Impulsos primarios
martes 9 de septiembre de 2008 0:00
Sacado de la Wikipedia en referencia a las leyes preestablecidas por Chuck Jones para Wile E.Coyote (más conocido simplemente como "El Coyote"):
El Correcaminos no puede hacer daño al Coyote excepto soltándole un "beep, beep".
Ninguna fuerza externa puede dañar al Coyote -- sólo su propia ineptitud o el fallo de los productos Acme.
El Coyote podría parar cuando quisiera -- SI no fuera un fanático. (Repita: "Un fanático es alguien que redobla su esfuerzo cuando ha olvidado su objetivo." —George Santayana).
Ningún diálogo, excepto "beep, beep".
El Correcaminos debe permanecer en la carretera -- por la única razón de que es un correcaminos.
Toda acción debe confinarse al hábitat natural de los dos personajes -- el desierto del suroeste americano.
Todas las herramientas, armas, or artilugios mecánicos deben ser suministradas por la compañía Acme.
Siempre que sea posible, que la gravedad se convierta en el mayor enemigo del Coyote.
El Coyote siempre se sentirá más humillado que herido por sus fallos.
La simpatía del público debe permanecer siempre con el Coyote.
¿Acaso no reconforta saber que los mismos impulsos que definían nuestros gustos cuando éramos unos críos son los que marcan nuestra vida de adulto? En el fondo somos seres sumamente sencillos.
Etiquetas: dibujos, fútbol, informática
Postrado ante “Android”
miércoles 7 de noviembre de 2007 1:00
Miren, cada uno tiene sus servidumbres, sus fobias, sus filias, sus debilidades... Sobre cualquier tema de ámbito genérico (cine, fútbol, televisión, sexo) la gente adopta posturas y le coge cariño a ciertos aspectos mientras que reniega de ciertos otros. Al principio estos posicionamientos se basan en criterios razonados pero a la larga uno ya no sabe porqué se afilia a ciertas tendencias y rechaza las que vienen en sentido contrario. Será cosa de esa necesidad perentoria que tiene el ser humano de sentirse parte de algo, de coger una bandera y luchar por ella hasta la muerte aunque a la larga nos quedemos siempre a mitad de camino. En todo caso, a mí en temas tecnológicos eso me pasa con lo que se ha denominado el software libre. Para mí, el software libre es cojonudo y cualquiera que me venga a soltar una perorata sobre lo estúpido de embarcarse en un área de negocio basada en la gratuidad de la misma recibirá por mi parte el mismo trato que un socialista en la COPE. ¿Cuestión de talibanismos? Quizás.Si me apasiona el software libre y todo lo que conlleva, en realidad, no es tanto porque los programas basados en este tipo de formato sean a coste cero (que también), sino porque al estar basados en un código abierto permiten a cualquier interesado manipularlo, mejorarlo y ajustarlo a las necesidades concretas de un cierto tipo de usuarios. Por contraste, todo software propietario queda delimitado al ámbito de la empresa que lo genera, y ésta decide unilateralmente hacia dónde quiere llevar su proyecto, a veces con acierto y a veces no, pero usualmente prescindiendo de lo que pide el mercado. Por eso el software libre suele ser la plataforma ideal para las innovaciones: cuanto más gente de todo tipo y pertenecientes a toda clase de sectores inviertan tiempo (desinteresado o no) en mejorar un producto a la postre quien sale beneficiado es el consumidor final. Aparte de que encima constituye una garantía contra los monopolios.
Bueno, en realidad se crean otro tipo de monopolios/oligopolios, pero al menos en este caso se basan en la meritocracia y en última instancia el pueblo llano puede retirar la confianza a las empresas que han desarrollado un producto a la que sus condiciones se vuelven abusivas o el mismo producto se vuelve ineficiente. En última instancia se trata de que el consumidor no se sienta esclavo de una marca.
Aunque Google bien podría entrar en el selecto grupo de marcas monopolísticas, cierto es que la mayoría de sus esfuerzos suelen centrarse en desarrollar productos gratuitos y que apoyan indirectamente al software libre. Por eso, a pesar de haberse convertido en un gigante, a mí me siguen cayendo simpáticos, aunque como decía al inicio del post ya no sé si es por lógica o por abanderamiento irracional. La cuestión es que Google acaba de sacar al mercado Android, para muchos la antesala de un futuro GPhone. Ignoro si verdaderamente esta compañía se está planteando el salto del software al hardware, pero una iniciativa como ésta de entrada sólo puede merecer un enorme respeto por mi parte, y comprendo que sea acogida con excitación por parte del sector de la telefonía móvil.
¿Qué es Android y por qué será tan importante en el futuro inmediato? Así a bote pronto, Android puede significar para los móviles lo que Windows significó para los PCs en los noventa, pero con una salvedad: es software libre. El objetivo no es pequeño, pues intentará ser el sistema operativo de base para todos los móviles y dispositivos ídem que salgan al mercado de ahora en adelante. ¿Qué significaría eso para el usuario final si tuviese éxito? Imagínenselo: aplicaciones en software libre desarrolladas de forma estándar para todos los aparatos. Libretas de contacto, softwares de sincronización con los ordenadores, juegos (¿no están hartos de que cada móvil tenga sus jueguecitos exclusivos?), todo, absolutamente todo, compatible al 100% y perfectamente intercambiable entre los usuarios. Eso querría decir que yo podría pasar todos mis contactos a otro móvil vía Bluetooth, que podríamos pasarnos aplicaciones, que surgirían miles de aplicaciones nuevas que hasta ahora no se desarrollaban porque el nicho de mercado era demasiado reducido... el cielo es el límite, como dicen. Añadan a la ecuación la opinión de los gurús de que en breve los PC's pueden pasar a la historia y ser reemplazados por dispositivos móviles (ya sean teléfonos, PDA's, Blackberrys, Tablets-PC, híbridos varios habidos y por haber) y comprenderán el alcance que podría llegar a tener Android en nuestras vidas.
De momento no es más que una propuesta, y a lo mejor todo queda en nada. Supongo que mi fe ciega en Google me obnubila cuando hablo de este tema, pero de momento la iniciativa me parece, como el software libre, cojonuda.
Etiquetas: informática, internet, tecnología
Jugando al software libre
jueves 6 de septiembre de 2007 2:00
Respondiendo a la petición de varios lectores y flagelando la paciencia de los demás, hoy vuelvo a hacer una incursión en el fantástico mundo informático y del software libre. Fíjense en el detalle de que estoy hablando de software libre y no de Linux, como muchos ya se estaban temiendo. ¿La razón? Pues porque aunque Linux es el colmo del software libre (dado que incluso el sistema operativo está basado en el GPL) los programas de los que hablaré hoy no resultan exclusivos de Linux, sino que son multiplataforma (como el Firefox, para entendernos). Lo único que tienen en común es que son libres y gratuitos, y que además poseen todos una vertiente lúdica muy pronunciada. Más que nada porque se trata de juegos, claro.Como sé que algunos habituales del blog gustan de quedar a altas horas de la madrugada para practicar su 'swing' golfero online, voy a proponerles algo más movidito de cara a esta temporada, que lo de mejorar el handicap desde el PC a la larga resulta tedioso y aburrido. Empecemos por nociones básicas: ¿saben ustedes lo que es el Counter-Strike? Si no lo saben no se preocupen que les ilustro: se trata de un FPS (first-person shooter, es decir, el clásico juego en el que se maneja una mano con un pistolón y en el que hay que ir puliéndose por la vía expeditiva a todo bicho raro que nos salga por delante) surgido a raíz del éxito del inmenso Half-Life, y que en su día introdujo la novedad de que, en vez de luchar contra hordas de marcianos generados por el ordenador, había que vérselas online con otros jugadores viciosos y matarse entre sí (mucho más divertido cargarse a un amigote que a un alien sin personalidad, ciertamente). El segundo concepto a manejar es el de mod, abreviatura de modification, y hace referencia a las versiones de los FPS que van saliendo por la red, típicamente cada una con un conjunto de mapas jugables distintos al de la versión original. Por mapas entendemos el terreno de juego, los escenarios en los que tiene lugar la batalla. En los juegos oficiales vienen unos cuantos de serie, pero como fabricarlos es relativamente sencillo muchos usuarios se apuntan y desarrollan los suyos, para deleite de los aficionados.
Una vez asimilados estos conceptos básicos, no les queda más que pasarse por la espléndida web Ubuntugames (no, no estoy hablando sólo de Linux, repito), en concreto la sección Açao/Corrida (es lo que tiene esto de ser una web brasileña) y analizar las múltiples variantes que se nos ofrece. Déjenme que les abrevie la búsqueda: a ustedes les van a interesar dos en concreto, los mejores. Por un lado, el mod Urban Terror, basado en el motor del mítico Quake III Arena, un espectacular shooter en el que los jugadores se dividen en dos bandos (los azules y los rojos) y se pegan de tiros por las calles de varias ciudades con el objetivo de conquistar la bandera del equipo contrario. Adrenalina a tope, posibilidad de chatear entre los jugadores mientras se revientan los sesos, y todo un arsenal de armas a disposición del sádico que se ponga a los mandos (mejor usar un joystick decente, pero el teclado también vale). Pásense por la sección de Downloads y bájense la versión que necesiten, en función de si usan Windows, Mac o Linux: en las calles del Urban Terror todos los gatos son pardos y no hay colores informáticos, sólo el azul y el rojo, recuerden.
El funcionamiento es muy sencillo: se puede jugar en modo single player (usuario contra la máquina), que a la práctica se usa sólo como entrenamiento, o en modo server, que nos permite dos opciones: la primera es montar nuestro propio servidor --público o privado-- para invitar a nuestros cibercolegas a jugar en el mod que hayamos elegido, mientras que la segunda permite conectarse a un servidor ajeno (hay cientos de públicos y miles de privados en la lista) para empezar a liarnos a bofetadas con el primero que encontremos. Si el servidor al que nos conectamos es público, la máquina nos autoasigna un bando y ésos son los colores que deberemos defender hasta la muerte, cual mercenario jugador de fútbol dispuesto a cambiar de equipo a la que vayan mal dadas. Ojito que cuando nos dejamos caer por un servidor público normalmente la acción ya hace rato que está en funcionamiento y las balas nos pasan rozando desde el instante en el que aparecemos en el escenario. Las horas de diversión están aseguradas se juegue en la modalidad en la que se juegue, y ya advierto que Urban Terror es de lo más adictivo (dicho por alguien a quien los FPS ni le van ni le vienen).
El segundo juego de interés, quizás el mejor que existe en la actualidad por su rapidez y popularidad, es Sauerbraten, basado en el motor de Cube. Otro FPS de qualité, de extrema ligereza (tarda menos en bajarse) y velocidad, funciona prácticamente igual que el anterior pero añade la posibilidad de ir modificando el mapa del terreno a medida que se va jugando, incluso a varias manos (mientras uno está cambiando la geografía de la zona el oponente puede estar haciendo lo mismo). Los controles son idénticos en ambos casos y la jugabilidad es similar: decantarse por uno u otro dependerá de lo animados que anden los servidores y de la preferencia por los detalles del jugador (el tipo de armas, los escenarios, etcétera). En todo caso, vale la pena echar un vistazo a ambas opciones, incluso a otras de las que ofrece la web de Ubuntu Games (hablan maravillas del Alien Arena aunque no lo he probado) u otras webs especializadas en juegos gratuitos como Planet Freeware, Explosive Gamer o Wicked Obsession.
