Less is more

jueves 15 de enero de 2009 1:00

Impactante la noticia que acaba de aterrizar en mi bandeja RSS de parte de la AFP: Los bancos italianos se salvaron de la crisis 'subprime' por no hablar inglés. En palabras del ministro de Economía transalpino, "Nuestros bancos sufrieron poco la crisis de los 'subprime'. ¡Son raros aquellos en los que se habla inglés! Su exposición a los activos tóxicos fue en consecuencia muy limitada. Hoy nuestros banqueros no reclaman siquiera que salgamos en su ayuda".

¿Se dan cuenta de lo que significa esto para los currículos de los aspirantes a trabajar en entidades bancarias y otras áreas financieras? Hasta ahora cualquier pelagatos que se hubiera cepillado a una guiri en Lloret ya ponía en su CV "nivel avanzado de inglés" y con ello le ofrecían el puesto de subdirector y un sueldo de tres mil euracos. En cambio, a partir de ahora la tendencia puede ser a la inversa, y el erudito licenciado en Cambridge pasará a exponer en el apartado idiomas "el materno, y mal hablado", y esperará que lo contraten precisamente por su carencia de aptitudes idiomáticas.

Paradójicamente esta nueva tendencia puede resultar positiva tanto para los bancos como para la economía mundial. Teniendo en cuenta la cantidad de listillos que han ocupado puestos de responsabilidad hasta ahora y lo bien que nos ha ido con ellos, no está mal pensar en lo que nos puede ocurrir si una ola de falsa modestia invade a los aspirantes a los cargos de relevancia. Aunque, por otra parte y siendo mal pensado, no sé yo si me inspira mucha confianza que de ahora en adelante los directores de banco se conviertan en unos especialistas en hacerse el tonto. Y ustedes ya me entienden.

us-news

Etiquetas: ,

enlace directo | Ver Comentarios »


El secreto de Sunny von Bulow

lunes 8 de diciembre de 2008 1:00

El sábado por la noche me enteré de una noticia que me dejó algo tocado, y no porque conociera directamente a ninguno de los implicados, sino por el efecto que ejerció en mí la magia del cine a mis tiernos diecisiete años, cuando fui con una novieta de juventud a ver El Misterio Von Bulow. Si a estas alturas aún no han visto el film les recomiendo encarecidamente a que se lancen a por él, no tanto porque se trate de un peliculón de los que te dejan entusiasmado, sino porque narra una historia que se te cuela por la retina y te deja un poso que no termina de desvanecerse nunca, a pesar de que ya hayan transcurrido casi dos décadas desde que la vi.

Supongo que la gracia del asunto es que se trata de una historia real y por tanto uno es consciente de que los personajes existieron, con lo que los hechos -inconclusos- te obligan a tomar parte de uno de los bandos (algo habitual en todo drama judicial) aun sabiendo que probablemente no todo sea blanco o negro. La cosa va como sigue: Claus Von Bulow, un millonario príncipe austríaco residente en Nueva York, presuntamente envenenó a su esposa Sunny con una sobredosis de insulina (la víctima era diabética) y fue juzgado a petición de sus propios hijos, que sospecharon que ahí detrás había algo de juego sucio, infidelidades y lucha por hacerse con el patrimonio familiar. Von Bulow fue declarado culpable, pero recurrió a la apelación y finalmente ganó el juicio, dado que no se pudo demostrar fehacientemente que lo ocurrido no fuera un accidente o un suicidio.

La interpretación que Jeremy Irons hizo del millonario en la gran pantalla le valió un merecidísimo Oscar, pues supo dotarlo de un cinismo y un halo misterioso que jugaba constantemente con el espectador, dejándole en la duda de si se trataba de un tipo inocente al que se le fue la mano accidentalmente o de un jetas impresionante que conseguía siempre salirse con la suya sin que se le arrugara el traje. En cualquier caso quedaba claro que al personaje (digo bien personaje, pues ignoro como era el Claus Von Bulow real) le importaba un comino el juicio, su esposa y la suerte a la que se viera abocado, y se limitaba a ejercer de bon vivant mientras sus abogados (el bufete del prestigioso Alan Dershowitz, ni más ni menos) se dejaban la piel por él durante la preparación de la apelación. La última escena de la película, en la que Irons entra en la farmacia una vez sabe que le han declarado inocente y, para hacer un chiste, pide un bote de insulina guiñándole el ojo a la farmacéutica, es tan antológica que merece pasar a los anales de la historia del cine (junto al final de "Pelham 1, 2, 3" -esa mirada de Matthau- y el de "Frenesí" -"Señor Rusk, no lleva usted corbata"-).

Una de las cosas que más impresionaba de la historia era el "cadáver" de Sunny Von Bulow, la mujer de Claus, en la película interpretada por Glenn Close. Como quiera que la sobredosis no llegó a resultar fatal la víctima quedó en coma y era ella la que, desde la cama del hospital, narraba el argumento con un tono aséptico y fantasmal que, lejos de despejar las dudas sobre la culpabilidad de Claus, no hacía más que incrementarlas. En realidad el cuerpo de Sunny parecía más una amenaza para Claus que otra cosa, pues en cualquier momento podía despertar y levantar el dedo acusador contra su marido. Era una puerta abierta a un final alternativo en la vida real, un final que dejara claro de una vez por todas qué es lo que había ocurrido la noche de los hechos. Un final que ya no se dará puesto que, como he dicho al principio del post, el sábado por la noche me enteré de que Sunny falleció finalmente tras veintiocho años en coma. Ahora ya sólo queda la remota posibilidad de que Claus lo confiese todo en sus memorias, y ya ven que me estoy decantando por su culpabilidad, aunque en realidad puede que todo se deba al canalla simpático al que dio vida Irons en la gran pantalla. En realidad dicen que lo más probable es que ella se suicidara por culpa de la mala vida que le daba su esposo.

Pobre Sunny... si supiera que aún hoy su muerte constituye uno de los enigmas más fascinantes de la historia judicial moderna, apuesto a que se hubiera levantado un día antes para dejar claro todo el asunto. Descanse en paz... si puede.

Etiquetas: ,

enlace directo | Ver Comentarios »


Depresión Colectiva

lunes 20 de octubre de 2008 0:00

Mucho se está hablando de la responsabilidad de los medios en la actual crisis económica. Hay quien piensa que si en vez de alarmar a la sociedad con portadas catastrofistas se dedicaran a hablar de los líos políticos de siempre, si en los noticiarios se tratara la crisis en la sección de economía y se abriera con la cría del salmón escandinavo, o si en las tertulias radiofónicas dedicaran todo el tiempo que emplean en ilustrarnos sobre la economía a charlar sobre fútbol la gente no se acojonaría tan fácilmente, saldrían a gastar el fin de semana, saquearían como siempre los grandes almacenes (aunque luego no les llegara para la hipoteca) y por consiguiente las empresas no se verían obligadas a despedir al personal o a cerrar sus plantas.

Desconozco la influencia real que las noticias tienen sobre la psique colectiva, pero lo que está claro es que las malas noticias venden. En realidad, mucho antes de que empezara la crisis económica los telediarios estatales ya venían anunciando el apocalipsis por distintos motivos desde hace años. En orden cronológico inverso tendríamos la sequía en Cataluña, el incivismo, el cambio climático, el terrorismo islamista, la guerra de Irak, la enfermedad de las "vacas locas"... y así hasta remontarnos a las profecías de Nostradamus. Cualquier problema que pueda usarse como cebo para atrapar a la audiencia vale: se machaca cotidianamente, se amplifica, se buscan presuntos expertos para opinar del tema y así hasta la prueba final, que no es otra que la de ver si se habla de ello en las barras de los bares. Si se consigue, ¡bingo! Ya tenemos fuente de ingresos para el cuarto poder durante unas cuantas semanas.

