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martes 10 de febrero de 2009 15:28
Pueden seguir mis aventuras blogueras en Jordi's Blues, un experimento un tanto anárquico basado en el impactante nuevo sistema de publicación vía mail Posterous. Nos vemos allí, hasta que me decida a recuperar esta página.¿Personalidades virtuales protegidas?
viernes 16 de enero de 2009 1:00
Esta entrada en el blog de Seth Godin apunta a la responsabilidad que tenemos todos los que publicamos contenido online (y esto le incluye a usted, estimado comentarista), y me ha hecho caer en la cuenta de una cosa que me parece curiosa. Lean atentamente:Si usted escribe online, en un blog, en Twitter, en Squidoo, incluso en la sección de comentarios de un sitio web, ya es usted un autor publicado.
Felicidades.
Antes de escribir algo negativo acerca de otra persona, tiene que darse cuenta de que la naturaleza ocasional de su puesto no lo protege contra una demanda.
Ignoraba que existieran libros que nos prevenían sobre cómo evitar ser acusado de libelo por escribir palabras malsonantes e insultos varios en un blog, pero ciertamente es algo a tener en cuenta. Y más dada la frecuencia con la que cualquiera puede toparse con posts incendiarios (usualmente referidos a un personaje público) y comentarios que increpan a los demás a las mínimas de cambio. No he leído el libro aunque imagino por dónde van los tiros, pero lo que sí me interesaría saber es hasta qué punto las demandas pueden extenderse a las personalidades virtuales que casi todos tenemos en internet, en la mayoría de los casos amparadas bajo un seudónimo.
Supongamos que yo me convierto en una personalidad online a través de mi otro yo, pongamos un nombre exótico como El Caníbal Daltónico. Imaginemos que publico contenido en varios websites de referencia, que mis frases son citadas por la crême de la crême internauta, e incluso que concedo entrevistas y publico libros. Y ahora supongamos que alguien escribe un artículo difamatorio sobre este otro yo, El Caníbal. ¿Ha lugar a demanda o eso es inviable dado que ese personaje no existe en realidad? No es un tema a tomarse a la ligera, ojo, que la mayoría de los que estamos aquí no usamos nuestro nombre real para pasearnos por internet y sin embargo ya empezamos a tener una personalidad reconocida a este lado de la pantalla. ¿Les fastidia que les pongan a parir a través de su seudónimo? Es decir, si yo empiezo a soltar que la Juani es una zorra que se lía con el primero que pasa, aunque la Juani en realidad sea Conchita López Segarra, ¿tiene ésta derecho a demandarme por infamias? Piénsenlo antes de contestar, que hay gente que tiene más vida en internet que en su propio mundo no-virtual.
Etiquetas: blogs
Guía para seguidores del Dr. J (addendum)
sábado 10 de enero de 2009 1:00
Simplemente esta minientrada para señalar que mis tumblelogs siguen activos. Los que llegaron aquí ya saben que venimos de Desideratum, en parte porque lancé una encuesta y la mayoría decidieron que era mejor el formato blog que el tumblelog. Pero como algunos (yo incluído) preferían el formato breve (y metafórico) del tumblelog abrí mi Posterous, aunque justo es reconocer que he descuidado un tanto el contenido (de ahí su escaso éxito). A partir de hoy, eso cambiará: aprovechando que Posterous permite redireccionar a cualquier blog para publicar lo que allí se genera, en breve recuperaré las elípticas y sugerentes entradas de qualité propias del formato tumblelog. Serán idénticas en Posterous y en Tumblr, puesto que las del segundo son fruto del redireccionamiento del primero, pero por favor usen Desideratum para los comentarios, si no es molestia (en realidad, da igual, pero hagan como que Posterous no existe: sólo sirve como herramienta de redireccionamiento y para facilitar la publicación de los posts en Facebook y Twitter).Nada más: BCN Blues sigue intacto y con posts más regulares y extensos. Desideratum queda para los viciosos. Pueden seguir las actualizaciones desde Tumblr o, para los que me tengan fichado en Facebook, desde mi perfil.
Etiquetas: blogs
Una reflexión sobre "Mi mesa cojea"
viernes 2 de enero de 2009 1:00
¿Puede la sátira vencer al sensacionalismo? Si a estas alturas ustedes no conocen el blog de José A. Pérez, guionista de "El Hormiguero", les advierto que se están perdiendo uno de los mejores espacios de humor satírico que existen en la blogosfera. Los que ya lo siguen a través de su receptor de noticias RSS imagino que estarán al tanto de la polémica, pero para los demás déjenme que les ponga al día: en Mi Mesa Cojea prima el humor satírico y sobre todo políticamente incorrecto. Como a su autor no le dejan soltar todas las animaladas que desearía por antena o en la prensa escrita (al respecto de lo que les pasa a los medios convencionales lean lo que escribí ayer en mi Twitwall), el hombre decidió abrir su blog personal y vomitar ahí los artículos más bestias de humor negro que me he echado por la cara en los últimos tiempos. Ni que decir tiene que me encantan.La cuestión es que hace unos cuantos meses en esa web se publicó una entrevista fictica con la pequeña Madeleine McCann (ya saben, la niña desaparecida en Portugal y cuyos padres sufrieron una especie de juicio paralelo a través de la prensa) que pasó bastante desapercibida en su momento pero que, por uno de esos fenómenos replicantes que se producen en internet, hace poco llegó a los medios ingleses. Como pueden imaginarse, ciertos tabloides británicos se mostraron indignados, ultrajados y furiosos por tamaña salvajada, y el propio autor sufrió ciertas presiones intimidatorias que le obligaron a retirar la dichosa entrevista (ahora republicada en formato "redux", pero aún accesible en versión íntegra a través del caché de Google).
Y ahora la polémica está servida: ¿ha hecho bien el autor en ceder a las presiones o debería haber mantenido el texto tal y como se publicó en un principio y exponerse a la previsible demanda que le hubiera caído encima? Dejémonos de tonterías: eso me pasa a mí y no sólo retiro la entrevista sino que me cargo el blog (homenaje póstumo a Moi, por cierto) y emigro a Cuba. Pero la cuestión es que cuando el autor publicó esa entrevista ficticia lo hizo para, según sus propias palabras, "criticar, desde el humor, el tratamiento sensacionalista que cierto sector de la prensa ha dado, y en parte sigue dando, al caso McCann". Y existe una cosa que se llama "libertad de expresión", por cierto.
No entro a juzgar lo correcto o incorrecto del artículo original (a algunos les parecerá una salvajada, a otros un gesto valiente y unos pocos se partirán el pecho leyéndola), sino en hasta qué punto deben los medios tradicionales inmiscuirse en la cotidianidad de un blog que no entienden ni comprenden. Si sacas esa entrevista del contexto de la bitácora, te puedes imaginar de todo: desde que el autor es un necrófilo pajillero hasta que se trata de un perturbado mental con instintos psicopáticos. Pero lo cierto es que no se trata ni de lo uno ni de lo otro, y que referirse a él como "sick writer" para enajenar a las masas británicas me parece poco ético. Aunque vende periódicos, seguro.