¿Cuándo quedamos para volarnos la tapa de los sesos?
Etiquetas: informática, internet, juegos, linux, tecnología
Firefox, el sistema operativo perfecto
viernes 8 de junio de 2007 2:00
Seguro que la parroquia ya echaba de menos algún post informático por estos lares, ¿verdad? Ah, ¿que no? Vaya, pues mala suerte, porque hoy vengo preparado para soltar uno de esos ladrillos que van a hacer las delicias del personal freaky-tecnológico, que hay de todo en la viña del Señor y debo satisfacer las demandas de todos los sectores de mi (paupérrima) audiencia. Sin más dilación, pues, allá voy...De todos es conocida mi aversión por el monopolio del amigo Bill Gates y mi inclinación adúltera hacia ese sistema operativo llamado Linux (estoy que salto de contento con mi recién estrenado Mint Cassandra), pero como veo que el personal no se decide a dar el salto y además el que lo hace acaba teniendo problemillas técnicos de (aparente) difícil solución, déjenme que les proponga una alternativa sencilla si ustedes también desean serle infieles al señor Gates pero temen dar un salto sin red de tamaña envergadura. El paso intermedio se llama Firefox, y si usted no está navegando actualmente en este blog con él merece que le llame "hereje" con todas las de la ley, que lo sepa. A quien así actúe le conmino a abandonar el infecto Internet Explorer (sí, ya sé que no se puede desinstalar --aunque eso no es del todo cierto-- pero con que no lo use me basta por el momento) y a descubrir una nueva experiencia internauta de las que hacen época.
De las ventajas de Firefox con respecto al IE ya he hablado en muchas ocasiones (demasiadas) por lo que no voy a incidir otra vez en lo de los temas, las extensiones y la navegación por pestañas (esta última utilidad descaradamente plagiada por Microsoft en su IE7). Hoy quiero dedicar unas líneas a la posibilidad de usar el propio navegador Firefox como un sistema operativo completo... ¿¿Completo?? Sí, sí, completísimo. La cosa funciona de la siguiente manera: Firefox posee un sinfín de extensiones capaces de instalarse desde su propia web. Estas extensiones en realidad son pequeños programillas que añaden funcionalidades al navegador para que nuestro surfeo por internet sea lo más completo posible. Ocurre que, con el tiempo, estos complementos se han desarrollado de tal modo que hoy en día ya son programas tan fiables como los que uno se puede descargar desde cualquier web.
El ejemplo más claro y reciente al respecto sería el Foxtorrent. Todo el mundo anda loco preguntando cuál es el programa ideal para descargar archivos Torrent desde internet. Que si Azureus, que si Bitcomet, que si Xtorrent para los Macs, etcétera. Pues bien, Foxtorrent es un complemento de Firefox que hace que, cada vez que pinchemos en un enlace Torrent, el propio navegador gestione la descarga de una manera cómoda y muy intuitiva. ¿Ventajas? Que al basarse en Firefox, es un sistema multiplataforma, como el propio navegador: da igual si usamos Linux, Mac o Windows. El asunto funciona del mismo modo en todos los sistemas operativos, y además se integra perfectamente en nuestro navegador sin causar ningún problema de dependencias, como sí ocurre en el caso de una instalación "externa". Del mismo modo, otros programas de uso común --como las aplicaciones para chatear-- también se mezclan con Firefox de una forma absolutamente simple y elegante. Vean sinó este breve tutorial que les explicará cómo pueden usar su Messenger dentro del navegador. ¡Ah, que usan Google Talk? Pues nada, lean este otro.
Por tanto, tenemos que ya hay programas que pueden acoplarse al Firefox sin problema alguno, pero eso no implica que podamos sustituir nuestro sistema operativo por el navegador. Aún. Porque del resto se encarga la tan cacareada "web 2.0". Veamos, estimado lector: ¿para qué usa usted el ordenador? Principalmente para ir por internet (no nos engañemos) y después para el uso de nuestras herramientas ofimáticas. Lo de internet está obviamente resuelto entre el navegador y sus aplicaciones accesorias, y de la ofimática se encarga la web 2.0. ¿Necesita una agenda tipo Outlook? Le presento el Google Calendar. ¿Precisa trabajar con procesadores de texto, hojas de cálculo, Powerpoints y demás mandangas? Le recomiendo Google Docs, pero si usted es de los que teme tener todos los huevos en el mismo cesto puede probar tranquilamente alternativas tan completas como el ThinkFree Office o el GOffice. Estupendos ambos, un poco lentos al principio pero van lanzados a partir de la segunda vez.
Vale, usted ha leído todo el tocho pero sigue sin estar convencido. Usted es de los que quieren un fondo de escritorio para personalizar con la foto de una rubia despampanante, o de los que gustan de menús desplegables y de disponer de varios iconos repartidos por la pantalla. Y claro, eso Firefox no se lo puede ofrecer, ¿cierto?
Falso.
Pásese por la web de EyeOS y pinche en la pestañita de "Demo". Si le gusta luego puede darse de alta... Tiene su gracia, sobre todo eso de navegar a través del navegador dentro del navegador (quien lo pruebe ya lo entenderá). No sea duro con ellos, piense que están en la versión 1.0 y, además, se trata de un producto patrio, de los "made in Spain" de toda la vida. Los hay guiris (y muchos), pero no saben igual. ¿Verdad?
Etiquetas: informática
Una vida de cine
martes 29 de mayo de 2007 2:00
Lo del cine americano de verdad que ya es de risa. Al principio rodaban guiones originales, luego adaptaciones de clásicos; en los ochenta descubrieron la rentabilidad de las secuelas, con los noventa llegaron las adaptaciones de best-sellers de poca monta, las precuelas y, finalmente, tocaron el mundo de los videojuegos. A cada paso se iba perdiendo calidad y prestigio, primando el efectismo sobre el texto (léase guión), que para mí siempre ha sido la base de toda buena película. Pues bien, para los escépticos que creyeron que no se podía caer más bajo que la adaptación cinematográfica de "Super Mario Bros", ahora se nos anuncia la preparación de una película inspirada en "los Sims" para el año próximo. Alguno pensará que no hay demasiada diferencia entre adaptar esto y adaptar las aventuras de Lara Croft pero lo cierto es que sí la hay, porque básicamente lo que define al juego de "los Sims" es que no tiene historia.No quiero que se me malinterprete: "Tomb Raider" no es precisamente comparable a Tolstoi, pero al menos ahí existe una patraña previamente urdida para justificar la existencia del juego. Que si una multimillonaria arqueóloga, que si el descubrimiento de un antiguo objeto inca de inconmensurables poderes... Poca cosa tal vez, pero un argumento tan raquítico al menos se puede comparar al de la mayoría de superproducciones actuales en Hollywood. Lo de "los Sims", en cambio, deviene algo completamente inédito en el panorama de las adaptaciones informáticas, y si quieren hacerse una idea del porqué de mi incredulidad lean estas líneas extraídas del enlace del párrafo anterior:
A menudo descrito como una “casa de muñecas virtual”, el juego permite simular personas, ayudándoles a hacer amigos, encontrar trabajos satisfactorios y comprar productos para el hogar con el objetivo de hacerlos feliz.“Los Sims han desempeñado una versión interactiva de una historia antigua, que es que gusta tener poder infinito y cómo encargarse de ello”, dijo la revista citando al presidente de The Sims Studio, Rod Humble.
Quien haya perdido un par de minutos con el juego ya sabrá a qué me refiero. A quien desconozca el invento le remito a las sabias palabras de Fórceps tras una ardua fase de prácticas con el mismo. En definitiva, es como si Spielberg anunciara a bombo y platillo que para el verano que viene se ponía a rodar una adaptación del Parchís con Tom Cruise como ficha roja y Brad Pitt como ficha azul. Una gilipollez como la copa de un pino, vaya... Recuerdo una época no tan lejana en la que uno podía mezclar en una misma frase los términos "cine" y "cultura" sin que nadie arquease una ceja. Desde que tengo uso de razón alabo el cine norteamericano como el mejor del mundo, atendiendo a criterios objetivos y al gran número de excelentes profesionales que guardan en nómina. Pero es que pasan los años y el descenso en picado parece no tener fin. A no ser, claro, que en el fondo se trate simplemente de aprovechar el reclamo publicitario de la marca del juego sin que luego el contenido del film tenga nada que ver con el origen. Es decir, rodar una pequeña peripecia intimista protagonizada por un grupo de amigos y vecinos de un pueblo (después de todo, la historia de "los Sims" es la historia de la vida misma, si se quiere), rodada por algún Woody Allen en ciernes, y ponerle la etiqueta "Sims" como se le pone la etiqueta "El Gallo" a los espaghettis al huevo en un supermercado. En este caso, podría darse la paradoja incluso de que una película con este título ganara el Oscar a la mejor producción del año.
Etiquetas: cine, informática
El fin de la piratería
sábado 5 de mayo de 2007 0:00
Si alguno de ustedes se pasa con regularidad por mi Tumblelog habrá detectado una curiosa entrada con el título 09 F9 11 02 9D 74 E3 5B D8 41 56 C5 63 56 88 C0. Si siguen el enlace asociado irán a parar un post del blog de Enrique Dans en el que se nos explica que acaban de descubrir uno de los secretos mejor guardados de la industria tecnológica actual: el código de encriptación del nuevo formato HD-DVD (competencia directa del Blu-Ray de Sony) y que en teoría aventajaba a su rival directo precisamente en el aspecto de la seguridad. Vamos, que no había nadie que pudiera copiar ilegalmente un disco en formato HD-DVD, lo que llenaba de gozo a la industria audiovisual. Eso era en teoría, claro, porque propagar a los cuatro vientos la infalibilidad de un sistema de protección equivale a lanzar un desafío de órdago a todos los hackers que se mueven por el mundo. Y le faltó tiempo a uno de ellos para descubrir el código y propagarlo por internet con el noble fin de que todo interesado en desarrollar aplicaciones que permitiesen a los usuarios "hacer copias de seguridad" de sus HD-DVDs pudiera ponerse en marcha.Lo primero que sucedió tras el hallazgo fue que la industria audiovisual se cagó encima, y lo segundo es que se cagaron en Digg, el célebre portal de internet que facilita la distribución de noticias a la velocidad de la luz y que fue donde se colgó el famoso código. Evidentemente, los todopoderosos magnates de las multinacionales obligaron a Digg a eliminar la noticia de su web, consiguiendo de paso los siguientes efectos colaterales:
The DVD code disappeared from the 2600 site, but nevertheless resurfaced in playful haiku, on T-shirts and even in a movie in which the code scrolled across the screen like the introductory crawl in “Star Wars.”En pocas palabras, que fue imposible detener su propagación por tierra, mar, aire e internet. Llegados a este punto, creo que se pueden sacar múltiples conclusiones. Para mí, sin embargo, la más llamativa es que considero que el descubrimiento de este código podría paradójicamente terminar de una vez por todas con la piratería. ¿Por qué? Fácil, pues porque acaba de quedar demostrado que cualquier cosa que la industria invente para proteger sus datos en soporte digital siempre habrá alguien que podrá piratearlo, sea lo que sea. Desventajas de vivir en un entorno digital.
