Leyes bienintencionadas
lunes 29 de septiembre de 2008 0:00
En Nebraska no hace mucho se sacaron de la manga una ley que permitía a los padres dejar a sus hijos en los hospitales para que el gobierno se ocupara de ellos, pues por lo visto ese estado norteamericano bate récords en cuanto a abandonos infantiles. La intención del legislador probablemente era buena y supongo que lo que se buscaba era evitar que los padres dejaran tirados a sus hijos en la calle o (los más piadosos) en algún centro comercial. Ocurre sin embargo que muchos progenitores se han tomado esta disposición legal al pie de la letra y, según las estadísticas, últimamente el número de hijos dejados en los hospitales del condado ha subido como la espuma. El caso más bestia, el de un padre de 34 años que dejó tirados a nueve hijos en el Creighton University Medical Center, con edades que van desde 1 a 17 años. Por lo visto el hombre, que arrastraba un historial de desempleo, embargos de vivienda e impagos de varias deudas, se decidió cuando su esposa, con la que llevaba casado 17 años, falleció a causa de una hemorragia cerebral. Según sus propias palabras, "¿Qué iba a hacer? Los educamos juntos. No creo que pudiese hacerlo solo."Este caso ha colmado el vaso de la paciencia del legislador, que muy oportunamente ha propuesto replantear dicha ley, pues una cosa es entregar a un vástago cuando las condiciones de vida del mismo juegan en su contra, y otra muy distinta dar alas a los padres irresponsables que ansían desprenderse de hijos problemáticos o que buscan una salida fácil a una situación financiera insostenible. Y es una lástima, la verdad, que esta ley vaya a ser derogada si la moción prospera, porque no veo amenaza más efectiva ante el comportamiento de un hijo díscolo que la de "¡o te portas bien o nos mudamos a Nebraska!"
En contra del Copyright
lunes 22 de septiembre de 2008 0:00
Ahora que por todas partes se habla de los dichosos derechos de autor y de la decisión que se tomará este miércoles en la Eurocámara con vistas a caparnos las descargas de torrents sería un buen momento para lanzar al aire una proclama revolucionaria que abogase por la eliminación total de cualquier derecho sobre la propiedad intelectual. Sí, ya sé que los "creadores" viven de ello y que no es cuestión de ir jodiéndoles la marrana por nuestro egoísmo, pero sólo de pensar que a partir del mes que viene no voy a poder bajarme ninguna serie de televisión si esta medida prospera me entran sudores fríos y me sumerjo en pesadillas sobre un futuro apocalíptico en el que habría que volver a esperar un año para ver la nueva temporada de "Lost" o "24", mal dobladas, a deshoras y con un montón de nauseabunda publicidad de por medio. Espantoso.Pero no es ésta la razón que quiero esgrimir para la abolición del dichoso copyright. La pega que le veo a estos (caducos) derechos es que, en un mundo en el que todo son 'remakes', repeticiones de historias que a su vez se inspiran en otras más antiguas, obras basadas en personajes ya creados, etcétera, si se aplicaran a rajatabla los postulados del copyright (no copiar nada que se parezca mínimamente a otra cosa a no ser que se pague una morterada de dinero) a mí prácticamente no me quedaría nada que echarme a la boca. Pondré un ejemplo sencillito: la semana pasada Telecinco prohibió a La Sexta emitir cualquier imagen de su canal debido a la mofa que se hace de su parrilla desde programas como "Sé lo que hicisteis". Si el resto de canales opta por la misma estrategia el espacio de Patricia Conde y Ángel Martín se irá a tomar por saco en menos que canta un gallo. ¿Preocupante? No demasiado, la verdad, pero admito que algún día me he quedado enganchado viendo el programa y me parece una barrabasada que lo puedan liquidar de un plumazo como en los mejores tiempos de la censura franquista amparándose en las dichosas leyes de la propiedad intelectual.
Aplicando el mismo razonamiento, si Joseph Conrad se hubiera puesto chulo Francis Ford Coppola jamás habría podido rodar "Apocalypse Now", a Linus Torvalds no le habrían permitido desarrollar su Linux, el doctor House y su ayudante Wilson no habrían penetrado en nuestras pantallas en caso de que los herederos de Conan Doyle hubieran detectado demasiadas similitudes con Holmes y Watson, y Sinéad O'Connor no habría podido alumbrar una pequeña joya del pop de haber sufrido alguna amenaza por parte de los abogados de Prince. En todos estos casos hubo alguien dispuesto a desembolsar una ingente cantidad de dinero para poder deleitarnos con todas estas creaciones, pero no quiero ni imaginarme la cantidad de obras maestras que se habrán perdido en el limbo del olvido por culpa del puñetero copyright. Estoy prácticamente seguro que de no haber existido jamás la propiedad intelectual nuestra vida sería muchísimo mejor y hoy en día conoceríamos a muchos más artistas que se quedaron en el camino por falta de posibilidades.
