El nuevo macho

miércoles 23 de julio de 2008 0:00

En la primera parte de Arma Letal, película de finales de los ochenta, dos policías comentan lo mal que le va a uno de ellos la relación de pareja, pues su mujer lo ha abandonado y ahora se siente solo. Su compañero le dice que lo que le pasa es que le gusta demasiado ir de duro, y que "estamos en los ochenta (sic) y ahora lo que se lleva es el macho sensible, que llora para seducir a las féminas", a lo que el otro le responde sardónicamente: "¿y qué te crees que hice? Llorar toda la noche solo tumbado en la cama". La escena en cuestión demuestra que el tema del "nuevo macho" no es precisamente novedoso, diría que lleva dando vueltas desde los años sesenta o así, y que cada vez que surge un nuevo brote feminista alguien vuelve a echar mano de este tópico para demostrar lo vulnerables que nos hemos vuelto los del supuesto "sexo fuerte" de unas décadas para acá. El último, el creador de la Lebowski Theory, una tesis doctoral sobre la película de los Cohen basada en el personaje de The Dude como metáfora del rol del héroe masculino en la actualidad. Ateniéndonos a su conclusión,

A medida que el mito de la masculinidad sigue deconstruyéndose, los hombres deberían ser capaces de dejar de cogerse los testículos con la firmeza con la que lo han estado haciendo durante siglos, permitiendo así que la sangre circule hacia el falo flácido de la identidad masculina, explorando nuevos territorios masculinos en los que puedan sentirse seguros y erectos.

Ahí queda eso. No está mal como colofón a una tesis elaborada a partir de un fumado que se pasa la vida jugando a bolos y sin enterarse de nada de lo que sucede a su alrededor, ¿verdad? Ignoro la veracidad de todas estas teorías pseudosociológicas, pero mirando a mi alrededor me parece que el rol del macho dominante no ha cambiado tanto durante los últimos tiempos. ¿Que las mujeres se han liberado? Bueno, puede ser, pero ello no implica que los hombres se sientan tan acomplejados y se planteen esta clase de dudas existenciales. Bien, quizás algún tertuliano radiofónico o un catedrático universitario, pero me da la impresión de que estas cuestiones no van con la inmensa mayoría del vulgo. La otra noche paseaba por mi barrio y en una esquina vi a un par de adolescentes peleándose: el chico asía a la chica de la muñeca con bastante virulencia mientras le gritaba "¡como me lo vuelvas a hacer te vas a enterar!" Al final la cosa se calmó merced a la intervención de un par de transeuntes, pero la cara sumisa de la chavala no hacía presagiar que esa relación fuese a cambiar mucho de cara al futuro. Yo calculo que la parejita debía rondar los quince años más o menos, en teoría hijos de un mundo igualitario en los que las mujeres han dejado de ser el sexo débil y miran a sus parejas sin sentirse inferiores. Pues vaya éxito el de la educación recibida... Y de la plaga de casos de violencia "de género" mejor ni hablamos.

En vista de la distorsión entre la teoría conceptual y la tozuda realidad, dejemos que los Lebowskianos y demás inventores de la posmodernidad sexual vayan elucubrando teorías rocambolescas, que al final todo se resume a la conversación que oí hace unos meses en la mesa de al lado en un restaurante. Dos amigos estaban cenando y uno le dice al otro: "¿Y qué opinas de que te hayan puesto a una mujer como jefa?". Con una mirada de salido impresionante, su interlocutor respondió sin dudar: "¡Me da un morbo que te cagas! ¡Ya me la imagino obligándome a comerle el chocho por debajo de la mesa de su despacho!" Para eso debe servir la liberación sexual, digo yo.

Etiquetas: , , ,



Comentarios »