Memento a lo bestia

martes 9 de diciembre de 2008 1:00

henry_gustav_molaisonR.I.P., H.M. (a partir de hoy ya Henry Gustav Molaison). El hombre de la foto fue durante años un caso protegido en los anales científicos, y ahora se convertirá en uno de los cerebros diseccionados más famosos de la historia. En 1953 William Scoville, un neurocirujano de Connecticut, le practicó a Molaison una operación basada en una técnica experimental, consistente en extraerle el hipocampo para curarle la epilepsia. La intervención tuvo éxito y Henry Molaison nunca más tuvo que preocuparse de ese problema, pero surgieron unos efectos secundarios indeseados. A saber, el paciente perdió la habilidad de crear nuevos recuerdos, aparte de olvidar por completo los diez años previos a la operación.

Como dice la psicóloga Brenda Milner de la Universidad de McGill, que fue quien trató a Molaison durante más de cincuenta años, "Era un hombre muy amable, muy paciente, siempre dispuesto a tratar nuevos procedimientos y, sin embargo, cada vez que entraba en la habitación, era como si nunca nos hubiéramos visto". Gracias a H.M. sabemos que el hipocampo es un elemento fundamental para la formación de recuerdos, y el hecho de que pudiera aprender simples habilidades motoras demuestra que como mínimo existen dos mecanismos de memoria diferenciados en el cerebro.

H.M. no dejó descendientes, lo cual parece lógico pues dudo que su posible pareja pudiera mantener el nivel de enamoramiento de un hombre que la veía cada día por primera vez. Sin embargo, nos deja el legado más importante para el entendimiento de cómo funciona nuestro cerebro. A su lado, el protagonista de Memento es un sujeto la mar de corriente, ¿no creen?

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Leí la noticia hace un par de dias. La verdad es que debe ser una putada no recordar lo que hiciste ayer o ni tan siquiera hace 5 minutos.
Aunque pensándolo fríamente, si no recuerdas eso, tampoco debes recordar que eres amnésico, lo cual no da opción al desespero o a la depresión.
Anonymous Ant., @ 9 de diciembre de 2008 2:33  
M eha dejado intrigado eso que Vd., dice del nivel de enamoramiento.

Si para el amnésico siempre sería una primera vez, es equiparable a lo que se llama "una primera cita" en la que siempre se está ilusionado y ¿por qué no? enamorado.

Y para la señora igual, siempre una primera cita y colmados de atenciones por ambas partes, porque ya sabe: la confianza da asco.
Anonymous polifònic, @ 9 de diciembre de 2008 11:50  
Sí, pero imagínese salir con un sujeto que va salido cada día (claro, para él es la primera vez). A ver quién es el guapo que le dice "hoy no, me duele la cabeza, mejor lo dejamos para mañana". Para él el mañana no existe...

...aunque claro, tampoco lo sabe.
Anonymous Dr. J, @ 9 de diciembre de 2008 11:53  
no encuentro tu twitter para pasartelo de una forma mas elegante.

quiza te interese este articulo:

http://www.washingtonmonthly.com/features/2001/0205.florida.html
Anonymous linmer, @ 9 de diciembre de 2008 13:15  
Ostia, qué bueno. Da para un post, ciertamente. Mi Twitter es sencillo: http://twitter.com/jordisoler (lo tienes en la barra lateral derecha, abajo de todo, con mi FF y mi Posterous).

Es más, voy a Twittearlo (con su permiso).
Anonymous Dr. J, @ 9 de diciembre de 2008 13:21  
Hay una peli de Drew Barrymore, 50 primras citas, en la que a la protagonista le pasa lo mismo...

Pobre hombre...y no era mejor seguir teniendo epilepsia?

Hipocampo? eso no son los caballitos de mar?

jajajajajajaj
Anonymous Penélope, @ 9 de diciembre de 2008 14:49  
J

pasa por palacete que haces un cameo
Anonymous DavidG, @ 9 de diciembre de 2008 15:27  
Que barbaridad. Su modo de vida era más similar al de los peces que al de los humanos.

Creo que salió ganando.
Anonymous Corvo, @ 9 de diciembre de 2008 16:43  
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