El peso del fracaso

martes 27 de mayo de 2008 0:00

Cojamos el ejemplo de John Terry. Para los no futboleros, aclarar que la semana pasada se jugó en Moscú la final de la Champions League, un torneíllo organizado para sacar pasta de las televisiones por cuatro mandamases de la UEFA (una especie de organización mafiosa montada en torno al balompié, pero con un tal Platini en vez de un Soprano a la cabeza). Este año la cosa se decidió a los penalties, que es como jugar a la ruleta rusa pero con una pelota (al que le toca palma y santas pascuas) y, porque a alguien le tenía que pasar, el que la cagó fue el tal Terry, capitán de un equipo inglés presidido por otro magnate mafioso, esta vez ruso. En realidad quien falló el último chut fue un jugador llamado Anelka, pero se le atribuye la derrota a Terry pues en sus botas tuvo el tiro decisivo que podía decantar la final de su lado, pero se resbaló y trasladó la chance al enemigo, que aprovechó eficazmente sus oportunidades. Nada del otro jueves y un ejemplo más de cómo la sociedad es capaz de entronar a cuatro paletos como si fueran Dioses o bajarlos al averno en función de algo tan aleatorio y sobrevalorado como la competición de marras.

Lo que verdaderamente me interesa del asunto es el efecto psicológico que un fallo así puede tener en la mentalidad de un competidor nato como Terry. Según propia confesión, el jugador tiene pesadillas desde la noche de autos y admite que ese error "le perseguirá toda la vida". ¿Se puede inferir por tanto que su carrera como futbolista está acabada? Una vez hablé con un responsable de Recursos Humanos de una gran empresa y me comentaba que, a la hora de contratar a altos cargos, siempre tenía en cuenta si al candidato lo habían despedido de su anterior puesto de trabajo. Según él, el hecho de que alguien hubiera sufrido un revés de envergadura en su trayectoria profesional le condicionaba de cara al futuro, dado que a la hora de tomar decisiones arriesgadas tendería a bloquearse o a adoptar casi siempre la actitud más conservadora posible, tratando de evitar una nueva metedura de pata que ocasionara el consiguiente despido. Eso al margen de la cualificación personal del sujeto en cuestión. Por tanto, en el caso de Terry, cualquier club interesado en ficharle en las temporadas sucesivas debería tener en cuenta el penalty fallado y saber que, en una situación decisiva comparable, posiblemente el jugador se vería condicionado por los fantasmas de su pasado.

Ocurre sin embargo que existe otra vertiente que considera que los fracasos son una parte esencial en la formación de cada persona. En otras palabras, que uno sólo aprende de sus errores, y no de sus éxitos. O bien que para llegar a la cima hay que haberla pifiado alguna que otra vez para poder evaluar todas las opciones con un criterio bien definido, pues ya se sabe que no hay cosa que ciegue más que la saturación por éxito, que hace que uno pierda de vista el mundo real y se deje llevar por la música de los aduladores cual Laporta comiendo Jabugo hasta quedar con la silueta de un bacó. Dado que ambos puntos de vista son comprensibles y compatibles, al final lo que decide la valía de un candidato cualquiera es el criterio con el que lo juzgue su posible contratador. Ya se sabe que "la belleza está en los ojos del que la mira", y en este mundo habrá gente que considere que sólo se podrá fiar de un triunfador infalible mientras habrá quien no pueda resistirse al encanto del perdedor. Dado que yo soy de los segundos y además me considero un defensor de las causas perdidas, aprovecho esta entrada para aconsejar el fichaje de Terry para la plantilla del Barça del año que viene, siempre y cuando el señor Abramovich dé su visto bueno a la operación, que no quisiera que alguno de nuestros dirigentes sufriera la visita del Nikolai de turno, vive Cronenberg.

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Interesante. Y extrapolable para aquellos casos de errores gordos -o que tu los percibes así- que cometes en la vida. ¿Qué pasará a partir de ahora, se pregunta uno?
Yo creo que se aprende de todo, y no solo de los errores, y para decirlo todo, no hace falta que el error sea tuyo. Ves y vives una cagada de otro, le das vueltas al coco, te haces preguntas y con un poco de suerte sacas alguna conclusión. Y hasta la próxima. Si el error es tuyo duele mucho más, por supuesto, pero si tienes una mentalidad un poco fuerte sales adelante. Nada es tan bonito como tomar decisiones y un clavo saca otro clavo. Creo que, hilando fino, la consecuencia positiva más relevante de un error grave es que ganas en prudencia. La lección nunca es -creo- el pensar que en otro caso parecido que se te presente en el futuro tomarás una decisión distinta porque quizá entonces la buena decisión sea la que tomaste cuando en el pasado te equivocaste. Un sarao.