Ay Dios cuando los medios austríacos se enteren de esta otra entrevista...
Etiquetas: blogs, humor, sociedad
Guía para seguidores del Dr. J
martes 30 de diciembre de 2008 1:00
Ante todo, que no cunda el pánico: esta página no se toca. Si usted es de los que se contentan con pasarse por aquí diariamente para ver qué es lo que se cuece en este antro de divagaciones pseudofilosóficas, sepa que seguirá actualizándose con la misma regularidad que hasta ahora, con lo que podrá mantener la rutina de entrar, vomitar lo que el post del día le sugiera y despedirse hasta la próxima. Si en cambio usted es de los que se interesa por otros temas (tecnológicos, añado) y le apetece seguirme en otros ámbitos, la cosa quedará así:
- Mi actividad principal (ahí donde me encontrarán a cualquier hora del día y de la noche) se desarrollará en mi cuenta de Twitter. Éste es el lugar oficial para off-topics, divagaciones tecnológicas y cualquier reflexión de interés humanístico que no tenga que ver con el post del día. Es una forma rápida de mantener el contacto (escribo incluso vía Blackberry, con lo que no tengo excusa para no contestarles si me envían un mensaje) y de no distraer el hilo de la conversación bloguera, cuestión que genera longanizas de comentarios imposibles de seguir para cualquier recién llegado. No sean tímidos y abran una cuenta en Twitter, que es la mar de sencillo. Y si ya tienen una, ¡úsenla, por Dios, que es gratis!
- Mi amago de blog tecnológico, hasta ahora ubicado en Blogger, desaparece y se integra en el universo Twitter gracias al maravilloso invento de Twitwall: aquí tienen el enlace directo, aunque si hacen el esfuerzo de seguirme en Twitter no tendrán que suscribirse al RSS: simplemente sigan mis notificaciones y listos. Observen que acabo de matar dos pájaros de un tiro, o que he fundido dos actividades en una.
- Mi tumblelog experimental, ubicado hasta el momento en Posterous, seguirá momentáneamente ahí, a la espera de que pueda colarlo también en Twitter vía Tweetree. Tweetree es una modificación de la cuenta de usuario de Twitter que permite mostrar imágenes, vídeos y enlaces directos, a la vez que seguir las conversaciones de cada usuario bajo la forma de arbolito (con lo que me gusta a mí eso...) De momento aún lo veo bastante lioso, pero a la que pueda discriminar de forma clara los posts de lo que serían las conversaciones inconexas, lo cuelo ahí también. Nótese que si lo consigo ya sería la leche: sustituiría tres webs con una sola cuenta. Acojonante.
- Mi actividad en Facebook seguirá por libre, con sus idas de olla personales y demás, y además tendré este blog que están ustedes leyendo vinculado a mi perfil. Por tanto, cualquier amistad de Facebook podrá comentar mis posts tanto aquí como allí a la par que seguir mis tonterías personales. También se publican ahí mis entradas de Posterous, así que este servicio sí que puede considerarse como el auténtico "tres en uno". Si quieren añadirme como amistad no tienen más que solicitarlo, pero hagan el favor de decirme quiénes son cuando contacten conmigo, pues si no conozco al del careto de la foto no suelo establecer vínculos de amistad (¡a ver si se creen que soy una lagartona que se lía con el primero que pasa!)
- Para mis ratos de ocio tecnológico hardcore y los debates de nivel sobre el futuro de la red queda mi cuenta en Friendfeed. Esto es sólo para masocas o amantes de la vena dura, advierto. En un futuro creo que iré a parar allí y me asentaré en su servidor de forma definitiva, pero de momento no ofrecen aún la posibilidad de redactar posts largos ni las opciones de personalización que requiero. Eso sí, a la que se pueda lo paso todo allí, advierto.
En resumen, que con suscribirse a mi cuenta de Twitter y a mi Facebook pueden estar al día de todo lo que hago sin perder detalle. A nivel más general y con voluntad de teorizar, añadiré que como habrán podido comprobar, el futuro de cualquier actividad social en la red se halla en el binomio Twitter/Friendfeed: el que consiga unir todos los servicios en uno ganará la batalla, como en El Señor de los Anillos ("uno para destruirlos a todos"). De momento Twitter lleva la delantera, así que por ahí me muevo yo de manera prioritaria. A la que Friendfeed consiga adaptarse (que lo hará, no en vano es un servicio financiado por los muchachos de Google) acabaremos todos ahí, no lo duden. Mientras tanto, y para pasar el rato, mantendremos este blog abierto, que siempre tiene que quedar algo para los amantes de las anticuallas.
(NOTA: supongo que ahora entienden porqué no tengo tiempo de pasarme por el Yoya, ¿no?)
Etiquetas: blogs, friendfeed, twitter
Esta noche no, cariño, prefiero bloguear
sábado 13 de diciembre de 2008 1:00
Vale, siempre me he reído de las encuestas. Vale, ésta viene de Intel ni más ni menos, con lo que los resultados tenderán a favorecer sus intereses. Vale, el artículo en el que viene la información tiene pinta de ser un choteo generalizado. Aun así...:Una encuesta online encargada por Intel ha arrojado como resultado, además de otras cosas, que el 46% de las mujeres se quedarían sin sexo durante dos semanas antes que renunciar a Internet por el mismo periodo de tiempo. Los resultados aumentan para ciertos grupos de edades; 49% de las mujeres de edad 18-34, y 52% de las mujeres de edad 35-44.
Tampoco es que los hombres sean inmunes al canto de la sirena de la red, pero las cifras no son tan dramáticas. Un 30% de los hombres cambiaría el sexo por internet durante dos semanas si tuvieran que hacerlo, con el 39% de los hombres de edad 18-34 dispuestos a hacer el sacrificio según la encuesta. Sólo el 23% de los hombres de edad 35-44 lo harían.
Conclusiones: a pesar del mito que dice que los hombres somos más aficionados a la tecnología que las mujeres, se impone el hecho irrefutable de que al final vamos más salidos. Y cuanto más mayores, menos dispuestos a sacrificar un buen polvo por temas tecnológicos: será que nos damos cuenta con la edad que esto de internet es un invento para jóvenes, o será que con el tiempo aprendemos a apreciar el valor de una buena terapia sexual. Ya lo decía Marvin Gaye.
