Luchar contra la euforia

martes 13 de enero de 2009 1:00

euforia1¿Siguen ustedes la actualidad futbolera? ¿Sí? (menuda pregunta, teniendo en cuenta de dónde venimos...) Pues entonces permítanme un comentario sobre algo que vengo detectando en los medios. Como todo el mundo sabrá (y los culés más, que para eso lo disfrutamos), la trayectoria del Barça este año hasta el momento es impecable: batimos récords, tenemos al mejor jugador del mundo según algunos expertos, el juego es bonito y el entrenador efectivo. Pero es que además, y para reconforte de una afición curada de espantos, parece que la prudencia impera en todos los estamentos de la entidad. Desde el último jugador de la plantilla hasta el presidente, pasando por el cuerpo técnico y la directiva intermedia, nadie se atreve a lanzar las campanas al vuelo y andan todos desconocidos de tan comedidos que parecen.

La afición pues como siempre: los hay que ya se ven campeones de todo (incluso cuando vamos últimos en la tabla lo siguen creyendo), los hay que piensan que palmaremos al final, y los hay que creen que esto tiene posibilidades de convertirse en un buen año pero no se atreven a confiarse porque ya han recibido bofetadas en el pasado. En cuanto a la prensa, exageraciones a destajo, como viene siendo habitual desde que el mundo es mundo, pero ya nadie se las toma demasiado en serio.

Siendo así las cosas, me pregunto porqué todo el mundo dice que estamos tan eufóricos, que nos la vamos a meter de tanto mirarnos al ombligo, que celebramos los títulos antes de tiempo... ¿Seguro que es así? ¿Alguien ha dicho en público que seremos campeones sí o sí? ¿No es más bien al revés, que de tanta prudencia nos van a acabar llamando lloricas? En el último Barça-Madrid el público se puso a cantar aquello de "saluda al campeón" (algo lógico por lo ajustado de aquella victoria y además siempre sucede cuando ganamos al eterno rival y vamos primeros) y sólo por eso Salgado ya nos recriminó la prepotencia y nos advirtió que la Liga se nos va a hacer muy larga.

Vale, eso fue una salida de tono general, aunque como digo excusable por las circunstancias. Pero es que no he detectado ningún otro síntoma de euforia generalizada en el ambiente. Como no sea por las tonterías que se escriben en los periódicos, la mayoría de las cuales no se las creen ni sus propios aficionados, no veo yo la dichosa euforia por ningún lado. Alegría contenida tal vez, pero euforia, lo que se dice euforia...

Y a pesar de todo, ¿por qué tengo la sensación de que como al final nos la metamos nos van a restregar por la cara que nos lo teníamos creído y que eso nos pasa por soberbios? ¿Qué hay que hacer para que vean que somos prudentes, si además los mayores elogios suelen venir de los rivales? ¿Quién crea este estado de euforia? Los aficionados con los que hablo no serán...

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La Wikipedia contra John Balcerzak

jueves 18 de diciembre de 2008 1:00

wikipedia1He aquí uno de esos casos en los que uno no sabe si creer en la Wikipedia, la que se supone es la Biblia electrónica por antonomasia. En descargo de la ciberenciclopedia diré que nada más entrar en la página que describe la biografía de John Balcerzak nos aparece un aviso en el que se estipula que "este artículo contiene indocumentadas alegaciones ofensivas sobre una persona viva. Este contenido debe ser retirado inmediatamente".  Por tanto, bien podría tratarse de un camelo: es el riesgo que uno corre cuando consulta la Wikipedia en vez de la Britannica. Pero repasando el texto referenciado del New York Times y ojeando los enlaces recomendados las sospechas hacen que me incline por lo de "cuando el río suena...", si bien no sé hasta qué punto los hechos no han sido distorsionados para provocar un efecto en el lector.

La cosa podría resumirse de la siguiente manera: un delincuente sexual previamente condenado viola a un chico. El policía encargado del caso no sólo no verifica los antecedentes del agresor, sino que encima se chotea de la víctima con comentarios homófobos (siempre según la Wiki) y se la vuelve a entregar al violador, el cual mata al chaval tras volver a abusar de él. Luego trocea el cadáver. Descubierta la metedura de pata, se despide al policía y a su compañero pero, por uno de esos avatares del destino, el sindicato policial decide tomar el caso como bandera y se enzarza en una lucha para que los oficiales recuperen sus puestos de trabajo. Diez años más tarde, el policía es elegido para el cargo de la Asociación Policial de Milwaukee. Su labor desde entonces ha sido ampliamente cuestionada, en parte por ignorar el proceso contra el agente Alfonzo Glover, que fue acusado de asesinato y posteriormente se suicidó.

