En contra del Copyright

lunes 22 de septiembre de 2008 0:00

Ahora que por todas partes se habla de los dichosos derechos de autor y de la decisión que se tomará este miércoles en la Eurocámara con vistas a caparnos las descargas de torrents sería un buen momento para lanzar al aire una proclama revolucionaria que abogase por la eliminación total de cualquier derecho sobre la propiedad intelectual. Sí, ya sé que los "creadores" viven de ello y que no es cuestión de ir jodiéndoles la marrana por nuestro egoísmo, pero sólo de pensar que a partir del mes que viene no voy a poder bajarme ninguna serie de televisión si esta medida prospera me entran sudores fríos y me sumerjo en pesadillas sobre un futuro apocalíptico en el que habría que volver a esperar un año para ver la nueva temporada de "Lost" o "24", mal dobladas, a deshoras y con un montón de nauseabunda publicidad de por medio. Espantoso.

Pero no es ésta la razón que quiero esgrimir para la abolición del dichoso copyright. La pega que le veo a estos (caducos) derechos es que, en un mundo en el que todo son 'remakes', repeticiones de historias que a su vez se inspiran en otras más antiguas, obras basadas en personajes ya creados, etcétera, si se aplicaran a rajatabla los postulados del copyright (no copiar nada que se parezca mínimamente a otra cosa a no ser que se pague una morterada de dinero) a mí prácticamente no me quedaría nada que echarme a la boca. Pondré un ejemplo sencillito: la semana pasada Telecinco prohibió a La Sexta emitir cualquier imagen de su canal debido a la mofa que se hace de su parrilla desde programas como "Sé lo que hicisteis". Si el resto de canales opta por la misma estrategia el espacio de Patricia Conde y Ángel Martín se irá a tomar por saco en menos que canta un gallo. ¿Preocupante? No demasiado, la verdad, pero admito que algún día me he quedado enganchado viendo el programa y me parece una barrabasada que lo puedan liquidar de un plumazo como en los mejores tiempos de la censura franquista amparándose en las dichosas leyes de la propiedad intelectual.

Aplicando el mismo razonamiento, si Joseph Conrad se hubiera puesto chulo Francis Ford Coppola jamás habría podido rodar "Apocalypse Now", a Linus Torvalds no le habrían permitido desarrollar su Linux, el doctor House y su ayudante Wilson no habrían penetrado en nuestras pantallas en caso de que los herederos de Conan Doyle hubieran detectado demasiadas similitudes con Holmes y Watson, y Sinéad O'Connor no habría podido alumbrar una pequeña joya del pop de haber sufrido alguna amenaza por parte de los abogados de Prince. En todos estos casos hubo alguien dispuesto a desembolsar una ingente cantidad de dinero para poder deleitarnos con todas estas creaciones, pero no quiero ni imaginarme la cantidad de obras maestras que se habrán perdido en el limbo del olvido por culpa del puñetero copyright. Estoy prácticamente seguro que de no haber existido jamás la propiedad intelectual nuestra vida sería muchísimo mejor y hoy en día conoceríamos a muchos más artistas que se quedaron en el camino por falta de posibilidades.

En estos mismos instantes Alan Moore boicotearía gustoso a los productores de "Watchmen" para que no pudiesen tirar adelante el proyecto de tan ambiciosa película. Posibilemente tenga razón y el producto no llegará a la suela de los zapatos de la novela original, pero si sirve únicamente para que un uno por ciento de los potenciales espectadores corran a las librerías a comprarla diría que la tentativa ya ha valido la pena, ¿no? Joder, si pares una obra maestra al menos ten la suficiente generosidad como para dejar que la gente pueda disfrutarla a su antojo.
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Freakismo, mentiras y asesinatos

viernes 30 de mayo de 2008 0:00

Hace unos meses llegó a mi bandeja de correo electrónico un mensaje con un apasionante artículo de Wired. "Tema para post", me decía el encabezado, y nada más echarle un primer vistazo me di cuenta de que aquello era pura dinamita. Sin embargo, dejé reposarlo en el Inbox durante un tiempo, intentando ver cuál sería el enfoque adecuado para un hipotético post. El texto hay que leerlo íntegro para asimilar su genialidad, pero como resumen diré que la historia titulada Hans Reiser: Once a Linux Visionary, Now Accused of Murder esconde una de las biografías tecnológicas más absorbentes que haya podido leer. Hans Reiser fue un pionero en el universo Linux, ni más ni menos que el que inventó el sistema de ficheros ReiserFS, una joya en cuanto a usabilidad y velocidad, primera piedra capital en la tecnología del software libre con el logo del pingüino. Gracias a este sistema se desarrollaron los sistemas operativos más impactantes, y llegó incluso a colarlo a la todopoderosa IBM (al más puro estilo Bill Gates), empresa que se ha visto obligada a rechazar la última versión del mismo. ¿La razón? Que Reiser ha sido encarcelado por el asesinato de su esposa y espera su ¿letal? condena encerrado en prisión, mientras su cerebro va perfeccionando los algoritmos del Reiser4.