Etiquetas: blogs, internet, sexo
La interactividad contra la TDT, los periódicos y... ¿los blogs?
viernes 28 de noviembre de 2008 1:00
Ignoro si está teniendo mucho éxito la machacona campaña en favor del TDT que se emite por televisión (ya saben, los spots de la cámara oculta en el ascensor y en el bar) y por radio. Diría que si al final la gente se pasa a la TDT será por el fútbol, porque si en algo está de acuerdo el común de los mortales es que el nivel de televisión que tenemos está por los suelos. Yo ya hace tiempo que he dejado de preguntar "¿qué echan hoy por la tele?" y me limito a confeccionar mi propia parrilla televisiva en base a los torrents que me voy bajando (en HDTV y sin anuncios) directamente de la programación norteamericana. Así, los lunes toca "Sopranos", los martes "Dexter" y "Boston Legal", los miércoles "Fringe" y "The Mentalist", los jueves "The Shield" y para el fin de semana dejo "Pushing Daisies" y "Without a Trace". De la televisión nacional prácticamente sólo veo las noticias mientras ceno y aun así ni les presto demasiada atención. Si yo apareciera en el spot de la cámara oculta probablemente ni me inmutaría, y hasta lo vería como una gran oportunidad para dejar de consumir bazofia involuntariamente cada vez que conecto el aparato del salón.Respecto a la prensa escrita, hasta no hace mucho tenía la costumbre de comprar un periódico al día para mantenerme al corriente sobre el panorama informativo. Normalmente usaba dos o tres periódicos de cabecera, y compraba el que tocaba en función de los opinadores de la jornada. Ocurre que cada vez me cuesta más arrancar unos minutos para repasar el diario, y nueve de cada diez veces termino por saltarme contenidos hasta llegar a lo que verdaderamente me interesa. Poco a poco fueron cayendo de mi rutina las secciones de "Internacional", "Política", "Economía", "Sociedad", "Deportes"... Al final me quedo con los artículos de opinión, las cartas de los lectores y la "Cultura y Espectáculos", pero me pregunto si vale la pena invertir un euro al día para tan poca chicha. Máxime cuando ya estoy suscrito a cientos de blogs cuya temática me interesa y me basta con echar un vistazo a mi Google Reader para estar al día sobre estos asuntos.
Pero es que hasta mis hábitos blogueros han cambiado recientemente. No hace tanto tenía una ruta bloguera fijada de ocho o diez bitácoras al día que me llevaba a comentar en sus comunidades. Con el tiempo me he dado cuenta de que se trata de comunidades estáticas, con lo cual siempre terminas hablando de lo mismo con los mismos. Gracias a Twitter y, sobre todo, a Friendfeed (imprescindible mi vistazo diario a FFholic), entro en un universo de temáticas variadas con grupos de individuos de lo más heterogéneos y comentarios cruzados que me aportan muchos más temas de interés de los que me puede ofrecer la televisión, la radio, los periódicos o los blogs estáticos.
La pregunta pues sería: ¿está la interactividad matando a los medios tradicionales (y a los no tan tradicionales)?
Etiquetas: blogs, internet, medios, televisión
Requiem
lunes 27 de octubre de 2008 0:00
Mis pensamientos y yo hemos encontrado otro desiderato.Nos vemos allí.
Debates en red
viernes 17 de octubre de 2008 0:00
Ya sé que a nadie le interesa lo más mínimo (véase la entrada número 1.000 del blog y sus comentarios), pero sigo alucinando con Friendfeed y sus últimas actualizaciones. En serio, este servicio está evolucionando a la velocidad de la luz y en breve lo veo llevándose por delante a toda la competencia bloguera/twittera. Reconozco que metí la pata hasta el fondo en mis apreciaciones iniciales sobre Twitter: ahora mismo no sólo le veo mucha utilidad, sino que tiene un futuro asombroso si se utiliza correctamente. Aunque mejor debería decir que lo tenía, pues Friendfeed acaba de adelantarlo por la derecha.Ríanse pensando que estas chorradas sólo le interesan a cuatro freaks (como a un servidor), pero les advierto que media blogosfera se está pasando a estos servicios y buena razón llevan. Déjenme que me explique: según ustedes, ¿cuál es una de las mayores gracias de un blog? Aparte de los textos del autor (la razón obvia), yo diría que la comunidad de comentaristas que se congrega diariamente en una página en concreto para hablar sobre cualquier tema usando como pretexto el último post colgado en la página. Es más, muchas veces la conversación a posteriori adquiere un interés mayor que el texto que la suscitó, y en muchos casos los comentaristas entran en la bitácora sin ni siquiera leerse el post sino atacando directamente la sección de intercambios de opinión (todos conocemos algún blog que entra en esta categoría pero mejor no los mencionemos para no herir susceptibilidades). La cuestión es que hace unos quince días me llamó bastante la atención un artículo de Venture Beat titulado Is political debate driving people to Twitter and changing its nature? Si se sienten cómodos con la lengua de Shakespeare y disponen de unos cinco minutos les recomiendo encarecidamente su lectura. Básicamente, cuenta cómo los analistas de esta clase de inventos se dieron cuenta de que mucha gente se daba de alta en Twitter el día de los debates electorales Obama-McCain o Palin-Biden. ¿La razón? Para comentar en directo el desenlace del debate con los amigotes Twitteros. De pronto, una herramienta estúpida diseñada para ególatras con demasiado tiempo libre se convertía en un espacio de intercambio político de alto nivel, con Twitteros ilustres replicando a las nuevas hordas en tiempo real, gracias a inventos como el maravilloso Twitterfox. Para que nos entendamos, como un chat pero seleccionando a la gente con la que queremos discutir. Por lo que he podido leer por internet estos últimos días, esto es una tendencia en auge en todos los campos: desde comentar un partido de fútbol en directo hasta tertulias literarias o de arquitectura montadas por especialistas desde páginas web en las que uno puede apuntarse. En definitiva, lo mismo que se hacía en los hilos de comentarios de los blogs pero ignorando a los trolls y con grupos más o menos cerrados: el paraíso del comentarista ocioso.
Obviamente, Friendfeed no podía quedarse atrás, y precisamente en el debate entre candidatos a la presidencia USA de anteayer estrenó una herramienta de debate a tiempo real disponible para todas las actualizaciones de sus usuarios. En este caso, lo más parecido al chat tradicional (también con sus "habitaciones" temáticas seleccionables desde cualquier programa de IRC), pero con una interfaz más trabajada y sin tantos cuelgues como los canales al uso que se montaron en los inicios de la era internauta, allá por el pleistoceno. Sea bajo una forma u otra, parece evidente que las nuevas herramientas de discusión abundan en la red (Disqus, sin ir más lejos, también ofrece un servicio de búsquedas entre los comentarios de los blogs, para que un usuario cualquiera pueda saber de qué se está hablando en un momento determinado en cualquier punto de la blogosfera y así poder apuntarse a la movida sin ni siquiera necesidad de leer el post, una acción que pasa a ser algo opcional y casi irrelevante).
Así pues, para los amantes de las tertulias con contenido y a los que no les apetece tragarse un rollo como el que les acabo de soltar yo hoy para poder empezar a pelearse con la clientela, nada mejor que darse de alta en Twitter, Friendfeed o Disqus y empezar a seleccionar a los amigotes con los que tirarse los trastos a la cabeza de forma cotidiana. Sin duda, el futuro de la red... o no.
¿Quedamos en Twitter para el próximo Barça-Madrid?