El otro día oí a un experto (no me pregunten el nombre porque lo he olvidado) opinar por televisión que la sociedad va a peor desde hace décadas. Por lo visto antes había una cierta ilusión, incluso en épocas jodidas la gente sacaba fuerzas de flaqueza y miraba al horizonte con algo de esperanza. Poco a poco, la población se ha ido volviendo pesimista, depresiva, con pocas ilusiones y se encierra en su burbuja de problemas, arrastrándose por la vida temiendo los reveses que les deparará el futuro. Cabía preguntarse el origen de tanta mala leche generalizada, y aquí es donde yo creo que entran los medios de comunicación. Si es cierto que las malas noticias provocan que se acelere la crisis, ¿no serán también las responsables de la depresión colectiva? De tanto en tanto me topo con alguien (normalmente se trata de gente de avanzada edad) que me confiesa que ya no compran el periódico "porque están hartos de leer desgracias". Yo me los miro y me pregunto si son más felices que el resto. A decir verdad lo ignoro, pero sí que se les nota una cierta actitud despreocupada. No sé si es un síntoma que demuestra la teoría, pero si yo fuera el director de un periódico me andaría con cuidado por si acaso: a ver si con tanto asustar al personal al final la gente va a decidir que ya no están ni para comprar la prensa...

Etiquetas: , ,

enlace directo | Ver Comentarios »


Cracks a destajo

jueves 9 de octubre de 2008 11:16

En estos tiempos convulsos para la economía, no hay día en el que no amanezcamos sin una portada estremecedora sobre los derrumbes bursátiles y las quiebras bancarias en cualquier punto del globo. La primera vez que leímos la palabra "Crack" en letras gigantescas en las primeras planas de los periódicos nos entró un acojone tan grande que muchos pensamos que esta vez sí que iba en serio, que nos íbamos a tomar por saco definitivamente y acabábamos todos bajo un puente víctimas de un corralito financiero a la europea. Encima, por todas partes aparecían las comparaciones con la gran depresión del 29 y quien más quien menos tuvo un 'flash' de la película aquella de Russel Crowe en la que ejercía de boxeador en horas bajas. Un horror, vaya.

La segunda vez que leímos que todo se iba al carajo ya nos lo tomamos con un poco más de recelo, pues aunque ciertamente las señales preocupantes existían observábamos que el índice de mendicidad en las grandes urbes se mantenía estable. Para la tercera todos teníamos bastante claro que las comparaciones con el 29 eran más producto del sensacionalismo barato (y van tres posts sobre el mismo tema) que del reflejo fiel de nuestra realidad. Ahora, cuando por la radio oímos al locutor hablar de la debacle de cada día en Wall Street no es que nos echemos a reír, pero por mucho que el que habla ponga un tono de película de terror la verdad es que no le hacemos ni puñetero caso. Es en estos momentos cuando me imagino al típico inversor deprimido que ve cómo su última jugada en bolsa lo ha dejado arruinado. El tío debe andar desorientado con tantas falsas alarmas. Si viviéramos en 1929, jamás habría dudado y se habría arrojado por la ventana sin dudar. En cambio, ¿ahora qué hace? ¿Se tira hoy del decimoctavo piso cuando lo más probable es que al día siguiente las bolsas reboten y vuelva a la casilla de salida? ¿Espera a que la palabra "Crack" figure en las portadas de los rotativos en letras rojas? ¿Aguarda a que el banco en el que tiene todos sus ahorros quiebre definitivamente, o tal vez vendrá el gobierno de turno a reflotarlo con una inyección de fondos? Admítamoslo: corren malos tiempos para los inversionistas suicidas. Con tanta noticia exagerada y tanto periodista embaucador, no hay forma de saber a ciencia cierta qué día es el adecuado para cortarse las venas.

Etiquetas: ,

enlace directo | Ver Comentarios »


La ruina de la prensa del corazón

miércoles 8 de octubre de 2008 0:00

Enlazando con el post de ayer, y hablando del sector social de la prensa -el que ostenta un epíteto rosado y que presenta sus ecos en papel couché-, diría que sus días de vino y rosas vienen tocando a su fin, y no precisamente porque las ansias sensacionalistas y cotillas de la gran masa se hayan amansado, sino porque internet sin duda las sustituirá a la velocidad del rayo cuando las nuevas generaciones lleguen a la edad de consumir. Es cierto que abandonar el hábito del periódico resulta dificultoso dada su comodidad, y también queda claro que la gente a la que le gusta leer no prescindirá de comprar libros para dejarse las dioptrías en su móvil a corto plazo (por mucho que lo diga Enrique Dans), pero lo de la prensa del corazón es otra cosa. ¿Para qué gastarse los euros semanales en estas tonterías si hay infinidad de blogs ahí fuera dispuestos a suministrar carnaza al personal a un ritmo de tropemil posts al día? Por lo pronto, a nivel internacional tenemos a perezhilton, Agent Bedhead, Celebrity Dirty Laundry (nombre explícito donde los haya), Celebitchy (ídem) o Staralicious (algo más glamouroso); a nivel patrio Poprosa, Vivaelrosa, El Blog de Famosas (recomendable también para el sector masculino de la audiencia), Wow!, o el sinpar Todo Cotilleo (el "Tomate" de los blogs), sólo por citar unos cuantos. ¿De verdad creen que la quinceañera de hoy al llegar a la treintena se suscribirá al "Hola" y al "Lecturas", pudiendo abarrotar su Google Reader de los últimos chismorreos con la ventaja de que se generan casi a la vez que sucede la noticia?

Pero lo que me ha abierto los ojos definitivamente ha sido la decisión de Minnie Driver de mostrar las primeras fotografías de su hijo recién nacido directamente en MySpace. Atención al siguiente párrafo:
La actriz británica de 38 años, que dio a luz al pequeño el 8 de septiembre en Los Ángeles se une así a las madres famosas que han rechazado las apetitosas cifras ofrecidas por las publicaciones para publicar la primera foto de los recién nacidos. Halle Berry y Nicole Kidman la preceden. Ninguna de ellas quiso exponer a sus hijos al público cobrando.
La opción parece clara: dado que igualmente me van a jorobar sacando fotos del retoño cuando vaya con el carrito al supermercado, mejor les fastidio y saco a la luz pública las dichosas fotografías yo misma para poder librarme de los paparazzi. Que no es poco, ojo. Se podrá objetar que con este método la actriz dejará de percibir unos buenos ingresos, pero sinceramente, con cualquier papel secundario en una película de tercera división seguro que cobra lo mismo o más, y por lo menos no tendrá que escuchar que se ha vendido a los tabloides por cuatro perras. Y no sólo eso: en un futuro podrá defenderse de las intromisiones en su vida privada alegando que ella jamás ha vendido una exclusiva, por lo que se ha ganado el derecho a que la dejen en paz.

Lo cual me lleva a mi anterior vaticinio, claro. Porque como esta moda empiece a generalizarse entre los famosos y todos decidan mandar las exclusivas directamente a internet, ya me dirán ustedes de qué va a vivir la prensa rosa de ahora en adelante, y más si, como sostengo, las compradoras del futuro (educadas en la época del "todo gratis") deciden no rascarse el bolsillo semanalmente. Menos mal que seguramente quedará algún alma caritativa como Ana Obregón o Norma Duval, siempre dispuestas a humillarse en público para que los pobres muchachos de la prensa puedan pagar sus hipotecas a final de mes.

