Resurrección
viernes 26 de septiembre de 2008 0:00
Todos conocemos alguna historia de éxito fulgurante, sobre todo porque el protagonista no tarda nada en alardear frente a todo el que quiera escuchar. Ya saben, "me he forrado invirtiendo en bolsa", "le puse un palito al caramelo y fundé la empresa Chupa-chups", "se la chupé a Boris Becker", "me casé con un Borbón" o "me inventé una tonadilla en acordeón y la llamé 'Los Pajaritos'" son los clásicos ejemplos del salto a la cúspide en un tiempo récord, que suelen venderse como historias de triunfo en los ecos de sociedad para envidia del prójimo. Lo que suele ser más difícil de oír son los relatos del camino inverso, cuando el castillo de naipes se desmorona por una ráfaga de viento cualquiera y el que sacaba pecho hace nada termina triturado en el asfalto. Sin embargo, a la que el populacho -rencoroso por naturaleza- puede hincarle el diente a uno de estos descensos al infierno suele recrearse desde su propia miseria por todo lo que el supuesto triunfador les hizo tragar durante su época alcista. Y aquí todo vale, por cutre que sea la desgracia y por muy Pajares que se llame uno.Sabiendo cómo funciona la naturaleza humana, parece lógico que muchos de los que se hallan en la tesitura perdedora pretendan evitar a toda costa que su condición se haga pública, y prefieren subsistir como sea para mantener ese estatus no siempre ganado a golpe de trabajo, aunque sea a nivel de apariencia. Cuando realmente resulta imposible conseguirlo, entonces más de uno peta la chaveta y suceden cosas como la de la mansión de Christopher Foster, otrora empresario de éxito que terminó con importantes deudas al fisco y que una noche de finales de verano, tras acudir con su familia a una barbacoa, regresó a su choza y les pegó un tiro a su mujer y a su hija, incendió la casa y se suicidó con la misma escopeta con la que había perpetrado los asesinatos. Supongo que en la dichosa barbacoa se vio contra las cuerdas en el momento en que el vecino le comentaba su última compra (un Ferrari descapotable de importación) o cuando su círculo de amistades planeaba una escapada a las Islas Mauricio, y viendo que sus cuentas corrientes estaban pobladas de telarañas sólo encontró una salida rápida del atolladero.
En el otro lado de la balanza se encuentran todos los que sienten aversión a construir un patrimonio, a emplearse en dispendios inútiles o a sacar a relucir su condición de "nuevos ricos" a la que amasan unos cuantos ahorrillos. Son los que rehuyen cualquier contacto con los demás triunfadores y que visten de modestia sus logros, tanto los conseguidos por propio mérito como los derivados de la bonoloto. Siempre he creído que esta última clase de personas en el fondo tiene miedo a asimilar un hipotético fracaso, son los Foster en potencia de este mundo que sufren de vértigo en las alturas y que saben que jamás se repondrían del leñazo que los devolviera a la casilla uno. Al final todo se resume en la dificultad que tiene el ser humano de asimilar los reveses de la vida. Fracaso social, fracaso sentimental, fracaso familiar... todos ellos pueden cortarse de raíz con el "método Foster", y así nos encontramos con los partidarios de "la maté porque era mía" y posteriores huidas cobardes y rápidas para no tener que sufrir el escarnio en las propias carnes.
Personalmente soy partidario de asumir los éxitos y los fracasos con naturalidad. ¿Que consigues a la más guapa de la clase? Mejor para ti. ¿Que luego te deja por otro más cachas? Mejor para él y quédate con los buenos recuerdos. Por el camino siempre se ganan y se pierden cosas, no todas materiales, y al final el que queda en pie es el que comprende que está de paso y que tampoco importa demasiado perder algo si cuando lo has tenido lo has gozado con intensidad. Todos los cambios son buenos, incluso los que te mandan al garete si sabes canalizarlos. Les contaría alguna historia exitosa que demostrara que el "volver a empezar" es posible, pero ocurre que si las historias de éxito son frecuentes y las de fracaso bastante raras, las de resurrección son probablemente el secreto mejor guardado de la humanidad, sólo apto para mentes lúcidas que han pasado por la experiencia y que la preservan como un tesoro. "Sólo cuando lo pierdes todo eres libre para actuar". Creemos en Tyler. Amén.