Resulta fascinante leer el artículo (en inglés) porque a pesar de que el periodista que va a visitarlo pertenece a una revista tecnológica, cada vez que se interesa por el caso o por el aspecto humano del condenado este último se niega a responderle, como si el tema no fuera con él, y sigue desarrollando sus abstracciones informáticas tan tranquilo. Sólo le falta añadir: "¡no me distraiga con nimiedades!" Y la cuestión es que el caso se las trae, pues el presunto cuerpo asesinado de su esposa jamás ha aparecido, así como el asiento delantero del coche familiar, que se fue para no volver y es la principal causa de las sospechas de la policía. Las explicaciones de Reiser para crear una coartada verosímil no tienen desperdicio, y denotan claramente que provienen de una mente lógica (como la de un programador) y perturbada (como la de cualquier freak).

Lo cual me lleva a la tesis central de este post. Sabía que había una moraleja en todo esto, pero no conseguía encontrarla, y entonces ayer de repente me acorde del asesino de la katana. Ya saben, aquel sujeto fanático de los juegos de rol que, emulando sus mejores aventuras, un buen día rebanó el pescuezo de sus padres y de su hermana pequeña con una espada samurai. Cuando estalló el caso mucha gente se apresuró en echarle la culpa a los juegos de rol, culpándolos del trastorno mental temporal del chaval al igual que en EE.UU. se culpa a la violencia en el cine de los tiroteos en plena calle. O al igual que se culpa a los videojuegos de ciertos comportamientos violentos. Y claro, ahora viene la siguiente parte del razonamiento perverso: ¿se puede culpar al Linux o al freakismo informático generalizado de causar trastornos psicológicos a asesinos en potencia?

La respuesta, al igual que en los anteriores casos, obviamente es que no. Porque la alternativa a considerar sería demasiado escalofriante, especialmente para alguien como yo, aficionadillo a los juegos de rol durante una etapa de mi juventud, amante del Linux en la edad adulta, desde siempre adicto al cine americano y devoto de los cómics de superhéroes durante mi infancia (lo del niño que saltó por la ventana vestido de Superman era una leyenda urbana, ¿verdad?). Por si acaso, que nadie me acerque un machete cuando me vean cabreado.

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Jugando al software libre

jueves 6 de septiembre de 2007 2:00

Respondiendo a la petición de varios lectores y flagelando la paciencia de los demás, hoy vuelvo a hacer una incursión en el fantástico mundo informático y del software libre. Fíjense en el detalle de que estoy hablando de software libre y no de Linux, como muchos ya se estaban temiendo. ¿La razón? Pues porque aunque Linux es el colmo del software libre (dado que incluso el sistema operativo está basado en el GPL) los programas de los que hablaré hoy no resultan exclusivos de Linux, sino que son multiplataforma (como el Firefox, para entendernos). Lo único que tienen en común es que son libres y gratuitos, y que además poseen todos una vertiente lúdica muy pronunciada. Más que nada porque se trata de juegos, claro.

Como sé que algunos habituales del blog gustan de quedar a altas horas de la madrugada para practicar su 'swing' golfero online, voy a proponerles algo más movidito de cara a esta temporada, que lo de mejorar el handicap desde el PC a la larga resulta tedioso y aburrido. Empecemos por nociones básicas: ¿saben ustedes lo que es el Counter-Strike? Si no lo saben no se preocupen que les ilustro: se trata de un FPS (first-person shooter, es decir, el clásico juego en el que se maneja una mano con un pistolón y en el que hay que ir puliéndose por la vía expeditiva a todo bicho raro que nos salga por delante) surgido a raíz del éxito del inmenso Half-Life, y que en su día introdujo la novedad de que, en vez de luchar contra hordas de marcianos generados por el ordenador, había que vérselas online con otros jugadores viciosos y matarse entre sí (mucho más divertido cargarse a un amigote que a un alien sin personalidad, ciertamente). El segundo concepto a manejar es el de mod, abreviatura de modification, y hace referencia a las versiones de los FPS que van saliendo por la red, típicamente cada una con un conjunto de mapas jugables distintos al de la versión original. Por mapas entendemos el terreno de juego, los escenarios en los que tiene lugar la batalla. En los juegos oficiales vienen unos cuantos de serie, pero como fabricarlos es relativamente sencillo muchos usuarios se apuntan y desarrollan los suyos, para deleite de los aficionados.