Etiquetas: , , ,

enlace directo | Ver Comentarios »


Sensacionalismo deportivo

martes 7 de octubre de 2008 0:00

Según el tópico los medios deportivos van de un extremo a otro en función del momento que vive su equipo de fútbol. Lo que una semana es un desastre total se convierte en un juego divino a la siguiente para volver a descender a los infiernos al cabo de quince días; el club que flirtea con las posiciones de descenso pasa directamente a poder ganar todos los títulos que se le pongan a tiro, y los jugadores celestiales se transforman en malditos por un par de malos resultados. La gente se vuelve tarumba pues ya no sabe qué demonios pensar con tantos altibajos anímicos y, como hay que buscar un culpable, acusan a los chicos de la prensa de hinchar y deshinchar globos mediáticos a golpe de portadas hiperbólicas. La cosa tiene su miga porque diría que es la propia afición la que pierde la chaveta sin ayuda de nadie, tal es la necesidad que tienen de proyectar sus deseos y frustraciones sobre los once que visten de corto: que la parienta me ha dejado y el jefe me ha despedido... siempre me quedarán los goles de los míos, ¿no? Que mi hija se droga y mi médico me dice que tengo el hígado destrozado de tanto mamar cerveza... menos mal que les metimos cinco el pasado fin de semana, ¿eh? Y así, jornada tras jornada, vamos llenando nuestra mísera existencia de héroes del balón aupados al olimpo por una simple necesidad de aplicar algo de épica a nuestra experiencia vital.

Con todo, me hizo gracia oír ayer en una tertulia radiofónica a Santi Nolla, editor de un periódico que sigue la actualidad del F.C.Barcelona, defenderse del tópico de ir de un extremo a otro con la excusa de que no son ellos los que provocan tales estados esquizofrénicos, sino que es la naturaleza de este deporte por sí sola la que los causa. Perdonen que se lo diga, pero a esto le llamo yo cinismo de alto voltaje. No sólo porque el amigo Santi sabe que esto no es así, ya que incluso las gestas más apabullantes pueden perfectamente escribirse bajo un prisma realista y austero que probablemente relativizaría el 90% de las mismas, sino porque tiene bastante claro que su negocio se basa precisamente en espolear a las masas haciéndoles subir la adrenalina, tanto de euforia como de rabia. Sin emociones extremas no se venden periódicos, y desde hace ya demasiado tiempo el negocio de la prensa deportiva se viste del sensacionalismo más chabacano para conseguir atraer a los lectores, unos tipos que esperan su dosis de titulares y de artículos de opinión incendiarios como si de heroinómanos ansiosos se tratara.

Yo no censuro a la prensa como hace la mayoría. Como he dicho, ellos simplemente ejercen de camellos, suministrando su producto a una clientela ávida de emociones fuertes, y si les funciona el invento bien que hacen aumentando el voltaje de sus elogios y sus críticas. Yo critico directamente al populacho, que después de tantas décadas de chupar portadas, tertulias, retransmisiones histéricas, de asistir al alzamiento y derribo de tantos y tantos héroes con pies de barro, todavía siguen creyendo en los Reyes Magos y se increpan entre ellos usando los mismos argumentos que leen cada día en letras de imprenta a tamaño gigantesco. Tampoco pido que los hinchas se conviertan en filósofos reflexivos, pero en una época en la que la política, los sucesos, la economía, la cultura y la prensa rosa se han ido de excursión a los barrios bajos de la manera más sucia y barata, para una cosa seria que nos queda sobre la que debatir con un ápice de interés, ¿sería mucho pedir un poco -sólo un poco- de moderación?

Etiquetas: , ,

enlace directo | Ver Comentarios »


Resurrección

viernes 26 de septiembre de 2008 0:00

Todos conocemos alguna historia de éxito fulgurante, sobre todo porque el protagonista no tarda nada en alardear frente a todo el que quiera escuchar. Ya saben, "me he forrado invirtiendo en bolsa", "le puse un palito al caramelo y fundé la empresa Chupa-chups", "se la chupé a Boris Becker", "me casé con un Borbón" o "me inventé una tonadilla en acordeón y la llamé 'Los Pajaritos'" son los clásicos ejemplos del salto a la cúspide en un tiempo récord, que suelen venderse como historias de triunfo en los ecos de sociedad para envidia del prójimo. Lo que suele ser más difícil de oír son los relatos del camino inverso, cuando el castillo de naipes se desmorona por una ráfaga de viento cualquiera y el que sacaba pecho hace nada termina triturado en el asfalto. Sin embargo, a la que el populacho -rencoroso por naturaleza- puede hincarle el diente a uno de estos descensos al infierno suele recrearse desde su propia miseria por todo lo que el supuesto triunfador les hizo tragar durante su época alcista. Y aquí todo vale, por cutre que sea la desgracia y por muy Pajares que se llame uno.

Sabiendo cómo funciona la naturaleza humana, parece lógico que muchos de los que se hallan en la tesitura perdedora pretendan evitar a toda costa que su condición se haga pública, y prefieren subsistir como sea para mantener ese estatus no siempre ganado a golpe de trabajo, aunque sea a nivel de apariencia. Cuando realmente resulta imposible conseguirlo, entonces más de uno peta la chaveta y suceden cosas como la de la mansión de Christopher Foster, otrora empresario de éxito que terminó con importantes deudas al fisco y que una noche de finales de verano, tras acudir con su familia a una barbacoa, regresó a su choza y les pegó un tiro a su mujer y a su hija, incendió la casa y se suicidó con la misma escopeta con la que había perpetrado los asesinatos. Supongo que en la dichosa barbacoa se vio contra las cuerdas en el momento en que el vecino le comentaba su última compra (un Ferrari descapotable de importación) o cuando su círculo de amistades planeaba una escapada a las Islas Mauricio, y viendo que sus cuentas corrientes estaban pobladas de telarañas sólo encontró una salida rápida del atolladero.

En el otro lado de la balanza se encuentran todos los que sienten aversión a construir un patrimonio, a emplearse en dispendios inútiles o a sacar a relucir su condición de "nuevos ricos" a la que amasan unos cuantos ahorrillos. Son los que rehuyen cualquier contacto con los demás triunfadores y que visten de modestia sus logros, tanto los conseguidos por propio mérito como los derivados de la bonoloto. Siempre he creído que esta última clase de personas en el fondo tiene miedo a asimilar un hipotético fracaso, son los Foster en potencia de este mundo que sufren de vértigo en las alturas y que saben que jamás se repondrían del leñazo que los devolviera a la casilla uno. Al final todo se resume en la dificultad que tiene el ser humano de asimilar los reveses de la vida. Fracaso social, fracaso sentimental, fracaso familiar... todos ellos pueden cortarse de raíz con el "método Foster", y así nos encontramos con los partidarios de "la maté porque era mía" y posteriores huidas cobardes y rápidas para no tener que sufrir el escarnio en las propias carnes.

Personalmente soy partidario de asumir los éxitos y los fracasos con naturalidad. ¿Que consigues a la más guapa de la clase? Mejor para ti. ¿Que luego te deja por otro más cachas? Mejor para él y quédate con los buenos recuerdos. Por el camino siempre se ganan y se pierden cosas, no todas materiales, y al final el que queda en pie es el que comprende que está de paso y que tampoco importa demasiado perder algo si cuando lo has tenido lo has gozado con intensidad. Todos los cambios son buenos, incluso los que te mandan al garete si sabes canalizarlos. Les contaría alguna historia exitosa que demostrara que el "volver a empezar" es posible, pero ocurre que si las historias de éxito son frecuentes y las de fracaso bastante raras, las de resurrección son probablemente el secreto mejor guardado de la humanidad, sólo apto para mentes lúcidas que han pasado por la experiencia y que la preservan como un tesoro. "Sólo cuando lo pierdes todo eres libre para actuar". Creemos en Tyler. Amén.