Por tanto lo más lógico es que, de una vez por todas, las multinacionales arrojen la toalla y comprendan que el mundo en el que se mueven ha cambiado por completo respecto al que existía hace tan sólo una década, y lo más inteligente por su parte sería adoptar el modelo de software libre para que todo el mundo pudiera beneficiarse de sus hallazgos sin restricciones, llámesele encriptación de DVDs, Windows Vista o juegos de PSP. ¿Que entonces se dejaría de ganar dinero? Por las vías tradicionales seguro. La gracia está en encontrar caminos alternativos, y para eso no hay más que fijarse en, por ejemplo, las empresas punteras del universo Linux como Ubuntu (llámenme pesado). Una cosa es segura: optando por este tipo de estrategia la piratería estaría condenada a desaparecer, más que nada porque ya no tendría sentido.
Etiquetas: informática, internet, tecnología
Tuneando internet... y nuestras vidas
martes 17 de abril de 2007 17:35
Me enteré ayer vía Applesfera de que existe una nueva extensión para el navegador Firefox llamada Stylish, que viene a unirse a la celebérrima Greasemonkey en lo que denominaríamos el sector tuning de internet. Para los neófitos, aclarar que estos complementos del navegador sirven para alterar la presentación de algunas páginas web de uso común, tales como el Gmail o el del.icio.us, de forma que cuando accedemos a ellas su contenido se nos muestra de un modo distinto al que el diseñador original de la página pretende. Normalmente estos scripts (no se alteren por el palabrejo, se trata simplemente de un ficherillo de texto bastante simple) intentan mejorar la experiencia del usuario, pensando en utilidades prácticas (tales como la previsualización de los mensajes o la aparición de los iconos de los ficheros adjuntos en Gmail) de cara a los usuarios. Si quieren hacerse una idea al respecto, pásense por las webs oficiales donde encontrarán numerosas muestras de lo que consiguen estas sencillas extensiones del Firefox: la del Stylish la encontrarán aquí y para Greasemonkey pueden hacer servir este enlace que recopila algunos buenos scripts o este otro, con un listado completo. Un consejillo adicional por si quieren aprovechar al cien por cien el potencial de su Gmail: la extensión Better Gmail, un compendio de varios scripts de Greasemonkey, añade toda una serie de funcionalidades muy útiles al famoso servidor de correo de Google.Así que ayer, mientras jugaba con mi Firefox, me puse a pensar en la razón por la que proliferan esta clase de iniciativas en internet. En principio se trata, como he dicho antes, de mejorar la funcionalidad de las páginas web en cuestión, algunas de las cuales realmente parecen paridas por una mente desviada mientras que otras se quedan "a medias", muy probablemente porque el programador que las creó se cambió de trabajo al poco tiempo. Estos pequeños pedazos de código parchean la labor inicial de ese programador y mejoran la experiencia final. Pero un análisis más detallado de los scripts revela una ingente cantidad de chorradas generadas sólo para mejorar la estética de la página (véase la de los colorines del Gmail) mientras que otros directamente la estropean o dificultan su uso. En el fondo yo creo que de lo que se trata aquí es de diferenciarse del resto de usuarios, por aquello de "mi Gmail es más chulo que el tuyo", aspecto social éste que se da en muchos otros ámbitos. Tenemos coches tuneados circulando por las calles, IKEA nos propone "redecorar" nuestra vida, buscamos el modelito exclusivo en la tienda fashion de la esquina y, como no podía ser de otro modo en el mundo internauta, modificamos el aspecto de nuestras direcciones favoritas de la red.
Lo que me fascina es que mientras por un lado las personas buscamos desesperadamente sobresalir de la masa a través de una estética concreta o haciendo uso de nuestras firmes creencias y opiniones, por el otro ansiamos la uniformidad que nos permita refugiarnos en la mediocridad del montón. Es más, en el colmo de la paradoja por la mañana nos compramos una camisa exclusiva y por la tarde nos pasamos por "Cambio Radical" para que los genios del bisturí nos dejen igual que al resto del rebaño, que funciona en base a los cánones de belleza impuestos por la industria de la moda. Me compro un ordenador de serie pero tuneo el escritorio, los favoritos y el salvapantallas. Me cuelgo tres piercings de la oreja pero me río del freak del vecino porque lleva pantalones pinzados, o a la inversa. Voy en bambas a trabajar (¡qué rebelde soy!) pero combino con una americana (de pana, eso sí) de trescientos euros. Alucinante, ¿no?
Propongo un simpósium de agentes sociales que se reúnan en una cumbre de estas tipo G-14 y en la que se dilucide de una vez por todas qué carajo queremos ser de mayores. Porque si mi cerebro se divide continuamente entre los mensajes que me bombardean en los spots para que me adapte a mi grupo social y las ansias que me generan algunos gurús para que me distinga del resto a toda costa, llegará un momento en que mi cabeza va a explotar. Por favor, que alguien me aclare qué debo hacer para ser un hombre de bien o temo que sobreviviré incompleto, frustrado e irrealizado hasta el fin de mis días. ¿Me decido a ser un freak o me convierto en un hombre común? Al que me conteste con el topicazo peliculero de "sé tu mismo" le arreo un derechazo, advierto.
Etiquetas: informática, internet, sociedad, tecnología
Tanto tiempo libre...
sábado 14 de abril de 2007 0:02
Leo con una mezcla de satisfacción y preocupación las noticias sobre el advenimiento de la nueva generación de redes peer-to-peer, a cargo de los mesías de la BBC News. Oremos juntos, pues la ocasión lo merece. Según parece, unos investigadores son capaces de incrementar en un 500% la velocidad de descarga de los ficheros vía Torrent o eMule sin necesidad de aumentar la velocidad de conexión a internet de nuestra ADSL. Su sistema se basa en la división de los archivos compartidos, que por lo visto hasta el momento se gestionaba de forma ineficiente. Pongamos que ustedes buscan el mítico hit del porno catalán Las Excursionistas Calientes(*). Lanzan la búsqueda a través de su cliente P2P favorito y se encuentran con un número limitado de personas que la tienen. El problema es que habrá por ahí un grupo más extenso de internautas que tendrán exactamente el mismo archivo pero con el título en catalán ("Excursionistes Calentes"), y aún más cachondos que lo tendrán con el título "Blancanieves y los siete enanitos" para que pique algún incauto padre de familia. Estos investigadores estiman que para los archivos más populares si se consiguiera juntar a todos estos usuarios el aumento en la velocidad de descarga sería espectacular. Por tanto, han ideado un sistema que identifica archivos idénticos (o partes de ellos) a través de lo que ellos llaman SET (Similarity-Enhanced Transfer), y a partir de ahí a volar.Si decía que siento una mezcla de satisfacción y preocupación es por las consecuencias que puede tener el invento en nuestras vidas. Lo de la satisfacción es obvio: obtención inmediata de nuestras codiciadas películas, teleseries y canciones, prácticamente eliminando por completo el tiempo de espera. Y lo de la preocupación viene precisamente por la desaparición del tiempo de espera. Hagan un poco de examen de conciencia y piensen en cómo nos hemos conocido todos. Sí, ya sé, venimos rebotados de otros blogs o de algún comentario chistoso que habremos dejado por ahí. Pero el procedimiento normal de curioseo internauta, y corríjanme si me equivoco, proviene de dos factores:
a) las ociosas horas laborales
b) el hecho de tener el ordenador permanentemente encendido a causa de las descargas de archivos extensos, que hace que nos entretengamos durante la espera en curiosear por la red en pos de alguna página o blog estimulante que nos llene las horas muertas
Al final resulta que el factor b) es el más determinante para probar cosas nuevas, pues no es plan ponerse a curiosear en la oficina en según qué webs ni hablar de según qué temas, al igual que tampoco resulta muy apropiado instalar según qué programas en el PC del trabajo. Es más, típicamente uno se está bajando la peli de las excursionistas y, mientras curiosea arriba y abajo, se encuentra con un Ubuntu o alguna chorrada similar y se pone a bajarlo, lo cual genera más tiempo de ordenador encendido, más horas para curiosear por internet, más amigos blogosféricos, etcétera. Dicho de otro modo, si de pronto para bajarnos 700 megas necesitamos únicamente cinco minutos todas estas horas muertas desaparecerán y todo este mundo de posibilidades se irá con ellas. ¡Dios mío! ¿Y yo qué voy a hacer? ¿Cuándo carajo escribo yo ahora mis posts? ¿Se puede twittear desde la cocina? ¿Me veré obligado a relacionarme de nuevo con personas de carne y hueso, con las que encima tendré que ver las películas que me bajo? ¿Y eso cómo se hace? ¿Cómo pongo un emoticono cuando hablo con alguien cara a cara? ¿De dónde saco todas esas referencias Wikipédicas que me hacen parecer un tío culto y sobrado en medio de una conversación a tiempo real? ¿En qué me gasto yo ahora el sueldo, si ya no necesito un procesador más potente para mantener el ordenador encendido?
Amigos, se acerca el fin de la era cibernauta tal y como la conocemos... y el inicio de un mundo en el que montones de personas ya no sabrán qué hacer con su tiempo libre. Bienvenidos, ahora sí, a la web 2.0.
(*) la única película catalana que los castellanohablantes prefieren oír en versión original
Etiquetas: informática, internet, sociedad, tecnología
"Y tú más"
miércoles 21 de marzo de 2007 0:02
Ayer por la noche contemplaba atónito un debate en el programa La Nit al Dia de TV3 en el que un señor de CiU y uno del PSOE se daban de hostias por el tema de las amenazas a un periodista de La Vanguardia por parte del Secretario de Comunicación del Govern de la Generalitat. El representante de CiU se mostraba indignadÃsimo por el hecho ("gravÃsimo") de que tales prácticas de extorsión se llevasen a cabo con la connivencia del gobierno catalán. Obviamente, el representante del PSOE no tardó ni dos segundos en sacar a la luz unos cuantos informes redactados por el antiguo gobierno convergente sobre la censura a ciertos periodistas en función de su ideologÃa. "Ya estamos", pensé yo en aquel momento. Una vez más, la táctica del "y tú más" volvÃa a triunfar entre nuestros polÃticos, al igual que hace semana y media en el Parlamento español, cuando PSOE y PP se tiraron los trastos a la cabeza en materia de terrorismo: "usted excarcela a un etarra"; "usted excarceló a sesenta"; "y usted montó el Gal"... y asÃ. Bonita maniobra ésta, que permite evitar responder por los actos presentes achacando al acusador pecados pretéritos y por tanto pasándole la pelota a su tejado. Dicha táctica a veces comporta efectos indeseados (o no), tales como la abstención en futuros comicios, pero permite escurrir el bulto y pasar página sin que nadie se acuerde del tema a los quince dÃas. Obsérvese qué buen resultado dio hace dos legislaturas durante el famoso incidente del "tres por ciento", a raÃz del socavón del barrio del Carmel.Pero quien piense que estas cosas sólo ocurren en polÃtica y en nuestro paÃs anda muy equivocado. Sin ir más lejos, en el territorio libre y fantástico que se supone es internet la pugna por conseguir desprestigiar al oponente alcanza cotas estratosféricas. PermÃtanme que les hable de la SEO, o mejor no, lean el post de ayer del blog de Enrique Dans y comprenderán mejor de qué va el asunto. Resumiendo:
...llevo una temporada que no puedo dejar de pensar en los lÃmites de las actividades de Search Engine Optimization (SEO) como en una carrera sin retorno. Una carrera en la que una serie de empresas se están dedicando a explotar todas las maneras posibles de subvertir los resultados de un buscador y, merced a sus actividades, están consiguiendo desvalorizar progresivamente dicho buscador. Si la principal propuesta de valor de Google fue la de ser capaz de diferenciarse de los buscadores de su época, que en general vendÃan los resultados al mejor postor, ¿que cabe esperar de un mundo en el que el mejor posicionado en Google no es necesariamente el resultado más relevante, sino el que tiene un SEO capaz de aproximarse más a la zona gris sin caer en la zona negra del baneo?Uséase, que existen prácticas ilÃcitas que falsean los resultados de las búsquedas de Google, por ejemplo, para que cuando busquemos "hoteles de ParÃs" en vez de salir los mejores y más económicos aparezcan en primera posición los que mejor saben timar al mecanismo interno del buscador. El sistema se está corrompiendo y ni siquiera los propios responsables de Google saben cómo detener al monstruo que han creado. Qué bonito...