Yendo a lo importante, que es el fútbol...
Tocado debe estarlo, desde luego. Terry es un grande y supongo que lo acusará, me da que más por responsabilidad que por debilidad de carácter. Anelka ya debe estar jugando con la playstation, tan pancho.
Se me ocurre que si los papeles de Terry y Anelka se hubiesen intercambiado el resultado final hubiese sido el mismo, y no me refiero al de la final. Terry tendría problemas por conciliar el sueño, Anelka estaría jugando con la playstation y tu hubieses hecho el post sobre el fracaso de Terry, no sobre el de Anelka. Porque Terry es Terry.
Si no recuerdo mal, fue en el inicio de la segunda vuelta de la pasada Liga (eran todavía tiempos felices) cuando Ronaldinho falló aquel penalty en Sevilla, con 0-1 y el Sevilla con 10 a raiz de la expulsión de quien hizo la falta. Recuerdo que Ro tardó un huevo en tirarlo y pensé ayayay. El Sevilla remontó y ya nada fue igual desde entonces, ni para Ro ni para el Barça. Pero quizá aquello no tuvo nada que ver, pero a veces lo pienso.
Terry me cae bien.
Y yo tenía mono de blogueo.
Blogger JoanCG, @ 27 de mayo de 2008 1:13  
Si, y me olvidaba decir que eso del fútbol es muy raro. Porque ahora, ¿que puede pensar Terry?.
"En la próxima no debo resbalar".
Vaya collonada...
Blogger JoanCG, @ 27 de mayo de 2008 1:17  
Creo que para superar el día a día es necesario pegártela cada cierto tiempo, digamos 3-4 años. Si miro un poco atrás me doy cuenta de que he sufrido golpes, alguno bastante duro, que en su momento me dejaron tocado pero que, analizados desde el presente, me han servido para afrontar con buen sentido los escollos que han aparecido posteriormente.

Evidentemente nada de lo sufrido es comparable a perder una Champions por culpa de un resbalón, desde aquí quiero manifestar mi admiración y mis muestras de cariño hacia el gran Terry.
Blogger HRubesch, @ 27 de mayo de 2008 8:43  
Y yo que cuando he visto el nombre de John Terry pensaba que hablarías del actor que interpreta al padre de Jack Shepard (sí, esta semana tengo un enorme mono de Lost)

Pues nada que añadir al post. Todo el que fracasa significa que lo ha intentado, y hay que tener bemoles para tirar el quinto penalti de una final, vive Bebeto. Si la cosa sale mal, ya depende del carácter de cada uno como afrontarlo. De los errores también se aprende, excepto del error de meterte en una autopista contra dirección...
Anonymous el cautivo, @ 27 de mayo de 2008 9:23  
Lo dels penaltis ho veig com l'actualització d'una tragèdia grega però en inofensiu, sense morts: drama, alegria, decepció, tensió elevat al màxim grau.

Pos tal com dius, en els penals, és concatenen dos fets aleatoris: primer que el fiquis dins o no, i després, si no el fiques, que l'error et condicioni positivament en el futur i et serveixi per auto-superar-te o pel contrari negativament i t'enfonsi la carrera. Seria trist que en aquest cas el Terry acabés com el xiflat de Pet Detective del Carrey: "laces out" i operació de canvi de sexe.

I com que just acabo de deixar-li un coment al joan al meu blog sobre les ratxes de mala sort, no em resisteixo a pegar-lo aquí (sorry ;) ):

"lo de les ratxes de mala sort és cas d'estudi. Tanta modelització economètrica i tantes distribucions estadístiques i tant poc que s'ha profunditzat científicament sobre la concatenació d'events aleatoris de mala sort. La llei de Murphy no deix de ser una basta generalització sota la que per força hi ha d'haver una conceptualització molt més detallada i pormenoritzada amb bases estocàstiques..."
Blogger Mr Towers, @ 27 de mayo de 2008 9:28  
Towers, no saps com t'admiro...

No sé, en general creo que se le da demasiada trascendencia al éxito o al fracaso en las trayectorias profesionales, y muchas veces se relativiza el éxito y el fracaso en la vida personal de la gente. Aunque, ya puestos, ¿qué deberíamos entender como éxito o fracaso?

