Ricos

sábado 20 de diciembre de 2008 3:02

richpoor¡Oh, cómo me gusta Friendfeed! Me pasaría el día sumergido en los debates que genera, a cual más interesante. Me pregunto si el éxito del servicio se debe a que sus posts (y sus comentarios) son obligatoriamente reducidos, lo cual hace mucho más fácil para el lector ocasional seguirlos con una cierta comodidad, pero lo cierto es que esta web está llena de citas cortas que provocan más reflexiones por minuto que la en su día célebre sección de efemérides de la revista Muy Interesante. Cojamos por ejemplo esta pregunta, trivial si se quiere, propuesta por el siempre adictivo Internet Strategist: ¿Por qué todo el mundo quiere ser rico? ¿Conocéis a alguien que de verdad lo sea? ¿Son más felices que vosotros? ¿Qué es lo que REALMENTE queréis?

Aparentemente, estamos ante el clásico debate sobre si "el dinero compra la felicidad", pero si se fijan hay una sutileza importante escondida tras la pregunta. El segundo comentarista argumenta que siendo rico desaparecen las preocupaciones asociadas a la carencia de dinero, lo cual aproxima al poseedor de riquezas a la felicidad, pero como el propio IS replica: "PUEDES escoger: escoger dejar de preocuparte por el dinero, las facturas y la comida". O, dicho de otro modo, la clave de la felicidad no está en desear lo que no se tiene, sino en acomodar nuestros gustos a la realidad de nuestras posibilidades. Ser realistas, vamos.

Si me gusta este matiz es porque precisamente en estas épocas de crisis económica galopante es cuando la mayoría de la gente se plantea esta clase de cuestiones. Serán un topicazo, pero lo cierto es que de un tiempo a esta parte muchos se preguntan si realmente necesitan dos coches (o uno tan grande), una segunda residencia, ir a cenar a restaurantes caros, viajar hasta el quinto pino y salir a esquiar cada fin de semana. Como la necesidad aprieta y no estamos para dispendios innecesarios, observo que la gente se aprieta simbólicamente el cinturón y poco a poco van abandonando costumbres que hasta hace cuatro días parecían del todo irrenunciables. Y lo más cachondo es que no por ello los veo menos felices. Al contrario: será porque se han reencontrado con su nirvana particular o porque ahora admiten que lo que les gusta de verdad es holgazanear, ver el fútbol, tomar unas cañas con los amigotes, leer un buen libro o salir a pasear tranquilamente los domingos por la tarde. Paradójicamente, estas épocas de necesidad hacen que la gente se relaje (los que aún pueden pagar sus facturas, claro está) pues comprenden que pueden ser igual de felices con menos, o mejor aún, que todo lo que hasta ahora les parecía indispensable en el fondo no eran más que caprichitos superfluos.

Mucho tiene que ver en esto la imagen que proyectan los ricos de moda, y no hablo de Paris Hilton o de la Duquesa de Alba. Vean a tipos como Richard Branson, Steve Jobs o el mismísimo Bill Gates: ¿qué imagen proyectan? La de sencillez, la de "con unos tejanos y una camiseta voy más cómodo y además la pasta que me sobra la regalo a beneficiencia". Sí, claro, ellos pueden ir sin afeitar y como les dé la real gana porque los millones les salen por las orejas, pero la cuestión es que muchos mindundis cogen este modelo como espejo y consiguen convencerse de que en el fondo son iguales que ellos. Serán la mar de estirados, seguro, pero por las fotos y el estilo de vida que dejan entrever parecen tipos a los que te podrías encontrar en la cola del supermercado y con los que podrías charlar sobre cualquier tontería. Uno de los nuestros, que diría aquél.

Yo creo que lo que ha pasado es que hemos adaptado nuestros modelos sociales a la realidad de nuestras posibilidades. Ya que nunca podremos conducir un Ferrari e ir de vacaciones dos veces al año a las Maldivas, nos fijamos en los rasgos de los triunfadores que los aproximan a nuestra sencillez. Lo demás lo dejamos para los cuatro esnobs que siguen fardando de Rolex y de bolsos de Louis Vuitton. Poco a poco hemos conseguido aproximar a los pudientes al resto de la clase media, y aunque sepamos que es una gran patraña, en el fondo nos hace sentir bien. Sí, creo que hoy en día somos más felices aunque no tengamos ni un duro. Y que estamos redescubriendo que aunque el dinero tranquiliza bastante el sueño, el topicazo de que "no compra la felicidad" tiene mucho más de cierto que lo que los cínicos están dispuestos a reconocer.

