La prueba del delito

martes 20 de mayo de 2008 0:00

Antes de empezar a leer el post de hoy, analicen los contenidos de este blog. Concretamente, la última entrada del mismo, que viene con la fecha del pasado 8 de mayo, y con el título "Todo está latente una vez que entra en tu corazón". ¿Qué les sugiere el título? Romanticismo, serenidad, ensoñación... sensación reforzada por esa imagen en rosa de unos corazoncitos muy monos, frases del tipo "EL AMOR PERDURA PARA SIEMPRE" (así, en mayúsculas) y toda una retahíla de entradas, a cual más ñoña, con imágenes de labios besándose, corazones en el firmamento y todo el conjunto salpicado de letras de colores. Vaya, el típico blog de una adolescente en celo no apto para diabéticos, ¿verdad? ¿Creen ustedes que por los contenidos pueden juzgar a la autora? ¿Dirían que si se la encontrasen en la realidad la imagen que tienen de ella sería clavada a la de la persona que tendrían delante?

Si ustedes han caído de lleno en las trampas que he descrito en el párrafo anterior reevalúen sus prejuicios y lean esta asombrosa noticia: El mundo interior de la esquizofrénica que mató a su abuela a puñaladas, en un blog. Y sí, amigos, lo han adivinado, la aparentemente inocente niñita del blog hortera resulta que es una esquizofrénica de 33 años capaz de asesinar a su abuela, de 82 y según el artículo "una de las personas que más quería", a cuchillazos dos días después de escribir ese cúmulo de topicazos sensibleros. Lo cual nos lleva una vez más a la enorme frontera que separa lo virtual de lo real: allí donde la rubia de senos voluptuosos que responde por Jasmine se transforma en un pederasta bigotudo de nombre Ramón, o donde el sesudo analista político que mantiene una bitácora de pedigrí se convierte en un parado facha con demasiado tiempo libre. Uno entra en un blog, se hace seguidor acérrimo, cree conocer bien a la persona que se esconde tras el teclado y, a la que el mundo virtual desaparece del tapete, los monstruos de la realidad resquebrajan la ilusión con su perturbadora presencia. No se trata de un fenómeno exclusivo de la blogosfera, en realidad. Nadie sabe qué sucede entre las cuatro paredes del vecino y, a la que por casualidad nos dejan entrever un bocado de su realidad cotidiana, más de uno sale por piernas y padece de insomnio durante mes y medio. Si eso es así con personas a las que en teoría uno conoce, ¿qué cuernos no va a ocurrir con las presencias virtuales?

Lo que más me sorprende de tan suculenta historia es que, para la policía, el blog de la esquizofrénica se ha convertido en la prueba del delito: "la Guardia Civil y un grupo de psicólogos investiga en su blog para descubrir las razones que le llevaron a a cometer el crimen." Así, como si se tratara de una pistola humeante o del testamento de la abuela. Craso error, aseguraría yo, pues nada hay más falso que un post presuntamente sincero escrito en una bitácora anónima, y no lo digo por experiencia (ejem...) Leyendo esta clase de historias a uno le entran ganas de empezar a escribir entradas del tipo "hoy he matado a un chucho sarnoso que vagabundeaba por un callejón" o "Mariano Rajoy me excita sexualmente" sólo para que, cuando haya desaparecido del país tras fugarme con la pasta de un descomunal desfalco a Hacienda, los investigadores pierdan el tiempo intentando encontrar pistas entre los cientos de entradas que habré acumulado para esa fecha. Incluso no descarto dejar un comentario anónimo a posteriori que diga "yo lo conocía y en verdad era un sujeto muy perturbado".

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