Cerrar el círculo

lunes 15 de septiembre de 2008 0:00

Hay un dicho en Catalunya que, bajo la premisa "roda el món i torna al Born", pretende ejemplificar un tipo de vida consistente en salir a explorar mundo para volver a casa al cabo del tiempo y disfrutar aquí de las experiencias vividas, con la serenidad que otorga el regresar al sitio del que uno proviene y el tener todo el tiempo por delante para revivir los recuerdos. Es un tipo de vida que muchos anhelan pero que pocos consiguen, básicamente porque el trajín que impone la sociedad (emparejarse, tener hijos, un empleo estable, adquirir propiedades) y la falta de recursos monetarios limitan a un círculo muy reducido de la población a los destinatarios de semejante lema.

Cuando era un chaval me bastaba con salir a jugar con los amigos cada tarde, prácticamente sin salir del barrio, para disfrutar de un verano de ensueño. Luego uno se va haciendo mayor y aparecen las excursiones, los fines de semana en la costa, más adelante los Interrails, y a una edad adulta los viajes transoceánicos. La paradoja del asunto es que, por más kilómetros que echemos de por medio, la mayoría de las vacaciones nos saben a poco por comparación con el disfrute de la tierna infancia. Será que, como dicen, cada edad tiene sus cosas, y hay que quemar las etapas en función de los recursos de los que disponemos. Obviamente resultaría patético pasarse nuestra vida adulta sin salir del café de la esquina para hacer la tertulia con los amigotes, aunque más de uno reconocerá en privado que allí es justamente donde mejor se lo pasa, hablando de fútbol, mujeres y películas, en vez de sacando fotos exóticas en la Patagonia con la parienta y sus amistades.

Por todo ello me hace mucha gracia cuando veo a los jubilados hacer precisamente eso: citarse cada tarde en el dichoso café para jugar a las cartas, al dominó o simplemente para apurar unas pintas, dejando la vida pasar al ritmo de los goles del Barça y de las noticias de La Vanguardia. Una vez le pregunté a uno porqué ya no se iba de viaje llegado el mes de agosto, y el hombre me miró con una media sonrisa y me dijo: "es que yo esto ya lo he hecho". Y ahí ya no sabría decir si se trata de un caso lógico de haber quemado etapas o si, por el contrario, tras haberse pateado medio mundo el hombre ha descubierto que, en efecto, como en casa no se está en ningún lado y no cambiaría la pinta en el café por ningún safari fotográfico repleto de hoteles de lujo. Como quiera que con la edad se gana en experiencia, tomo nota de la conducta y medito acerca del dicho sobre el Born o de si, en realidad, lo que todos ansiamos es volver a tocar, aunque sea de refilón, la felicidad de nuestros veranos de infancia y así poder cuadrar el círculo vital de manera completa.

Etiquetas: , ,



Comentarios »