En estos mismos instantes Alan Moore boicotearía gustoso a los productores de "Watchmen" para que no pudiesen tirar adelante el proyecto de tan ambiciosa película. Posibilemente tenga razón y el producto no llegará a la suela de los zapatos de la novela original, pero si sirve únicamente para que un uno por ciento de los potenciales espectadores corran a las librerías a comprarla diría que la tentativa ya ha valido la pena, ¿no? Joder, si pares una obra maestra al menos ten la suficiente generosidad como para dejar que la gente pueda disfrutarla a su antojo.
Etiquetas: cine, justicia, linux, literatura, música, tecnología, televisión
El jurado
viernes 19 de septiembre de 2008 0:00
No, hoy no voy a hablar sobre una novela de John Grisham o una película de Gene Hackman (que, vistos mis últimos post, parecería lógico y una deriva hacia un blog de crítica multimedia), sino sobre un texto que he encontrado en internet y que me ha llamado la atención por su pragmatismo sobre la realidad que describe. Como siempre, recomiendo encarecidamente su lectura, pero como está en inglés y me imagino que no todo el mundo tiene ganas de tragarse un tochazo extenso de estas características, mejor les escribo un resumen para que se hagan a la idea (una traducción literal no ha lugar, ya advierto).Básicamente se trata de un manual sobre cómo conseguir que te expulsen de un jurado en EE.UU. basado en la experiencia personal del autor. Les pongo en antecedentes: como es sabido, en Norteamerica se elige a un jurado para cada caso compuesto por doce ciudadanos corrientes, a diferencia del Reino Unido, por ejemplo, donde los que deciden son magistrados profesionales. Ello es susceptible de causar bastantes engorros si te toca la china, como es el caso que nos ocupa. Tratándose de un juicio para la pena capital, el autor veía jodido librarse de unas cuantas semanas de reclusión en un hotel, perdiendo el tiempo y el dinero asociado a su trabajo (aparentemente, se trata de un ingeniero que ofrece asesoramiento in situ, lo que le obliga a viajar constantemente y de manera urgente, so pena de que las instalaciones del cliente se vayan al garete). Dado que el sistema no le ofrecía ninguna vía de escape, se lo tomó como una afrenta personal y les declaró la guerra (legal) diseñando una estrategia para ser expulsado.
Tras inquirir entre sus amistades, la mayoría le aconsejaron que adoptara un punto de vista radical en los interrogatorios previos (del tipo "hay que freír a ese negro, y lo antes posible"), pero con muy buen criterio el protagonista de la historia ya detectó que semejante actitud le acarrearía problemas. ¿El motivo? Pues porque aunque el abogado defensor pretendiera echarle a toda costa del juicio, para la acusación su presencia en el mismo sería una baza a conservar a toda costa. Y lo mismo pero al revés si se declarase rotundamente contrario a la pena de muerte. Existe un proceso de descarte que hace que esta clase de elementos salten antes de conformar el jurado, pero en realidad estos descartes son limitados y al final cada abogado tiene que tragarse algunos sapos. Evidentemente, nuestro héroe no podía permitirse ser uno de ellos, pues los pagos de su hipoteca corrían serio peligro en caso de ser seleccionado.
Así pues, pasemos a analizar su estrategia de descartes argumentísticos de cara al interrogatorio previo:
- Mátalos a todos y deja que Dios los seleccione en el Reino de los Cielos: opción inviable, pues en un momento dado el defensor podría salirnos con un "¿y si el acusado fuera un chaval que se hubiera mezclado con malas amistades y ahora se mostrase sinceramente arrepentido?" o alguna patraña similar. Ante esto, o te conviertes en un monstruo (y ojito que el interrogatorio dura varias horas) o palmas.
- Estoy seguro de que este cabrón es culpable: "¿Pero cómo puede estar tan seguro, si ni siquiera nosotros lo estamos? ¿Acaso conoce al acusado o a su víctima? ¿Sabe algo que nos está ocultando?" Ni de broma, es poco creíble. Y además podríamos acabar en el banquillo de los acusados.