Etiquetas: , , , ,

enlace directo | Ver Comentarios »


Sin miedo a la vida

jueves 28 de agosto de 2008 0:00

Fearless (1993 film)Leyendo la entrevista a Beatriz Reyes, una superviviente del accidente aéreo de Barajas que salió prácticamente ilesa del mismo, me viene a la memoria la película Fearless de Peter Weir, que aquí se tradujo como "Sin miedo a la vida". En ella Jeff Bridges interpretaba a Max Klein, un tipo con miedo a volar que sufre una experiencia calcada a la de Beatriz, con el toque dramático añadido de que él se salva porque decide cambiar de asiento justo antes de la colisión, sentándose al lado de un chaval aterrorizado por la caída en picado y consolándolo. A partir de ahí, el guión deriva hacia la peripecia vital del Klein post-accidente, un tío que se cree indestructible y una especie de mesías salvador que ha sobrevivido gracias a sus facultades divinas (el chaval del avión se salva igual que él). Empieza a adoptar tendencias suicidas para probar su tesis, tales como hartarse a comer fresas (una fruta a la que es alérgico), pasearse por las cornisas de los edificios y conducir a toda velocidad sin asir el volante del coche. Como no le pasa nada en ningún caso, encarrila la segunda recién descubierta faceta de su nueva vida, y abandona su carrera de arquitecto para dedicarse a atender a los supervivientes de ese accidente y a ofrecerles ayuda psicológica, inmerso hasta las cejas en su papel de redentor.

Ignoro cómo habrá afectado este trágico suceso a Beatriz Reyes; tan sólo espero que no termine tan loca de atar como el personaje de Bridges en la ficción. Muchas veces me he preguntado cómo me afectaría a mí una experiencia así, y salvo que alguien me ofrezca una explicación pseudofantástica como la que Samuel L.Jackson le cuenta a Bruce Willis en El Protegido, mucho me temo que terminaría soltándose el último tornillo que aún resiste en mi sesera. Ya no me pongo en el caso extremo de que falleciera mi familia o amigos íntimos en la colisión mientras yo salía indemne, cosa que muy probablemente me llevaría al borde del suicidio; simplemente me imagino el sentimiento de culpa que me atacaría al ver cómo todo el mundo a mi alrededor sufría una muerte horrible y yo no. Por eso cuando veo las fotografías de Beatriz lo que más me impacta es su aparente serenidad. Una de dos: o se encuentra aún en estado de shock y no ha asimilado al cien por cien lo que le ha ocurrido, o es la persona con mayor temple de todo el planeta tierra. Yo sería incpaz de conceder una rueda de prensa a una semana de la tragedia con tanta serenidad, la verdad.

Permaneceré atento a las noticias que se oigan sobre ella. De momento ya he activado una alerta del Google News con su nombre para que lleguen a mi bandeja de entrada las futuras historias sobre esta mujer. Sería curioso que, dentro de un año, me enterara de que ha sucumbido a una intoxicación por un empacho de fresas, por ejemplo.
Reblog this post [with Zemanta]

Etiquetas: , , , ,

enlace directo | Ver Comentarios »


De complots y magnicidios

miércoles 27 de agosto de 2008 0:00

Bueno, pues ya lo tenemos aquí. Cualquiera que haya visto JFK sabrá que a los francotiradores norteamericanos les va cargarse a líderes políticos jóvenes, carismáticos, liberales y a poder ser negros, pues por alguna razón que no alcanzo a comprender los que mueven los hilos tras las bambalinas (que siempre deben ser los mismos) consideran que esta clase de candidatos son peligrosos para sus intereses o, más en plan general, para el país. Así que cuando me enteré de que Obama había liquidado a Clinton en su carrera por la presidencia, me dije a mí mismo: "a ver cuánto tardan en liquidarlo a él", y parece que no ha habido que esperar mucho para leer las primeras noticias al respecto.

Informa Voice of America que acaban de descubrir un complot para asesinar a Barack Obama en Denver:


Según investigadores, un drogadicto fue arrestado durante una rutinaria parada vehicular, el domingo, en un suburbio de Denver.
Una estación local de televisión dijo que la policía descubrió dos rifles, municiones, un chaleco antibalas y un alijo de metanfetaminas en la camioneta conducida por el sujeto.
Bueno, lo cierto es que no es gran cosa. Más que un complot al estilo de la película de Oliver Stone el hipotético magnicidio parece obra de un pirado desfasado, pero ya se sabe que sin un titular impactante la noticia no vende. Aunque más adelante han revelado que el número de inculpados va en aumento, yo no pondría la mano en el fuego por que el entramado alcance un elevado grado de trascendencia. En cualquier caso, veremos, pero uno se pregunta porqué todos los chalados deciden emprenderla con esta clase de líderes, que vistos desde la distancia parecen bastante competentes, y en cambio dejan tranquilos a ineptos absolutos como George Bush Jr. Una de dos: o realmente la definición de "individuo peligroso para el país" es completamente distinta en los EE.UU. de lo que es en Europa, o los chalados del mundo entero suelen dejar en paz a los que son como ellos, ya sea por afinidad o porque son los únicos que los entienden.

Reblog this post [with Zemanta]

Etiquetas: , , ,

enlace directo | Ver Comentarios »


Crímenes sin contexto

viernes 22 de agosto de 2008 0:00

Ya dije en algún post lejano que el crimen perfecto, si existe, sólo lo conoce su autor. Hoy he leído en La Contra de La Vanguardia una entrevista a un policía científico, Marc Pastor, que refuerza esta tesis, y la ilustra con un ejemplo de la Barcelona gótica de principios de siglo pasado, el de la vampira del Carrer Ponent:
He realizado mi primigenia vocación de escritor: he narrado la historia de Enriqueta Martí, la vampira del carrer Ponent.

¿Vampira?

Secuestraba niños de la calle, los abría en canal en su piso (en el actual Raval), y con su sangre y grasa elaboraba ungüentos, que le compraban ricos de la Bonanova.

¿Con qué fin se los compraban?

Como remedios para sus enfermedades. Ella había sido prostituta, herboristera, alcahueta de menores... hasta que descubrió que era más rentable convertirlos en pomada. Y emparedaba los restos en su casa.

¿Qué le atrae más de esta historia?

Que refleja una Barcelona tenebrosa, gótica, siniestra, oscura... Y si Londres tiene a su Jack el Destripador,toda una superstar,¿por qué no explotar nosotros a este personaje? ¡También tenemos derecho!

¿Cómo acabó esta mujer?

Tras diez años secuestrando niños que nadie echaba en falta, secuestró a una niña de una familia del barrio. ¡Error!: una vecina la vio a través del balcón. Y la detuvieron. Pero las autoridades taparon el caso.

¿Por qué hicieron eso?

Era 1912, la Setmana Tràgica estaba reciente, y las tensiones sociales eran un polvorín. ¡Este escándalo podía agravarlas!

¿Sufrió condena la vampira?

En la cárcel se pierde su pista. Una hipótesis dice que la lincharon las presas. Otra, que la eliminó un asesino a sueldo de alguno de sus ricos clientes, para protegerse.

Una historia muy novelesca...

Yo veo aquella Barcelona como un western,con sus pistoleros, casinos, caballos, prostíbulos, calles sin asfaltar...

¿Y policías?

No hubo investigación. Invento en la novela a un policía con los medios de la época.

¿Existe el crimen perfecto?

Si existe, no sabemos que existe. Si no llegan a ver a esa niña en su balcón, jamás hubiéramos sabido de los crímenes de Enriqueta. Hoy sólo sabríamos que en esa época desaparecían niños en Barcelona...

