Impulsos primarios
martes 9 de septiembre de 2008 0:00
Sacado de la Wikipedia en referencia a las leyes preestablecidas por Chuck Jones para Wile E.Coyote (más conocido simplemente como "El Coyote"):
El Correcaminos no puede hacer daño al Coyote excepto soltándole un "beep, beep".
Ninguna fuerza externa puede dañar al Coyote -- sólo su propia ineptitud o el fallo de los productos Acme.
El Coyote podría parar cuando quisiera -- SI no fuera un fanático. (Repita: "Un fanático es alguien que redobla su esfuerzo cuando ha olvidado su objetivo." —George Santayana).
Ningún diálogo, excepto "beep, beep".
El Correcaminos debe permanecer en la carretera -- por la única razón de que es un correcaminos.
Toda acción debe confinarse al hábitat natural de los dos personajes -- el desierto del suroeste americano.
Todas las herramientas, armas, or artilugios mecánicos deben ser suministradas por la compañía Acme.
Siempre que sea posible, que la gravedad se convierta en el mayor enemigo del Coyote.
El Coyote siempre se sentirá más humillado que herido por sus fallos.
La simpatía del público debe permanecer siempre con el Coyote.
¿Acaso no reconforta saber que los mismos impulsos que definían nuestros gustos cuando éramos unos críos son los que marcan nuestra vida de adulto? En el fondo somos seres sumamente sencillos.
Etiquetas: dibujos, fútbol, informática
Miedos irracionales
lunes 9 de junio de 2008 0:00
De pequeño me daban miedo unos dibujos animados, lo juro. Eran de aquellos antiguos, no sé si del Merry Melodies, de Tex Avery o de la Disney, pero entraban en el grupo de los que duraban cinco minutos aproximadamente y tenían el look de las primeras animaciones de Bugs Bunny. En concreto recuerdo uno de un huevo con unos ojos grandotes y unos labios muy perfilados, que vestía frack y cantaba canciones al más puro estilo Belafonte. Yo tendría cinco o seis añitos y me despertaba a medianoche empapado en sudor por culpa del dichoso huevo, sensación que sólo me había producido el visionado del Fantasma de la Opera de Chaney, un film que cacé en la segunda cadena un domingo por la noche al no querer obedecer a mis padres y largarme a dormir cuando tocaba. Así que yo tenía dos miedos inconfesables por aquella época: la máscara que ocultaba un rostro chamuscado entre las bambalinas de un teatro de París y un huevo que me miraba con ojos de psicópata, ambos por motivos bien distintos.La cuestión es que desde esos tiempos lejanos siempre he sentido una aprensión irracional por ciertos dibujos animados antiguos. O por ciertas animaciones dedicadas al público infantil pero que a mí me parecen diseñadas por perturbados o por pederastas en potencia. No sé cómo explicarlo, pero me dan mal rollo. Y no había vuelto a sentir esta extraña sensación, que creía ya olvidada en algún recóndito rincón de mi alma, hasta que la semana pasada fui a parar a una web llamada Unusual Cards. Fue ver los diseños y ¡zas!, de nuevo ese malestar emocional que no sabría bien cómo describir, pero me da la sensación de que la tal Francesca Berrini es una psicópata con posibles manías homicidas por las cosas que dibuja. Juzguen ustedes mismos: aquí les dejo una muestra de su arte, que a mí me inspira este profundo temor irracional.
¡Qué mal se me ha quedado el cuerpo, por Dios!



Etiquetas: dibujos, infancia, miedo
Estudio en Profundidad Sobre el Feminismo en Nuestra Época
lunes 9 de enero de 2006 1:28
Como veo que el post nostálgico de ayer ha tenido cierta buena acogida entre la clientela que frecuenta este blog, me dispongo a lanzar un nuevo ataque, como si me hubiera reencarnado en un guionista de "Aquellos maravillosos años", a los cimientos de nuestras vidas. Aunque esta vez voy a llegar un poco más lejos, dado que pienso adentrarme de lleno en el territorio de la infancia.¿Cuántas veces habremos oído que la sociedad en la que vivimos es machista? Las mujeres no gozan de las mismas oportunidades que los hombres a nivel laboral, los casos de violencia "de género" están a la orden del día, la publicidad adquiere tintes cada vez más sexuales aunque casi siempre desde el prisma masculino, las chicas en las películas suelen verse como meros objetos decorativos, etc. Todo ello es cierto, de acuerdo. Pero yo sostengo que para cuando los de nuestra generación lleguen a los puestos de poder (cosa que ya está empezando a suceder) las cosas empezarán a cambiar a una velocidad de vértigo. ¿En qué me baso para ofrecer una aseveración tan tajante? Pues ni más ni menos en las pruebas que me inducen a creer que, cuales vulgares cobayas de una "Naranja Mecánica" cualquiera, fuimos sometidos a terapias de lavado de cerebro por parte de los poderes fácticos desde nuestra más tierna infancia.