Otrosí: ¿os he dicho ya cuánto he echado de menos a Joan estos días? ¿Acaso no debería abrir un blog? ;)
Blogger Jordi Soler, @ 27 de mayo de 2008 10:01  
aij J, em faràs posar tontorron... (i pasotilla)

Probablement l'exit en la vida personal sigui subordinar l'èxit en la vida laboral a la vida personal (hmm ¿una variable endògena?). Entenc com èxit "sentir-se bé i tranquil amb un mateix" rotllo "qui fa tot el que pot no està obligat a més".

Secundu moció Blog Joan Ja!
Blogger Mr Towers, @ 27 de mayo de 2008 12:47  
j
Totalmente de acuerdo con que se le da demasiada importancia a los exitos en la vida profesional y poco a los de la vida personal.

Los fracasos en el trabajo nos hunden en la miseria, porque nos hacen ver que quizá nos somos tan listos como pensamos, nos afectan directamente a nuestro ego y sin embargo casi siempre tienen solución.

Hay que relativizar, siempre que no muera nadie,... todo tiene solución. Lo peor que te puede pasar es que te despidan y te tengas que buscar otro curro, ¿y que? normalmente la mayoría de trabajos son sustituibles.

No suele pasar lo mismo en la vida personal, los fracasos con hijos o maridos no son facilemnte sustituibles.

Vaya rollo he metido.
Anonymous Duquesa, @ 27 de mayo de 2008 13:52  
Todo depende del carácter de cada uno.

Personalmente creo que los palos que sufres te hacen relativizar cualquier problema que venga después (si el error es personal, cuesta más de superar)

Dicho esto, John Terry es MI John Terry y ojalá lo ficháramos...iría personalmente a buscarlo al aeropuerto

Y se recuperaá , seguro.
Blogger PENELOPE, @ 27 de mayo de 2008 13:59  
La sociedad está enferma y acomplejada. Que alguien se equivoque me parece lo más sano del mundo; los errores garrafales son una cura de humildad y una oportunidad más de superación personal.

Hundirse en la miseria sólo evidencia la paranoia y el Mundo Ideal en que las empresas nos han embutido a través de los anuncios en los que personas perfectas exhiben vidas perfectas.

¡Y una mierda!

La depresión es una pandemia a la que nos hemos dejado arrastrar por la inercia de vivir en una sociedad como la retratada en "La fuga de Logan".


Saludos,


Yan Liu
Anonymous Anónimo, @ 27 de mayo de 2008 16:44  
Derrotista visión, Yan. Pero con un trasfondo de realidad.

@Duquesa

ahí iba yo, y enlazando con Yan aún digo más: tanto en la vida privada como en la laboral nadie admite hablar de "fracaso". Esa palabra es tabú, ni que te dejen por alguien veinte años menor o que al llegar a casa tu marido te parta la cara dos de cada tres días. Ni siquiera cuando en tu trabajo cotidiano te encierran en un despacho en el sótano y te dejan pegando sellos y contestando al teléfono...

...o escribiendo blogs, el último reducto del fracasado. :))))
Blogger Jordi Soler, @ 27 de mayo de 2008 17:03  
Yo quiero en el FCB a fracasados como John Terry. Jack Bauer tambien encajaria en ese perfil, lo digo por lo de la 1ª temporada.........vaya final.....joder, con que mal rollo me fui a dormir anoche.
Y, a proposito del post, soy de los segundos, trato de aprender de mis errores, pero no me escondo ante la toma de decisiones. ¿que es lo peor qeu puede pasar? ¿Que salga mal? Entonces no es nada nuevo........sin riesgo no hay solucion a los problemas. Andaban am al prugrama.......
Blogger Makilisto, @ 27 de mayo de 2008 17:48  
Dependiendo de la personalidad lo superará mejor o peor, claro.

Lo curioso es que, además, ciertos caracteres toleran peor los fracasos y además resulta que tienden más a recibir reveses. El colmo.
Blogger Raimon, @ 27 de mayo de 2008 22:29  
Yo creo que no se despide por un error, se despide por muchos errores que es síntoma de haber perdido la fiabilidad.

Yo me he equivocado muchas veces, pero a mi jamas me han despedido.
Anonymous El gambusino, @ 28 de mayo de 2008 16:01  
Ni el fracaso ni el éxito; apuesto por el camino alternado.
Blogger Sergio Meza C., @ 29 de mayo de 2008 20:26  
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