Pero si Dans mencionaba esto precisamente ayer no era porque se hubiera puesto a buscar rubias explosivas por internet y le hubieran salido maromos luciendo un culo peludo, qué va. Resulta que hace escasos dÃas el New York Times publicó un informe basado en las investigaciones de un equipo de Microsoft (cómo no), según el cual pululan por la red un montonazo de páginas falsas cuyo único fin es el de redireccionar a los visitantes hacia otras webs que, al ser el objeto de numerosos redireccionamientos, subÃan como la espuma en los ránkings de los buscadores. El objetivo indirecto del informe era, obviamente, desprestigiar a Google para revalorizar el propio buscador de Microsoft. Pues bien, ni dos dÃas ha tardado Google en contraatacar, esta vez utilizando como plataforma el prestigioso magazine on-line The Register, desvelando otro informe que demostrarÃa que Windows Live Search es el buscador que más facilmente sucumbe a las páginas con contenidos maliciosos. Chúpate esa, Gates.
La diferencia entre internet y la polÃtica es que mientras esta última constituye un sistema de obligado cumplimiento por parte de los ciudadanos (del que no tenemos escapatoria, ni aunque declinemos ir a votar, pues igualmente algún cretino saldrá elegido y nos coserá a impuestos mientras él sigue viviendo de recalificaciones y tal), en internet la abstención puede significar abandonar los servicios de los buscadores ineficientes. Asà que yo, si estuviera al mando de alguna de estas compañÃas, me andarÃa con mucho ojo y me pondrÃa manos a la obra para evitar las búsquedas falsas y maliciosas. No sea que la estrategia del "y tú más" acabe teniendo los mismos efectos que en polÃtica y, dentro de unos pocos años, ya nadie se acuerde de quién eran Google y Microsoft. ¿Verdad, Yahoo?
Etiquetas: informática, internet, política, tecnología
Alternativas linuxeras
martes 6 de marzo de 2007 0:05
Sí, hoy toca informática, así que Penélope mejor que vuelva mañana... Es broma, el post de hoy pretende ser una sencilla guía sobre el porqué es necesario ir cambiando a Linux y al software libre en general y cuál es el mejor método para que un novato sin idea alguna sobre estos temas empiece a manejarse en este mundillo al que todos estamos abocados a ir a parar, nos guste o no, teniendo en cuenta las novedades que se han producido durante las últimas semanas. Y me he decidido a hablar sobre ello (aunque sé de sobras que no se trata de algo que interese a mis lectores habituales) porque veo que alguno se ha encontrado con problemas al intentar dar el paso y que otros, con más éxito en la materia, tal vez andan perdidos o desconectados de cómo está el tema a día de hoy. También ha habido quién me ha preguntado en el foro sobre mis preferencias al respecto así que espero que el texto de hoy sirva como un compendio de resoluciones a todas estas dudas.Ya hace un tiempo comenté algunos motivos para cambiar de Windows a Linux en un post que originó un montón de comentarios que, leídos a posteriori, sirven como el perfecto tutorial de instalación de Linux para newbies (gracias a la colaboración desinteresada de Makilisto y La Rambla, mis conejillos de india aquel día). Como la cosa parece que funcionó, y como también vengo dando la vara desde hace meses con lo de que Windows Vista pone muy cuesta arriba el funcionar con un ordenador normalito, sobre todo si pretendemos no pagar un duro por nuestras aplicaciones de uso común, considero mi deber alertar a todo el mundo de que empiece a trastear con Linux en sus ratos libres, más que nada para que cuando llegue el momento de dar el cambio forzoso no se encuentren más perdidos que un pato en un garaje.
De entrada, y como todos los que ya lo han probado sabrán, cualquier sistema operativo Linux es facilísimo de utilizar a poco que entendamos algo de ordenadores. Existe el erróneo convencimiento de que entrar en este mundillo es algo sólo apto para techies o para gente muy ociosa y aburrida, cuando lo cierto es que hasta mi padre --neófito en la materia donde los haya-- ha aprendido a manejarse en Linux en un tiempo récord. Teniendo en cuenta que el hombre no sabe ni cómo se apaga el ordenador diría que se trata de una buena medida para disipar cualquier tipo de duda (por cierto, se vio obligado a hacer el cambio porque, a raíz de la última actualización de Windows XP, se le detectó en su PC una copia pirata del sistema operativo y cada vez que encendía el ordenador los mensajes de aviso que saltaban en la pantalla le hacían sentirse como un delincuente).
Lo primero que hay que saber sobre Linux es que se puede probar antes de instalarlo. No me cansaré nunca de recalcar lo suficientemente claro este aspecto, pues es algo que la mayoría de neófitos desconocen. Es decir, que cuando uno se baja una distribución de Linux para grabársela en un CD, lo que se está bajando en realidad es un 'Live CD', es decir, un CD que, una vez introducido en la bandeja, si reiniciamos el ordenador cargará automáticamente el sistema Linux que habremos elegido sin alterar para nada el Windows de nuestro disco duro. Vamos, que podemos trastear con él y jugar hasta que nos cansemos, que cuando lo saquemos del PC y reiniciemos volveremos a tener nuestro antiguo Windows funcionando e intacto. Más que nada para que la gente se anime a probar alguna que otra distribución. Si luego el Linux en cuestión nos gusta y nos convence, le damos usualmente al icono "Instalar" del escritorio y, entonces sí, se iniciará un asistente que nos guiará para proceder al saqueo del disco duro (normalmente con dos opciones, borrar el Windows o conservarlo e instalar el Linux como sistema complementario).
La siguiente decisión a tomar en caso de que nos animemos ineludiblemente nos llevará a la pregunta: ¿cuál es la mejor distribución que existe en el mercado actualmente? Muchas, sería la respuesta adecuada. Pero la que ahora mismo domina el mercado por su facilidad de uso, su intuitividad y su buen funcionamiento con el hardware es Ubuntu. Además, hay numerosos foros de ayuda y su comunidad es de las más grandes y eficientes que existen (y Eldeu puede dar buena fe de ello). ¿Quiere esto decir que debo ir a saco y bajarme la última versión de Ubuntu para empezar a jugar? Bueno, hasta hace mes y medio es lo que yo habría recomendado a los novatos pero hoy por hoy las cosas han cambiado.
Al ser Ubuntu una distribución tan popular y estar escrita en código abierto lo normal es que surjan 'modificaciones' de la misma que a su vez la perfeccionen. ¿En qué sentido? Bien, Ubuntu intenta ser una distribución oficial y legal, tanto como Windows o Mac. Por tanto, debe ceñirse a unas normas legales que, aunque legítimas, dificultan la experiencia del usuario final capándole ciertas opciones muy utilizadas. Por ejemplo: de salida, Ubuntu no permite reproducir mp3 o DivX, dos formatos de uso habitual pero que no pueden introducirse en un sistema operativo a no ser que se pague algo a cambio. Si tenemos en cuenta que Ubuntu es gratuito imaginen que encima tuviera que pagar a Fraunhoffer por su códec Lame de mp3: perdería pasta por cada copia que regalara por internet. Así que la distribución en origen no permite ver los vídeos ni oír la música que ustedes, pillines, se bajan. Además también carece de ciertos programas muy útiles (como el Azureus o el aMule, versión linuxera de nuestro querido eMule) que deberemos instalar a posteriori. Para solventarnos el proceso de 'busca y captura' de soluciones tras numerosas horas perdidas en Google surgió Automatix. Básicamente se trata de un programa que te instala todo lo ilegal más numerosos programas legales (Google Earth, Real Player, programas de FTP) que no vienen por defecto en Ubuntu. Así pues, el proceso no puede ser más fácil: te bajas Ubuntu, te lo instalas, una vez dentro te bajas Automatix, instalas todas sus opciones y a volar.
Pero en realidad sí puede ser más fácil, porque Automatix debe instalarse mediante un proceso no siempre cómodo para el usuario novato. Así que alguien pensó: "vamos a mejorar esto", y ahí es donde aparecen las 'modificaciones' de Ubuntu, es decir, sistemas Linux basados en él (o sea que los foros de Ubuntu siguen sirviendo) pero con toda esta problemática ya resuelta, y además mejorando la interfaz gráfica (uno de los puntos débiles de Ubuntu). Aquí me gustaría destacar dos distribuciones recién aparecidas en la escena pero que merecen ser probadas por todo aquél que se introduzca por primera vez en el universo Linux, y por todo usuario experimentado que quiera jugar un poco y probar cosas nuevas.
La primera a tener en cuenta es, sin duda, Linux Mint. Se trata de una actualización de Ubuntu con todos los códecs mp3 y DivX incorporados y, aunque le falta el resto de programas de Automatix, la facilidad de su instalación posterior y el impecable y elegante 'look' de la interfaz Bianca compensan con creces esta carencia. Actualmente es el que tengo instalado en mi PC, tras abandonar OpenSUSE por problemas de estabilidad y tras un fugaz paso por Kubuntu. Pásense por su galería de fotos y apreciaran la belleza y la sencillez de este sistema operativo, ciertamente al alcance de cualquier usuario (novato o experimentado). A destacar también su enorme estabilidad, incluso con Beryl a pleno rendimiento. Sin embargo, todavía hay algo mejor en el universo linuxero, aunque su nueva versión llegó algo tarde y por eso no lo tengo (aún) instalado en mi ordenador...
Me estoy refiriendo a lo siguiente: para los más cañeros existe otra distribución que actualmente es 'lo más' en el entorno Linux, nuevamente basada en Ubuntu. Se llama Ubuntu Ultimate Edition y acaba de sacar su versión más reciente, Ubuntu Ultimate Gamers Edition (como su nombre indica, centrada en el universo de los juegos), tras el notable éxito de su Ubuntu Ultimate Christmas Edition. ¿Qué ofrece esta distribución que no tengan las demás? De todo: códecs, los programas de Automatix y muchos más, Beryl instalado de serie, cientos de temas para 'tunear' nuestro Linux, a cual más fardón y espectacular (algunos dejando a Vista y Mac en paños menores), pantallas de presentación personalizadas, iconos de lo más variopinto, soporte para todo tipo de hardware específico (léase joysticks, iPods, móviles y similares), 'hacks' del sistema preinstalados (como las opciones ocultas de Gnome)... En fin, la repanocha en un solo DVD. Si alguien quiere ver qué pinta tienen algunos de los temas de Ultimate Edition que eche un vistazo a esta sección de su web. Puedo asegurar que no hay aplicación Linux que no se halle presente en este mod de Ubuntu o a un par de clicks de distancia. Impactante, ¿no es cierto? Pues todo gratis y renovándose a cada día que pasa.