Etiquetas: blogs, debate, internet, política
La ruina de la prensa del corazón
miércoles 8 de octubre de 2008 0:00
Enlazando con el post de ayer, y hablando del sector social de la prensa -el que ostenta un epíteto rosado y que presenta sus ecos en papel couché-, diría que sus días de vino y rosas vienen tocando a su fin, y no precisamente porque las ansias sensacionalistas y cotillas de la gran masa se hayan amansado, sino porque internet sin duda las sustituirá a la velocidad del rayo cuando las nuevas generaciones lleguen a la edad de consumir. Es cierto que abandonar el hábito del periódico resulta dificultoso dada su comodidad, y también queda claro que la gente a la que le gusta leer no prescindirá de comprar libros para dejarse las dioptrías en su móvil a corto plazo (por mucho que lo diga Enrique Dans), pero lo de la prensa del corazón es otra cosa. ¿Para qué gastarse los euros semanales en estas tonterías si hay infinidad de blogs ahí fuera dispuestos a suministrar carnaza al personal a un ritmo de tropemil posts al día? Por lo pronto, a nivel internacional tenemos a perezhilton, Agent Bedhead, Celebrity Dirty Laundry (nombre explícito donde los haya), Celebitchy (ídem) o Staralicious (algo más glamouroso); a nivel patrio Poprosa, Vivaelrosa, El Blog de Famosas (recomendable también para el sector masculino de la audiencia), Wow!, o el sinpar Todo Cotilleo (el "Tomate" de los blogs), sólo por citar unos cuantos. ¿De verdad creen que la quinceañera de hoy al llegar a la treintena se suscribirá al "Hola" y al "Lecturas", pudiendo abarrotar su Google Reader de los últimos chismorreos con la ventaja de que se generan casi a la vez que sucede la noticia?Pero lo que me ha abierto los ojos definitivamente ha sido la decisión de Minnie Driver de mostrar las primeras fotografías de su hijo recién nacido directamente en MySpace. Atención al siguiente párrafo:
La actriz británica de 38 años, que dio a luz al pequeño el 8 de septiembre en Los Ángeles se une así a las madres famosas que han rechazado las apetitosas cifras ofrecidas por las publicaciones para publicar la primera foto de los recién nacidos. Halle Berry y Nicole Kidman la preceden. Ninguna de ellas quiso exponer a sus hijos al público cobrando.La opción parece clara: dado que igualmente me van a jorobar sacando fotos del retoño cuando vaya con el carrito al supermercado, mejor les fastidio y saco a la luz pública las dichosas fotografías yo misma para poder librarme de los paparazzi. Que no es poco, ojo. Se podrá objetar que con este método la actriz dejará de percibir unos buenos ingresos, pero sinceramente, con cualquier papel secundario en una película de tercera división seguro que cobra lo mismo o más, y por lo menos no tendrá que escuchar que se ha vendido a los tabloides por cuatro perras. Y no sólo eso: en un futuro podrá defenderse de las intromisiones en su vida privada alegando que ella jamás ha vendido una exclusiva, por lo que se ha ganado el derecho a que la dejen en paz.
Lo cual me lleva a mi anterior vaticinio, claro. Porque como esta moda empiece a generalizarse entre los famosos y todos decidan mandar las exclusivas directamente a internet, ya me dirán ustedes de qué va a vivir la prensa rosa de ahora en adelante, y más si, como sostengo, las compradoras del futuro (educadas en la época del "todo gratis") deciden no rascarse el bolsillo semanalmente. Menos mal que seguramente quedará algún alma caritativa como Ana Obregón o Norma Duval, siempre dispuestas a humillarse en público para que los pobres muchachos de la prensa puedan pagar sus hipotecas a final de mes.
Etiquetas: blogs, internet, noticias, sociedad
Les propongo un juego
jueves 2 de octubre de 2008 0:00
Mi post de hace dos días me hizo reflexionar hacia dónde va todo este tinglado de los blogs y demás historias, porque es cierto que con tanto Facebook, tanto Twitter, y tanto RSS al final la presencia de uno anda tan diseminada por internet que resulta dificultoso seguir a una persona en concreto desde una sola página web. A mí bloguear me gusta mucho, lo llevo haciendo desde hace cuatro años y aunque hay días que me cansa bastante la verdad es que se ha convertido en un vicio difícil de abandonar a estas alturas (como dan fe mis repetitivos intentos lastrados). Pero mantener un ritmo de posteo diario con unos mínimos de calidad resulta cada vez más dificultoso, en parte porque no cada día hay cosas interesantes sobre las que hablar y en parte porque con el nivel de trabajo que inunda mi existencia rescatar unos minutillos para dedicarle a esto se convierte poco a poco en una misión imposible. La calidad de esta bitácora se va desvaneciendo lentamente y me fastidia bastante, porque hasta ahora había intentado cuidar este aspecto lo máximo posible, intentando dotar a mis entradas de un cierto estilo irónico-periodístico que no siempre puedo mantener.Así que llega el momento de reorientar un pelín las cosas. Obviamente, no voy a abandonar este blog (ya no se creería nadie mi amenaza), pero sí voy a espaciar las entradas para que, cuando realmente tenga algo que decir que sea interesante, lo pueda plasmar de la manera adecuada. Ignoro si esto será cada dos días, una vez por semana o una al mes, pero lo que es seguro es que cuando este blog se actualice será por una razón en concreto, y no "porque toca". Lo cual nos lleva a la siguiente cuestión: ¿dónde va a parar mi actividad cotidiana en la red? Damas y caballeros, permítanme que les presente mi Friendfeed. Enlazando con el inicio del post, decir que Friendfeed es un agregador de actividades que recoge todos los movimientos de un usuario en su blog, en su tumblelog, en su Twitter, en su Google Reader, en su Flickr o Picasa, etcétera. Un sitio donde colgar todas esas chorradas que pueblan el trayecto diario de cada uno en internet y que se van perdiendo por tantas páginas que al final resulta útil tenerlas todas ordenaditas en un único sitio. Cada historia que se publique ahí se puede comentar (como si de un vulgar blog se tratara) y en cuatro días se monta una red social de enlaces interesantes que ríanse ustedes de la chorrada del Facebook. Además, permite redactar mini-posts, y ahí es donde quiero ir a parar.
A partir de ahora intentaré cada día generar un minipost improvisado (al margen de todas las demás tonterías que vayan apareciendo por mi perfil) para que el que quiera pueda comentar. Un poco al estilo de lo que vengo haciendo aquí, pero mucho más corto y sin cuidar demasiado el estilo (con la peculiaridad de que el post será el primer comentario del enlace publicado). "No es lo mismo", ya oigo las voces de fondo, y ciertamente no lo es, pero se trata de un complemento perfecto para esta bitácora que a partir de ahora recopilará sólo textos medianamente trabajados. El Friendfeed para la chicha diaria y el blog para las cosas más serias. Les parecerá una frivolité más que añadir a mi ya largo periplo de despropósitos blogueros (y lo es), pero si aceptan jugar seguro que les acaba enganchando y me abren una cuenta en cuatro días. Si a la larga no funciona volvemos al sistema tradicional. Pero, sinceramente, cuando Dave Winer y Robert Scoble están apostando por este nuevo formato en detrimiento de sus propias bitácoras...