La última frase es la que me lleva a la reflexión. Uno lee en el periódico "diez niños desaparecidos en el último quinquenio en Barcelona" y, por muy truculenta que sea su imaginación, dudo mucho que jamás llegara a elucubrar una historia tan surrealista. Lo que demuestra que en la mayoría de titulares noticiosos existe un subtexto desconocido por el lector que, entre la tendencia a la manipulación informativa vigente hoy en día y el hecho de que muchos datos permanecen ocultos, tergiversa la realidad tal y como la percibe. Uno de mis pasatiempos favoritos consiste en indagar entre los breves de las noticias locales de la prensa: escogidos uno a uno los titulares no dicen nada, pero cuando los coges en su conjunto se dibuja un cuadro panorámico que revela mucho acerca de la realidad social del lugar en el que uno vive. Tomando dos al azar, por ejemplo:

  1. Una mujer aparece muerta en Barcelona con una bolsa de plástico atada a la cabeza
  2. Encuentran un cadáver descuartizado entre unos contenedores de Barcelona

¿Podríamos deducir que se trata del mismo asesino? ¿Un amante despechado que decide acabar con el amor de su vida desnudándola y asfixiándola con una bolsa de plástico y que unos meses después va a por su rival sentimental y la emprende a hachazos con él? Yendo aún más lejos, ¿existe algún tipo de relación entre estos dos crímenes no resueltos y el de la casa de los 'okupas' o el del maletero del coche? ¿Hay ahí algún patrón oculto? ¿Tendremos a un asesino en serie vagando por las calles de la Ciudad Condal y nosotros sin saberlo? ¿Qué nos oculta la policía?

Llámenme morboso, pero más rara aún parecía la explicación de la 'mujer vampiro' y al final resulta que era la correcta.

Reblog this post [with Zemanta]

Etiquetas: , ,

enlace directo | Ver Comentarios »


Sexo no consentido

martes 22 de julio de 2008 0:00

El Agente Smith tituló la entrada que hacía referencia a esta noticia con un ocurrente "Déjeme que le explique, señor agente", pero a mí me gustaría hacer hincapié en otro aspecto de la misma que me ha llamado la atención. La historia es simple: dos hermanos de Wisconsin y un amiguete, todos de 20 años de edad, decidieron desenterrar un cadáver del cementerio de su localidad para que uno de ellos pudiera practicar sexo con él. Lo típico, vaya, es lo que tiene ser necrófilo y no contar con el pertinente título de forense. Se ve que la finada estaba de buen ver, uno de los inculpados vio la foto en su necrológica y pensaron en correrse una juerga a costa del cadáver antes de que la descomposición y los gusanos hicieran su trabajo.

Si uno empieza a leer el artículo hay una frase que parece definitiva: "la ley de Wisconsin prohibe el sexo con cadáveres", dice, pero cuando uno repasa más a fondo el texto, se da cuenta de que en verdad no es del todo así. En realidad lo que estipula la ley en ese estado es lo siguiente, y cito:

La juez Patience Roggensack, redactando una opinión mayoritaria con otros tres jueces, dijo que la ley del estado prohíbe mantener relaciones sexuales con cualquiera que no otorgue su consentimiento "tanto si la víctima está viva o muerta en ese momento."
"Una persona razonablemente bien informada comprendería que está prohibido mantener relaciones sexuales con un cadáver," escribió.
Es decir, que el meollo del asunto no es que la chica en cuestión estuviese muerta, sino que no había dado previamente su consentimiento. De lo cual deduzco que si ahora alguien sacara por casualidad un testamento de la chavala en el que la misma autorizase a donar su cuerpo -en vez de a la ciencia- a todos los pervertidos sexuales de este mundo mientras fuera aprovechable, ¿se librarían estos profanadores de tumbas de su sentencia? Llámenme raro, pero me parece que la interpretación que hacen algunos magistrados de según qué leyes se me antoja como mínimo un pelín extravagante.

Etiquetas: , , ,

enlace directo | Ver Comentarios »


Otra de escondites

lunes 21 de julio de 2008 0:00

¿Recuerdan a la japonesa que salió literalmente del armario? Una de esas historias greater than life, imposibles de reproducir en un libro o una película sin arriesgarse a que la tachen de irreal, pero que demuestra que cuando la gente se empeña es capaz de conseguir grandes logros por muy inverosímiles que parezcan. Tal vez David Joe Limones leyó esa peculiar noticia cuando decidió acosar a una mujer de 22 años (ignoro si se trataba de su compañera sentimental) y se inspiró en la tenacidad de la indigente nipona para llevar a cabo su plan, consistente en agujerear el sofá de la mujer a la que perseguía, meterse en él y cubrirse con los cojines a la espera de que la chica regresara a su apartamento. Por lo visto ella ya se olía algo porque había denunciado a Limones por acoso, pero aun así cuando esa tarde se sentó en el sofá y notó una sensación extraña en sus posaderas no sospechó que el tipo pudiera estar en ese instante bajo su culo, aguardando el momento de dar el salto y pegar el susto. Con una cierta incomodidad, llamó a una amiga para charlar sobre sus cosas y, en plena conversación... "¡sorpresa!"

Cómo debía ser la escena que la amiga avisó a la policía y el agente que atendió la llamada jura que oía los gritos de fondo a través del auricular del teléfono con el que la acosada había efectuado su llamada original. Cuando los agentes del orden se personaron en la vivienda de autos, se encontraron a Limones y a la chica discutiendo en la terraza, se lo llevaron y lo enchironaron. Y uno se pregunta: ¿qué clase de mecanismo mental hace que uno intente esconderse en el sofá de una mujer que previamente lo ha denunciado por acoso? Supongo que el mismo que impulsa a la típica moza inocentona a prepararle una fiesta sorpresa a su novio pendenciero diciéndole que esa noche estará fuera, para encontrarse con el tío fornicando apasionadamente con la vecina cuando los amigotes llegan a casa media hora antes a preparar el fiestorro. Sobre todo no dejes que la realidad te estropee un auténtico sorpresón...

Etiquetas: ,

enlace directo | Ver Comentarios »


Una crisis parando a otra

viernes 18 de julio de 2008 0:00

Desde hacía unos años era vox populi que el crecimiento de la economía basado únicamente en el tocho no sería sostenible durante demasiado tiempo, y a la que la crisis ha asomado su hocico no han tardado las inmobiliarias (grandes y pequeñas) en morder el polvo. Ahora la duda está en si el PIB y el país entero irá detrás por el precipicio o si tenemos bastante turismo e industria alternativa como para mantener el tipo con algo de dignidad (las apuestas no son muy favorables, que digamos). La lección a extraer parece clara: hinchar los precios de cualquier producto simplemente porque en un momento determinado la demanda es excepcionalmente alta y vivir al ritmo de estos dividendos sobrevalorados lleva irremediablemente a la ruina a la que el tirón afloja y el empresario no ha sido capaz de guardarse unos ahorros para parar el golpe.