Finalmente, no me gustaría terminar este tostón de hoy sin hablarles de Puppy Linux. Esta mini-distribución es la que utilizo como distribución-puente entre el trabajo y mi ordenador casero (pues gusto de trabajar en Linux siempre que puedo) y resulta altamente recomendable por varios motivos:
1. Su descarga sólo ocupa 86,5 MB
2. Una vez grabado el 'Live CD', Puppy pasa a ejecutarse directamente desde la memoria RAM del ordenador, logrando el efecto de que parezca que estemos trabajando directamente desde el disco duro (normalmente los 'Live CD' deben leer del CD-ROM antes de ejecutar los programas, por lo que son algo lentos)
3. Graba todos los cambios y modificaciones en un pequeño archivo que queda guardado en el disco duro (carpeta C: de Windows), con lo que cuando volvemos a arrancar el ordenador desde el CD -sin instalarlo- recupera nuestra configuración y programas desde este archivo. Mejor aún, este archivo puede copiarse a otro ordenador con lo que podemos gozar de nuestra configuración sin necesidad de instalar la distribución en ningún PC. Ideal para la gente que se mueve mucho y opera desde distintos puestos de trabajo.
En fin, ya dejo de taladrarles por hoy. Pero ahora en serio, ¿de verdad no les pica la curiosidad? ¿Alguien más se atreve a dar el paso?
Etiquetas: informática, linux
El dilema del hombre Mac
miércoles 21 de febrero de 2007 0:00
Hállome sumido en profundas dudas existenciales acerca de cuál es el mejor sistema operativo que debo usar como base de operaciones, tanto en casa como en el trabajo. Les cuento cómo he llegado a tal punto de desasosiego: una vez descartado Windows como entorno de trabajo dado el exceso de recursos que chupa su nuevo sistema operativo, el elevado precio de su software y la pésima evolución en la actitud de la compañía de Redmond (catalogando al usuario como "potencial infractor" antes incluso de que haya cometido ningún delito), me veo en la tesitura de ir migrando progresivamente de sistema operativo. La cuestión no es baladí, pues ello implica ciertos movimientos de consideración:1. Encontrar software que me funcione a nivel empresarial (léase programas de contabilidad, facturación y demás, abundantes en Windows pero escasos en la competencia)
2. Migrar todas mis bases de datos hacia el nuevo sistema operativo, lo cual implica reprogramar todas las rutinas, rediseñar los formularios e informes y adaptarse a los usos del nuevo programa
3. Asegurarme de la compatibilidad total de todos los cacharros que uso (y eso incluye móviles y demás mandangas que en ocasiones sincronizo con el ordenador)
Estarán ustedes de acuerdo conmigo en que el movimiento a efectuar es un pelín delicado y no debe tomarse a la ligera. Hasta hace pocos meses yo lo tenía claro: el futuro está en Unix (es decir, o Linux o BSD) por un motivo principal, y es que se trata de un sistema operativo basado en el software libre. ¿Qué quiere decir software libre? Básicamente, y para que ustedes lo entiendan, que es gratis. Es decir, que uno no se siente como un delincuente cuando usa el Office porque lo ha tenido que piratear del vecino ni cuando se instala las actualizaciones de un sistema operativo que se ha bajado de internet. Sólo por eso ya vale la pena, y aunque echo de menos programas auténticamente profesionales a nivel de gestión empresarial, con lo que circula por la red ya me apaño. Un problema en este tipo de alternativa a Windows es que aún hay mucha inestabilidad según qué programas decidamos instalar en el ordenador. Justo es reconocer los enormes logros que Ubuntu, OpenSUSE y Fedora han hecho recientemente en el mundo linuxero, y FreeBSD o PC-BSD en el universo BSD. Pero aun así, el hardware muy nuevo sigue dando problemas (por culpa de la presión que Microsoft efectúa sobre los fabricantes, cómo no) y según qué programas siguen estando muy verdes (estoy pensando en Base, la alternativa Openoffice a Microsoft Access) como para dar el salto definitivo. No así para el PC de mi hogar, el cual funciona prácticamente full-time en Linux sin ningún tipo de incidencia destacable. Pero en el trabajo tengo reparos todavía.
Decía que mi opción estaba clara hasta hace unos meses, que fue cuando me presentaron al Macbook. Desde que lo tengo en funcionamiento no puedo menos que hablar maravillas de él y de su sistema operativo, el OS X, elegante en el diseño e impecable en su sencillez de uso. ¿Que hay que instalar un programa? Se baja de internet y se arrastra a la carpeta de "Programas". ¿Que hay que desinstalarlo? Se arrastra de la carpeta de "Programas" a la papelera de reciclaje y listos. Y así con todo: las actualizaciones se hacen automáticamente en los programas sin incordiar, el ordenador arranca a la velocidad de la luz comparado con Windows y Linux, el sistema es altamente configurable sin perder un ápice de estabilidad, y probablemente sea la máquina que menos me ha costado poner a punto de todas las que he tenido. Y eso es mucho decir teniendo en cuenta la enorme cantidad de chorradas que pululan usualmente por mis ordenadores. Encima, estoy encantado con Filemaker, un programa para bases de datos muchísimo más intuitivo que MSAccess y además compatible con Windows. Ello no es baladí pues las bases de datos son la piedra filosofal del sistema que tengo montado en mi empresa. Tampoco hay que desdeñar el diseño de su hardware, aunque para trabajar con camioneros en el puerto tampoco es condición necesaria ir de sofisticado por la vida. ¿Problemas que le veo al Mac? De entrada, el mismo que Windows: que es de pago (nada de software libre). Esto implica abonar cantidades importantes para adquirir los programas necesarios (ni les cuento lo que vale el Filemaker) o hacer el pirata y seguir sintiéndome como un delincuente cada vez que abro el ordenador --además del riesgo de que algún día decidan bloquearme si detectan que uso software ilegal, al más puro estilo Windows Vista. Por otro lado, tampoco tengo muy claro si existen alternativas serias a los programas de gestión empresarial que necesito (básicamente: ¿existe el equivalente al Contaplus en Mac? Si es así, ¿cuánto cuesta?). Ya sé que en el campo de programas sobre diseño gráfico y derivados los Macs arrasan pero me da en la nariz que su software no está desarrollado para una oficina convencional.
De momento en casa me muevo con Linux y Mac sin problemas. En el trabajo resisto con el XP de hace tres años pero me huelo que los compis de Bill Gates no tardarán mucho en obligarnos a migrar a su "precioso" Vista a base de colarnos actualizaciones marrulleras vía internet. Así que poco a poco estoy migrando, pero a la competencia: he pasado mi base de datos principal a Filemaker y de momento parece que funciona. En breve lo probaré con Base para no cerrarme ninguna puerta. La decisión a tomar no es urgente, si bien debería empezar a tomar medidas con el fin de anticiparme al previsible apocalipsis Windowsero que se producirá dentro de algunas temporadas. Así que aquí me tienen, en la encrucijada y sin atreverme a dar un paso en ninguna dirección. ¿Ustedes qué me aconsejan?
Etiquetas: informática
Ha llegado el momento de decir "Wow"
sábado 3 de febrero de 2007 1:20
Les supongo a todos familiarizados con la campaña publicitaria "El 'Wow' comienza ahora" de Windows Vista, el nuevo sistema operativo de ese filántropo multimillonario llamado Bill Gates. Lo del "wow" viene por la presunta exclamación que lanzan sus usuarios cuando ven las innovaciones técnicas del invento, y en el anuncio televisivo se ve a varios sujetos incrédulos y pasmados ante las maravillas de la vida, entre las cuales este sistema operativo. Los usuarios de Linux y Mac sabemos que no hay para tanto y que la mayorÃa de los efectos visuales de Vista vienen directamente copiados de Mac y son ampliamente superados por el módulo Beryl de Linux (Nota Mental: un dÃa de estos les voy a cascar un post sobre mi recién implantado OpenSUSE, una maravilla linuxera de última generación a pesar de que Novell, la compañÃa que lo diseña, ha pactado con el mismÃsimo Satanás --o sea, Gates-- para desarrollar su software), pero aun asà los de Redmond confÃan en que tales novedades enganchen a los millones de usuarios que se sirven de Microsoft para sus tareas diarias.Y ahà viene donde les pillarán por las pelotas sin que se enteren, pues mientras están todos exclamando "wow" por aquà y "wow" por allá el mamón de Gates y su socio, el mono danzarÃn Steve Ballmer, sin avisar les colarán una especie de troyano oficial al PC mediante el cual detectarán cualquier software pirata que circule en su Windows y bloqueará el ordenador para que tales programas no puedan ser utilizados. Si el usuario no los desinstala en un lapso de tiempo prudencial, el ordenador pasará directamente a no ser operativo (vamos, que renunciará a arrancar con el Windows Vista). Toma castaña. Y ahora, que levante la mano el que se ha gastado la friolera de 600 euros por tener el Office instalado en su PC... ¿Nadie? ¡Vaya, qué sorpresa! Pues vayan bajándose el pantalón y untándose de vaselina si quieren utilizar el nuevo sistema operativo de 'papá Gates', porque esta vez la cosa va en serio: mediante las actualizaciones automáticas detectarán si ustedes tienen un Vista 'crackeado' (de los que ya se pueden bajar tranquilamente por internet) e ipso-facto le paralizarán el ordenador. ¿Empiezan a entender la gravedad del asunto?
Total, que en Redmond andan alegres cantando como Serrat, pero en vez de "todos contra el fuego" el tÃtulo de su tonadilla es más bien "todos contra la piraterÃa", y esperan que el resto del mundo se les una progresivamente haciendo los coros, como si del "We are the world" se tratara. No se lo aconsejo, pero allá ustedes si quieren adentrarse en los tortuosos laberintos del monopolio en detrimiento del despejado sendero del software libre. De momento Gates y los suyos van haciendo campaña por todo el mundo, dando ruedas de prensa, montando presentaciones en anfiteatros, saliendo en 'talk-shows' televisivos de diversa Ãndole y entrevistándose con altos cargos del gobierno de todos aquellos paÃses que pisan. Siempre hablando bien del Vista y rajando de la piraterÃa, se entiende. Y la cosa tiene su gracia porque, en una de estas entrevistas con altos mandatarios, el presidente de RumanÃa le suelta en toda la jeta al pobre Bill que la piraterÃa de los productos Microsoft en ese paÃs ha impulsado el crecimiento de su industria tecnológica, haciéndola "vibrante", según sus propias palabras. Y encima le da las gracias a Gates. Aquà les dejo un extracto del discurso, para que se vayan riendo:
"Piracy helped the young generation discover computers. It set off the development of the IT industry in Romania," Basescu said during a joint news conference with Gates.Lo que hubiera dado por ver el careto de Bill Gates en directo... ¡Wow!