Etiquetas: asesinato, fracaso, noticias, sociedad, suicidio
De complots y magnicidios
miércoles 27 de agosto de 2008 0:00
Bueno, pues ya lo tenemos aquí. Cualquiera que haya visto JFK sabrá que a los francotiradores norteamericanos les va cargarse a líderes políticos jóvenes, carismáticos, liberales y a poder ser negros, pues por alguna razón que no alcanzo a comprender los que mueven los hilos tras las bambalinas (que siempre deben ser los mismos) consideran que esta clase de candidatos son peligrosos para sus intereses o, más en plan general, para el país. Así que cuando me enteré de que Obama había liquidado a Clinton en su carrera por la presidencia, me dije a mí mismo: "a ver cuánto tardan en liquidarlo a él", y parece que no ha habido que esperar mucho para leer las primeras noticias al respecto.Informa Voice of America que acaban de descubrir un complot para asesinar a Barack Obama en Denver:
Según investigadores, un drogadicto fue arrestado durante una rutinaria parada vehicular, el domingo, en un suburbio de Denver.
Una estación local de televisión dijo que la policía descubrió dos rifles, municiones, un chaleco antibalas y un alijo de metanfetaminas en la camioneta conducida por el sujeto.
Etiquetas: asesinato, crimen, noticias, política
Freakismo, mentiras y asesinatos
viernes 30 de mayo de 2008 0:00
Hace unos meses llegó a mi bandeja de correo electrónico un mensaje con un apasionante artículo de Wired. "Tema para post", me decía el encabezado, y nada más echarle un primer vistazo me di cuenta de que aquello era pura dinamita. Sin embargo, dejé reposarlo en el Inbox durante un tiempo, intentando ver cuál sería el enfoque adecuado para un hipotético post. El texto hay que leerlo íntegro para asimilar su genialidad, pero como resumen diré que la historia titulada Hans Reiser: Once a Linux Visionary, Now Accused of Murder esconde una de las biografías tecnológicas más absorbentes que haya podido leer. Hans Reiser fue un pionero en el universo Linux, ni más ni menos que el que inventó el sistema de ficheros ReiserFS, una joya en cuanto a usabilidad y velocidad, primera piedra capital en la tecnología del software libre con el logo del pingüino. Gracias a este sistema se desarrollaron los sistemas operativos más impactantes, y llegó incluso a colarlo a la todopoderosa IBM (al más puro estilo Bill Gates), empresa que se ha visto obligada a rechazar la última versión del mismo. ¿La razón? Que Reiser ha sido encarcelado por el asesinato de su esposa y espera su ¿letal? condena encerrado en prisión, mientras su cerebro va perfeccionando los algoritmos del Reiser4.Resulta fascinante leer el artículo (en inglés) porque a pesar de que el periodista que va a visitarlo pertenece a una revista tecnológica, cada vez que se interesa por el caso o por el aspecto humano del condenado este último se niega a responderle, como si el tema no fuera con él, y sigue desarrollando sus abstracciones informáticas tan tranquilo. Sólo le falta añadir: "¡no me distraiga con nimiedades!" Y la cuestión es que el caso se las trae, pues el presunto cuerpo asesinado de su esposa jamás ha aparecido, así como el asiento delantero del coche familiar, que se fue para no volver y es la principal causa de las sospechas de la policía. Las explicaciones de Reiser para crear una coartada verosímil no tienen desperdicio, y denotan claramente que provienen de una mente lógica (como la de un programador) y perturbada (como la de cualquier freak).
Lo cual me lleva a la tesis central de este post. Sabía que había una moraleja en todo esto, pero no conseguía encontrarla, y entonces ayer de repente me acorde del asesino de la katana. Ya saben, aquel sujeto fanático de los juegos de rol que, emulando sus mejores aventuras, un buen día rebanó el pescuezo de sus padres y de su hermana pequeña con una espada samurai. Cuando estalló el caso mucha gente se apresuró en echarle la culpa a los juegos de rol, culpándolos del trastorno mental temporal del chaval al igual que en EE.UU. se culpa a la violencia en el cine de los tiroteos en plena calle. O al igual que se culpa a los videojuegos de ciertos comportamientos violentos. Y claro, ahora viene la siguiente parte del razonamiento perverso: ¿se puede culpar al Linux o al freakismo informático generalizado de causar trastornos psicológicos a asesinos en potencia?
La respuesta, al igual que en los anteriores casos, obviamente es que no. Porque la alternativa a considerar sería demasiado escalofriante, especialmente para alguien como yo, aficionadillo a los juegos de rol durante una etapa de mi juventud, amante del Linux en la edad adulta, desde siempre adicto al cine americano y devoto de los cómics de superhéroes durante mi infancia (lo del niño que saltó por la ventana vestido de Superman era una leyenda urbana, ¿verdad?). Por si acaso, que nadie me acerque un machete cuando me vean cabreado.
Etiquetas: asesinato, freakismo, linux



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