Riesgos del directo
lunes 7 de julio de 2008 0:00
Ni siquiera los más veteranos presentadores se salvan de hacer el ridículo en una intervención en directo ante las cámaras. Le pasó a María Escario durante la retransmisión en TVE1 de los festejos de la celebración de la consecución de la Eurocopa, cuando los reporteros a pie de calle comentaban que entre la multitud que celebraba la llegada de los héroes patrios no sólo había españoles, sino también ecuatorianos y colombianos. Como un acto reflejo, a la presentadora no se le ocurre otra cosa que preguntar: "Por cierto, ¿has echado en falta algo de los bolsillos?" y ya la hemos liado, hasta el punto que ha tenido que excusarse ante los embajadores de ambos países. A la pobre la han tachado de grosera, de xenófoba, de todo y más, y aunque ella se justifica diciendo que el comentario venía a colación porque uno de sus compañeros le contaba que estaba muy apretujado entre la gente, al escuchar ella misma la cinta ha reconocido que se ha sentido "horrorizada" y que, en efecto, la cosa había sonado muy mal.Siempre he pensado que de todas las retransmisiones en directo que le puede tocar a un reportero las peores y con diferencia son las de celebraciones deportivas. No sólo porque corre el riesgo de que le echen champán por encima o que lo manteen a las mínimas de cambio, sino porque resulta muy fácil perder la compostura del profesionalismo y contagiarse del aroma de fiesta que reina en tales situaciones. Si todo el mundo hace el imbécil, lo normal es que el periodista siga el juego y se apunte a la juerga aunque sólo sea para no quedar mal. Y la mayoría de las veces sucede precisamente lo contrario: que termina quedando como el culo. Incluso en los casos en los que el informador trata de mantener el tipo con más o menos dignidad, resulta complicado no terminar siendo carne de 'zapping' en los programas catódicos del futuro, y si no que se lo pregunten a Arcadi Alibés, que aún tiene que soportar que le saquen cada dos por tres sus celebraciones en Canaletes de hace década y media. Viendo ciertas escenitas tras la consecución de un título deportivo, personalmente me entra vergüenza ajena nueve de cada diez veces, tanto por las tonterías que sueltan los protagonistas como por los profesionales que tienen que cubrir tan engorrosa información. Desde aquí, pues, mi solidaridad con la pobre reportera y la tarea que le encomendaron los gerifaltes del Ente. Aunque, como decía Monzó en La Vanguardia del viernes y si me permiten el chiste político, si en vez de ecuatorianos o colombianos se hubiera tratado de catalanes a María Escario seguramente no le habría pasado nada: celebrando lo que se celebraba, incluso se comprendería el chiste desde gran parte de la Península Ibérica.
...y, ya que hoy estamos políticos:

Via Smith
Etiquetas: política, televisión, xenofobia
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