Cambios en la blogosfera
martes 30 de septiembre de 2008 0:00
Curioso que dos gurús del medio como Enrique Dans y Atalaya dedicasen ayer lunes sus posts a hablar de los cambios que vienen produciéndose en el universo de las bitácoras, y que en ambos casos coincidieran que hay un tipo de blogs que está muriendo mientras que otro tipo se va consolidando. Citando al primero:Interesante columna de Sarah Lacy en Business Week, “Blogging: in praise of small“, en la que describe cómo muchos blogs, al crecer, se convierten en medios de comunicación y pierden algunas de las señas de identidad del género: entran en el juego de las marcas para informar sobre nuevos productos, escriben contenidos para tener más publicidad, y provocan que se desvanezca en gran medida la sensación de comunidad.En cierto modo, es como si muchos blogs hubiesen decidido que “de mayores querían ser medios de comunicación clásicos”, y hubiesen heredado algunas de las peores características de éstos: la mediatización, el sesgo y la despersonalización. El articulo es exactamente lo que dice el título: un elogio de los blogs pequeños, con comunidades sólidas y asentadas, esas en las que el autor conoce a los comentaristas y se cruza comentarios con ellos y entradas con otros blogs vecinos, en esa conversación que se suponía era parte de la esencia primigenia de los blogs como medios personales.La autora de la columna divide a los bloggers en tres tipos: los profesionales que escriben por dinero, los amateurs que siguen haciéndolo for the love of it, y los pioneros que empezaron fascinados por el medio, lo abandonaron para pasarse al nanoblogging con Twitter, Friendfeed y afines, y que seguramente se pasarán también al siguiente medio que aparezca en el panorama de la red.
Juan Julián Melero, por su parte, prefiere hacer hincapié en el debate sobre la siempre anunciada muerte de los blogs:
Resulta un tanto paradójico que se use un blog para preguntarse, y responderse positivamente, sobre el fin de la moda de los blogs. La historia viene del último informe de Technorati, que dice que se ha desacelerado el crecimiento del número de bitácoras, y que hay sólo alrededor de un millón de bitácoras activas.
(...)
Al final, la pregunta es, simplemente, si los blogs cubren las necesidades de comunicación y ocio de la gente mejor o peor que otros medios. Y la respuesta en muchos casos es que no. En muchos segmentos los fotologs son mucho más populares que los blogs textuales, en otros arrasa Tuenti, y otros no usan más que YouTube o los podcasts. En un mercado segmentado no queda más remedio que compartir, y las leyes de potencia son inevitables: habrá un medio que lo use el 50% de la gente, el siguiente el 20%, el siguiente el 8, y así sucesivamente.
Durante mucho tiempo, la creación de nuevos medios ha igualado a la incorporación de nuevos usuarios, pero el equilibrio se ha roto aparentemente en los últimos meses. Lo que no quiere decir que la gente abandone en masa a los blogs para irse a la siguiente moda (o igual si), sino que, en un par de años, estaremos los que estábamos un par de años atrás. Lo que implica que yo estaré, supongo.
Combinando ambas visiones, llegamos a la intersección que supone esta modesta bitácora que ustedes leen cotidianamente. Un blog pequeño, con una limitada comunidad de usuarios consolidada, que va a su bola y que va resistiendo a las nuevas modas (Twitter, Friendfeed y demás) aunque incorporándolas en la barra lateral (sólo los curiosos se habrán dado cuenta, imagino). Al final yo creo que sobrevivirán los mejores, y por ello no me refiero a los más mediáticos, sino a los que responden a alguno de los puntos de este post de 43 Folders. ¿Qué es lo que hace que un blog sea bueno? De todo el listado de razones, me quedo con la 7 y la 8 ("los buenos blogs hacen que tú quieras abrir uno propio" y "los buenos blogs lo intentan"). Si en esta bitácora se ha conseguido alcanzar alguno de estos dos puntos, ya me doy por satisfecho. Larga vida a la blogosfera, pero en cualquier caso si palma, aquí seguiremos algunos irreductibles dando la vara cada día (siempre que el trabajo y las obligaciones personales lo permitan).
Etiquetas: blogs
El arte de lo conceptual
viernes 29 de agosto de 2008 0:00
Diría que todo empezó con el magnífico blog Postsecret. Para quien no lo conozca todavía a estas alturas, simplemente señalaré que se trata de una creación de Frank Warren, que ideó un experimento según el cual la gente le mandaba postales anónimas con sus confesiones secretas y él se comprometía a publicarlas en el blog siempre y cuando tuvieran una cierta estética de vertiente artística. Contra todo pronóstico, la cosa no derivó en la clásica web de confesiones sexuales privadas (en plan "me masturbo pensando en mi perro"), tan frecuentes en internet, sino que el catálogo abarca desde la nostalgia de la infancia hasta intentos de suicidio, pasando por instintos violentos/primarios y las fallidas relaciones familiares o las envidias laborales. Una amalgama tan variada de relatos secretos sólo se consigue obviamente aplicando un filtro riguroso, y eso es lo que ofrece Warren a los seguidores de Postsecret: de las miles de postales que recibe él sólo publica las que cree que merecen la pena, y de ahí la alta calidad del contenido.Muchos intentaron con el tiempo improvisar un website similar (yo y Forceps incluidos) para alcanzar el éxito internauta por la vía rápida pero lo cierto es que la mayoría han fallado en el intento (véanse los aburridos y reiterativos Group Hug o Dailyconfession.com) precisamente porque carecen de filtro y porque casi todas las historias presentan un componente ficticio sospechosamente alto. Cuando ya parecía que la idea lanzada por Postsecret no iba a pasar de esa bitácora, ha sorprendido la creación de One Sentence, una peculiar página que recoge historias cotidianas "insignificantes" (como las definen los propios creadores) en una sola frase. Sorprendentemente, el invento ha triunfado y yo personalmente ya llevo un par de meses enganchado al asunto vía RSS. Lo mejor de esta recopilación de microhistorias es que son reales, sencillas y hacen reflexionar al lector porque se puede llegar a identificar con ellas en muchos de los casos. Por tanto, la entrada de hoy sólo servirá para recomendar la visita a esta web y, si les gusta, suscríbanse. Parece mentira, pero se sentirán menos solos con sus paranoias.
Es lo que algunos llaman "el triunfo del arte conceptual". Cuanto más sencilla sea una idea (¿verdad, Twitter?) mayor será el éxito que recogerá en internet. Por mucho que la tecnología vaya evolucionando, la gente siempre vuelve a lo básico. Y si no, que se lo pregunten al creador de esta singular página, también una sola frase que ya es toda una filosofía de vida, y una firme declaración de principios. Más minimalista, imposible.
Etiquetas: blogs, internet, minimalismo, secretos
Escribir con estilo
viernes 25 de julio de 2008 0:00
Ahora que ya ha pasado más de un año desde que Kurt Vonnegut cruzara la última frontera, me parece oportuno y altamente recomendable recuperar sus consejos para crearse un estilo escribiendo, aptos tanto para narradores profesionales como para periodistas o, porque, no decirlo, blogueros empedernidos. Los cinco puntos fundamentales, según el escritor, son:- Encuentre un tema que le guste
- No divague
- Escriba simple
- Tenga coraje para acortar el texto
- Que se note que el texto es suyo
- Diga lo que quiere decir
- Apiádese de los lectores
Y me viene a pelo el texto de marras pues de un tiempo a esta parte noto una evolución en esto de los blogs tendiente a la sencillez. Recuerdo que en las primeras épocas blogosféricas todo quisqui decoraba sus posts con frases rimbombantes, largas y llenas de metáforas (yo pequé de lo mismo, lo confieso), intentando otorgar a las mismas un sentido críptico y recargado que provocaba que el ocasional lector huyera despavorido. Con el paso del tiempo, y supongo que por influencia de los blogs de paridas o tecnológicos, los posts y las frases han ido acortándose (lo cual redunda en un alivio para el lector) y los mensajes cada vez son más claros. Revisitando antiguas bitácoras que en su día abandoné por imposibles, me doy cuenta de que muchas de ellas (las que sobreviven, en todo caso) han abandonado ese rancio aire de trascendencia y han recorrido un proceso que las convierte no sólo en más amenas sino en totalmente adictivas.