Nada como una buena crisis para encontrarnos a nosotros mismos...

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Yo con tal de tener dinero para pagar la casa, comer todos, pagar los colegios, los libros, las gafas, las botas, salir a cenar de cuando en cuando, los regalos de los reyes?.........

Ya no me llega

¡¡¡¡¡LOTERIA VEN A MI!!!!
Anonymous Duquesa, @ 20 de diciembre de 2008 9:51  
Hoy me he levantado materialista

necesito urgentemente dinero para comprarme un coche nuevo que no me deje tirada de cuando en cuando

también para hacer un viajecito a Nueva Zelanda, que me han invitado unos amigos que viven allí.
Anonymous Duquesa, @ 20 de diciembre de 2008 9:56  
Coño J los que van con camiseta y jeans usan custobcn y alguna marca de tejanos carisisimos

lo q pasa es q en la crisis disfrutamos más lo que tenemos y vemos imposible conseguir lo que no tenemos...
Anonymous DavidG, @ 20 de diciembre de 2008 10:23  
El dinero no da la felicidad, pero ayuda bastante.
Otro topicazo cierto.
Anonymous Ant., @ 20 de diciembre de 2008 10:54  
Jordi, me parece que vas por el buen camino ;-) ¿Conoces la fábula del pescador y el empresario a la que debía de referirse Internet Strategist? http://urlhint.com/6V
Anonymous josempelaez, @ 20 de diciembre de 2008 11:35  
Todo eso está muy bien, si tienes las necesidades básicas cubiertas....si está pensando en como continuarás pagando la hipoteca, o rezando para que no llegue un gasto inesperado...ya te digo que no.
Anonymous Penélope, @ 20 de diciembre de 2008 11:36  
J, tu discurso es del que está acomodado y nota la crisis en que va una vez a esquiar al mes en lugar de una a la semana. Cuéntales a los que han perdido su trabajo este año y ven como el paro se les va acabando que no necesitan dinero para subsistir y que simplemente disfrute de lo que tiene.
No, hay un status necesario para ir lo suficientemente desahogado que es imprescindible mantener. Luego otra pregunta es si crees que vas a ser más feliz con 500 millones de euros que con 50 millones... pero me parece que yo no la voy a poder contestar en mi vida.
Anonymous el cautivo, @ 20 de diciembre de 2008 11:49  
Sí que puedes, cautivo, sí que puedes... Y, obviamente, si estás en las últimas y arruinado te van a dar por saco, pero muchas veces uno se arruina por embarcarse en aventuras innecesarias. Conozco el caso de un tío que va a tener que vender su vivienda para costear el divorcio de su parienta, y coincide con que le ha bajado la faena (es autónomo). Sin embargo, el hombre se lo plantea como una oportunidad. ¿Sabes qué me dijo? "Me sabe mal por mi hijo, que ya no lo veré tanto, pero en el fondo yo con un piso de alquiler y cuatro cosas ya me apaño". En serio, al tío se le veía hasta feliz, porque se había quitado dos pesos de encima: un matrimonio que no funcionaba y la presión de un hipotecón que le hacía sacar la lengua para llegar a final de mes.

@josempelaez

¡Gran fábula! Lástima que me mareo en los barcos, que si no... ;)
Anonymous Dr. J, @ 20 de diciembre de 2008 12:09  
Sí, y yo leí el palacio de la luna en que un tío decide dejar de hacer nada el resto de su vida hasta quedar en la más mísera vida simplemente por ver que pasa... pero vamos ideas muy románticas.
Y tu amigo se autoimpone ese mensaje para no decir abiertamente que su vida ha sido una enorme decepción (y donde el asunto económico es en definitiva secundario, pero que no me cuente milongas que va a estar mejor sin dinero que con el)
Anonymous el cautivo, @ 20 de diciembre de 2008 12:35  
Sigues sin pillarlo, cautivo. No se trata de que sin dinero estés mejor que con él: se trata de adecuarte a lo que tienes, y a no estar permanentemente deseando más. Si tú tienes diez chozas repartidas por el planeta y un jet privado y con eso tienes bastante y eres feliz pues de coña. Si lo eres también con un apartamento de 50m2 y sacando a pasear el perro y tomando un vermut mientras lees la prensa pues de narices. Ahora, si el de las diez chozas suda la gota gorda por mantenerlas y el del apartamento sueña con tener un yate seguramente serán infelices de por vida.