- Estoy seguro de que este cabrón es culpable porque es negro: "¿No puedes ni siquiera nombrar a un negro que sea buena persona? ¿Martin Luther King? ¿Samuel L.Jackson? ¿Obama?" Si no eres un racista convencido, se te verá el plumero. Pasemos al bando contrario, a ver si hay más suerte:
- Estoy convencido de que este pobre chavalín no pudo hacerlo: te pillarán igual que en el punto 2 pero con la estrategia inversa.
- La pena de muerte es moralmente injustificable: un pelín mejor, pero aquí ojito que el defensor intentará convencer al magistrado de que en realidad sí podrías votar a favor de esta pena, con tal de asegurarse tu presencia en la sala. Probablemente en su argumentación te sacará a Hitler y demás fauna, para que confieses que en algunos casos sí es legítimo cargarse a alguien. O peor, te tachará de antipatriota porque acabas de cargarte el fundamento del ejército norteamericano: más vale que te parezcas a John Lennon (Yoko Ono al lado) o tu plan no colará.
- No ponga esa responsabilidad sobre mi cabeza: ajá, esto es astuto. Pero como diría el amigo Harry, "es un trabajo sucio pero alguien tiene que hacerlo". El problema es que la estrategia que seguirán los letrados en el interrogatorio (recordemos que llevan años haciéndolo y que son unos especialistas) va encaminada a anular cualquier complejo de Ponciopilatismo.
Lo mejor del caso es que el crimen que había que juzgar se produjo a tan sólo dos manzanas de donde vivía el autor en esa época (un par de años antes del momento del juicio). Con tal de haber esgrimido eso en el proceso de selección probablemente lo hubieran descartado, pues no podían arriesgarse a que conociera a la víctima o al asesino. En el "probablemente" radica el problema, en todo caso.
Como colofón, apuntar que el acusado ya estaba condenado a cadena perpetua sin posibilidad de salir de prisión. Ese juicio sólo lo montaban para cargárselo. Y lo mejor de todo es que hubo que anularlo por causa del huracán Gustav. Parece ser que ahora quieren montar uno nuevo: el circo no parará hasta que se lo carguen. Si esto es justicia, más vale seguir el ejemplo y bajarse del tren como hizo el narrador.
Etiquetas: justicia, psicología
Daños y perjuicios
jueves 26 de junio de 2008 0:00
Quemados
jueves 27 de septiembre de 2007 2:00
¿Les he dicho alguna vez lo bien que me cae nuestra monarquía? De ser así les he engañado vilmente: los considero una institución anacrónica y una panda de vividores de cuidado, pero como no quiero que me caiga el mismo puro que a Anasagasti les diré que, en vista de nuestra clase política, menos mal que aún hay una monarquía con un mínimo sentido común para tranquilizar a nuestros enajenados parlamentarios. De parecerse mínimamente a la inglesa, con sus orgías, sus infidelidades públicas, su afición por los restituyentes de alta graduación y sus continuas meteduras de pata lo más probable es que aquí nos hubiéramos apuntado todos al comando de Tejero y hubiésemos montado otro 23-F en algún momento de las últimas legislaturas. Pero parece que nosotros somos un pelín más civilizados, por lo que incluso en el peor de los casos no hay nada que temer: es lo que tiene el haber perdido la costumbre de organizarse como una república decente, tras tantos años de dictadura y de monarcas "campechanos".Sin embargo, considero que últimamente la justicia le está haciendo un flaco favor a la Familia Real con tanta demanda judicial por incidentes que, en principio, no merecerían ni un triste pie de página en la sección de "Sociedad" de nuestros diarios. Primero fue el insigne juez Del Olmo y sus medidas censoras por una viñeta de nada en la revista "El Jueves" (caso que ha llegado incluso a instancias europeas), y ahora el insigne juez Marlaska condena a todo aquel que se mueva con un retrato del Juanca en una mano y un mechero en la otra. Con ello pretenden defender a nuestros más altos representantes de un tipo de delitos tipificados como "injurias a la Corona", que por lo visto son la vía más directa para llevarte a una celda de dos por tres al lado del recluso "medio metro", un sujeto que hará lo posible por que te agaches a recoger el llavero con el fin de explicarte el origen de su mote.
