Prostitución gratuita
martes 10 de junio de 2008 0:00
Los que somos acérrimos seguidores de Boston Legal sabemos muy bien lo que es la objetofilia, sobre todo desde que al pobre Jerry Espenson lo abandonaron por un iPhone. Para los no familiarizados con el tema, les diré que un objetófilo es una persona capaz de enamorarse de un objeto cualquiera, deseándolo incluso sexualmente, y no me refiero sólo a muñecas hinchables o a consoladores varios, sino a cosas que pueden ir desde una cadena musical a una mesa, pasando por impresoras, ordenadores portátiles o neveras. Cualquier objeto vale para este tipo de fetichismo, y antes de que me tachen de pirado o extravagente por referirme a tan curioso tema, más vale que le echen un vistazo a este artículo del Spiegel Online, donde pueden leerse dos historias de amor trágico en las que los amantes de sendas mujeres germanas fueron ejecutados en público, en décadas y circunstancias diferentes, pero con idéntico destrozo psicológico para ellas: Eija-Riita Eklöf-Mauer (que cambió su apellido a "Mauer" dado que en alemán significa "muro") y Sandy K. La primera tiene marcado el 9 de noviembre de 1989 como el peor día de su vida, y no porque fuera una comunista irredenta sino porque al caer el muro de Berlín se le fue un amante incomparable. Para la segunda la fecha trágica es la del 11 de septiembre del 2001, día en el que unos pirados embistieron las Torres Gemelas en Nueva York con un par de aviones, frustrando para siempre jamás la fantasía de Sandy, consistente en un trío formado por los miembros más grandes que pudieran concebirse.Confiemos en que el terrorismo internacional no deje viuda a Erika La Tour Eiffel, una antigua soldado residente en San Francisco, que acaba de contraer nupcias en la Ciudad de los Enamorados con el monumento francés más emblemático de todos. Parece ser que Erika también tuvo sus escarceos con el Muro de Berlín (¡que no se entere Eija-Riita!), pero tras gozar con un arco (de los de flechas) y otros devaneos de una noche ha decidido estabilizarse por fin y sentar la cabeza junto al "objeto de su vida", cambiando también su apellido para dejar constancia pública de la alianza. Erika tiene un historial de abusos infantiles detrás que en principio podría explicar su inusual afición por las cosas, pero no todos los casos conocidos tienen un trauma infantil en su origen: la mayor parte de objetófilos son personas más o menos normales, que necesitan ejercer un control total sobre sus relaciones, cosa imposible con un ser humano de carne y hueso.
Ignoro si aquí en España hay muchos objetófilos, pero volviendo al personaje de Boston Legal al que dejaron tirado por un iPhone, en caso de haberlos la perspectiva de que Apple pueda ofrecer el dichoso teléfono a cero euros en nuestro país despertará sin duda la excitación de más de uno y de dos de ellos. Imagino que debe ser como si al putero irredento le abren un lupanar a la vuelta de la esquina con una oferta de meretrices gratis por inauguración del local. Habría que tenerlos muy bien puestos para resistirse a semejante manjar y no ceder a la tentación, por mucho que sepas que desde París la imponente torre de tu pareja oficial te esté vigilando por si cometes algún desliz.
Etiquetas: fetichismo, iphone
Comentarios »
-
blog comments powered by Disqus


