Otra de escondites

lunes 21 de julio de 2008 0:00

¿Recuerdan a la japonesa que salió literalmente del armario? Una de esas historias greater than life, imposibles de reproducir en un libro o una película sin arriesgarse a que la tachen de irreal, pero que demuestra que cuando la gente se empeña es capaz de conseguir grandes logros por muy inverosímiles que parezcan. Tal vez David Joe Limones leyó esa peculiar noticia cuando decidió acosar a una mujer de 22 años (ignoro si se trataba de su compañera sentimental) y se inspiró en la tenacidad de la indigente nipona para llevar a cabo su plan, consistente en agujerear el sofá de la mujer a la que perseguía, meterse en él y cubrirse con los cojines a la espera de que la chica regresara a su apartamento. Por lo visto ella ya se olía algo porque había denunciado a Limones por acoso, pero aun así cuando esa tarde se sentó en el sofá y notó una sensación extraña en sus posaderas no sospechó que el tipo pudiera estar en ese instante bajo su culo, aguardando el momento de dar el salto y pegar el susto. Con una cierta incomodidad, llamó a una amiga para charlar sobre sus cosas y, en plena conversación... "¡sorpresa!"

Cómo debía ser la escena que la amiga avisó a la policía y el agente que atendió la llamada jura que oía los gritos de fondo a través del auricular del teléfono con el que la acosada había efectuado su llamada original. Cuando los agentes del orden se personaron en la vivienda de autos, se encontraron a Limones y a la chica discutiendo en la terraza, se lo llevaron y lo enchironaron. Y uno se pregunta: ¿qué clase de mecanismo mental hace que uno intente esconderse en el sofá de una mujer que previamente lo ha denunciado por acoso? Supongo que el mismo que impulsa a la típica moza inocentona a prepararle una fiesta sorpresa a su novio pendenciero diciéndole que esa noche estará fuera, para encontrarse con el tío fornicando apasionadamente con la vecina cuando los amigotes llegan a casa media hora antes a preparar el fiestorro. Sobre todo no dejes que la realidad te estropee un auténtico sorpresón...

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