Lo que muchos nos preguntamos ante semejante desproporción de expedientes judiciales y ante tanta repercusión mediática es si, en el fondo, la culpa de tanta movida no la tienen en parte los mismos que velan por la integridad de la Corona. Veamos, cuando salió el dichoso ejemplar de El Jueves me atrevería a decir que casi nadie reparó en su chiste de portada. Acaso el típico cachondo que lleva comprándose la revista desde hace dos decenios, pero la mayoría de los mortales cuando pasamos por el quiosco echamos un vistazo rápido a los titulares del día, a la prensa deportiva y a la portada del Intervíu, y poco más. Es decir, que si el tal Del Olmo se hubiera quedado quietecito posiblemente el célebre ejemplar habría pasado con más pena que gloria, por mucho que los del "Tomate" tomaran prestada la portada para hacer un bonito mural ilustrativo en alguna de sus infumables noticias.
Pero hete aquí que con el considerable revuelo mediático que se montó, ahora todo el mundo toma partido sobre una cuestión que ya parecía superada: jóvenes que lucen camisetas con la portada impresa, partidarios de la Familia Real indignados en las tertulias de sobremesa, y algún que otro independentista quemando retratos del Rey por Girona. Lo normal, dadas las circunstancias. En vista del éxito de la última intervención judicial, alguno pensaría que lo más sensato era rebajar la persecución a todos los opositores de la monarquía (dicen que la propia Casa Real apoyaba esta vía) y procurar calmar el debate desviando la atención. Pero no. Como los grandes jueces de este país no deben tener demasiado trabajo, decidieron que seguirían hinchando el globo procesando a los de las fotos. Y ahora ya son incluso los diputados de ERC los que las queman en el hemiciclo. Suma y sigue: el siguiente en mover pieza será el poder judicial, que los meterá a todos en chirona, lo cual provocará más manifestaciones...
Total, que el asunto se les va de las manos y, lejos de jugar la partida con inteligencia, los defensores de la monarquía se dedican a avivar el fuego (nunca mejor dicho) hasta que gran parte de la sociedad, a los que en principio ni les iba ni les venía el tema de la monarquía, van a acabar quemados. Desde mi punto de vista de republicano convencido, no puedo menos que felicitar a los jueces Del Olmo y Marlaska por su sagacidad: ánimo, chicos, que entre todos lo conseguiremos.
Etiquetas: justicia, noticias, sociedad
El mundo al revés
martes 24 de abril de 2007 0:00
Hola amigos, soy Coco. Hoy vamos a estudiar la diferencia entre un "país civilizado" y un "país por civilizar". Como punto de apoyo nos basaremos en dos noticias sobre delincuencia internauta publicadas por el mismo rotativo (para que se vea claramente que el punto de vista es el mismo) y observaremos cómo atajan el problema en el país civilizado --llamémosle Reino Unido para simplificar-- y en el país por civilizar --llamémosle España para facilitar la comprensión--. ¿El caso a estudiar? Los ladrones de banda ancha, entiéndase por este término a todos aquellos delincuentes que se dedican a sisar la conexión inalámbrica de internet que paga el vecino (vecino que, debido a su poca pericia en temas electrónicos, no ha codificado su conexión Wi-fi y la mantiene abierta por solidaridad con el vecindario). Un momento: ¿he dicho "delincuentes"? Bueno, eso dependerá de si nos hallamos en territorio civilizado o en tierra de nadie. Vayamos al caso práctico para entenderlo mejor:Caso A: Reino Unido - Detienen a un hombre en Reino Unido por robar Wifi
Unos vecinos de Redditch, en el condado de Worcestershire, al oeste de Inglaterra, llamaron a la policía el pasado sábado después de ver cómo un desconocido navegaba con su portátil desde el interior de un coche, aparcado en la puerta de su casa. (...) Al individuo arrestado este fin de semana se le acusa de obtener servicios electrónicos de forma deshonesta con el agravante de no pagar por ellos.
Caso B: España - No es delito navegar con la WiFi del vecino en España
Según el presidente de la Asociación de Usuarios de Internet (AUI), Miguel Pérez Subías, acceder en nuestro país a la red Wi-Fi de un vecino por el momento no es delito. Eso sí, si el usurpador decide usar la banda ancha del vecino para delinquir y la Policía lo detecta, el que paga la conexión tendrá que responder ante la justicia. Además, el Código Penal castiga con hasta dos años de cárcel a quienes decidan compartir su acceso Wi-Fi a Internet.