Veamos, ¿cuál es la primera forma de contacto que los niños de nuestra generación tuvieron con la realidad que los rodea? Evidentemente, la televisión. ¿Y qué es lo que se veía en televisión durante nuestra infancia? Dibujos animados. Hasta aquí todos de acuerdo, ¿no? Analicemos antes de empezar cuáles eran los dibujos animados que nuestros inmediatos antecesores chuparon cuando eran niños: en este país poca cosa, pues la televisión nos llegó bastante tarde por comparación con el resto de los países civilizados (¿efectos secundarios de la dictadura?). Pero en el resto del mundo, ya desde mediados de los cincuenta, los chavales norteamericanos se lo pasaban en grande con los 'dibus' de Tex Avery, los Looney Tunes y toda esa retahila de seres entrañables, que van desde el Pato Lucas hasta Bugs Bunny, pasando por el cerdito Porky o el Correcaminos y su compañero de juergas Will E.Coyote. Resultado de semejante bombardeo de trompazos y humor zafio desde prácticamente el nacimiento del retoño: una panda de botarates zafios, machistas y juerguistas. Ahora se entiende mejor el porqué de todo ese cine violento, las chulerías de Bush, la revista M.A.D., "Desmadre a la Americana" y toda la saga de "Los Albóndigas", la breve existencia de ese genio llamado John Belushi, series como "El Equipo A" o "McGyver" y las novelas de Stephen King. Todos vienen de esa educación en la que se premiaba el trompazo, la gamberrada, el humor zafio y el nulo respeto por valores como la solidaridad, la galantería, la caridad o el compañerismo. Bueno, me dirán ustedes, ¿qué hay del cine y de las ñoñas películas de Walt Disney? Pues que no cuentan, francamente, porque al cine se iba muy de vez en cuando mientras que la televisión entraba cada día por la fuerza en miles de hogares, y además ya sabemos que los niños sólo van al cine a partir de cierta edad, que es cuando ya saben comportarse más o menos decentemente. Para entonces ya es demasiado tarde: el daño cerebral ya ha sido perpetrado y ninguna "Bella Durmiente" es capaz de arreglarlo.
Avancemos ahora hasta los años setenta, que es más o menos cuando nuestra generación se dio de bruces con eso que algunos insisten en llamar "vida". ¿Qué dibujos animados escogieron los poderes fácticos de los que hablaba antes para torturar nuestras jóvenes neuronas? Repasemos la lista:
"Heidi" - serie para niñas, obviamente
"Marco" - de tías descaradamente (¿un chaval que se dedica a recorrer medio mundo buscando a su madre con un mono? para tías y para retrasados, añadiría yo)
"Mazinger Z" - una de tíos: ésa sí que me gustaba a mí, con el bueno de Koji Kabuto y su "planeador abajo" y esa Afrodita-A y sus "pechos fuera" (¿una iniciación sexual encubierta?)
"La Abeja Maya" - gay total
"Jacky y Nuca" - ¡de tías, de tías!
"Banner y Flappy" - cualquier chaval que se tragara esta serie al completo seguramente a día de hoy ya ha salido del armario
"Comando G" - otra de tíos, y menos mal porque ya empezaba a preocuparme, aunque la Princesa del grupo no hacía presagiar nada bueno a todos los machotes en ciernes que seguían los episodios
"Vicky Vikingo" - la prota era una niña, así que no cabe duda al respecto
"Candy Candy" - sólo para gente que viera la vida muy de color de rosa
Series de dibujos hispanas (de la productora BRB): normalmente se movían en un territorio intermedio, caracterizado por una indefinición total. Aún así destacaríamos:
-"Dartacán y los Tres Mosqueperros" - más de niñas que de niños, aunque había alguna lucha con espadas que la hacía potable para la población infantil masculina
-"Willy Fog" - ¿? lo dejaremos en neutro, pero que quede constancia que semejante subproducto también causó estragos en el extranjero
-"David el Gnomo" - una cutrada así sólo se la tragaban las féminas
(Nótese que dejo de lado series 'culturales' como "Erase una vez... el hombre" o "Ulises 31", porque aunque también nos gustaban siempre las consideramos como un sucedáneo de las clases de historia del colegio).
Más adelante, y supongo que viendo que loas cosas se les estaban yendo de la mano, los Mengeles que jugaban con nuestras cabecitas intentaron arreglar la situación a base de "Dragonballs" y "Olivers y Benjis" varios pero, al igual que con los films de Walt Disney, llegaron tarde. A día de hoy calculo que la cosa ya es irreversible y desde nuestra generación ya podemos decir adiós a los machos ibéricos de toda lavida, a los latin lovers, al Landismo y a todos aquellos señores calvos y con gafas que se dedicaban a perseguir a las suecas, y saludar, con pavor, a toda la generación 'metrosexual' a la que nosotros mismos, y para vergüenza del género humano, hemos dado vida. Y todo por culpa de Pedro, Clara, el abuelo y la madre que los parió a todos. Cuando vuestra mujer, dentro de unos añitos, os esté zurrando con la escoba y os preguntéis cómo diantre habéis llegado a esto, ya sabréis quiénes han sido los responsables...
Etiquetas: dibujos, sociedad, televisión