Sirva pues esta entrada para homenajear a todos los viejos blogueros que intentan que su blog sea algo más que una vulgar recopilación de noticias, fotos y vídeos del Youtube, y que han conseguido sobrevivir al síndrome del escritor frustrado, comprendiendo que al final si pretendes que alguien se moleste en leer tus entradas éstas deben ser coherentes, simples y directas. Algunos seguimos perseverando en el intento. Va por ustedes, queridos lectores...
Etiquetas: blogs, escribir, literatura
Blogueando que es gerundio
jueves 17 de julio de 2008 0:00
You have a life. AutoBlogger helps you live it.™
Para más información lean las 10 razones para cambiar a Autoblogger (en inglés) y si ustedes son de los que escriben en una bitácora de forma regular verán que, de existir semejante prodigio, alguien les acababa de salvar la vida (mención especial para el motivo número 2: Blogging hot chicks, or bagging hot chicks? There are only 24 hours in a day. You decide.) Tampoco tienen desperdicio los testimonios de los supuestos usuarios, como el de Dave Barry, un tipo que dice que ha programado Autoblogger para crear 372 entradas al día, "porque así pensaréis que estoy trabajando en vez de holgazanear en Las Bahamas". Toma ironía de la fina. Los demás testimonios, pertenecientes a blogueros mundialmente reconocidos, no deben dejar de leerse.Si me pongo a pensar en la de veces que he decidido dejar este vicio o en la cantidad de cambios de dirección que he ido haciendo para ver si al perder lectores terminaba por convencerme de que lo que escribo no interesa a nadie entiendo a la perfección porqué a algún tarado se le ha ocurrido hacer una broma como ésta. El proceso es invariablemente el mismo: uno empieza tecleando sabedor de que no lo lee nadie, poco a poco va entrando gente, se consolida una audiencia, y a la que te descuidas te entra la crisis de las ocho menos cuarto, justo cuando te vas del despacho y caes en la cuenta de que (¡horror de los horrores!) todavía no tienes preparada la entrada del día siguiente. Entonces buceas por internet para ver si consigues alguna noticia estrafalaria que dé juego para un par de párrafos, tecleas cualquier tontería en diez minutos, le pegas una foto sacada del Google Images y programas el post para la medianoche. ¡Buf, salvados un día más! Los que nos lo tomamos con filosofía nos quitamos la presión fácilmente, y además si uno tiene una cierta soltura escribiendo al final las entradas salen casi solas. Total, como el blog tampoco aspira a ningún premio serio ni uno es un personaje público... Sin embargo, imagino que ahí fuera debe haber más de un bloguero estresado por cumplir con los plazos de entrega. Ahora mismo debe estar sopesando si vale la pena seguir adelante, si no sería mejor dejarlo; estará intentando descubrir el momento en el que el placer se convirtió en obligación... Para todos ellos, Autoblogger sería la solución definitiva. Aunque dudo que el resto de la gente pille el chiste, les aseguro que los blogueros de pro nos hemos reído un buen rato con esta página ficticia.
Etiquetas: blogs
El fin último de un blog
lunes 14 de julio de 2008 0:00
Si uno mira los blogs que más éxito tienen alrededor del mundo se encontrará con que la mayoría son tecnológicos. Luego vienen los de paridas, chistes y tonterías internautas (como el del videoclip del gordito que hace de ninja), y finalmente los deportivos y los políticos. Las bitácoras personales como ésta se hallan a años luz de cualquier hit-parade del momento, algo lógico pues normalmente sólo interesan al que las escribe y a su círculo íntimo de amistades, o en el mejor de los casos a un grupo más o menos amplio de personas que comparten características comunes, ya sean gustos literarios o cinematográficos, lugar de residencia o afiliación al mismo club de fútbol. Sin embargo, creo que con el tiempo estos blogs "corredores de fondo" son los que más interesarán a la gente de aquí a unos años.A nivel personal, la cosa está clara: una bitácora como la que yo escribo puede tener incluso un cierto valor sentimental para mis descendientes, haciendo las veces de memoria escrita y como testamento vital de una manera de vivir y de pensar. Si alguna vez un nieto mío siente curiosidad por saber cómo era su abuelo y se deja caer por aquí (¡hola, chaval! Si tienes quince años sal de esta cochambrosa bitácora y vete a cualquier web porno, que así no perderás el tiempo inútilmente) comprobará que, probablemente, tampoco soy tan distinto a él a pesar de la diferencia temporal, y con toda seguridad apreciará que todos tenemos las mismas inquietudes a lo largo de las diversas etapas de nuestra existencia. A nivel genérico, sin embargo, un blog que comenta noticias y/o extravagancias de forma cotidiana puede tener también su valor como crónica de una época, e incluso para saber qué es lo que pensaba el pueblo llano sobre ciertos eventos históricos que se produjeron en su momento y que, de no ser por estos saludables intercambios de opiniones online que sirven como prueba, podrían caer en la burda manipulación de los historiadores, siempre tendiendo a creer que la masa está inequívocamente a favor o en contra de ciertos hechos sin caer en la cuenta que la mayoría en realidad pasan de todo, cuando no se chotean directamente a la cara de las desgracias que les ha tocado vivir.
Siempre me he preguntado cómo sería una bitácora (de haber existido) en la época del Imperio Romano, o cuando se construyeron las pirámides, o durante la Revolución Francesa, o cuando el hombre pisó la luna (seguro que habría treinta mil blogs diciendo que todo es un montaje, al más puro estilo 11-S)... Resultaría impagable leer en algún viejo papiro al avatar Tutatis cagándose en el César de turno por haber prohibido la prostitución en su barrio, o al comentarista Osiris desovarse de risa por lo mucho y bien que trabajan los esclavos bajo el sol, o la bitácora de julio de 1794 de un tal Gaston que asegura haber visto a unos niños en una callejuela cercana a la Place de la Révolution jugar al fútbol con la cabeza de Robespierre... En fin, ya ven a qué me refiero.
Por comparación, los blogs tecnológicos y demás sprinters blogosféricos quedarán a la altura del betún, y servirán como mucho para que algún freak de los gadgets del futuro se parta el pecho de risa al ver que en el año 2008 había un montón de colgados haciendo cola frente a los escaparates de Movistar para hacerse con un trasto que se llamaba iPhone, o de la cantidad de tonterías que se decían día sí y día también sobre la web 2.0, algo bastante cutre visto desde un futuro en el que los niños nacerán con internet implantada de serie en el cerebro.