Vale. Ya podemos jugar al juego de las diferencias, amiguetes. ¿Quién es el delincuente en los países A y B? En el A, y como sería lógico suponer, se considera delincuente al que lleva a cabo el hurto. Después de todo, y ya desde los inmemoriales tiempos de los Diez Mandamientos, es bien sabido por parte de todos que robar está mal. Por tanto, el culpable al calabozo y a pagar la multa correspondiente. En el caso B, sin embargo, el sujeto robado es el que termina dando con sus huesos en la cárcel, por cenutrio y por tener la desfachatez de dejar abierta su conexión inalámbrica. En este segundo caso las consecuencias serían, entre otras, que si el usurpador de su red privada decidiese intercambiar con unos amigotes unas fotografías de niños en cueros el que iría a la cárcel por pederasta sería usted como poseedor de la Wi-fi, con toda la humillación y escarnio público que ello comporta, y no el ladrón que además es el pervertido. Genial, ¿no?
Vendría a ser como si ustedes no cerrasen la puerta de su casa con llave, un caco entrara y les robase un cuchillo de cocina y acto seguido procediera a apuñalar a su vecino, y los que terminasen encerrados en una fría celda fuesen ustedes por poner a disposición de cualquier desaprensivo armas peligrosas susceptibles de ser usadas para un crimen. Aunque viéndolo desde el otro lado, si algún día les pillan carteándose con su amante vía mail cerciéronse de que mandan las misivas a través de la conexión del famoso vecino: siempre podrán argüir en su defensa que en el fondo el culpable es él.
Etiquetas: internet, justicia, sociedad, tecnología
Responsabilidad legal en los blogs
miércoles 14 de marzo de 2007 0:00
Por un lado me reconforta leer este artÃculo de El PaÃs, pero por otro me inquieta. Me reconforta porque al fin alguien con autoridad estarÃa dispuesto a sentenciar que jamás deberé responder legalmente ante nadie por la opinión vertida en mi blog por parte de alguno de ustedes, estimados lectores, pero me inquieta porque deja un poso preocupante de hipotética censura en su apartado final. De momento todo queda en manos del Tribunal Supremo, pero todo parece indicar que el honor del creador de un blog quedará salvaguardado siempre y cuando las opiniones incendiarias que figuren en su página no hayan sido esgrimidas por él mismo:âEl gran problema que hay en España es que se aplica la doctrina tradicional, conforme a la cual el medio es responsable de todos los contenidos, sobre todo si son anónimos. Pero en Internet no es asÃ, no hay un jefe de rotativa que filtra, todo funciona de forma muy automáticaâ, señala Sánchez Almeida. La normativa española sobre el tema, es la LSSI, que establece que âsólo hay responsabilidad cuando el proveedor tiene conocimiento de un contenido ilÃcito, declarado como tal por la autoridad competente, y se haya notificado esa resoluciónâ.Entiendo el razonamiento, pero no del todo. ¿Se deduce de estas lÃneas que el creador del blog queda exento de responsabilidad al no poder controlar la identidad de los comentaristas ni la totalidad de los comentarios que se producen en su dominio? ¿O por el contrario debe censurar y eliminar a todo aquel comentarista que pueda ponerle en problemas legales a través de sus opiniones, independientes de las del articulista? Porque de aprobarse una ley que dijera que el encargado de un blog debe hacer de policÃa con respecto a los opinadores que puedan pasarse por la página la mayorÃa de nosotros deberÃamos chapar el chiringuito. O al menos eso es lo que se desprende de esta segunda parte:
âEn principio, lo que uno publica genera las mismas obligaciones en papel y en digitalâ, explica Koldo Peciña, abogado de la consultora AUDEA Seguridad Informática, que acepta también que âen Internet hay más libertad para publicar textos o contenidos de cualquier tipo sin que el administrador de la página los conozcaâ. âEn un sitio como YouTube, de haber un vÃdeo que pueda considerarse delictivo el responsable será quien lo haya subido a los servidoresâ, explica.
