Siempre habrá un juguetito más chulo
miércoles 24 de septiembre de 2008 0:00
El mundo de los gadgets electrónicos, para mi gozo y desespero simultáneos, evoluciona a un ritmo que es un contento. Acabas de comprarte la última novedad recién salida del horno pensando que te durará media vida y aún no has aprendido a dominarla cuando desde el escaparate ya te están haciendo salivar por una virguería mejor y más barata. No sé cuándo empezó este círculo vicioso que me habría llevado hace tiempo a la quiebra de no ser por la bajada continuada de los precios en los bienes electrónicos, pero empiezo a pensar que mi Google Reader se confabula con los fabricantes para mandarme a diario los impactantes posts de Engadget y de Xataka, convirtiéndose así en un arma publicitaria mucho más potente que cualquier campaña televisiva habida y por haber. Por suerte llevo ya un añito apartado del ruido marketinguiano del consumo electrónico, aunque a día de hoy el síndrome de abstinencia me ataca despiadadamente cada vez que veo un anuncio de la Blackberry Storm o de la nueva gama de iPods Nano.De momento me he resistido al iPhone, a los iPod Touch, a la Blackberry Bold, a varios reproductores multimedia con acceso wi-fi, a un televisor de pantalla plana con TDT y disco duro, y no sé a cuantos cachivaches más ante cuyas prestaciones cualquier enfermo que se precie sucumbiría a la que sufriese el primer momento de debilidad. Ahora tengo entre ceja y ceja hacerme con un ultraportátill, pero a pesar de que hay muy buenas comparativas en internet todavía no tengo demasiado claro con cuál quedarme. El que más me gustaba era el Dell Mini 9, pero la poca capacidad de disco duro y la escasa autonomía de su batería hace que me replantee mi decisión. Ante la duda, recomiendo siempre acudir a los profesionales, y nadie mejor que Dave Winer, el papá de los blogs y gurú informático donde los haya para aclarar conceptos: según él el Asus Eee PC es lo más grande que ha parido madre, hasta el punto de llevarle a exclamar I'm a PC!, lo cual, teniendo en cuenta que se trata de un gran devoto de Mac, tiene su mérito. Los buenos son los de la gama 900 y 1000, y como estos últimos aún no han aparecido por las tiendas medito aguardar un par de meses hasta poder probarlos con mis propias manos antes de decidirme del todo (miento: ayer empecé a pujar por un Asus Eee 900 con Ubuntu preinstalado en e-Bay).
Si me preguntan porqué alguien que tiene un iMac, un Macbook y un portátil OKI necesita ahora un ultraportátil la verdad es que no sabría bien qué decirles. Bueno, sí, les comentaría lo bien que me irá para cuando me largue de vacaciones o haga un viaje largo en avión o tren, pero no nos engañemos: es el consumismo compulsivo que se me despierta ante cualquier novedad tecnológica. En fin, dejemos una vez más que Winer nos explique las ventajas de los netbooks. Cuenta en su blog que el iPhone le permitió sustituir a la Blackberry, pero que presentaba demasiadas carencias para sus necesidades, problema que su flamante ultraportátil ha venido a cubrir a la perfección (actualmente piensa incluso prescindir de móvil y usar Skype con el Asus para sus escasas llamadas telefónicas). Digo yo que si me he saltado la escala evolutiva de las Blackberry (miento otra vez: tuve una Pearl durante seis meses), los iPhone y los iPod Touch, bien puedo permitirme hacerme con el Asus, ¿no es cierto? (¡digan que sí, se lo ruego!) Como mínimo, hasta que llegue al mercado el primer HTC con Android de serie (por 199€, no me dirán que no es una ganga...)
Etiquetas: android, asus, consumismo, iphone, marketing, tecnología
Prostitución gratuita
martes 10 de junio de 2008 0:00
Los que somos acérrimos seguidores de Boston Legal sabemos muy bien lo que es la objetofilia, sobre todo desde que al pobre Jerry Espenson lo abandonaron por un iPhone. Para los no familiarizados con el tema, les diré que un objetófilo es una persona capaz de enamorarse de un objeto cualquiera, deseándolo incluso sexualmente, y no me refiero sólo a muñecas hinchables o a consoladores varios, sino a cosas que pueden ir desde una cadena musical a una mesa, pasando por impresoras, ordenadores portátiles o neveras. Cualquier objeto vale para este tipo de fetichismo, y antes de que me tachen de pirado o extravagente por referirme a tan curioso tema, más vale que le echen un vistazo a este artículo del Spiegel Online, donde pueden leerse dos historias de amor trágico en las que los amantes de sendas mujeres germanas fueron ejecutados en público, en décadas y circunstancias diferentes, pero con idéntico destrozo psicológico para ellas: Eija-Riita Eklöf-Mauer (que cambió su apellido a "Mauer" dado que en alemán significa "muro") y Sandy K. La primera tiene marcado el 9 de noviembre de 1989 como el peor día de su vida, y no porque fuera una comunista irredenta sino porque al caer el muro de Berlín se le fue un amante incomparable. Para la segunda la fecha trágica es la del 11 de septiembre del 2001, día en el que unos pirados embistieron las Torres Gemelas en Nueva York con un par de aviones, frustrando para siempre jamás la fantasía de Sandy, consistente en un trío formado por los miembros más grandes que pudieran concebirse.Confiemos en que el terrorismo internacional no deje viuda a Erika La Tour Eiffel, una antigua soldado residente en San Francisco, que acaba de contraer nupcias en la Ciudad de los Enamorados con el monumento francés más emblemático de todos. Parece ser que Erika también tuvo sus escarceos con el Muro de Berlín (¡que no se entere Eija-Riita!), pero tras gozar con un arco (de los de flechas) y otros devaneos de una noche ha decidido estabilizarse por fin y sentar la cabeza junto al "objeto de su vida", cambiando también su apellido para dejar constancia pública de la alianza. Erika tiene un historial de abusos infantiles detrás que en principio podría explicar su inusual afición por las cosas, pero no todos los casos conocidos tienen un trauma infantil en su origen: la mayor parte de objetófilos son personas más o menos normales, que necesitan ejercer un control total sobre sus relaciones, cosa imposible con un ser humano de carne y hueso.