Así que, cuando debo enfrentarme a la inevitable pregunta "¿y tú?¿por qué blogueas?", ya sea pensando en mi díscolo nietecito o en los historiadores del futuro, suelo responder con un conciso y escueto: "para la posteridad".
Etiquetas: blogs
Sobre la trascendencia de los blogs
miércoles 4 de junio de 2008 0:00
A propósito de cierto asunto que se ha desatado en un blog paralelo y sobre el que no quiero entrar debido a lo farragoso del mismo (pero ustedes ya sabrán de qué hablo), veo que se respira de nuevo en el ambiente ese aire de trascendentalismo tan propio de la comunidad bloguera, según el cual nuestras bitácoras son la piedra filosofal que mueve al mundo entero. Nuestros textos son leídos por millones de personas que se los toman al pie de la letra, y tenemos todo el derecho a erigirnos en los Mesías del nuevo orden social debido a la importancia de nuestras opiniones, auténticos dogmas de fe para la vil plebe... Ignoro si esta ola de onanismo/narcisismo afecta a todos los que habitualmente plasman sus cuatro tonterías en un blog, pero ya les adelanto que no es mi caso ni de lejos. Por otra parte, dado el blog que escribo, si fuera mi caso tendría un serio problema de orden psicológico.Cuando me preguntan si el hecho de llevar una bitácora de entrada diaria me supone mucho esfuerzo yo siempre contesto que lógicamente no, pues de lo contrario no podría hacerlo. Normalmente invierto entre diez y quince minutos para el redactado del post (y la mayoría de las veces lo simultaneo con conversaciones telefónicas y demás tareas de oficina) y me limito a esperar los mails que me avisan de los comentarios de mis lectores, disfrutando todos y cada uno de ellos si bien sólo respondo ocasionalmente. Un ejercicio de autoterapia light que me sirve para intercambiar opiniones sobre temas anodinos, ahora que me encuentro en una etapa de mi vida en la que me resulta complicado reunir a los cuatro amigos de la infancia para hablar del sexo de los ángeles. En resumen, que yo a mi blog lo llamaría de todo menos trascendente.
Obviamente, circulan por ahí bitácoras de auténticos gurús o de personajes de relevancia en la esfera pública que sí son tenidos en cuenta cuando publican algún post. Son los generadores de opinión, los influenciadores que logran movilizar a las masas simplemente decantándose por un producto o una opción política. Sin embargo, no nos engañemos: esta clase de bitácoras no llegan ni al uno por ciento del total; el resto son como clubs semiprivados sólo aptos para incondicionales o amigotes de toda la vida. Al común de los mortales esta clase de blogs ni les interesa ni les harán cambiar de parecer sobre ninguna cuestión, de ahí que haya que prestar una relativa atención a los comentarios aduladores que pueden hacerle creer a uno que es el nuevo Nobel de literatura en potencia.
Por eso me hace gracia cuando, si por un casual una de las bitácoras que se lleva en petit commité pega el salto a los medios ya sea porque su autor se ha convertido en un personaje público, porque en algún post denunció alguna realidad digna de ser mencionada en un breve de la prensa o porque algún articulista sin ideas ha decidido inspirarse en él para redactar su columna diaria (por la que le pagan lo que jamás cobrará el bloguero), de repente surjan los profetas de la blogosfera de debajo de las piedras augurando la era del dominio de las bitácoras sobre la prensa oficialista. Realmente quien así opine o es muy joven y aún no sabe muy bien cómo funciona el mundo o no se da cuenta de que, en estos casos, el salto de internet al papel impreso suele decir más en contra del periodista oficial que a favor del bloguero vocacional.
Etiquetas: blogs
La explicación del cabreo irracional
jueves 22 de mayo de 2008 0:00
Ya son varios años de experiencias blogueras, y una de las cosas que más me llama la atención de este mundo virtual es la facilidad que tienen los participantes para alterarse y enfrentarse en batallas dialécticas subidas de tono. Uno podría pensar que al tratarse de un ejercicio escrito los argumentos a favor y en contra de una idea serán trabajados y de tono comedido, pero al final resulta que con las bitácoras sucede lo mismo que con los volantes de los coches: sacan al animal que hay en el interior de cada individuo hasta convertirlo en un ser descerebrado y sólo apto para el lenguaje soez y la violencia. Con una salvedad, y es que precisamente por plasmar los exabruptos en lenguaje escrito se añade a la discusión el factor "listillo", entendiendo por tal el tono insolente del que ha consultado el Google apresuradamente para replicar a su interlocutor y así poder pegarle un sopapo dialéctico en todos los morros con ese inconfundible tufillo de sabihondo. Así se construyen las discusiones internautas más acaloradas, los baneos en los foros y la subcultura de las mayúsculas para enfatizar el Estando tan popularizado el fenómeno (aseguraría sin dudar que internet ha contribuido decisivamente al cambio climático, por lo caliente que va el personal entre webs porno y debates guerreros en los foros), me extrañaba sobremanera que nadie se decidiese a escribir algo serio sobre el tema. Y aún no lo han hecho, en realidad, o yo no he sabido encontrarlo. Pero sí que me he topado en mi búsqueda de la esencia del alma humana un interesante post de un blog del boston.com en el que se aborda tan espinoso asunto en el contexto empresarial, por lo visto mucho más prolijo en hijoputas que la blogosfera (cosa que me permito dudar). Atendiendo a las explicaciones de un tal Dr.Sims, autor de la obra de explícito título "You Bastard: A Narrative Exploration of the Experience of Indignation within Organizations," Organization Studies 26, no. 11 (2005): 1625-1640, el proceso que todo argumentista es susceptible de sufrir en un intercambio dialéctico regido por los malos modos sería el que sigue:
- al toparse con el hijoputa en cuestión, el relativismo del punto de vista es sustituido por una sentida indignación, sobre todo al resultar imposible un entendimiento del razonamiento de nuestro interlocutor: nos hemos topado con un cabronazo y habrá que tratarlo como tal
- se experimenta un sentimiento de frustración, imbuido por el fracaso derivado de no haber sido capaces de convencer con nuestros argumentos, y habernos visto obligados a etiquetar al interlocutor como un "bastardo"
- satisfacción momentánea, al comprender que en efecto el tío es un soplapollas sin remedio y que jamás atenderá a razones
- culpabilidad, tanto por no haberlo hecho mejor como por saberse merecedor de la misma etiqueta por parte del interlocutor
Etiquetas: blogs, indignación
La prueba del delito
martes 20 de mayo de 2008 0:00
Antes de empezar a leer el post de hoy, analicen los contenidos de este blog. Concretamente, la última entrada del mismo, que viene con la fecha del pasado 8 de mayo, y con el título "Todo está latente una vez que entra en tu corazón". ¿Qué les sugiere el título? Romanticismo, serenidad, ensoñación... sensación reforzada por esa imagen en rosa de unos corazoncitos muy monos, frases del tipo "EL AMOR PERDURA PARA SIEMPRE" (así, en mayúsculas) y toda una retahíla de entradas, a cual más ñoña, con imágenes de labios besándose, corazones en el firmamento y todo el conjunto salpicado de letras de colores. Vaya, el típico blog de una adolescente en celo no apto para diabéticos, ¿verdad? ¿Creen ustedes que por los contenidos pueden juzgar a la autora? ¿Dirían que si se la encontrasen en la realidad la imagen que tienen de ella sería clavada a la de la persona que tendrían delante?Si ustedes han caído de lleno en las trampas que he descrito en el párrafo anterior reevalúen sus prejuicios y lean esta asombrosa noticia: El mundo interior de la esquizofrénica que mató a su abuela a puñaladas, en un blog. Y sí, amigos, lo han adivinado, la aparentemente inocente niñita del blog hortera resulta que es una esquizofrénica de 33 años capaz de asesinar a su abuela, de 82 y según el artículo "una de las personas que más quería", a cuchillazos dos días después de escribir ese cúmulo de topicazos sensibleros. Lo cual nos lleva una vez más a la enorme frontera que separa lo virtual de lo real: allí donde la rubia de senos voluptuosos que responde por Jasmine se transforma en un pederasta bigotudo de nombre Ramón, o donde el sesudo analista político que mantiene una bitácora de pedigrí se convierte en un parado facha con demasiado tiempo libre. Uno entra en un blog, se hace seguidor acérrimo, cree conocer bien a la persona que se esconde tras el teclado y, a la que el mundo virtual desaparece del tapete, los monstruos de la realidad resquebrajan la ilusión con su perturbadora presencia. No se trata de un fenómeno exclusivo de la blogosfera, en realidad. Nadie sabe qué sucede entre las cuatro paredes del vecino y, a la que por casualidad nos dejan entrever un bocado de su realidad cotidiana, más de uno sale por piernas y padece de insomnio durante mes y medio. Si eso es así con personas a las que en teoría uno conoce, ¿qué cuernos no va a ocurrir con las presencias virtuales?
