Cambio de tendencia
viernes 27 de junio de 2008 0:00
Observo no sin agrado que el prototipo de efebo anoréxico de pómulos marcados, con el pelo cepillado hacia delante y camisa coloreada bien arrapada al cuerpo ha dejado paso, entre los cánones de belleza masculina adolescente, al guarro de toda la vida: despeinado, barba de cuatro días, luciendo orgulloso michelín bajo una camiseta holgada, tejanos medio destrozados y caídos, cable del mp3 colgando hacia abajo desde el bolsillo de los pantalones. Como los grunge de antaño, vaya, pero esta vez más auténticos si cabe. Y me parece bien, para qué les voy a engañar, que tras una época en la que parecía que el prototipo Custo iba a cargarse el poco buen gusto que aún quedaba por el planeta vuelva el macho a las esencias que lo han caracterizado desde que no era más que un balbuceante Cromañón.Alguno dirá que tampoco el actual modelo estético se configura precisamente como un dechado de buen gusto, y probablemente estén en lo cierto, pero al menos aquí el chaval adolescente puede unirse físicamente y aparcando los complejos al hombretón en el que se convertirá en una década y media, sin pasar por el ridículo de tener que verse en fotografías de juventud intentando embutir sus kilos de más en una camiseta como mínimo cuatro tallas por debajo de lo que le correspondería. Que una cosa es entrar en el Flickr y enfrentarse a unos patillotes de Curro Jiménez, pecadillo de juventud por el que todos más o menos hemos pasado, y otra bien distinta tener que soportar que todos tus compinches de Facebook se choteen por tu pinta de modernillo trasnochado y hambriento, cuando intentabas desesperadamente seguir lo que se estilaba hace un par de temporadas.
Como decía, el futuro de todos estos adolescentes está ya dibujado desde hace generaciones, y nada mejor para evitar traumas que empezar a adoptar ya sin problemas el look que los caracterizará de aquí a un tiempo. Cuando tras desaparecer el último rayo de sol por el horizonte paseo por la calle y no distingo al cuarentón que va a tirar las basuras en chándal del chavalito que sale de juerga más que por la coronilla, intuyo que vamos por buen camino. Que no decaiga, caramba.
Etiquetas: estética, tendencias
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