Pensaba yo en este proceso el otro día cuando leía que TVE y las autonómicas han pagado un total de 65 millones de euros por hacerse con los derechos de la retransmisión de la Liga de Campeones durante el trienio 2009-2012. Ya se sabe que el fútbol es el opio del pueblo y que no hay nada que barra más audiencias que la competición europea, sobre todo si algún equipo nacional se juega los cuartos hasta las últimas fases. Imagino que en la subasta los pujantes han tenido muy presente la potra que ha tenido Cuatro, que para una vez que retransmite la Eurocopa a ritmo del "¡Podemos!" va el combinado nacional y se lleva el trofeo, con la consiguiente lluvia de millones para la cadena privada. Pero, al igual que con la construcción los precios se salían de madre, empiezo a creer que en una época de crisis como la actual ofertar según qué cantidades para un acontecimiento de final incierto puede acarrear daños colaterales a los canales televisivos pujantes. Dios no quiera que nuestros contendientes caigan en un par de ediciones a las primeras de cambio, o que la Liga pierda emoción y calidad al ritmo en que lo viene haciendo los últimos años, o que los chinos no consigan mejorar la televisión P2P, o que Alonso vuelva a arrasar en la Formula-1, o que Nadal se mantenga en el primer puesto de la ATP, o que Pedrosa se dispute el mundial de motos con Il Dottore, o que Risto Mejide aumente el nivel de sus puyas televisivas, o que el Doctor House consiga mantener la calidad de sus guiones televisivos. Demasiada oferta para un consumidor ávido de deportes, sí, pero que se ve obligado a negociar con la parienta la cantidad de horas invertidas en el visionado de las retransmisiones, y que probablemente tenga un par de crías en edad adolescente abonadas a los culebrones.

Si el proceso habido en la construcción se repite, sería curioso observar cómo se desarrollarían los acontecimientos en el sector futbolero: impago de televisiones, los clubs sin poder fichar las estrellas del momento, la audiencia bajando en picado, equipos enteros en suspensión de pagos y desapareciendo del mapa... Una espiral que se puede precipitar en cualquier momento, en el momento en que la "burbuja televisiva", al igual que la inmobiliaria, reviente y lo mande todo a tomar por saco. Pero me da a mí que la dichosa burbuja está aún a bastantes años de reventar, y que en todo caso los canales televisivos cuentan precisamente con que la crisis actual les ayude a cubrir gastos. Puede parecer una paradoja, pero si no hay dinero para nada más lo único que le queda al españolito de a pie es quedarse en casa bebiendo cerveza y tragando fútbol. Bienvenidas las crisis, deben pensar los señores de la FORTA.

Etiquetas: , , ,

enlace directo | Ver Comentarios »


Colapso social

miércoles 16 de julio de 2008 0:00

Cuando frecuentaba ciertos locales de ocio nocturno mi madre solía aleccionarme antes de salir de casa con su cantinela "os vais a quedar sordos". Según ella, el volumen al que suena la música en los antros discotequeros, pubs y demás fiestas salvajes de juventud iba a desembocar en toda una generación de cuarentones enganchados al sonotone, entre esto y el nivel al que oíamos la música a través de los auriculares de nuestro Walkman (sí, he dicho Walkman). Lo que mi madre ignoraba por aquellos tiempos es que en los locales de ocio hacía ya bastantes años que se había puesto de moda lo del dichoso y mareante rayo láser que, por lo acontecido recientemente en una fiesta 'rave' en las afueras de Moscú, parece que también afecta a la vista. Afecta tanto, en realidad, que la mayoría de los asistentes a la fiesta se han quedado ciegos por causa de quemaduras de retina. Según el artículo, alguno de los afectados compara la experiencia a lo que se siente cuando se mira directamente al sol por un espacio dilatado de tiempo. Leyéndolo no he podido pensar que menos mal que esta clase de informaciones no se publicaban en mi época fiestera, pues de lo contrario no me hubieran dejado salir de casa ni con gafas de sol aunque fuera de noche.

Ignoro cómo andan los desmadres del Saturday Night por estos lares actualmente, la verdad. Hace tanto tiempo que no me pego una juerga bailonga que ya no tengo ni idea de qué clase de música se puede oír en las salas de fiesta que frecuentan los adolescentes. Cuando lo dejé la cosa ya rayaba lo insoportable, y no hay indicios que me hagan pensar que el asunto haya mejorado mucho desde entonces. Lo cual me lleva a la siguiente -y escalofriante- conclusión: entre el volumen de la música en las discotecas, el uso constante de los mp3, los rayos láser desfasados y los efectos perniciosos de las drogas de diseño, en breve podemos tener una generación de jóvenes sordos, ciegos y medio lelos de por vida. Teniendo en cuenta que la pirámide de edad en los países occidentales hace que cada año haya más jubilados que mantener, mi generación tiene todos los números para sufrir el colapso social. El que se producirá cuando los que decidimos abandonar las juergas no podamos subsidiar a los viejos, a los jóvenes tarados y encima nos cosan tanto a impuestos y a tipos de interés que por comparación la situación actual parecerá el paraíso. Escogí un mal día para dejar de salir de marcha... ¡Que siga la fiesta!

Etiquetas: , ,

enlace directo | Ver Comentarios »


Los peligros del políticocorrectismo

sábado 5 de julio de 2008 0:00

En EE.UU. se toman muy a pecho lo de respetar los derechos de las minorías y lo de usar eufemismos a la hora de referirse a ellas, como es bien sabido. Ya hace tiempo que allí los negros han dejado de ser negros para convertirse en "afroamericanos", los gays en las noticias se llaman "homosexuales", los muertos en contienda "daños colaterales", y así con todos los ejemplos que quieran. Especialmente rigurosos son los medios de comunicación de la derecha, siempre atentos a cualquier desliz que pudiera tener algún presentador (el lunes ampliaré una noticia al respecto, sólo que de aquí) y dispuestos a usar cuantas herramientas se pongan a su alcance para combatir el lenguaje políticamente incorrecto. Incluyendo los correctores de software que reemplazan automáticamente las palabras, faltaría más.

El problema surge cuando el que pasa los teletipos no presta atención a los pormenores de la historia o cuando directamente desconoce de qué va el asunto. Vean sinó en qué convirtieron los de Associated Press al atleta Tyson Gay, vencedor de los 100 metros lisos en los clasificatorios para los Juegos Olímpicos. Ojo al titular que no tiene desperdicio:


De Tyson Gay a Tyson Homosexual, y él sin saberlo. Menos mal que al final, al percatarse del error, reescribieron la errada: nunca es tarde si la dicha es buena. Dichosa corrección política...

Etiquetas: ,

enlace directo | Ver Comentarios »


La estela de Dan Brown

miércoles 25 de junio de 2008 12:56

Con todo lo mal que he tratado a Dan Brown y su "Código Da Vinci" a lo largo de mi trayectoria bloguera, debo reconocerle al escritor la virtud de haber sabido inculcar la pasión por el misterio y los acertijos a toda una generación de iletrados que difícilmente hubieran llegado a descubrir lo divertido que puede resultar sumergirse en un misterio a gran escala de no ser por su best-seller de referencia. Tal podría ser el caso de Eric Clough, un arquitecto fuera de serie que decidió aceptar un encargo muy especial para un piso de la lujosa Quinta Avenida de Nueva York, historia que plasmó hace un par de semanas el New York Times bajo el titular Misterio en la Quinta Avenida.



El matrimonio Klinsky, sus cuatro hijos y su perra Lulu decidieron mudarse al piso catorceavo de un edificio señorial de la famosa calle neoyorquina, con vistas al Central Park y toda la parafernalia pomposa que rodea a esta clase de apartamentos (desde manteles belgas del s.XVI a toda una variedad de maderas exóticas), aunque con un añadido poco ortodoxo para el arquitecto que aceptara el reto de rediseñarlo: esconder en algún lugar del habitáculo, entre sus paredes y dentro de una botella que pudiera servir como "máquina del tiempo", un poema que el patriarca había escrito dedicado a su familia. Ahí es donde entra en acción Eric Clough, un tipo mucho más romántico e imaginativo que el propio Sr.Klinsky, y la enésima opción arquitectónica que la familia había sopesado. Si al final se decantaron por él fue porque compartía con ellos el deseo de alejarse por completo del clásico diseño pijo que caracteriza a los pisos de esa zona de la ciudad, pero la verdad es que los Klinsky ignoraban que Clough, al aceptar esconder el poema, guardaba más de un as en su manga.



