Colapso social

miércoles 16 de julio de 2008 0:00

Cuando frecuentaba ciertos locales de ocio nocturno mi madre solía aleccionarme antes de salir de casa con su cantinela "os vais a quedar sordos". Según ella, el volumen al que suena la música en los antros discotequeros, pubs y demás fiestas salvajes de juventud iba a desembocar en toda una generación de cuarentones enganchados al sonotone, entre esto y el nivel al que oíamos la música a través de los auriculares de nuestro Walkman (sí, he dicho Walkman). Lo que mi madre ignoraba por aquellos tiempos es que en los locales de ocio hacía ya bastantes años que se había puesto de moda lo del dichoso y mareante rayo láser que, por lo acontecido recientemente en una fiesta 'rave' en las afueras de Moscú, parece que también afecta a la vista. Afecta tanto, en realidad, que la mayoría de los asistentes a la fiesta se han quedado ciegos por causa de quemaduras de retina. Según el artículo, alguno de los afectados compara la experiencia a lo que se siente cuando se mira directamente al sol por un espacio dilatado de tiempo. Leyéndolo no he podido pensar que menos mal que esta clase de informaciones no se publicaban en mi época fiestera, pues de lo contrario no me hubieran dejado salir de casa ni con gafas de sol aunque fuera de noche.

Ignoro cómo andan los desmadres del Saturday Night por estos lares actualmente, la verdad. Hace tanto tiempo que no me pego una juerga bailonga que ya no tengo ni idea de qué clase de música se puede oír en las salas de fiesta que frecuentan los adolescentes. Cuando lo dejé la cosa ya rayaba lo insoportable, y no hay indicios que me hagan pensar que el asunto haya mejorado mucho desde entonces. Lo cual me lleva a la siguiente -y escalofriante- conclusión: entre el volumen de la música en las discotecas, el uso constante de los mp3, los rayos láser desfasados y los efectos perniciosos de las drogas de diseño, en breve podemos tener una generación de jóvenes sordos, ciegos y medio lelos de por vida. Teniendo en cuenta que la pirámide de edad en los países occidentales hace que cada año haya más jubilados que mantener, mi generación tiene todos los números para sufrir el colapso social. El que se producirá cuando los que decidimos abandonar las juergas no podamos subsidiar a los viejos, a los jóvenes tarados y encima nos cosan tanto a impuestos y a tipos de interés que por comparación la situación actual parecerá el paraíso. Escogí un mal día para dejar de salir de marcha... ¡Que siga la fiesta!

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