Miedos irracionales
lunes 9 de junio de 2008 0:00
De pequeño me daban miedo unos dibujos animados, lo juro. Eran de aquellos antiguos, no sé si del Merry Melodies, de Tex Avery o de la Disney, pero entraban en el grupo de los que duraban cinco minutos aproximadamente y tenían el look de las primeras animaciones de Bugs Bunny. En concreto recuerdo uno de un huevo con unos ojos grandotes y unos labios muy perfilados, que vestía frack y cantaba canciones al más puro estilo Belafonte. Yo tendría cinco o seis añitos y me despertaba a medianoche empapado en sudor por culpa del dichoso huevo, sensación que sólo me había producido el visionado del Fantasma de la Opera de Chaney, un film que cacé en la segunda cadena un domingo por la noche al no querer obedecer a mis padres y largarme a dormir cuando tocaba. Así que yo tenía dos miedos inconfesables por aquella época: la máscara que ocultaba un rostro chamuscado entre las bambalinas de un teatro de París y un huevo que me miraba con ojos de psicópata, ambos por motivos bien distintos.La cuestión es que desde esos tiempos lejanos siempre he sentido una aprensión irracional por ciertos dibujos animados antiguos. O por ciertas animaciones dedicadas al público infantil pero que a mí me parecen diseñadas por perturbados o por pederastas en potencia. No sé cómo explicarlo, pero me dan mal rollo. Y no había vuelto a sentir esta extraña sensación, que creía ya olvidada en algún recóndito rincón de mi alma, hasta que la semana pasada fui a parar a una web llamada Unusual Cards. Fue ver los diseños y ¡zas!, de nuevo ese malestar emocional que no sabría bien cómo describir, pero me da la sensación de que la tal Francesca Berrini es una psicópata con posibles manías homicidas por las cosas que dibuja. Juzguen ustedes mismos: aquí les dejo una muestra de su arte, que a mí me inspira este profundo temor irracional.
¡Qué mal se me ha quedado el cuerpo, por Dios!



Etiquetas: dibujos, infancia, miedo
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