La imputación de la responsabilidad a quienes alojan contenidos problemáticos puede considerarse una salida de compromiso adoptada por los tribunales ante la dificultad que supone identificar a cualquier internauta. Muchas páginas admiten que cualquier persona publique un texto o un vÃdeo a cambio sólo de proporcionar una dirección de correo electrónico. Algo en la mayorÃa de los casos insuficiente para identificar al responsable del delito.Y ahà se encuentra la parte oscura del texto legal que podrÃa llegar a redactarse: si admitimos que todos debemos estar controlados vÃa IP (lo cual equivaldrÃa ni más ni menos que a aceptar que sólo pudiéramos entrar en cualquier foro internauta con el DNI entre los dientes) en el fondo estaremos coartando la libertad de expresión, tan propia de la blogosfera, que engendra el anonimato a la hora de escribir nuestros comentarios. Y no serÃa lo mismo, claro, pues gran parte del atractivo de las conversaciones on-line es que la gente tiende a mostrarse tal como es gracias al escudo que proporcionan los nicknames falsos. Si todos fuéramos a cara descubierta no sólo los comentarios acabarÃan siendo sosos y aburridos, sinó que muy probablemente la población blogosférica caerÃa en picado.
Sánchez Almeida reconoce que âel tema del anonimato es el problemáticoâ y sugiere que para solucionarlo se tendrÃa que establecer un régimen legal claro que obligue a todo el que âtenga sistemas automáticos de publicación a conservar y proporcionar la IP -dirección única que cada ordenador tiene en Internet y para conectarla con una persona con nombre y apellidos hay que acudir al operador de telecomunicaciones a través del que se conecta- de sus usuariosâ en caso de ser solicitada por la justicia.
Yo tiendo a pensar que en el fondo el problema no está en el que ofende, al fin y al cabo un animal de (malas) costumbres, sinó en el que se siente ofendido (a.k.a. el posible litigante). Al menos eso es lo que ocurre en el caso que se cita en El PaÃs, en el que los creadores de la Frikipedia (gran web de grato recuerdo) debieron chapar su chiringuito so pena de recibir una demanda millonaria por parte de los directivos de la SGAE, por culpa del escrito de uno de sus colaboradores. Que los capos de la SGAE se vean obligados a denunciar a una página web tan surrealista como la Frikipedia ya lleva a dos rápidas conclusiones:
1. que su patético intento de hacernos cobrar pasta a través de un canon ha recibido la repulsa de la sociedad al completo y ellos lo saben
2. que su no menos patético intento de limpiar su imagen mediante este tipo de demandas legales en el fondo revela que se sienten culpables y que son conscientes de la inutilidad de su gesto
Dicho de otro modo, en realidad los blogs hacen un favor a los injuriados, pues es como cuando todos tus amigos te critican pero tú no lo sabes porque no se atreven a decÃrtelo a la cara. DeberÃa ser de agradecer que a uno lo calumniaran en internet, pues al menos terminarÃa por ser consciente de sus defectos y podrÃa pulirlos de cara al futuro. O eso, o no asumirlos jamás y pillar una pataleta que les llevara a pleitearse contra el mundo entero.
El juicio del fin del mundo
miércoles 28 de febrero de 2007 0:00
En la actualidad estamos asistiendo a un combate ideológico de envergadura entre las tesis del PSOE y del PP a raíz del juicio sobre el 11-M. Para simplificar y que se hagan una idea los que anden despistados sobre el tema, en la lucha que tiene lugar en la arena internauta a la izquierda del ring tendríamos a púgiles como Escolar o Manuel Rico, y a la derecha del ring estarían reunidos todos los peones negros alrededor de El Mundo. Curiosamente parece que lo que menos importa de este juicio es dilucidar si "El Egipcio" y sus secuaces son los auténticos culpables de la mayor matanza cometida en este país en los últimos tiempos, y lo único que mantiene en vilo a los opinadores de ambos bandos es desmontar las argumentaciones del oponente para hundirlo en el barro. Y me pregunto yo: ¿se merecen los muertos del atentado y sus familiares semejante circo?Porque no me negarán ustedes que esto es un circo en toda regla. Si hasta tenemos a un juez superstar dirigiendo todo el cotarro desde su poltrona, el imponente Gómez Bermúdez, y a peritos que firman o no informes policiales sobre pruebas contrastadas en función de su ideología. Vamos, que sólo falta Farruquito como testigo de la defensa y José María Garcia poniendo pleitos a diestro y siniestro para que la cosa se ponga en su punto. Diría que el asunto me parece lamentable pero la verdad es que teniendo en cuenta el país en el que vivimos