El derecho al pataleo

miércoles 14 de mayo de 2008 0:00

Interesante lo de la demanda de Telma Ortiz contra los medios de comunicación para evitar que se publique ninguna noticia más sobre ella. Hasta ahora teníamos dos tipologías claras en cuanto a esta clase de juicios se refiere: por un lado, los famosos que pleitean contra paparazzis por intromisión en su vida privada, pero que a los dos días ya estaban pactando una exclusiva con una revista de la competencia (con lo que la presunta coartada moral quedaba invalidada). Por el otro, los artistas y demás miembros de la farándula que, a pesar de no conceder exclusivas, se veían sometidos a un acoso constante sólo por ser quiénes son (aquí los "periodistas" esgrimen que al tratarse de personajes públicos la gente tiene derecho a saber de ellos o, dicho de otro modo, si no quieres que se sepa que te va la zoofilia no haberte metido a cantante, guapete). En ambos casos, claros ejemplos del "ellos mismos se lo han buscado". Lo que ya no resulta tan habitual es que se someta al escrutinio público a alguien simplemente por ser "familiar de", cosa que sólo sucede con las monarquías y en el caso de algún que otro alto cargo político.

Otra novedad que aporta este juicio es que la demanda se ha presentado a priori, es decir, antes de que el presunto acoso se produzca. Supongo que lo que se pretende es evitar la posible repetición del "caso Lady Di", donde claramente la demanda a posteriori sirvió de bien poco a la interesada, pero no deja de resultar curiosa la difícil posición en la que se encuentra el Juez, al tener que emitir un veredicto sobre un suceso que aún no se ha producido.

No faltarán los agoreros que opinen que a la señora Ortiz el tiro le va a salir por la culata, pues como el juez no falle en su favor a partir de ahora va a ver su intimidad invadida por cámaras que no la abandonarán ni cuando acuda al retrete de un restaurante. Y puede que no les falte razón, pero si atendemos a las encuestas radiofónicas sobre el particular la mayoría de la gente está a favor de esta mujer, una pionera en lo que podríamos llamar "los derechos de los famosos indirectos". Por tanto, pudiera producirse la curiosa situación de que, aun teniendo la razón moral, el juez se viera obligado a desestimar la demanda por falta de jurisprudencia sobre el asunto. Un riesgo muy elevado que más de uno se preguntará si vale la pena correr.

En todo caso, si realmente las cosas le van mal a Telma Ortiz de ahora en adelante, siempre le quedará el recurso de presentar una segunda demanda, esta vez contra su hermana Letizia. Viendo que la ley no la protege del acoso mediático, no resultaría del todo descabellado exigir responsabilidades a la causante indirecta del mismo, y más si tenemos en cuenta que ya se ha producido una tragedia familiar seguramente provocada en gran medida por la presión mediática. Si esta segunda demanda prosperara, las consecuencias podrían ser de órdago: a partir de ese momento, cualquiera que quisiera saltar a la fama haciéndose actor, cantante, modelo, o contrayendo nupcias con algún miembro de la Realeza, debería presentar por escrito el consentimiento de familiares directos y amigos de la infancia, so pena que les cayera un puro en el futuro si algún fotógrafo se extralimitase con alguno de ellos por el vínculo que les une al famosete. Obviamente, lo único que perseguirían en la mayoría de los casos los hipotéticos demandantes sería cobrar un buen pellizco, por lo que, al menos en el caso que nos ocupa, significaría que la Casa Real debería sobornar desde el minuto cero a cualquier persona relacionada con la nueva incorporación familiar (no descarto que eso no se esté produciendo ya). Con la facilidad en la procreación que tiene esta gente, una sentencia firme en este sentido podría significar la quiebra de las finanzas reales en un par de generaciones, luego la extinción de la monarquía.

¡Ánimo, Telma, estamos contigo!

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El eje del mal

viernes 9 de mayo de 2008 10:55

Los que seguimos con cierta regularidad la actualidad informativa a través de The Onion, el célebre ciberperiódico satírico americano, no hacemos más que quitarnos el sombrero día sí y día también ante la audacia de sus editores, capaces de lanzar críticas despiadadas a los gobernantes de su país mediante las delirantes noticias que se sacan de la manga. Noticias completamente inventadas, cierto, pero todas con un trasfondo de realidad convenientemente pasado por el filtro de sus plumas colaboradoras. Tomemos por ejemplo el siguiente titular: el Papa regresa al Vaticano con un detallado plan para hacer saltar por los aires a los EE.UU. Obviamente, más falsa que un euro de chocolate, pero como siempre en estos casos la salsa está en los detalles, y cito:
En una violación sin precedentes de la seguridad nacional, el Papa Benedicto XVI, líder de la organización internacional conocida como "la Iglesia Católica Romana," se ha infiltrado en los niveles más altos de los EE.UU. y del gobierno tras la elaboración de un amplio plan para destruir a todo el país.