A ustedes les corresponde decidir si se trata de un caso de justicia poética con un policía injustamente acusado de protagonista o de la biografía de uno de los más grandes hijos de puta que hayan pisado este planeta. Lo que llamó mi atención sobre el asunto no fue tanto el artículo de la Wikipedia en sí, sino este hilo de debate con más de trescientos comentarios en el que se cuestiona no tanto el escabroso artículo sino la veracidad de los hechos ahí descritos.

Hemos llegado a un punto en el que la gente ya no se fía de nada ni de nadie: por mucho que veamos en televisión a un tipo lanzarle un zapato al presidente de los EE.UU. ya no sabemos si pensar que se trata de un montaje o de un cuento con moraleja, en las portadas de las revistas de moda más que los cuerpos diez admiramos la destreza del que maneja el Photoshop, las noticias de la prensa no logran desprenderse del tufo tendencioso y ahora hasta la Wikipedia parece que nos quiere engañar pintando a un santo como un demonio. Claro que por otro lado no paramos de oír historias sobre políticos corruptos, sobre malos tratos policiales, sobre errores judiciales y sobre una sociedad podrida que se va descomponiendo a través de la sección de "Sucesos"... Y he ahí el dilema del lector/espectador pasivo: tener que escoger entre el rocambolesco teatro de la vida o las teorías conspirativas de alto nivel siempre dispuestas a manipular nuestro pensamiento.

Ante semejante disyuntiva, se impone la prudencia, cuando no el cerrar la mente para no volverse loco pensando en las posibilidades. Hacer con las noticias como con las elecciones: simplemente abstenerse. Que bastante tenemos ya con lo nuestro como para pensar en toda la mierda que va derramándose por encima de la cloaca que algunos llaman mundo.

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La interactividad contra la TDT, los periódicos y... ¿los blogs?

viernes 28 de noviembre de 2008 1:00

Ignoro si está teniendo mucho éxito la machacona campaña en favor del TDT que se emite por televisión (ya saben, los spots de la cámara oculta en el ascensor y en el bar) y por radio. Diría que si al final la gente se pasa a la TDT será por el fútbol, porque si en algo está de acuerdo el común de los mortales es que el nivel de televisión que tenemos está por los suelos. Yo ya hace tiempo que he dejado de preguntar "¿qué echan hoy por la tele?" y me limito a confeccionar mi propia parrilla televisiva en base a los torrents que me voy bajando (en HDTV y sin anuncios) directamente de la programación norteamericana.  Así, los lunes toca "Sopranos", los martes "Dexter" y "Boston Legal", los miércoles "Fringe" y "The Mentalist", los jueves "The Shield" y para el fin de semana dejo "Pushing Daisies" y "Without a Trace". De la televisión nacional prácticamente sólo veo las noticias mientras ceno y aun así ni les presto demasiada atención. Si yo apareciera en el spot de la cámara oculta probablemente ni me inmutaría, y hasta lo vería como una gran oportunidad para dejar de consumir bazofia involuntariamente cada vez que conecto el aparato del salón.

Respecto a la prensa escrita, hasta no hace mucho tenía la costumbre de comprar un periódico al día para mantenerme al corriente sobre el panorama informativo. Normalmente usaba dos o tres periódicos de cabecera, y compraba el que tocaba en función de los opinadores de la jornada. Ocurre que cada vez me cuesta más arrancar unos minutos para repasar el diario, y nueve de cada diez veces termino por saltarme contenidos hasta llegar a lo que verdaderamente me interesa. Poco a poco fueron cayendo de mi rutina las secciones de "Internacional", "Política", "Economía", "Sociedad", "Deportes"... Al final me quedo con los artículos de opinión, las cartas de los lectores y la "Cultura y Espectáculos", pero me pregunto si vale la pena invertir un euro al día para tan poca chicha. Máxime cuando ya estoy suscrito a cientos de blogs cuya temática me interesa y me basta con echar un vistazo a mi Google Reader para estar al día sobre estos asuntos.

Pero es que hasta mis hábitos blogueros han cambiado recientemente. No hace tanto tenía una ruta bloguera fijada de ocho o diez bitácoras al día que me llevaba a comentar en sus comunidades. Con el tiempo me he dado cuenta de que se trata de comunidades estáticas, con lo cual siempre terminas hablando de lo mismo con los mismos. Gracias a Twitter y, sobre todo, a Friendfeed (imprescindible mi vistazo diario a FFholic), entro en un universo de temáticas variadas con grupos de individuos de lo más heterogéneos y comentarios cruzados que me aportan muchos más temas de interés de los que me puede ofrecer la televisión, la radio, los periódicos o los blogs estáticos.

La pregunta pues sería: ¿está la interactividad matando a los medios tradicionales (y a los no tan tradicionales)?

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