Una vez asimilados estos conceptos básicos, no les queda más que pasarse por la espléndida web Ubuntugames (no, no estoy hablando sólo de Linux, repito), en concreto la sección Açao/Corrida (es lo que tiene esto de ser una web brasileña) y analizar las múltiples variantes que se nos ofrece. Déjenme que les abrevie la búsqueda: a ustedes les van a interesar dos en concreto, los mejores. Por un lado, el mod Urban Terror, basado en el motor del mítico Quake III Arena, un espectacular shooter en el que los jugadores se dividen en dos bandos (los azules y los rojos) y se pegan de tiros por las calles de varias ciudades con el objetivo de conquistar la bandera del equipo contrario. Adrenalina a tope, posibilidad de chatear entre los jugadores mientras se revientan los sesos, y todo un arsenal de armas a disposición del sádico que se ponga a los mandos (mejor usar un joystick decente, pero el teclado también vale). Pásense por la sección de Downloads y bájense la versión que necesiten, en función de si usan Windows, Mac o Linux: en las calles del Urban Terror todos los gatos son pardos y no hay colores informáticos, sólo el azul y el rojo, recuerden.

El funcionamiento es muy sencillo: se puede jugar en modo single player (usuario contra la máquina), que a la práctica se usa sólo como entrenamiento, o en modo server, que nos permite dos opciones: la primera es montar nuestro propio servidor --público o privado-- para invitar a nuestros cibercolegas a jugar en el mod que hayamos elegido, mientras que la segunda permite conectarse a un servidor ajeno (hay cientos de públicos y miles de privados en la lista) para empezar a liarnos a bofetadas con el primero que encontremos. Si el servidor al que nos conectamos es público, la máquina nos autoasigna un bando y ésos son los colores que deberemos defender hasta la muerte, cual mercenario jugador de fútbol dispuesto a cambiar de equipo a la que vayan mal dadas. Ojito que cuando nos dejamos caer por un servidor público normalmente la acción ya hace rato que está en funcionamiento y las balas nos pasan rozando desde el instante en el que aparecemos en el escenario. Las horas de diversión están aseguradas se juegue en la modalidad en la que se juegue, y ya advierto que Urban Terror es de lo más adictivo (dicho por alguien a quien los FPS ni le van ni le vienen).

El segundo juego de interés, quizás el mejor que existe en la actualidad por su rapidez y popularidad, es Sauerbraten, basado en el motor de Cube. Otro FPS de qualité, de extrema ligereza (tarda menos en bajarse) y velocidad, funciona prácticamente igual que el anterior pero añade la posibilidad de ir modificando el mapa del terreno a medida que se va jugando, incluso a varias manos (mientras uno está cambiando la geografía de la zona el oponente puede estar haciendo lo mismo). Los controles son idénticos en ambos casos y la jugabilidad es similar: decantarse por uno u otro dependerá de lo animados que anden los servidores y de la preferencia por los detalles del jugador (el tipo de armas, los escenarios, etcétera). En todo caso, vale la pena echar un vistazo a ambas opciones, incluso a otras de las que ofrece la web de Ubuntu Games (hablan maravillas del Alien Arena aunque no lo he probado) u otras webs especializadas en juegos gratuitos como Planet Freeware, Explosive Gamer o Wicked Obsession.

¿Cuándo quedamos para volarnos la tapa de los sesos?

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Alternativas linuxeras

martes 6 de marzo de 2007 0:05

Sí, hoy toca informática, así que Penélope mejor que vuelva mañana... Es broma, el post de hoy pretende ser una sencilla guía sobre el porqué es necesario ir cambiando a Linux y al software libre en general y cuál es el mejor método para que un novato sin idea alguna sobre estos temas empiece a manejarse en este mundillo al que todos estamos abocados a ir a parar, nos guste o no, teniendo en cuenta las novedades que se han producido durante las últimas semanas. Y me he decidido a hablar sobre ello (aunque sé de sobras que no se trata de algo que interese a mis lectores habituales) porque veo que alguno se ha encontrado con problemas al intentar dar el paso y que otros, con más éxito en la materia, tal vez andan perdidos o desconectados de cómo está el tema a día de hoy. También ha habido quién me ha preguntado en el foro sobre mis preferencias al respecto así que espero que el texto de hoy sirva como un compendio de resoluciones a todas estas dudas.