"It helped Romanians improve their creative capacity in the IT industry, which has become famous around the world ... Ten years ago, it was an investment in Romania's friendship with Microsoft and with Bill Gates."
Gates made no comment.
Etiquetas: informática, tecnología
Publicidad bloguera
sábado 16 de diciembre de 2006 1:02
(Estoy emocionado: primer post usando Performancing y la cosa va de maravilla. Lo recomiendo fervientemente a todos los blogueros de pro)Y precisamente a todos los blogueros de pro va dedicado esta entrada sabatina, pues imagino que todos, en un momento u otro, nos hemos planteado la posibilidad de incluir publicidad en nuestro blog, ya sea vía el socorrido Adsense (facilísimo de instalar), ya sea vía esponsorización oficial (sólo apta para weblogs altamente concurridos, pues al resto de 'mataos' no creo que nadie nos quiera financiar nuestros ridículos intentos en el género epistolar-electrónico por la cara).
Usualmente los bloggers se dividen en dos grupos en cuanto se toca el tema publicitario: los que tienen aversión a la publicidad en estos diarios personales y que lo dejan patente incluyendo el famoso logotipo del búho (aunque luego se descubra que muchos de ellos son unos patrañeros de cuidado) y los que no tienen inconveniente en insertar algún que otro anuncio camuflado en la barra lateral o entre entradas, a riesgo de que ello pueda molestar a algún lector.
A mí como lector no me importa lo más mínimo si un blog lleva o no publicidad: normalmente me centro en el texto y en comentar, y me costaría horrores recordar una sola vez en la que haya pinchado un anuncio de Adsense o de cualquier otra cosa mientras navego por la blogosfera. Es decir, que no me molesta pero tampoco lo uso, y francamente dudo que sirva para forrarse. Tal vez por eso yo jamás he insertado publicidad en el mío, porque pienso que para los cuatro gatos que entran tampoco vale la pena y además me jode el diseño de la plantilla (que como a estas alturas ya sabrán, es uno de mis pequeños vicios). De todas formas, si me aseguran que pincharán asiduamente los anuncios que figuren en esta página háganmelo saber, no sea que esté haciendo el tonto perdiendo la posibilidad de sacarme una pasta a costa de mis lectores...
Pero para aquellos que estén pensando seriamente en incorporar algún sistema publicitario a su blog, les recomiendo encarecidamente que antes de efectuar cualquier movimiento se lean a fondo este post de Blogpocket sobre las obligaciones tributarias a las que estamos sometidos todos aquellos que contamos con nuestra página personal en internet: desde pagar el IAE y la inclusión de nuestras ganancias en el IRPF, hasta el pago del IVA, pasando por tener que apuntarnos a la Seguridad Social. El asunto no es baladí, pues las sanciones que pueden caer al incauto bloguero son de aúpa.
Así que piénsenlo bien antes de apuntarse a cualquier chanchullo de este tipo, no sea que a la larga la bromita les acabe costando más de lo que ganan. Piensen además que si algo tiene internet es que todo queda perfectamente registrado (no hay escaqueo posible con la excusa típica de "verá, señor juez, es que normalmente para este tipo de trabajos no hago albaranes"), y no digamos si por una de estas casualidades se convierte usted en un bloguero de éxito: tiene todas las papeletas para convertirse en objetivo principal de nuestros amigos de la Agencia Tributaria. El precio de la fama...
Etiquetas: general, informática, opinión
Agenda virtual
viernes 8 de diciembre de 2006 1:03
Hoy toca post de informática. Aprovecho el día porque sé que todo el mundo está de puente, así que tampoco entra tanta gente como en épocas normales, y porque sé que estos temas no interesan a todos (aunque juro que el de hoy es de nivel básico). Sin embargo, y dada mi devoción por ciertos inventos de la factoría Google, he creído oportuno ilustrar al personal sobre el fantástico Google Calendar y las miles de utilidades que se le puede dar, para todos aquellos que desconozcan el programa o para los que sepan que existe pero no le han sacado todo el jugo.En un mundo como el que vivimos, en el que todo aprendiz de ejecutivo que se precie deambula por la vida con una Palm último modelo en el bolsillo, en el que pasamos las de Caín para sincronizar nuestra agenda con el PC de casa y con el del trabajo, en el que nos las vemos y nos las deseamos para separar las citas personales de las citas laborales (no sea que tu jefe reciba por error la "reunión" que te has montado con la secretaria después del trabajo o, aún peor, que tu mujer se dé cuenta nada más abrir el Outlook en casa) y en el que, cuales esclavos recogedores de algodón, andamos sometidos al yugo de Microsoft, esta utilidad desarrollada por los Google Labs puede facilitar la vida a más de uno hasta niveles insospechados, y encima gratis.
Vayamos al detalle: ¿qué narices es Google Calendar? Pues una agenda electrónica conectada a internet, básicamente lo mismo que el Outlook que viene con la suite de Microsoft Office, pero muy mejorado (y disponible en cualquier idioma, por cierto). Para los que deseen hacerse una idea clara, una vez operativo tiene más o menos la siguiente pinta:
Obsérvese la profusión de coloritos que el usuario en cuestión utiliza en el ejemplo de la ilustración. ¿A qué se deben? Pues a que el usuario dispone de varios calendarios integrados, cada uno con su color diferenciado. Supongamos que yo deseo tener tres calendarios: el de mis citas laborales (reunión con el jefe mañana a las once, llamar al proveedor "X" a media tarde, cobrar facturas del cliente "Y" pasado mañana, etcétera), el de mis citas personales (partido de squash con el vecino hoy a las siete, cena con los amigotes el viernes a las diez, polvo con la parienta el sábado a las once) y el de mis cumpleaños y santos (de familiares, amigos y líderes mundiales). Google Calendar me permite crear cada uno con su color (laboral en azul, personal en verde y cumpleaños en rosa, por ejemplo) para que nada más abrir la página sepa a qué clase de marrones me enfrento ese día, esa semana o ese mes (hay diversas opciones temporales para visualizarlo). Claridad ante todo.
Aquí entra otra función que resulta muy útil: la posibilidad de compartir calendario con terceras personas. Supongamos que yo quiero que mi secretaria acceda también a mi calendario laboral (según la relación que tengamos con la secretaria a lo mejor interesa que acceda también al personal, claro) para modificarlo en función de las variaciones o que mi hermano tenga acceso al de los cumpleaños para que no se olvide de comprarle un regalito a mamá, aunque en este caso no quiero que pueda chapurrearlo porque es un manazas y seguro que me borra la mitad de las citas. Pues nada, vamos a la configuración de cada calendario y autorizamos a la secre a que tenga acceso total al calendario azul y al hermano para que tenga acceso parcial al rosa. Sólo hay que introducir sus mails y listos.
Pero vayamos un pelín más allá. Ahora imaginemos que yo no tengo Palm porque valen mucha pasta y además con el móvil ya llevo los suficientes trastos a cuestas. Google Calendar es el sustituto ideal a la Palm, en varios aspectos. Primero, el de la sincronización. Quien haya usado las agendas electrónicas alguna vez ya sabrá que es una paliza de órdago el tener que sincronizar cada día la agendita con el PC del trabajo, por ejemplo, y ya no digamos si luego hay que sincronizarla con el PC de casa, por aquello de tener una copia de seguridad de nuestra agenda personal: que si pérdida de datos, que si duplicación de citas, que si incompatibilidad de cierto formato de citas (en concreto las que se repiten de manera particular) con el software de la agenda... Lo dicho, un coñazo. Pero claro, va de narices eso de ir andando por la calle y que de pronto te suene el pitido de la Palm para avisarte que en media hora has de ir al dentista. Vamos, que mucha gente siente una dependencia total del trasto en cuestión sólo por estos live reminders. Bien, pues con Google Calendar matamos dos pájaros de un tiro: la sincronización no es necesaria ya que, al ser una agenda colgada en internet, estará disponible al momento en cualquier PC desde el que la consultemos, y en cuanto a los recordatorios, Google ofrece un servicio de aviso por SMS al móvil que deseemos. Esta segunda utilidad es la leche, pues envía el SMS gratis en función de la antelación con que hayamos puesto el recordatorio en la cita, y hasta podemos escoger en qué calendarios queremos que avise y de cuáles puede pasar olímpicamente (actualmente, al estar el programa en fase 'beta', sólo permite avisos SMS del calendario principal). Por tanto, vamos por la calle y recibimos igualmente el aviso del dentista, sólo que directamente al móvil. O sea, un trasto menos.
Mejor aún: podemos decidir que nos envíe por mail la agenda del día (se envía sobre las cinco de la mañana) o que nos mande el mail a cada recordatorio, por si estamos la mayor parte del día frente al ordenador y nos da palo recibir constantemente SMS (de hecho, el servicio de SMS se puede activar y desactivar a nuestra conveniencia).
¿Tema de privacidad? El que deseemos. En principio nuestro Calendar es de uso restringido (se entra con el mismo usuario y contraseña que en Gmail) pero podemos decidir si queremos que alguno de nuestros calendarios sea de acceso público, para que el resto de usuarios de este programa lo disfrute. Esto es de gran utilidad, en especial para los "calendarios oficiales". Así, en mi Google Calendar tengo integrados el calendario de las fiestas oficiales de Barcelona, el de los partidos del Barça y el del ciclo de desarrollo de Ubuntu Linux, creados respectivamente por el Ayuntamiento de Barcelona, por el propio F.C. Barcelona y por los chicos de Ubuntu, y me van avisando de los eventos para que esté siempre al día. Hay miles de calendarios públicos, y el propio Google Calendar permite hacer una búsqueda por palabras clave. Obviamente, si no queremos que nos salte la alarma en cada uno de éstos o si nos molesta tener las citas pululando por nuestra interfaz, podemos activarlos o desactivarlos a conveniencia.
El tema de las citas públicas también tiene su miga: si yo quedo con cuatro amigos para ir a cenar al restaurante "X" mañana a las diez, no tengo más que poner la cita pertinente y decir a qué mails hay que enviarla. Automáticamente, los destinatarios recibirán un mail con la cita (si disponen de Google Calendar podrán incorporarla también a su calendario de manera automática), la hora, el lugar, una imagen en Google Maps de la dirección y una pregunta final: ¿Asistirás? Sí - No - No lo sé. En función de lo que conteste cada uno, la cita en nuestro calendario se irá actualizando, diciendo los asistentes confirmados, los que han declinado la invitación, los que aún no han contestado y los que no han recibido el mail. Seguimiento perfecto.
Finalmente, queda el tema de la integración con el PC. Ésta se realiza de diversas maneras. Si navegamos con Firefox, tenemos varias extensiones de utilidad: el Google Calendar notifier, que nos lanzará avisos de nuestras citas para los calendarios especificados y desde el navegador, y el Quick Google Cal, que nos permite incorporar citas de forma rápida mientras surfeamos la web. Si usamos el Google Desktop, disponemos de un applet que nos permitirá tener nuestro calendario sobre el escritorio del PC permanentemente, para consultarlo de un vistazo, e incluso podemos personalizar nuestra página de entrada al Google para que cada vez que acudamos a ella nuestro calendario nos dé los buenos días. Yo la tengo como página principal y va de fábula (también funciona en Netvibes, dado que ambos portales se sirven de la misma tecnología). Además, los calendarios usan el formato estándar iCal, con lo que tanto si usamos el calendario por defecto de Macintosh, la extensión de Firefox/Thunderbird "Calendar" o el programa "Sunbird", o el gestor de mail y agenda Evolution para Linux podemos sincronizarlo desde los propios programas para mantenerlo siempre al día, si así nos resulta más cómodo. ¡Pero si hasta podemos sincronizarlo con el Outlook de Microsoft! Vamos, que no hay excusa.
