Fuera de mercado

viernes 11 de julio de 2008 0:00

El otro día, presa de uno de esos cabreos que me cogen a razón de cuatro por semana, decidí mandarlo todo al carajo y buscarme un curro nuevo, a ser posible en Cuba o la Cochinchina. Como siempre, a los diez minutos se me pasó, pero durante ese intervalo de tiempo estuve fisgoneando, más por curiosidad que por otra cosa, sobre el estado del mercado laboral en una teórica época de crisis como la actual. En principio no noté demasiadas diferencias, los anuncios son los típicos: que si Product Manager por aquí, que si Controller Senior por allí, que si Coordinador General del Área de Márketing (o sea, vendedor a domicilio) y demás términos rimbombantes diseñados para que el candidato ni los entienda ni tenga idea de dónde se mete hasta que ya es demasiado tarde.

Lo que sí encontré bastante curioso es que en todas partes piden un mínimo de cinco años de experiencia en el sector. Cuando digo "sector" me refiero básicamente al logístico, al financiero, al de venta de seguros, al de contabilidad y al de auditoría. También se exige experiencia médica a los doctores pero eso ya es harina de otro costal: no sólo me parece lógico sino deseable. El problema está en que ahí fuera hay un montón de personas que no cumpliría el requisito de la experiencia de ninguno de esos anuncios. Yo, por ejemplo, soy un caso perfecto: una década como pequeño empresario y de lo único que puedo presumir es de ir hasta el culo de deudas, de tener que pelearme con los trabajadores, con los clientes, con los proveedores y de tocar tantas teclas a la vez que me resulta imposible dominar una a fondo. Y como yo la tira, no necesariamente empresarios pero sí "chicos para todo" y enmarronados oficiales en el chiringuito en el que hayan dado con sus huesos. Somos el clásico caso de "quien mucho abarca poco aprieta", y por un momento me entró un pánico enorme al ver que no encajaba en NINGUNA de las ofertas que leí en ese (no muy dilatado) intervalo de tiempo. Tanto idioma y tanta carrera para al final ver que sólo se puede optar con garantías al puesto de camarero, y encima seguro que no te cogen por estar "demasiado cualificado"... ¿Qué quiere decir eso? ¿Que los que son como yo están abocados a permanecer sine die en su actual puesto de trabajo? ¿Que como no sea por contactos no habrá forma humana de cambiar? ¿Que las ofertas de trabajo en prensa sólo son para unos cuantos especialistas que no deben conformar ni el 5% de la población? Sudores fríos me entran cuando pienso en mi futuro, y más para los que, cuando estamos hasta las narices, echamos mano del manido recurso "mañana lo dejo". Aunque nunca lo hagamos... y a este paso no podremos.

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