Inspirado por una historia sobre la juventud de Einstein, decidió que enrolaría a la familia en una búsqueda del tesoro por todo el apartamento a través de toda una serie de pistas que se le irían revelando a los habitantes del piso a su debido tiempo. Pero claro, a Clough no le bastaba con un par de acertijos más o menos ingeniosos. Antes de que se dieran cuenta, todos los integrantes de su despacho de arquitectura se hallaron sumidos en una interminable indagación sobre libros de códigos y cifrado, compartimentos secretos y biografías de personajes históricos, desde Francisco I de Francia hasta Mrs.Post. Una de las colaboradoras en el área de diseño, Heather Bensko, terminó incluso escribiendo capítulos de una novela sobre una pareja que va descubriendo estas figuras históricas mientras buscan un tesoro abandonado en un misterioso apartamento. Casi nada. El resultado fue un conjunto de puzzles interrelacionados tan ingeniosos que sería difícil explicarlos en un texto tan corto como este post.



El acondicionamiento del piso duró año y medio, durante el cual tanto Clough como sus múltiples colaboradores trabajaron prácticamente gratis en la confección del misterio, que incluía una novela que se entregaría a los propietarios cuando entraran a vivir (escrita por Jonathan Safran Foer, que se apuntó a la historia al recibir una especie de cubo de Rubik enviado por Clough que, al resolverlo, dejaba entrever un mensaje tan sencillo como "por favor"), toda una banda sonora compuesta por distintos artistas y accesible desde el propio artículo del New York Times, e incluso una escultura de Tom Otterness (uno de los pocos que no trabajó gratis).



El apartamento es perfectamente funcional y aparentemente tan normal como cualquier otro, pero hete aquí que una noche de invierno Cavan Klinsky, uno de los hijos del matrimonio y que cuenta con 11 años de edad, invitó a un amigo a pasar la noche, el cual, observando las letras que decoraban el techo de la habitación del chaval mientras estaba tumbado en el suelo, se levantó de golpe y profirió una exclamación: había descubierto que esas letras aparentemente aleatorias en realidad formaban un código, y que el nombre de Cavan era la primera palabra. Unos días más tarde una de las patas de la cama de matrimonio se partió y una pieza cayó al suelo. Ante la reclamación de la señora Klinsky, que ignoraba que esa pieza debía ser encajada en otro muro de la casa, Clough se limitó a informarle de que todo formaba parte de una historia mucho más amplia y que le sería revelada en su debido momento.



Un año después de la mudanza, en efecto, la familia Klinsky recibió estos crípticos versos como preludio de una carta explicativa:



We've taken liberties with Yeats
to lead you through a tale
that tells of most inspired fates
in hopes to lift the veil.
La misiva dirigía a la familia a un panel oculto en la pared de uno de los dormitorios de la casa, y así se daba el punto de partida en la búsqueda a través del tiempo y de la historia, con la ayuda de la novela de Foer y la música seleccionada para cada etapa.





Dieciocho pruebas en total, dieciocho intrincados acertijos que empezaban desmontando falsos pomos de puerta que al unirlos formaban una pieza que a su vez abría paneles ocultos en el comedor, los cuales revelaban un conjunto de cerraduras, que al ser abiertas mostraban cajones con ciertos símbolos cirílicos y unas tablas destinadas a interpretar el principio de un crucigrama, cuyas respuestas llevaban a otro panel de la buhardilla, que a su vez escondía un cubo magnético, el cual podía usarse para abrir otros veinticuatro paneles, que finalmente revelaban el poema del señor Klinsky. Supongo que no se entiende gran cosa de tan intrincada explicación, pero con que se capte el espíritu del juego ya es suficiente.



Lo curioso del caso es que la propia señora Klinsky, al marcharse de su antiguo apartamento, dejó escondido un reproductor de mp3 bajo un panel de electricidad con las canciones que su familia había disfrutado durante su estancia en esa vivienda. Dos años después, los nuevos moradores le mandaron el aparato por correo con una nota que decía "ni se imaginan dónde lo hemos encontrado"... Para que luego hablen de ironía.



Como colofón a tan singular historia, añadir simplemente que J.J.Abrams, el artífice de series como Lost, Alias o Fringe, y de películas como Cloverfield, ha adquirido los derechos del artículo arriba enlazado para transformarlo en una película de intriga en un futuro próximo. Película que, obviamente, ningún amante del misterio y de los enigmas se dejará perder, poniéndose a la cola durante el fin de semana de su estreno. Yo, desde luego, me apunto.

Etiquetas: , , , ,

enlace directo | Ver Comentarios »


Llamada perdida

martes 17 de junio de 2008 0:00

La Comunidad Europea pretende aprobar una ley que puede provocar más de una indigestión en caso de que tire adelante: por lo que leo en The Register, la comisaria europea Vivian Reding da el visto bueno a que las operadoras puedan cobrarnos por recibir llamadas en el móvil. Antes de que empecemos con la retahíla de insultos a las compañías de telefonía (perfectamente justificadas), me gustaría analizar el comportamiento de ciertas personas, buitres carroñeros de baja estofa, que consideran que su teléfono móvil existe sólo para recibir llamadas y no para hacerlas. Supongo que todos conocen a alguien que se guía por este patrón de comportamiento, o incluso puede que alguno de ustedes entre en la categoría, en cuyo caso no dejaré pasar la ocasión y aprovecharé estas líneas para afearles la conducta.

Básicamente me refiero al clásico sujeto al que tú llamas constantemente para quedar el fin de semana, o para interesarte por su vida, o para hablar del último partido de Liga, y en cambio él sólo te contesta vía SMS, y eso en el mejor de los casos. Obviamente, lo que el interfecto pretende con tanto tecleo es ahorrarse las cuatro perras que le puede costar la llamadita de turno y considera que al recibir el mensaje (en el colmo de la desfachatez a veces incluso nos escribe "llamame", así, sin acento, que el texto sale más barato) nosotros deberemos contactar con él por vía oral para comentar la jugada. Un caso extremo es el del que no quiere ni gastarse los céntimos del mensajito y entonces efectúa una llamada perdida (estratégicamente la corta antes de que finalice el primer timbrazo para que la operadora no le cobre demasiado) con el fin de que el destinatario se entere de que tiene que marcar su número. Si se nos ocurre no responder al mensajito o a la llamada perdida (mi opción favorita), en función de la urgencia el tipo sucumbirá al derroche presupuestario y nos llamará para cagarse en nuestros muertos. Conozco un caso tan exagerado que me dedico a llamarlo constantemente únicamente cuando viaja al extranjero, sólo para tocarle las narices pues entonces la llamada la paga él. Como no podía ser de otro modo, suele cortarme a toda prisa sacando todo tipo de excusas, y yo me parto desde el otro lado de la línea.

Ignoro si la nueva medida gravará por igual al emisor que al receptor, pero intuyo que a la larga será beneficiosa para los que usamos el teléfono móvil en ambos sentidos. Al cargar un importe al receptor es probable que el emisor no sufra las subidas continuadas de la tarifa como hasta el momento, puesto que las operadoras dispondrán de una fuente extra de ingresos con la que no contaban hasta el momento. En el peor de los casos, soportaremos entre todos las subidas de precio, y espero que la solidaridad económica termine de una vez por todas con las nefastas prácticas de gorroneo que han venido sobreviviendo hasta el día de hoy. Por si acaso, a la que se apruebe la medida lo primero que haré será borrar de todos mis ordenadores el Google Talk, mi programa de mensajería instantánea preferido. Más que nada porque me temo una avalancha de conversaciones virtuales por parte de todos los que habrán apagado el móvil para no tener que recibir ni una sola llamada.