casi casi es normal. Y tampoco seríamos los únicos que someten los veredictos a los intereses políticos, qué va... con el follón que tienen ahora mismo entre manos en La Haya ya nos hacemos una idea de lo independiente que es la justicia a nivel internacional. O sea que tras el descrédito de la política viene el descrédito de la justicia, este último contagiado por ósmosis del primero, y es que tanta ingerencia de los partidos en las designaciones de los miembros del Tribunal Constitucional y tanto aparato mediático intentando influir en el juicio del 11-M al final se acabará pagando caro, por parte de todos. Sí, son cuestiones diferentes pero la raíz del problema es la misma. Y si alguien piensa que todo esto nos va a salir gratis a la ciudadanía lo lleva claro: este tipo de triquiñuelas a la larga lo único que consiguen es extender el control del aparato político (ya corrupto de por sí) sobre ámbitos que en principio no le pertocan, pudriendo pasito a pasito a todo el sistema. Aunque donde mejor apreciaremos las consecuencias de todo esto será en los restos del juicio del 11-M. ¿O acaso alguien se cree que todo este guirigay terminará cuando se emita el veredicto? Qué va, el "vencedor ideológico" sacará pecho y el derrotado esgrimirá que el juicio ha sido un fraude y se dedicará a deslegitimar el aparato legislativo del Estado. Con todo lo que conlleva esta defensa a ultranza o este acoso y derribo basado no estrictamente en cuestiones objetivas. A saber:
1. al desprecio de la ciudadanía por las cuestiones políticas (véase el reciente referéndum estatutario andaluz) seguirá el desprecio por las cuestiones jurídicas, ergo favoreciendo la aparición de nuevos Charles Bronson que se tomen la justicia por su mano o de gente que ya pase de denunciar delitos e injusticias debido a su poca fe en el sistema
2. que en este país a la larga cometer un delito grave (como un atentado) saldrá rentable en función de la ideología que abrace el perpetrador o de los intereses externos que rodeen a su causa
Sinceramente, ¿no hay forma de parar esto?
Etiquetas: justicia, opinadores, política
La Absolución del Pederasta
lunes 6 de junio de 2005 12:23
El jurado del caso Michael Jackson ya ha iniciado sus deliberaciones, y las casas de apuestas de Las Vegas están a reventar con el tema del veredicto. Dejando aparte el mal gusto que supone apostar sobre la inocencia o culpabilidad de un presunto pederasta, si yo tuviera que jugarme mi salario les aseguro que pondría el dinero en el casillero de la absolución. ¿Por qué? Pues muy sencillo. Michael Jackson, además de un cantante bastante hortera y al que ya hace años se le olvidó componer música, es en sí mismo una industria. No es por nada, pero en caso de que el veredicto fuera de culpabilidad, no sólo perdería el acusado en sí, sinó que hay un montón de multinacionales a sus espaldas que verían hundirse las (ya de por sí menguantes) ventas de sus discos. La crisis discográfica que podría generarse en tal caso representaría un durísimo golpe para una industria bastante maltrecha por el tema de la piratería. Por tanto, las presiones que recaen en estos momentos sobre el jurado deben ser de órdago, y no descarto que a estas alturas más de uno ya haya sido comprado por algún magnate con residencia en Beverly Hills.Muchos creen que la gravedad del asunto (no olvidemos que la pederastia está hoy día mucho peor vista que, por ejemplo, el asesinato) y las numerosas evidencias que apuntan contra el cantante deberían pesar lo suficiente como para impartir justicia. Hombre, vale que en el fondo puede que sea inocente, pero no me negarán que el hecho de que llevara a niños a dormir a sus aposentos resulta un tanto sospechosillo, ¿no? Y aquí no me vale lo de "fue amor y no sexo", como se cachondeaba Jay Leno en uno de sus programas.

Más que un juicio, un show televisado...
Sin embargo, seamos realistas. Hay demasiado en juego y mucha gente podría perder millones en caso de un veredicto desfavorable, amén de los empleos que se quedarían por el camino. Así que ya verán como la "justicia" consigue sacarse de la manga algún argumento para absolverlo. Después de todo, si a un actor de segunda como O.J. Simpson, al que la policía encontró poco menos que con un cuchillo manchado de sangre sobre el cadáver de su mutilada esposa, y que acto seguido protagonizó una fuga en su automóvil retransmitida en directo por todos los canales de televisión, fue declarado inocente y libre para salir sin cargos a la calle, qué no podrá pasar con el antaño "Rey del Pop"...
Etiquetas: justicia



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