoría económica sabemos, a la práctica todos estos conceptos no valen un pimiento y por eso los mejores analistas se pegan un batacazo de órdago cuando las bolsas suben o bajan en contra de lo que indican sus modelos econométricos. Por tanto, usaremos un método mucho más pragmático y elaboraremos la tesis a ojímetro, que para lo que va a servir en el fondo tanto da. ¿Calidad o cantidad? Puestos a escoger, ambas cosas: el punto ideal consistiría en enamorarnos locamente el mayor número de veces y consumar el acto con cada una de las susodichas. El que lo consiguiera sería el auténtico triunfador en esta vida.
Sucede que aquí entramos en el terreno de la utopía (como en la teoría económica, de hecho), ya que la capacidad de enamoramiento del ser humano tiende a descender a medida que se gana en experiencia, y sólo tras una dilatada etapa de exploración y convivencia con la parte contraria se consigue, a partir de una cierta edad, llegar al nirvana espiritual que los románticos denominan "amor". Por ello, los primeros procesos de enamoramiento pueden ser relativamente rápidos, pero a la que hayamos caído unas cuantas veces estos procesos requieren cada vez más tiempo, cosa que choca frontalmente con el objetivo que nos habíamos marcado de entrada, el de combinar cantidad y calidad. Por el contrario, si prescindimos del factor amoroso, nuestras relaciones sexuales tenderán inevitablemente a abaratarse y, al cabo, convertirse en una mala versión de sexo sucio y anodino. Conclusión: jamás llegaremos a alcanzar el doble objetivo de calidad y cantidad. A la larga habrá que decidirse por uno.
Y es por eso que el ser humano siempre se sentirá parcialmente insatisfecho y la razón por la que, si uno ha escogido un bando, mejor permanecer fiel a sus principios. Tanto el promiscuo que decide convertirse en fiel como el fiel que quiere catar los placeres de la promiscuidad suelen indefectiblemente acabar mal. Más vale una pequeña insatisfacción de origen que un arrepentimiento de por vida. He dicho.
Etiquetas: economía, sexo, sociedad
Un voto por un desnudo
lunes 24 de septiembre de 2007 2:00
No, si al final la cosa se va a poner de moda: los que en su día no leyeron esta entrada por favor háganlo hoy que les servirá de prolegómeno al tema que sigue. Sí, ya sé, soy un pesado y me repito como el ajo, pero la actualidad es la que es y preveo una evolución interesante en el mundo de la política a raíz de los últimos casos que voy detectando por las campañas electorales que van cayendo alrededor del planeta. Para los que lo desconozcan, la próxima campaña electoral a la presidencia de los EE.UU. no se ganará en los mítines o en las entrevistas de los candidatos a los distintos medios. Esto ya forma parte del pasado. Actualmente la guerra más encarnizada entre los aspirantes (incluso entre los de un mismo partido) se está produciendo en internet, y en concreto en Youtube. El asunto ya lo he tratado en otros posts del blog (por ejemplo, en éste de octubre pasado abordaba el tema en toda su amplitud), pero últimamente el fenómeno ha aumentado exponencialmente: desde los Clinton parodiando el final de "Los Soprano" hasta las reporteras macizas improvisadas que van siguiendo a sus líderes políticos predilectos Youtube y la blogosfera norteamericana son un hervidero de vídeos amateurs a favor o en contra de una propuesta cualquiera.La cosa contrasta con la apática situación que vivimos aquí, donde la abstención crece por momentos y el desinterés de la población por la política es un hecho más que contrastado, y no quiero ni mencionar el hastío que a muchos les producen esos tipos encorbatados que se pelean en el Parlamento cuales gallos de corral, destapando escándalos y montando pollos (válgame la redundancia) por cualquier nimiedad que pueda proporcionarles un voto. Nuestros estrategas de marketing se devoran los sesos intentando encontrar nuevas formas de atraer al electorado joven a su "noble" causa (el ejemplo más reciente, y bastante desastroso, lo constituiría el famoso DVD de los chicos de CiU titulado Catalunya Confidencial) pero parece que la cosa no termina de cuajar en vista de los resultados obtenidos a cada comicio. Se diría que no hay forma humana de que el populacho se interese por la política, y a la larga sólo votan los de siempre con sus ideas preconcebidas, por lo que los resultados son prácticamente calcados cada cuatro años. Aburrimiento generalizado, desánimo y pasotismo electoral.
Mas de un tiempo a esta parte numerosos partidos en varios países están explotando la afición de las masas por el sexo de distintas maneras con vistas a conectarlo con la política. Como mencioné en el post arriba referenciado, tenemos el caso de la candidata belga que ofrecía mamadas a cambio de votos, cosa que finalmente resultó un timo de tomo y lomo pero que, en vista de los buenos resultados, hizo reflexionar a algunos ideólogos. El problema es que, de entrada, no todos los partidos pueden colocar a una tía buena como cabeza de lista (sólo de pensar en una proposición similar por parte de Imma Mayol, por ejemplo, me entran náuseas). Por otra parte, no queda serio que los candidatos se despeloten ('Ciutadans' aparte) en los carteles electorales, pues destruye el último atisbo de seriedad y credibilidad que le puede quedar a nuestra clase política, amén de que a ninguno le hace gracia exhibir las lorzas obtenidas a base de los abundantes ágapes que se pegan a costa del electorado.
Por eso resulta clave fijarse en la actual campaña norteamericana. Como he dicho, la guerra en Youtube atrae a las masas en tropel y además tiene una ventaja: los vídeos no los confecciona el partido directamente, con lo que si alguien se pasa de la raya o directamente mea fuera de tiesto el candidato oficial siempre puede lavarse las manos con el consabido "yo no he sido". Es más o menos lo mismo que sucede con los vídeos de publicidad de algunas empresas, que sólo los sacan por internet porque son demasiado bestias para pasar la censura televisiva, y si luego alguien se escandaliza siempre pueden aducir que esas audaces ideas no han salido de su empresa. Y volviendo a la arena política, no es de extrañar que, aprovechando la actual coyuntura Youtubera, alguien haya decidido lanzar una propuesta atrevida y perspicaz.
La idea se me antoja brillante: si votan a mi hombre, me despeloto. ¿Cuántos abstencionistas moverán su trasero el día de las elecciones sólo por satisfacer su morbo? Para el candidato todo son ventajas y, aunque a la chica la pague él directamente, en público siempre puede negarlo. Incluso repudiar de ello. Pero luego, si gana, imagino que le agradecerá en metálico su contribución al éxito de su propuesta, incluso si realmente no ha tenido nada que ver (cosa que dudo) con el asunto. Además, el hecho de que el candidato elegido por la aspirante a stripper sea Ron Paul aún me gusta más, pues en principio el tío no tiene la más remota posibilidad, según las encuestas y los sesudos analistas, de salir elegido. ¿Se imaginan que gana? Una vez más, se habrá confirmado la teoría de las tetas y las carretas, aparte de abrir un nuevo camino a los políticos de todo el mundo. De una cosa estoy segura: si tiene éxito las próximas campañas electorales prometen ser de lo más suculentas, y ya me veo una guerra entre tías buenas por lucir palmito frente a las cámaras y promesas de masturbaciones en vivo a cambio de que ganen los suyos. No duden de que Paul va a subir en las encuestas de ahora en adelante. Y a los que crean que estas cosas no sirven para nada, permítanme un simil futbolero: ¿se acuerdan de lo de Figo y Florentino? Pues eso.
Etiquetas: noticias, política, sexo, sociedad, ética



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