A través de una información recientemente descubierta, los conmocionados analistas de inteligencia han determinado que la reciente gira de los extremistas religiosos por toda la nación fue de hecho una misión de reconocimiento diseñada en esencia para descubrir los puntos débiles de las defensas de nuestro país y exponernos a una destrucción en masa.

"Tuvo pleno acceso a todo -la Casa Blanca, la Catedral Nacional, todo", dijo el director de la CIA Michael Hayden, que al parecer ya ha presentado su dimisión debido al masivo fracaso de seguridad. "Al llevar a cabo este espionaje bajo el subterfugio de una misión de buena voluntad de caridad cristiana, el Papa fue capaz de tener acceso a información sensible nunca antes obtenida por una potencia extranjera hostil. El propio presidente le dio la mano, rezó con él."

"Este es el fracaso más devastador de la inteligencia norteamericana que se pueda imaginar", agregó Hayden. "Estamos totalmente indefensos."

La cosa continúa insinuando que tras su visita a las más altas instancias el bueno de Ratzinger sisó los planes de la futura Freedom Tower de Nueva York, y cómo miembros de la CIA y de la comitiva de Bush le mostraron documentos clasificados como Top-Secret por el gobierno americano:
"Normalmente no permitimos a cualquiera que pueda ver los documentos de alto secreto, pero con el birrete y la ténica y todo, es difícil decir que no", dijo un oficial del Departamento de Energía, que permitió ver a Benedicto planes para un proyecto del sistema de entrega de misiles, y mapas detallados de las centrales nucleares de la nación. "Dijo que quería bendecir los documentos, cosa que hizo. Lamentablemente, ahora creemos que el anillo que lleva es una cámara digital en miniatura".

Y así sigue, hasta llegar a la devastadora conclusión del relato:
El lunes, la CIA hizo pública una grabación de audio de varias voces que se cree que corresponden a operarios de alto rango del Vaticano. La cinta al parecer contiene numerosas referencias al "próximo día del advenimiento de la ira de Dios contra los americanos" y hace mención a varios de los principales objetivos, todos en zonas urbanas altamente pobladas.

La grabación concluye con la escalofriante frase "Que Dios bendiga a América", seguido por lo que los expertos han llamado una risa "profunda, maníaca" que han identificado como la del pontífice.

"El Papa tiene millones de seguidores en todo el mundo que están dispuestos a cumplir sus mandatos, cualesquiera que sean los lúgubres y mortales planes que pueda concebir," dijo el director de la CIA Michael Hayden. "No puedo imaginar un enemigo más formidable. Señor, ten piedad de nuestras almas en el transcurso de las aterradoras y trágicas semanas que se avecinan."

Convendrán conmigo que en este artículo se mezcla de todo un poco: desde el aparentemente siniestro porte de Ratzinger, pasando por el papanatismo de los gobernantes ante según qué autoridades (convenientemente escogidas, mientras otras son denostadas una y otra vez), hasta la manipulación que practican esos mismos gobernantes para acojonar a la población y que se lancen en tropel a invadir Irak, por ejemplo, con argumentos como lo del Eje del Mal a la cabeza. Como les decía, impagable.


Por eso me asusté bastante cuando hace un par de días leí en La Vanguardia Digital que, por primera vez en su historia, The Onion habría sido censurado. Aparentemente por una sátira publicada el pasado 28 de abril con el impactante titular "Programa de TV chino cancelado porque sólo tuvo 180 millones de televidentes". Según La Vanguardia,
El despacho empezó a circular en internet, en los RSS feeds (los sistemas gratuitos que distribuyen actualizaciones de contenidos en sitios web), en la red Twitter y en la selección de titulares de varios blogs que hacen compilaciones temáticas de los sitios más populares de la Red. Sin embargo, al poco tiempo, ya no estaba disponible en línea. Al intentar leer la 'noticia', usuarios/as de todo el mundo encuentran un mensaje de error: "Usted no está autorizado a ver esta página".

Impresionante: la censura china había conseguido lo que el gobierno americano en pleno no había podido lograr jamás, ni siquiera cuando el periódico publicó que los políticos de Washington tenían pensado abandonar la capital si no les construían un nuevo Capitolio, notición que coló como cierto en (precisamente) algunos medios chinos. Sin embargo, en el blog The Media Slug apuntan a una explicación alternativa mucho más coherente con la línea editorial de The Onion: que en el fondo se trate de una nueva sátira generada por los propios responsables del medio para chotearse de la censura China (¿quién cuernos querría censurar una noticia que va sobre la cancelación de una una comedia de adolescentes viviendo encima de una tetería?). Rizando el rizo, humor inteligente llevado al extremo.

A éstos no hay Eje del Mal que los hunda.

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