Lo que más me sorprende de tan suculenta historia es que, para la policía, el blog de la esquizofrénica se ha convertido en la prueba del delito: "la Guardia Civil y un grupo de psicólogos investiga en su blog para descubrir las razones que le llevaron a a cometer el crimen." Así, como si se tratara de una pistola humeante o del testamento de la abuela. Craso error, aseguraría yo, pues nada hay más falso que un post presuntamente sincero escrito en una bitácora anónima, y no lo digo por experiencia (ejem...) Leyendo esta clase de historias a uno le entran ganas de empezar a escribir entradas del tipo "hoy he matado a un chucho sarnoso que vagabundeaba por un callejón" o "Mariano Rajoy me excita sexualmente" sólo para que, cuando haya desaparecido del país tras fugarme con la pasta de un descomunal desfalco a Hacienda, los investigadores pierdan el tiempo intentando encontrar pistas entre los cientos de entradas que habré acumulado para esa fecha. Incluso no descarto dejar un comentario anónimo a posteriori que diga "yo lo conocía y en verdad era un sujeto muy perturbado".
Etiquetas: blogs, esquizofrenia, sociedad
Un vicio como cualquier otro
viernes 16 de mayo de 2008 0:00
Creo que les debo una explicación. Hace mes y medio cerré Doctor Jota por un exceso de saturación y por falta de ideas pero, animado por ciertas misivas electrónicas que fui recibiendo tras la clausura, decidí retomar la actividad bloguera en esta bitácora por aquello de no perder el contacto y de ir matando el gusanillo escribiendo un post de tanto en tanto. Si opté por regresar a Blogger a pesar de ser un fan de Wordpress fue simplemente por vagancia: ya tenía un dominio abierto y además soy un "usuario total" de Google, con lo que me ahorraba ir cambiando de contraseñas y dar de alta direcciones de correo paralelas que me obligaban a registrarme continuamente, pequeñas molestias que en principio pueden parecer poca cosa pero que con el tiempo se convierten en un engorro considerable. El plan era olvidarme de las entregas diarias (en el momento de la transición pasaba por una crisis creativa considerable) y postear sólo cuando me apeteciera, por un lado quitándome la presión de encima y por el otro dejando la nueva aventura en petit commité, pues sólo avisé de la apertura del chiringuito a los cuatro amigos que verdaderamente parecían interesados en el tema. Una etapa previa a la extinción total, llámenle purgatorio si quieren.La cosa es que ahora resulta que me encuentro más cómodo en el "purgatorio" que en mi concurrido blog oficial. Paradójicamente, a menor número de lectores mejor para mi creatividad, supongo que porque me corto menos a la hora de escribir sobre lo que me da la gana, puedo adoptar mi verdadera identidad sin seudónimos sabedor de que los que aquí entran ya conocen bien el percal, y me evito los comentarios "obligados" que generan una rueda rutinaria sin sentido (yo escribo un post a desgana, el lector que se siente "obligado" me hace un comentario con aún más desgana, y al final terminamos todos en un círculo vicioso de difícil escapatoria). Así que mandé mis mails, coloqué un enlace en mi otro blog, y ahora tengo la certeza de que los cien tíos que aquí entran lo hacen porque tienen ganas (aún no le ha dado tiempo a Google de indexarme como es debido, con lo que de momento no aparezco como resultado en la búsqueda "caca-culo"), y los que comentan no se sienten observados por miles de ojos prestos a censurarles sus opiniones a las mínimas de cambio. La experiencia me dice que, contra lo que todo el mundo pueda pensar, en esto de los blogs más vale ser pocos y bien avenidos que ciento y la madre y todos pegándonos de leches.
Total, que me he ido animando y, volviendo a mis orígenes, suelto la primera tontería que se me pasa por la cabeza, la desarrollo sin romperme demasiado los cuernos y la saco a la luz pública para los cuatro comentaristas habituales: un lujo, oigan, mi "purgatorio" se ha convertido en un oasis entre la estresante multitud bloguera. Lo de quitarme la careta también me ha ayudado, pues la imagen de Peter Sellers distorsionaba bastante la figura que se encuentra tras el teclado y provocaba expectativas desorbitadas. Finalmente, ha habido un factor inesperado que me ha hecho aumentar la regularidad de los posts: la posibilidad de programar las entradas, una cosa que Blogger no ofrecía hasta hace un mes (parece que me estuvieran esperando), y que desde siempre ha sido uno de los puntos fuertes de Wordpress. Ahora puedo volver a redactar los textos al mediodía y hacer que se publiquen puntualmente a medianoche, just like the good old times, aunque me evito los del fin de semana y alguno que otro que caía en lunes, que el ritmo era excesivo y la siesta sabatina se resentía. De ahí mi recuperada productividad. Aún hay algunos detalles que no me gustan, como la plantilla (¡Alex, help me!) o el sistema de comentarios, pero todo se andará, que en Blogger in Draft publican novedades a diario y entre ellos y yo nos hemos puesto las pilas para que las ansias blogueras retomen el vuelo. No prometo nada, pero de momento parece que la cosa va viento en popa y a toda vela. Tal vez termine por extinguirme, pero la espera la pasaré matando el vicio, que total no es peor ni mejor que los muchos otros que ya tengo.
Etiquetas: blogs



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