Etiquetas: ,

enlace directo | Ver Comentarios »


La vida imitando al arte

viernes 6 de junio de 2008 0:00

¿Qué puede esconderse detrás de un titular tan jugoso como Una indigente japonesa arrestada tras vivir clandestinamente en el armario de un hombre durante un año? Un bello caso de la vida imitando al arte, sin duda. Sobre todo si tenemos en cuenta que el propietario del armario (y del apartamento) sólo comenzó a sospechar cuando le empezó a desaparecer la comida de la nevera, y que los pisos japoneses suelen tener una superficie de treinta metros cuadrados a más estirar. Lo mejor de todo, sin embargo, es el método empleado para detectar a la inquilina clandestina: un sofisticado sistema de webcams que la delataron en una de sus excursiones "al exterior". Evidentemente, una historia así no podía resolverse con un simple vistazo al armario de marras, no... hacía falta montar un dispositivo que ni James Bond y aun así el propietario del piso todavía pensó que se trataba de un vulgar caco. Luego vino la policía, registró el apartamento y allí la encontraron, acurrucada en el fondo de su reducido habitáculo. Posteriormente confesó que se había colado en el piso un año antes, cuando el propietario había dejado la puerta abierta por accidente y el resto ya es conocido.

Lo que más me gusta de los casos estrambóticos como éste es imaginar la vida en ese apartamento durante esos trescientos sesenta y cinco días: él llegando a casa del trabajo cansado, ella encerrada; él tomando una ducha, ella robando en la nevera; él viendo porno en el comedor, ella roncando en el armario; él saliendo a trabajar, ella saliendo a estirar las piernas y a chupar seriales... Imagino que no invitaba a sus amigas a tomar el té aprovechando que él estaba en la cocina, pero de ser así lo cierto es que la vida de estas dos personas tampoco se diferenciaba demasiado de la de millones de matrimonios en el mundo occidental. Si sabe cocinar, yo de él le pediría la mano, pues discreta lo es seguro, aunque supongo que tras la denuncia lo que pudiese surgir ahí ya estará roto antes de empezar. O a lo mejor es que ella acabó por salir del armario en todos los sentidos.

Yo no sé si la historia tiene algún tipo de moraleja, pero lo que sí tiene es una frase final lapidaria:
She had moved a mattress into the small closet space and apparently even took showers, Itakura said, calling the woman "neat and clean."
Amén.

Etiquetas: ,

enlace directo | Ver Comentarios »


El extraño caso de Thomas Beatie

jueves 27 de marzo de 2008 1:00

¿Recuerdan una película del hoy gobernador de California llamada Junior? Yo no, porque no la vi, pero me viene a la memoria algo sobre su rocambolesca trama, que giraba en torno a la figura de un ginecólogo que decidía quedarse embarazado con el fin de probar sobre sí mismo los efectos de un medicamento para la fertilidad que había inventado. Con semejante premisa no es de extrañar que el film saliera trasquilado en taquilla, por mucha Emma Thompson fichada a golpe de talonario que hubiera intentando dar un cierto toque de pedigrí a la cinta. Lo que sí recuerdo perfectamente es un debate que surgió con un grupo de amigos por aquella época, imagino que en plena borrachera juerguista (de lo contrario no me explico cómo terminamos hablando de este tema), sobre la probabilidad de que algún día la ciencia brindara a los hombres la posibilidad de quedarse embarazados.

La conclusión de tan apasionante debate fue que, obviamente, los machos no queríamos ver esto del embarazo ni en pintura, y ni siquiera los más predispuestos pudieron perjurar que tras el parto aguantarían cuarenta días de nula actividad sexual sólo por prescripción facultativa. Lo bueno de esta clase de discusiones es que todos sabemos que se trata poco menos que de un supuesto de ciencia-ficción, y que de darse algún día esta posibilidad ya nos pillará a todos bajo tierra y por ende sin necesidad de tener que pronunciarnos en serio sobre el particular. Imaginen que su parienta les amenaza con un "el segundo lo tendrás tú o me divorcio"... sudores fríos me entran, francamente. Y ahí andábamos todos felices, como los constitucionalistas antes de que Kosovo se declarara independiente, cuando la semana pasada una noticia nos hizo vislumbrar la pesadilla asomando su cabecita por el horizonte.

En efecto, un tal Thomas Beatie, hombre para más señas, se había quedado embarazado y pretendía dar a luz a su bebé en breve. La historia saltó de blog en blog, de Menéame en Menéame, y me llegó por tantos lados distintos que por un momento ya me vi dentro de cuatro o cinco años abierto de patas en un quirófano con un cirujano vestido de verde metiéndome el dedo por el ojete al grito de "¡empuja!¡empuja!"... ¡El horror! Pero claro, analizando los pormenores del artículo, la cosa se entiende mejor, y es que el amigo Beatie es en realidad un transexual que nació mujer y que, tras varios años de convivencia con su pareja sentimental, ha decidido dejar de tomarse su cocktail de hormonas para poder entrar en gestación como una fémina más.

La moraleja de todo esto sería que, como con los contratos, harán bien en leerse la letra pequeña de los textos que en un mundo internauta se van reenviando de ordenador a ordenador antes de dejarse llevar por su impactante titular. De lo contrario, pueden originar un brote de pánico masivo totalmente injustificado que hará quedar en evidencia a más de uno por no haberse cerciorado bien de lo que leía.

Etiquetas: , ,

enlace directo | Ver Comentarios »


El negocio del hurto, en bancarrota

miércoles 26 de marzo de 2008 1:00

Interesantísimo este artículo de npr sobre la caída de los robos en EE.UU. No por el hecho en sí, sino por las razones que se dan para ello. En resumidas cuentas, la tesis central se basa en que hoy en día hay menos latrocinio porque la gente tiene de todo. Ya sea una cámara digital, un iPod, un ordenador portátil, un GPS, una radio para el coche o una tele plana, la mayoría de la población anda bien servida en cuanto a chismes tecnológicos que, para qué nos vamos a engañar, son los que monopolizan el sector del hurto en nuestra sociedad (a ver quién es el guapo que entra en una casa ajena a robar papel higiénico, por ejemplo). Sí, claro, siempre quedarán las joyas y demás enseres de lujo, pero el negocio de los cacos está en robar mercancía que luego se venda en la calle con una cierta facilidad, no en acudir a tasadores de paraísos fiscales para endosarles un Matisse sacado de la colección de algún millonario. Y lo que decía: si todo el mundo tiene ya de todo, ¿quién carajo va a comprar estos artilugios robados?

Estirando un pelín más el razonamiento, y como se apunta en Marginal Revolution, si todos nadamos en la abundancia tecnológica es porque en los países asiáticos se dedican a producir mercancía tirada de precio: al ser tan baratos estos productos importados, no vale la pena robarlos. Por tanto, la culpa de que los delincuentes de aquí se queden sin "trabajo" la tienen los bajos salarios de los chinos, demostración palpable de que esto de la globalización nos afecta más de lo que pueda parecer en un principio.

Pero ojo que las mismas estadísticas indican que los atracos en residencias particulares no han disminuido en la misma proporción. En los artículos arriba mentados hacen referencia a la posibilidad de que en los asaltos a hogares ajenos lo que se busque sea dinero en efectivo, pero la tendencia a tener pasta debajo del colchón parece que también es decreciente, así que todo apunta a que en unos años este tipo de crímenes tenderán a la baja. De momento, la única explicación que se me ocurre para el hecho de que el fenómeno siga con fuerza en los países occidentales es precisamente la dichosa globalización, y es que las exportaciones albano-kosovares han crecido mucho durante el último decenio.

Etiquetas: , ,

enlace directo | Ver Comentarios »