¿Más utilidades? Podemos buscar en Google mientras escribimos la cita (por ejemplo, supongamos que busco "concierto Rolling Stones en Palau Sant Jordi" y me sale la web oficial del Tour de los Stones: incorporo esta página a mi cita de Google Calendar y ésta se modificará si el concierto cambia de fecha o lugar, cosa harto frecuente con estos rockeros de la tercera edad), con algo de práctica conseguiremos enviar citas vía móvil (con lo que dispondremos de idéntica funcionalidad que la Palm), podemos incrustar nuestros calendarios en nuestro blog, por ejemplo, y todo lo que se nos ocurra en cuanto a integración web.
En fin, aquí lo dejo. A los que les haya picado el gusanillo y ya estén usando otros programas de calendario, la página por la que deben empezar es ésta. A los que no usen ningún calendario, les invito a que lo prueben. Y a todos, simplemente recalcar que no, no tengo acciones de Google ni me pagan por la publicidad. Otro día les hablo de los Google Docs.
Etiquetas: informática
En las mejores familias
miércoles 6 de diciembre de 2006 1:01
Ya lo dice el refrán: "en casa del herrero, cuchillo de palo". Al menos eso debió pensar el Consejero Delegado de la Warner, Edgar Bronfman, cuando se vio obligado a declarar en público que sus hijos se bajan música pirata de internet. Lo bueno del caso es que desde varios sectores ya le están recriminando que no les metiera un pleito en toda regla, ya que esto es lo que amenaza con hacer la multinacional en cuestión a todo aquél que descargue canciones ilegalmente desde internet. Pero no. Papá Bronfman optó por el clásico discurso moralizador para tratar de devolver a la buena senda a su bienamada prole:"I explained to them what I believe is right, that the principle is that stealing music is stealing music. Frankly, right is right and wrong is wrong, particularly when a parent is talking to a child. A bright line around moral responsibility is very important. I can assure you they no longer do that."
Claro, pero es que en su caso hay truco: están forrados de pies a cabeza y encima el papi dirige una multinacional del entretenimiento, con lo que seguro que a los nenes los CD's les salen gratis. Vamos, que tiene delito (¡nunca mejor dicho!) que estos encantadores infantes se dediquen a hacer cola en el eMule pudiendo pedirle directamente a papuchi discografías enteras a precio cero. Cómo será la cosa del robo digital que hasta ellos caen en el pecado (en parte es lógico, pues es mucho más cómodo descargar mp3 --que luego borras cuando te cansas de escuchar-- que almacenar toneladas de discos compactos que al final no te caben en ninguna estantería --aunque imagino que en casa de estos retoños debe sobrar espacio--). Francamente, visto el estado de la situación considero que ha llegado el momento en que los gerifaltes de esta clase de empresas dimitan de su empeño en perseguir a todo aquél que use la red para obtener canciones sin pagar un euro. Deben creer que mientras haya un céntimo que ganar se debe seguir pleiteando hasta el final. Y no se dan cuenta que al final de los litigios lo que les quedará es... nada.
Aunque a lo mejor tampoco pueden hacer otra cosa, y es una manera como cualquier otra de hacer gestos de cara a la galería mientras van expedientando a los empleados de sus casas.
Etiquetas: informática, noticias, opinión
El troyano vicioso
sábado 18 de noviembre de 2006 1:06
La noticia saltó el pasado jueves a los medios de comunicación y dos días más tarde intuyo que la mayoría de webcams del país han acabado en la basura o encerradas en el armario. Yo mismo me estaba mirando con buenos ojos el SONY VGCLA1 (con cámara integrada en el monitor) y ahora me lo estoy replanteando. Y todo es culpa de dos niñatos de 17 años que se inventaron una nueva forma de extorsionar a sus compañeros de clase, basada en un troyano que activa a distancia --y a petición de su creador-- las webcams de los ordenadores infectados y se pone a grabar todo lo que ocurre en la habitación:Los dos menores crearon un troyano (virus informático) que conseguía activar las cámaras webs de los ordenadores en las casas de sus compañeros, a los que grababan sin que lo supieran en situaciones comprometidas (como desvistiéndose en la habitación).
Después, les amenazaban con difundir las imágenes en el colegio si no les pagaban "pedían entre 100 y 200 euros", explican en la Benemérita.
Tratándose de escolares, imagino que las "situaciones comprometidas" no debían ser sólo cuando las víctimas se cambiaban de ropa, pues no hay como un adolescente salido con acceso a internet para pillarlo en actitud indecorosa mientras visita webs porno.
La cosa es que el troyano existe, y el mal ya está hecho. Por mucho que se encarcele a los hackers originales, cualquiera puede servirse de este virus para fines más sucios y ocultos. Y a saber cuántos ordenadores andan ya infectados, pues nada más fácil de propagarse que un troyano de nueva generación aún indetectable por los antivirus.
Así que si usted posee uno de estos artilugios y tiene aficiones ocultas vaya con cuidado y no se saque ni los mocos delante de él a no ser que esté al 100% seguro de que su PC no se ha infectado. A partir de ahora sólo actitudes castas y recatadas frente a la pantalla, no sea que un buen día se encuentre con su careto navegando en Youporn y compruebe que unos cuantos miles de usuarios se lo pasan en grande con su vídeo haciendo lo mismo que usted en él. O eso o para las guarradas use Linux.
Etiquetas: informática, noticias, opinión
Imitación a la vida
viernes 17 de noviembre de 2006 1:04
Imagino que a estas alturas todo el mundo estará más o menos enterado del fenómeno Second Life. Para los que no tengan ni idea de qué va el asunto, les aclararé que se trata de un juego de descarga gratuita (en la versión simple, si desean hacer virguerías y disponer de L$ --Linde X--, el dinero oficial de este mundo virtual, hay que pagar una cuota) en el que podemos crear una identidad ficticia y vivir una vida paralela en un universo cibernético creado para el disfrute de los jugadores inscritos. Es como un juego de rol a gran escala, en el que se pueden entablar relaciones, jugar, aburrirse, pasear por sus calles, consumir, hacer amistades, practicar el sexo virtual y... hacer negocio.¿Cómo se hace negocio en un mundo que no existe? Fácil. Como ya he dicho, en Second Life funcionan los L$, que curiosamente tienen su cotización en el mundo real. Es decir, que para obtener esta moneda virtual hay que pagar con dinero real. Los que de entrada ya hacen pasta con el invento son los creadores del juego, que observan cómo los participantes más fanáticos les pagan para convertirse en unos 'nuevos ricos' en este mundo. Pero claro, donde hay dinero hay oportunidad de negocio, y ya existen empresas reales que tienen su réplica en el universo Second Life, o algunas creadas para la ocasión, como por ejemplo inmobiliarias que venden casas en primera línea de mar para que nuestros personajes se peguen la gran vida que nosotros no podemos o empresas de alquiler de coches para que recorran las calles de Second Life con un Masseratti ficticio. ¿Estúpido? Seguro, pero de momento la idea es un exitazo.
Tanto es así que ya hay quien se anima a dar cursos para enseñar a posibles inversores cómo hacer negocio en Second Life, y la cosa no es baladí, como queda patente en estas líneas:
El contar con una moneda propia que fluctúa en un mercado propio, el Linde X, ha sofisticado tanto la economía de Second Life que hay hasta especuladores que ganan dinero sólo con el cambio. La última ola es la prestación de servicios de valor añadido. Ahora son los abogados, los psicólogos y formadores los que están llegando a Second Life, que se ha convertido en el Monopoly de la era digital, pero con dinero de verdad. Reuters, Endemol o Sun son compañías reales que ya han visto su potencial. Incluso IBM tiene el plan de crear toda su intranet para los empleados dentro de Second Life.
La cuestión es que en un mundo, por muy irreal que sea, en el que se juega con dinerito contante y sonante no podía faltar algún que otro elemento que lo hiciera más realista: la delincuencia, la piratería y cualquier otro acto de ilegalidad que pueda originarse en una comunidad. En el caso que nos ocupa (un mundo generado a partir de un programa) ya ha surgido el listillo de turno que ha decidido crear un sistema para clonar avatares (identidades), objetos y otros bienes virtuales sin pagar un duro: el 'Copybot', una rutina informática que permite a sus usuarios pegarse la gran vida Secondlifera por la cara. Pues qué bien, seguirá pensando alguno, que le aproveche al listillo de turno. Panda de escépticos, reconsideren esta postura y piensen en lo que sucedería en el mundo real si alguien pudiera crear bienes de la nada. Quebrarían empresas, ¿no es así? Dicho y hecho, las primeras víctimas virtuales del 'Copybot' no se han hecho esperar.
Y eso sí que es la cuadratura del círculo: que la piratería arruine un negocio es sin duda la mejor imitación del mundo real que pudiera inventarse. La prueba más palpable de que este invento ha sido un éxito.
Etiquetas: curiosidades, informática, noticias, opinión
Monopolizándose
miércoles 18 de octubre de 2006 2:03
Siguiendo la línea de mis últimos posts sobre temas informáticos (que a la larga consiguirán que hasta el último lector de este blog acabe desertando), observo con interés que los chicos de Google Dirson se preguntan si Google no está poco a poco convirtiéndose en un monopolio. Tanto despotricar contra Microsoft porque nos tiene a todos pillados por los mismísimos y ahora resulta que, casi sin habernos enterado, ese simpático invento que surgió como un novedoso buscador hará más o menos un lustro a día de hoy acapara prácticamente la totalidad de las innovaciones que se producen en internet, y encima con el cuento de la web 2.0 (ya saben, ejecutar vía Ajax aplicaciones directamente desde el navegador) amenaza con tumbar a Gates en su propio terreno: el de los programas diseñados para el usuario, sistema operativo incluido (se viene hablando desde hace tiempo que Google quiere lanzar su versión alternativa al Windows basada en código Linux). No hay más que darse una vuelta por los Google Labs para ver la gran cantidad de proyectos que esta marca tiene en el horno, amén de los que ya ha sacado a la luz pública recientemente (el Google Docs como elemento más destacado, una especie de Office 'virtual' aún en un estado muy poco avanzado). En el propio Google Dirson hacen referencia al ambicioso proyecto Google Client, la avanzadilla de lo que puede ser su propio sistema operativo en un futuro, con la novedad de que será accesible incluso por móvil. Impresionante.La gota que puede colmar el vaso de la Sherman Antitrust Act estadounidense (la misma que le hace la vida imposible al amo Gates) podría ser la reciente compra de Youtube, que representa el paso figurativo entre esa "empresa enrollada" que destaca por sus inventos virgueros a ese imperio controlador de todo lo que se mueve por la red. Y pensándolo bien no le falta razón a quien así piense, a tenor de lo que leemos en la web antes mencionada:
Sin embargo, Google ha pasado de desarrollar un potente buscador web a "organizar la información mundial y hacerla universalmente accesible". Y esto ha implicado, además de crear una de las redes publicitarias más importantes de la historia como base de su modelo de negocio, introducirse en otros negocios, como el correo electrónico, los vídeos, herramientas de ofimática, mensajería instantánea, ...