Ya hace un tiempo comenté algunos motivos para cambiar de Windows a Linux en un post que originó un montón de comentarios que, leídos a posteriori, sirven como el perfecto tutorial de instalación de Linux para newbies (gracias a la colaboración desinteresada de Makilisto y La Rambla, mis conejillos de india aquel día). Como la cosa parece que funcionó, y como también vengo dando la vara desde hace meses con lo de que Windows Vista pone muy cuesta arriba el funcionar con un ordenador normalito, sobre todo si pretendemos no pagar un duro por nuestras aplicaciones de uso común, considero mi deber alertar a todo el mundo de que empiece a trastear con Linux en sus ratos libres, más que nada para que cuando llegue el momento de dar el cambio forzoso no se encuentren más perdidos que un pato en un garaje.

De entrada, y como todos los que ya lo han probado sabrán, cualquier sistema operativo Linux es facilísimo de utilizar a poco que entendamos algo de ordenadores. Existe el erróneo convencimiento de que entrar en este mundillo es algo sólo apto para techies o para gente muy ociosa y aburrida, cuando lo cierto es que hasta mi padre --neófito en la materia donde los haya-- ha aprendido a manejarse en Linux en un tiempo récord. Teniendo en cuenta que el hombre no sabe ni cómo se apaga el ordenador diría que se trata de una buena medida para disipar cualquier tipo de duda (por cierto, se vio obligado a hacer el cambio porque, a raíz de la última actualización de Windows XP, se le detectó en su PC una copia pirata del sistema operativo y cada vez que encendía el ordenador los mensajes de aviso que saltaban en la pantalla le hacían sentirse como un delincuente).

Lo primero que hay que saber sobre Linux es que se puede probar antes de instalarlo. No me cansaré nunca de recalcar lo suficientemente claro este aspecto, pues es algo que la mayoría de neófitos desconocen. Es decir, que cuando uno se baja una distribución de Linux para grabársela en un CD, lo que se está bajando en realidad es un 'Live CD', es decir, un CD que, una vez introducido en la bandeja, si reiniciamos el ordenador cargará automáticamente el sistema Linux que habremos elegido sin alterar para nada el Windows de nuestro disco duro. Vamos, que podemos trastear con él y jugar hasta que nos cansemos, que cuando lo saquemos del PC y reiniciemos volveremos a tener nuestro antiguo Windows funcionando e intacto. Más que nada para que la gente se anime a probar alguna que otra distribución. Si luego el Linux en cuestión nos gusta y nos convence, le damos usualmente al icono "Instalar" del escritorio y, entonces sí, se iniciará un asistente que nos guiará para proceder al saqueo del disco duro (normalmente con dos opciones, borrar el Windows o conservarlo e instalar el Linux como sistema complementario).

La siguiente decisión a tomar en caso de que nos animemos ineludiblemente nos llevará a la pregunta: ¿cuál es la mejor distribución que existe en el mercado actualmente? Muchas, sería la respuesta adecuada. Pero la que ahora mismo domina el mercado por su facilidad de uso, su intuitividad y su buen funcionamiento con el hardware es Ubuntu. Además, hay numerosos foros de ayuda y su comunidad es de las más grandes y eficientes que existen (y Eldeu puede dar buena fe de ello). ¿Quiere esto decir que debo ir a saco y bajarme la última versión de Ubuntu para empezar a jugar? Bueno, hasta hace mes y medio es lo que yo habría recomendado a los novatos pero hoy por hoy las cosas han cambiado.

Al ser Ubuntu una distribución tan popular y estar escrita en código abierto lo normal es que surjan 'modificaciones' de la misma que a su vez la perfeccionen. ¿En qué sentido? Bien, Ubuntu intenta ser una distribución oficial y legal, tanto como Windows o Mac. Por tanto, debe ceñirse a unas normas legales que, aunque legítimas, dificultan la experiencia del usuario final capándole ciertas opciones muy utilizadas. Por ejemplo: de salida, Ubuntu no permite reproducir mp3 o DivX, dos formatos de uso habitual pero que no pueden introducirse en un sistema operativo a no ser que se pague algo a cambio. Si tenemos en cuenta que Ubuntu es gratuito imaginen que encima tuviera que pagar a Fraunhoffer por su códec Lame de mp3: perdería pasta por cada copia que regalara por internet. Así que la distribución en origen no permite ver los vídeos ni oír la música que ustedes, pillines, se bajan. Además también carece de ciertos programas muy útiles (como el Azureus o el aMule, versión linuxera de nuestro querido eMule) que deberemos instalar a posteriori. Para solventarnos el proceso de 'busca y captura' de soluciones tras numerosas horas perdidas en Google surgió Automatix. Básicamente se trata de un programa que te instala todo lo ilegal más numerosos programas legales (Google Earth, Real Player, programas de FTP) que no vienen por defecto en Ubuntu. Así pues, el proceso no puede ser más fácil: te bajas Ubuntu, te lo instalas, una vez dentro te bajas Automatix, instalas todas sus opciones y a volar.

