La vida imitando al arte
viernes 6 de junio de 2008 0:00
¿Qué puede esconderse detrás de un titular tan jugoso como Una indigente japonesa arrestada tras vivir clandestinamente en el armario de un hombre durante un año? Un bello caso de la vida imitando al arte, sin duda. Sobre todo si tenemos en cuenta que el propietario del armario (y del apartamento) sólo comenzó a sospechar cuando le empezó a desaparecer la comida de la nevera, y que los pisos japoneses suelen tener una superficie de treinta metros cuadrados a más estirar. Lo mejor de todo, sin embargo, es el método empleado para detectar a la inquilina clandestina: un sofisticado sistema de webcams que la delataron en una de sus excursiones "al exterior". Evidentemente, una historia así no podía resolverse con un simple vistazo al armario de marras, no... hacía falta montar un dispositivo que ni James Bond y aun así el propietario del piso todavía pensó que se trataba de un vulgar caco. Luego vino la policía, registró el apartamento y allí la encontraron, acurrucada en el fondo de su reducido habitáculo. Posteriormente confesó que se había colado en el piso un año antes, cuando el propietario había dejado la puerta abierta por accidente y el resto ya es conocido.Lo que más me gusta de los casos estrambóticos como éste es imaginar la vida en ese apartamento durante esos trescientos sesenta y cinco días: él llegando a casa del trabajo cansado, ella encerrada; él tomando una ducha, ella robando en la nevera; él viendo porno en el comedor, ella roncando en el armario; él saliendo a trabajar, ella saliendo a estirar las piernas y a chupar seriales... Imagino que no invitaba a sus amigas a tomar el té aprovechando que él estaba en la cocina, pero de ser así lo cierto es que la vida de estas dos personas tampoco se diferenciaba demasiado de la de millones de matrimonios en el mundo occidental. Si sabe cocinar, yo de él le pediría la mano, pues discreta lo es seguro, aunque supongo que tras la denuncia lo que pudiese surgir ahí ya estará roto antes de empezar. O a lo mejor es que ella acabó por salir del armario en todos los sentidos.
Yo no sé si la historia tiene algún tipo de moraleja, pero lo que sí tiene es una frase final lapidaria:
She had moved a mattress into the small closet space and apparently even took showers, Itakura said, calling the woman "neat and clean."Amén.
Comentarios »
-
blog comments powered by Disqus


