Lecciones de la crisis: tropecé de nuevo con la misma piedra

miércoles 15 de octubre de 2008 0:00

Nada mejor para finalizar mi trilogía sobre la actual crisis financiera (mañana cambio de tema, lo prometo) que echar un vistazo a la biografía del actual Secretario del Tesoro norteamericano, Henry Paulson. En realidad la única parte de su currículum que me interesa es su relación con Goldman Sachs, entidad bancaria de la que fue un alto directivo desde 1974, alcanzando el estatus de Jefe de Operaciones desde 1994 a 1998. En el 2005 lo largaron de la empresa cobrando un pastón en compensaciones (se calculan unos 37 millones de dólares más unos 16 de propina al cabo de un año, amasando una fortuna estimada de 700 milloncejos al concluir su carrera en el sector privado, dólar arriba dólar abajo). Luego lo fichó Bush para Secretario del Tesoro, y desde tan alta palestra intenta capear la tormenta financiera a base de incentivar la intervención estatal en los bancos que se han cubierto de gloria comprando y vendiendo paquetes de hipotecas 'subprime'. Lo más curioso del caso es que, mientras capitaneaba Goldman Sachs, nuestro amigo Paulson fue el impulsor de la abolición de la net capital rule, una ley estatal que pretendía limitar el riesgo de quiebra de las entidades financieras obligándolas a mantener una cantidad de reservas bastante respetable. Como por aquel entonces esta medida debía jorobarle el negocio, Paulson contribuyó decisivamente a dejar vía libre a los bancos y ya hay quien le acusa de haber abonado el terreno al actual desastre financiero. Otro dato a tener en cuenta para completar el cuadro es que Goldman Sachs no se ha caracterizado durante los últimos tiempos precisamente por llevar una hoja de expediente impecable en cuanto a corruptelas, y mejor ni hablamos del paquete de acciones 'subprime' que vendieron justo a tiempo para capear la crisis y que les otorgó pingües beneficios (mientras los compradores caían cuales soldaditos de plomo...)

Nada más lejos de mi intención que acusar al muy honorable Henry Paulson de haberse lucrado con todo este tinglado, pero en todo caso no deja de ser curioso que uno de los presuntos responsables del mayor marrón financiero de la historia moderna se encuentre ahora al otro lado haciéndose con las entidades quebradas para administrarlas a su antojo desde su poltrona estatal. La cuadratura del círculo, que diría aquél. Y la evidencia palpable de que el hombre vuelve a ser el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, otorgando desde el sector público el control del sistema financiero a dirigentes que lo llevaron a la ruina (siempre presuntamente) cuando corrían por el sector privado. ¿Alguien piensa que ahora tomarán las decisiones acertadas?

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