Mira, ahora mismo he ido a lavar el coche. En el camino de vuelta detrás mío tenía un todoterreno Mercedes con un matrimonio de unos cuarenta y pico, la mujer con labios asiliconados y pinta de furcia cara y el marido engominado y con gafas de sol 'fashion'. Pues bien, en un semáforo se han puesto a discutir gesticulando y se deben de haber dicho de todo porque los gritos me llegaban hasta mi coche, y tenía las ventanillas subidas y la música puesta. Después, se han pasado el resto del camino (hasta que los he perdido) sin hablarse y cada uno mirando con gesto serio por su ventana. Y yo he pensado: "¿tanta pasta para qué?" Claro que seguro que en alguna parte hay algún tío sin un duro que llega borracho a casa y le pega una paliza a su mujer, pero en el fondo el origen de la insatisfacción en ambos casos no tiene porqué guardar relación directa con el dinero.

Y sí, yo también he leído "El Palacio de la Luna". Gran pasaje el de la cueva del desierto, pero no diría que su argumento guarde relación con lo que comentamos hoy. El tío se deja morir porque es un nihilista, y si te fijas al final de la historia se da cuenta de los errores que ha cometido y vive en paz. Y no tiene nada que ver con el dinero.
Anonymous Dr. J, @ 20 de diciembre de 2008 13:21  
sañó chordi, yo, aqui donde me vé, he sigut sienpre pobre de nasimiento, ¿save?

y por no tener no tengo ni un dúdo en mi escarransío bolsiyo de endigente caduco

imajine que hasta mi libreto de familia lo hisieron con papel de regalo

y yo ni me comsidero ni nihilisto ni nihilitontu, achi finti-finti com qui no vol la cosa

hans al cuntrari, la masa és el que hi compte...

per cert, ¿encare neva por estos lares?

sullo, de él, de ella y de aquél
Anonymous sir alex férJussom, @ 20 de diciembre de 2008 13:51  
El dinero te puede quitar esa infelicidad producida por la falta de dinero, pero eso no significa que te dé felicidad.

Tampoco creo que la felicidad consista en el adecuarte a lo que tienes y no desear más.

Felicidad, para mí, es tener objetivos ilusionantes y luchar por conseguirlos. Es el ir avanzando en esa lucha lo que a mí, particularmente, me hace sentir feliz. Un autoengaño, si quieres, pero que funciona.
Anonymous Raimon, @ 20 de diciembre de 2008 14:04  
Mi padre, a punto de jubilarse, se crió en una masía aislada del interior de Castellón. No conoció la electricidad hasta la adolescencia, no tenían agua corriente porque era de pozo, si querían desplazarse al pueblo (Portell) tenían horas de caminata o en carro, conoció varias nevadas terribles que les incomunicaban durante más de una semana y los orinales se helaban dentro de casa y no sabían prácticamente nada del mundo exterior.

Pues así y todo, suele decirme que en aquella época fue feliz y para nada se consideraba un desgraciado y ahora ve que mucha gente tiene de todo y se les pone una cara de amargura que es incapaz de comprender. Supongo que mi padre siempre tuvo pocas espectativas. de mayor quiero ser como él.
Anonymous Corvo, @ 20 de diciembre de 2008 16:29  
que curioso, mi padre es de un pueblo de Guadalajara, dicen que el pueblo más frío de España, y sus recuerdos más queridos (se le ilumina la cara) es cuando habla del pueblo
Anonymous DavidG, @ 20 de diciembre de 2008 21:04  
Efectivamente se es feliz cuando mas o menos te adecúas a lo que tienes , lo que pasa es que el nivel a veces va subiendo y luego volver atrás es difícil.

Una de mis épocas más felices fue cuando estudiaba en Zaragoza, fuera de casa. Pobre a rabiar, fumando celtas, ni unduro y sin embargo echaba pocas cosas de menos porque fue una época bonita. Cuando ya la situación era muy crítica daba unas clases particulares.

¿podría ahora volver a vivir con tan poco y ser féliz?
Anonymous Duquesa, @ 20 de diciembre de 2008 23:12  
Ostias Soler, te había perdido la pista hace meses. Me alegro que continues al pie del cañón proponiendo debates sociológicos.
Yo soy pobre, y que cojones, me gustaría ser rico, muy rico, pero conozco a gente muy rica, muy rica y que cojones no me gustaría ser como ellos.
Cruel dilema.
Por otra parte, el ser rico es muy matizable, a partir de que grado de dinero llamamos a la gente rica?

Un saludo y felices fiestas Soler.
Anonymous Pablo Ramirez, @ 21 de diciembre de 2008 0:53  
¡Ostia, Paradox, cuánto tiempo! Me voy a echar a llorar con estos comebacks imprevistos...
Anonymous Dr. J, @ 21 de diciembre de 2008 3:37  
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