Una crisis parando a otra

viernes 18 de julio de 2008 0:00

Desde hacía unos años era vox populi que el crecimiento de la economía basado únicamente en el tocho no sería sostenible durante demasiado tiempo, y a la que la crisis ha asomado su hocico no han tardado las inmobiliarias (grandes y pequeñas) en morder el polvo. Ahora la duda está en si el PIB y el país entero irá detrás por el precipicio o si tenemos bastante turismo e industria alternativa como para mantener el tipo con algo de dignidad (las apuestas no son muy favorables, que digamos). La lección a extraer parece clara: hinchar los precios de cualquier producto simplemente porque en un momento determinado la demanda es excepcionalmente alta y vivir al ritmo de estos dividendos sobrevalorados lleva irremediablemente a la ruina a la que el tirón afloja y el empresario no ha sido capaz de guardarse unos ahorros para parar el golpe.

Pensaba yo en este proceso el otro día cuando leía que TVE y las autonómicas han pagado un total de 65 millones de euros por hacerse con los derechos de la retransmisión de la Liga de Campeones durante el trienio 2009-2012. Ya se sabe que el fútbol es el opio del pueblo y que no hay nada que barra más audiencias que la competición europea, sobre todo si algún equipo nacional se juega los cuartos hasta las últimas fases. Imagino que en la subasta los pujantes han tenido muy presente la potra que ha tenido Cuatro, que para una vez que retransmite la Eurocopa a ritmo del "¡Podemos!" va el combinado nacional y se lleva el trofeo, con la consiguiente lluvia de millones para la cadena privada. Pero, al igual que con la construcción los precios se salían de madre, empiezo a creer que en una época de crisis como la actual ofertar según qué cantidades para un acontecimiento de final incierto puede acarrear daños colaterales a los canales televisivos pujantes. Dios no quiera que nuestros contendientes caigan en un par de ediciones a las primeras de cambio, o que la Liga pierda emoción y calidad al ritmo en que lo viene haciendo los últimos años, o que los chinos no consigan mejorar la televisión P2P, o que Alonso vuelva a arrasar en la Formula-1, o que Nadal se mantenga en el primer puesto de la ATP, o que Pedrosa se dispute el mundial de motos con Il Dottore, o que Risto Mejide aumente el nivel de sus puyas televisivas, o que el Doctor House consiga mantener la calidad de sus guiones televisivos. Demasiada oferta para un consumidor ávido de deportes, sí, pero que se ve obligado a negociar con la parienta la cantidad de horas invertidas en el visionado de las retransmisiones, y que probablemente tenga un par de crías en edad adolescente abonadas a los culebrones.

Si el proceso habido en la construcción se repite, sería curioso observar cómo se desarrollarían los acontecimientos en el sector futbolero: impago de televisiones, los clubs sin poder fichar las estrellas del momento, la audiencia bajando en picado, equipos enteros en suspensión de pagos y desapareciendo del mapa... Una espiral que se puede precipitar en cualquier momento, en el momento en que la "burbuja televisiva", al igual que la inmobiliaria, reviente y lo mande todo a tomar por saco. Pero me da a mí que la dichosa burbuja está aún a bastantes años de reventar, y que en todo caso los canales televisivos cuentan precisamente con que la crisis actual les ayude a cubrir gastos. Puede parecer una paradoja, pero si no hay dinero para nada más lo único que le queda al españolito de a pie es quedarse en casa bebiendo cerveza y tragando fútbol. Bienvenidas las crisis, deben pensar los señores de la FORTA.

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