Ignoro si aquí en España hay muchos objetófilos, pero volviendo al personaje de Boston Legal al que dejaron tirado por un iPhone, en caso de haberlos la perspectiva de que Apple pueda ofrecer el dichoso teléfono a cero euros en nuestro país despertará sin duda la excitación de más de uno y de dos de ellos. Imagino que debe ser como si al putero irredento le abren un lupanar a la vuelta de la esquina con una oferta de meretrices gratis por inauguración del local. Habría que tenerlos muy bien puestos para resistirse a semejante manjar y no ceder a la tentación, por mucho que sepas que desde París la imponente torre de tu pareja oficial te esté vigilando por si cometes algún desliz.
Etiquetas: fetichismo, iphone
Hablemos del iPhone
lunes 2 de junio de 2008 0:00
Para alguien que usa productos Mac hasta en la sopa resultaba un tanto extraño que aún no le hubiera dedicado una entrada a esa presunta maravilla denominada iPhone, que por lo visto el próximo mes aterrizará en nuestras tierras. Cualquiera podría pensar que correré a la puerta de mi proveedor electrónico para hacerme con una unidad del dispositivo a la que Apple dé el pistoletazo de salida, pero lo cierto es que no. Después de haber trasteado un rato con el iPod Touch y haber probado el teléfono móvil del señor Jobs en persona, creo que la mejor forma para describir mi opinión al respecto es el texto extrañdo del post 10 Items You Think Make You Cool, But Don't, del blog humorístico Holy Taco, y que paso a traducir de inmediato:¿POR QUÉ CREES QUE ERES COOL?: Puedes acceder a los mensajes de correo electrónico, Internet de alta velocidad, y ver vídeos, todos en tu teléfono. Afrontémoslo: en realidad, la gente normal que se mueve a tu alrededor es tan jodidamente aburrida que apenas puedes soportar interactuar con ellos.Tal cual. El iPhone es un aparato exhibicionista, que puede servir para muchas cosas: jugar, ver vídeos, escuchar miles de mp3, como agenda, como GPS (en realidad, aún no), como navegador wi-fi de bolsillo... pero como teléfono, deja mucho que desear. Yo en esto de los teléfonos he ido volviendo a lo básico de un tiempo a esta parte (con decir que ya me miro con buenos ojos el Simply de Vodafone...), y lo único que les pido son cuatro cosas: que se pueda llamar, que se puedan mandar y recibir SMS, que sea pequeño y que permita escuchar radio FM (para evitar tener otro trasto en casa, más que nada, y ahorrarme comprar esas pilas tan pequeñas de los transistores portátiles). A partir de ahí, si puede hacer fotos, conectarse a internet y reproducir archivos musicales miel sobre hojuelas, pero para mí no se trata de condiciones indispensables. Y resulta que de los cuatro servicios que requiero el fantástico iPhone ya me falla en dos (la radio y el tamaño). Por tanto, aparato descartable. Si de lo que se trata es de tener muchas aplicaciones en un dispositivo móvil, prefiero esperar tranquilamente a final de año a que aparezca Android, cuyas primeras pruebas están dejando boquiabierta a la parroquia, y que además se basa en software libre. Con lo que lo podré descargar desde internet gratuitamente (no como Apple, que obliga a pagar por cada paquete descargado) e instalarlo en cualquier teléfono móvil, puesto que es independiente del hardware (obviamente, sin transistor incorporado la aplicación de radio no funcionará, por ejemplo). En aras a buscar un estándar para todos los dispositivos móviles, diría que Android se llevará la palma, puesto que nos permitirá intercambiar datos (contactos de la agenda, juegos, aplicaciones) sin problemas entre dos aparatos, logrando un efecto exponencial más que previsible. Además, está financiado por Google, justamente mi otra afición tecnológica. Y es que si me preguntan si soy más Apple o más Google, hoy por hoy me decanto claramente por el segundo (sin llegar al fanatismo religioso), aun sabiendo que todos mis datos estarán en poder de un imperio malévolo (hay veces que se pasan, la verdad).
¿POR QUÉ NO ERES COOL?: he hecho algunas investigaciones y el iPhone es en realidad una palabra japonesa que significa "algo que no está en condiciones de ser puesto en un bolsillo y en su lugar debe llevarse en la mano en todo momento o depositado en la mesa que hay delante tuyo para que cualquiera a tu alrededor pueda verlo." Esto puede sonar chocante para ti, pero cuando alguien te dice lo chulo que es, en realidad no están pidiéndote que les digas la temperatura en grados Farenheit y Celsius, o que les muestres un trailer de "Una verdad incómoda" en una pantalla de 3 pulgadas, en un claro esfuerzo por relacionar esta ola de calor con el calentamiento del planeta.
(Bibliografía Adicional en este post de Applesfera, de bastante valor añadido ya que se trata de una opinión favorable de Android ofrecida desde la competencia.)
Etiquetas: android, iphone, tecnología



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