Pensémoslo por un momento: actualmente Google ya controla la información de los buscadores, y con todos sus proyectos lo que consigue lenta pero inexorablemente es hacerse con el dominio de cualquier tipo de contenido internauta, ya sea el correo electrónico, las agendas privadas de cada uno, una hoja de cálculo cualquiera, nuestras conversaciones íntimas o las fotografías (comprometedoras o no) de los usuarios. Y ahora encima los vídeos, que como demostré ayer pueden usarse para fines no tan inocentes como la clásica broma estúpida enviada por mail.
Hasta ahora Microsoft se llevaba el sambenito de ser el único gran monopolista a nivel mundial de la era tecnológica. Pues bien, si como suele decirse "la información es poder", me da en la nariz que en breve ni siquiera en Redmond podrán hacerle cosquillas a los "chicos del buscador de colorines". ¿Habremos caído ya en sus garras sin saberlo?
Etiquetas: informática, noticias, opinión
La Guerra de los O.S.
jueves 12 de octubre de 2006 2:02
A principios de semana ya fue Enrique Dans quien lo denunció en su blog, y hoy me gustaría a mí recoger el testigo, porque si hay algo que me subleva del mundo informático actual es el monopolio que Microsoft ejerce sobre todos nosotros, a veces ayudado por unas leyes que parece que se redacten al dictado de Bill Gates, y a veces de una manera no tan legal. Intentaré explicarlo claramente para que se entienda, pues el entramado de tan turbio asunto es altamente complejo y aburrido (si quieren un artículo que lo explique a fondo el ideal es éste), y tampoco sería un blog como el mío el lugar ideal para profundizar en tales temas. Pero como he dicho, hay cosas que claman al cielo y prefiero compartirlas con el máximo número de personas posibles con el fin de que el "boca-a-oreja" ponga a cada cual en su sitio. Sobre todo porque creo que aún demasiada gente desconoce el potencial de la alternativa Linux.La cosa funciona así: Windows fue en su día una revolución a nivel de sistemas operativos, eso queda claro. Gracias a la implementación que la compañía de Redmond hizo de una interfaz gráfica que ya llevaba tiempo funcionando en Apple en su sistema MS-DOS el producto arrasó en el mercado, llevándose a todo atisbo de competencia por delante. A Apple, su más directo competidor, le ha costado Dios y ayuda volver a ganar un pequeño segmento del mercado de los ordenadores, y aun así no ha sido más que gracias al triunfo de su aclamado iPod. En principio toda innovación resulta positiva para el consumidor final, y más cuando todas las compañías de software del mundo se ponen de acuerdo en diseñar productos compatibles con Windows. Sin embargo, un efecto secundario nocivo de este fenómeno es que nos volvemos todos dependientes del sistema operativo en cuestión, dado que no hay alternativas viables a herramientas frecuentemente utilizadas por todos nosotros, tales como el Office.
Pero la cosa evoluciona a marchas agigantadas, y algo con lo que no contaba el tío Bill le está haciendo la puñeta desde hace ya varios años y amenaza con arrebatarle el dominio absoluto que actualmente ejerce sobre nuestros PCs. Ese algo se llama "software libre" y es el responsable de haber diseñado maravillas tales como el Openoffice o el Firefox, que le dan sopas con ajo a los inventos originales. Estas piezas de software independientes mosquean bastante a Gates y a los suyos, pero como todas se integran dentro de su sistema operativo digamos que las acepta, aunque sea a regañadientes. Mientras no amenacen la parte grande del pastel en Redmond seguirán durmiendo tranquilos.
Caso aparte es Linux, un sistema operativo alternativo que, simplemente creado en sus inicios con la colaboración desinteresada de aficionados a la informática de todo el mundo, pronto dejó a Windows a la altura del betún: más seguro, más estable, con mejores programas y, sobre todo, GRATIS. Ahí sí que Bill empezó a ponerse nervioso, porque si de repente el interfaz del pingüino se consolida en el mercado, será cuestión de tiempo que a Windows se le acabe su fase monopolística. Ocurre que la facilidad de uso no fue nunca una de las características principales de Linux y los usuarios finales no se decidían a hacer el cambio. Así que Bill siguió sin preocuparse demasiado aunque, eso sí, miraba de reojo la evolución de su competidor más directo.
Todo cambió con la llegada de Ubuntu: una versión de Linux facilísima de instalar y de usar, que además abrió la vía a que otras versiones de este sistema operativo avanzaran en esta línea de forma espectacular. Ahí la posición dominante de Windows ya se veía seriamente amenazada, y más si tenemos en cuenta que la siempre demorada salida del Windows Vista no ofrecía buenos augurios: bugs en el sistema, requiere ordenadores superavanzados porque chupa muchos recursos, y ciertas medidas "novedosas" que algunos ya venimos denunciando desde hace tiempo. Frente a eso, Ubuntu propone una facilidad de uso y una espectacularidad gráfica con un empleo mínimo de recursos que deja pasmado al más pintado. Yo mismo lo tengo instalado en mi viejo laptop de casa y los resultados son tan increíbles como estos:
[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=puuazKgrj8M]
Estando así las cosas, resultaba evidente que si la idea Ubuntu llegaba a cuajar en los usuarios finales acababa de surgirle un serio competidor a Gates. La batalla parecía seguir su curso normal hasta que hace un tiempo una compañía llamada SCO, desarrolladora de Unix (el sistema-base sobre el que se programa Linux), demandó a varias empresas vinculadas a Linux bajo pretexto de que se habían apropiado fraudulentamente de partes de su código para construir sus aplicaciones. La cosa revolucionó en gran medida el panorama informático, pues si la demanda prosperaba el sistema Linux podía sufrir un parón importante.
Urgando en las raíces de tal demanda muchos analistas sospechaban que Microsoft podía hallarse de alguna manera detrás de esta maniobra, pero como no había pruebas nadie se atrevía a levantar un dedo acusador. Hasta que un inversor de SCO se ha chivado y ha levantado la liebre. En palabras del propio Dans:
El directivo asegura que fue contactado en 2003 por un ejecutivo de Microsoft, Richard Emerson, que le propuso la posibilidad de invertir en SCO. La intención era apoyar a SCO y a su demanda contra Linux, pero evitando que Microsoft se viese asociada con un ataque hacia IBM o Linux. Tras las correspondientes negociaciones, que implicaron a otros dos directivos de Microsoft, se llegó al acuerdo de que Microsoft garantizaría "de alguna manera" la inversión de BayStar en SCO, aunque Microsoft rechazó poner nada por escrito. Tras la inversión, las preocupaciones del ejecutivo de la compañía de capital riesgo crecieron tras comprobar que la práctica totalidad de la inversión se dedicaba a pagar los honorarios del bufete de David Boies, encargado de llevar la demanda (...) Tras la demanda, Microsoft llegó además a un "sospechoso" acuerdo de $16 millones para licenciar tecnología de SCO, algo que se especula correspondió también a un supuesto "pago de favores" que la compañía de Redmond, por supuesto, niega categóricamente.
Tan evidentes resultan los hechos destapados que medios tan prestigiosos como el New York Times se han atrevido a lanzar hipótesis acusadoras contra el gigante de Redmond. De momento aún queda mucho por destapar, pero esto huele a chamusquina y me da en la nariz que tío Bill pude convertirse, además del monopolista más grande del planeta, en un mafioso de mucho cuidado. Y todo por cargarse a Linux.
Háganme caso y háganse un favor a ustedes mismos: esta noche descarguen la última versión de Ubuntu y pruébenla en su PC de casa (tranquilos, no hace falta instalarlo si no quieren, pero les servirá para jugar un rato y comprobar la sencillez de su uso). A la larga me lo agradecerán, y verán porqué es mejor y porqué a todos los que estamos en el mundillo nos cae mejor Mark Shuttleworth que Bill Gates.
Etiquetas: informática, noticias, opinión
Otro Más Que Vivirá del Cuento
martes 26 de septiembre de 2006 2:01
Ante todo, ¡felicidades! Después, que se relajen todos los que veían a nuestra princesita anoréxica perdida, pues parece que en breve va a ganar unos kilitos. Acto seguido, discúlpenme que no se me caiga la baba pensando en la Letizia, el Felipe, el rey y su séquito de amantes, las infantas, el ex-jugador de balonmano, el Marichalar y toda la prole al completo y que no vaya a pasar los siguientes nueve meses cavilando sobre si Borja Pelayo de Minglanillas y Borbón XIV es un buen nombre para un retoño o si tendrá los ojos azules o marrones. De hecho, una pequeña preocupación sí que tendré: la de saber si será niño o niña. No por nada, no se crean, pero dado que los príncipes van a estar copulando como conejos y pariendo sucesores hasta que les salga el Heredero (así, con mayúsculas), pues más vale que sea pronto. Es que el pueblo llano ya estamos hasta el gorro de financiarles las farras a todos los descendientes, amigos, parientes y vividores varios relacionados con la dichosa Familia Real. Hagamos cuentas: una Infanta tiene dos retoños, la otra cuatro, el tándem Felipe-Leti ya va para el segundo e imagino que en breve caerá algún Borboncillo más ni que sea "por accidente". Así que de momento ya llevamos ocho, ¡OCHO! enanos a los que nosotros, ciudadanos de a pie, deberemos pagar todas sus juergas, bodas, másters en Harvard, yates, coches, chozas de diecisiete habitaciones, modelitos de diseñador, eventos sociales, viajes alrededor del mundo, VISAs oro, comidas en Restaurantes de lujo, etcétera, sólo por el hecho de llevar asociado el apellido "Borbón" junto a la foto de su NIF. En un futuro no tan lejano, todos estos lindos niñitos tendrán su lógica descendencia a los cuales también habrá que sufragar los gastos con la lógica subida de impuestos, y así por los siglos de los siglos y amén, en una progresión exponencial que amenaza con arruinar el país a medio plazo. O alguien les practica pronto una ligadura de trompas a las Infantas y una vasectomía al Príncipe o monto un golpe de estado para proclamar la República que ríanse ustedes del Tejero y su birria de 23-F. Monarquía, dicen... ¡ja!Hasta el cuerno de actualizaciones: yo no sé a ustedes, pero a mí los de Apple me tienen comida la moral con su sistema de actualizaciones constantes de todos sus productos. Particularmente engorroso es el caso del iTunes, programa que debe actualizarse cada quince días más o menos. Como supongo que los chicos de la manzana han recibido más de un mail de queja al respecto recientemente han puesto en marcha un sistema de actualización automática de todos sus productos, vía el "Apple Updater" (disponible con la última versión de iTunes, por ejemplo). Pues bien, lo que en principio parecía una buena solución parece que se ha convertido en una pesadilla recurrente...
Redbull te da alas: ¿qué hay que hacer para trabajar en estas oficinas?
Etiquetas: curiosidades, informática, noticias, opinión