Pero en realidad sí puede ser más fácil, porque Automatix debe instalarse mediante un proceso no siempre cómodo para el usuario novato. Así que alguien pensó: "vamos a mejorar esto", y ahí es donde aparecen las 'modificaciones' de Ubuntu, es decir, sistemas Linux basados en él (o sea que los foros de Ubuntu siguen sirviendo) pero con toda esta problemática ya resuelta, y además mejorando la interfaz gráfica (uno de los puntos débiles de Ubuntu). Aquí me gustaría destacar dos distribuciones recién aparecidas en la escena pero que merecen ser probadas por todo aquél que se introduzca por primera vez en el universo Linux, y por todo usuario experimentado que quiera jugar un poco y probar cosas nuevas.

La primera a tener en cuenta es, sin duda, Linux Mint. Se trata de una actualización de Ubuntu con todos los códecs mp3 y DivX incorporados y, aunque le falta el resto de programas de Automatix, la facilidad de su instalación posterior y el impecable y elegante 'look' de la interfaz Bianca compensan con creces esta carencia. Actualmente es el que tengo instalado en mi PC, tras abandonar OpenSUSE por problemas de estabilidad y tras un fugaz paso por Kubuntu. Pásense por su galería de fotos y apreciaran la belleza y la sencillez de este sistema operativo, ciertamente al alcance de cualquier usuario (novato o experimentado). A destacar también su enorme estabilidad, incluso con Beryl a pleno rendimiento. Sin embargo, todavía hay algo mejor en el universo linuxero, aunque su nueva versión llegó algo tarde y por eso no lo tengo (aún) instalado en mi ordenador...

Me estoy refiriendo a lo siguiente: para los más cañeros existe otra distribución que actualmente es 'lo más' en el entorno Linux, nuevamente basada en Ubuntu. Se llama Ubuntu Ultimate Edition y acaba de sacar su versión más reciente, Ubuntu Ultimate Gamers Edition (como su nombre indica, centrada en el universo de los juegos), tras el notable éxito de su Ubuntu Ultimate Christmas Edition. ¿Qué ofrece esta distribución que no tengan las demás? De todo: códecs, los programas de Automatix y muchos más, Beryl instalado de serie, cientos de temas para 'tunear' nuestro Linux, a cual más fardón y espectacular (algunos dejando a Vista y Mac en paños menores), pantallas de presentación personalizadas, iconos de lo más variopinto, soporte para todo tipo de hardware específico (léase joysticks, iPods, móviles y similares), 'hacks' del sistema preinstalados (como las opciones ocultas de Gnome)... En fin, la repanocha en un solo DVD. Si alguien quiere ver qué pinta tienen algunos de los temas de Ultimate Edition que eche un vistazo a esta sección de su web. Puedo asegurar que no hay aplicación Linux que no se halle presente en este mod de Ubuntu o a un par de clicks de distancia. Impactante, ¿no es cierto? Pues todo gratis y renovándose a cada día que pasa.

Finalmente, no me gustaría terminar este tostón de hoy sin hablarles de Puppy Linux. Esta mini-distribución es la que utilizo como distribución-puente entre el trabajo y mi ordenador casero (pues gusto de trabajar en Linux siempre que puedo) y resulta altamente recomendable por varios motivos:

1. Su descarga sólo ocupa 86,5 MB
2. Una vez grabado el 'Live CD', Puppy pasa a ejecutarse directamente desde la memoria RAM del ordenador, logrando el efecto de que parezca que estemos trabajando directamente desde el disco duro (normalmente los 'Live CD' deben leer del CD-ROM antes de ejecutar los programas, por lo que son algo lentos)
3. Graba todos los cambios y modificaciones en un pequeño archivo que queda guardado en el disco duro (carpeta C: de Windows), con lo que cuando volvemos a arrancar el ordenador desde el CD -sin instalarlo- recupera nuestra configuración y programas desde este archivo. Mejor aún, este archivo puede copiarse a otro ordenador con lo que podemos gozar de nuestra configuración sin necesidad de instalar la distribución en ningún PC. Ideal para la gente que se mueve mucho y opera desde distintos puestos de trabajo.

En fin, ya dejo de taladrarles por hoy. Pero ahora en serio, ¿de verdad no les pica la curiosidad? ¿Alguien más se atreve a dar el paso?

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