Efectos perniciosos del marketing

jueves 15 de mayo de 2008 0:00

El marketing, también conocido como mercadeo o mercadotecnia, es la disciplina que se preocupa de estudiar, teorizar y dar soluciones sobre los mercados, los clientes o consumidores (sus necesidades, deseos y comportamiento) y sobre la gestión del mercadeo (o gestión comercial) de las organizaciones (principalmente las empresas, pero no de forma exclusiva). Su objetivo fundamental es retener a los clientes mediante la satisfacción de sus necesidades.
Esta parrafada, extraída de la Wikipedia, define la teoría de una de las "ciencias" que más marca nuestro devenir cotidiano en la sociedad actual. Que levante la mano el que se atreva a defender que no ha sido víctima de ninguna estrategia publicitaria en toda su vida y yo ipso-facto le llamaré mentiroso... Desde nuestras aficiones más básicas (fútbol, gustos culinarios, música, cine, literatura), pasando por la moda, los automóviles, la electrónica, y llegando incluso a incidir en nuestros gustos por el sexo opuesto, las campañas promovidas por las grandes empresas nos definen hasta cierto punto como personas, debido a esa imperiosa necesidad que tiene el individuo de englobarse en una tribu social.

No tengo nada en contra de una buena campaña de marketing, al contrario: si algún ejecutivo es capaz, desde su despacho del piso cuarenta, de marcar cuáles serán mis gustos dentro de tres o cuatro años yo no puedo menos que quitarme el sombrero ante su audacia. Además, en la mayoría de los casos uno es bien consciente de que está picando el anzuelo y se sumerge en la vorágine consumista sin mayores problemas. Total, de algo hay que morir. Lo que me joroba y bastante son las estrategias de marketing mal hechas, entendiendo por tales las que pretenden modificar mis gustos tanto si quiero como si no, arrinconándome y señalándome con el dedo por no seguir los designios de un dios superior al cual todos parecen sucumbir sin un solo atisbo de duda. Si hablo de malas estrategias es porque pretenden doblegar la voluntad del consumidor en contra de su criterio, haciéndole parecer un bicho raro si no cede a la presión publicitaria. En lugar de seducir buscan obligar, y eso debería ser intolerable desde el punto de vista del ciudadano. "¿Cómo?¿Que no has probado la Nespresso?" Pues no, oiga, ¡que a míme va el café carajillero de toda la vida, y no el que tiene sabor a arándanos!

Con todo, lo peor que le puede ocurrir a un consumidor es que un buen día alguien decida modificar sus gustos de manera exógena y encima restarle toda alternativa viable en el mercado. Tomemos por ejemplo la marca de helados Häagen-Dazs: desde década y media yo he sido un ferviente devorador de estos helados, en concreto los de vainilla. Decir que me encantan se queda corto, y decir que mi colesterol corrió por las nubes el día que descubrí las tarrinas en el supermercado sería algo tan eufemista como llamar a un negro del Maresme "afroamericano". Según mis cálculos el señor Dazs se construyó un chalet de tres plantas en la Costa Azul simplemente gracias a mi aportación a la causa, tal era mi devoción por la sustancia amarilla. Sin embargo, hará cosa de dos años algún lumbrera decidió que los helados de vainilla ya no se fabricarían en tarrina, y fueron sustituidos con nocturnidad y alevosía por unos mejunjes extraños con nueces de Macadamia, trocitos de plátano y mezclas de sabores extrañas que provocan arcadas a un gourmet purista como el que suscribe. Miren, señores de marketing, si yo quiero una tarrina con tropezones no tengo más que devolver el desayuno en un tetra-brick y zampármelo de postre a la hora de comer. Eso sí, pasado por el microondas que a mí me gusta calentito... ¡Devuélvanme mis tarrinas de vainilla, que en EE.UU. están por todas partes, hasta en el metro!

Otro ejemplo para mi lista negra lo constituye el caso de los Trident Senses. A ver, cenutrios con corbata: ¿a quién se le ocurrió la idea de cargarse los chicles de menta de toda la vida (véase la imagen) y sustituirlos por estas hiperhinchadas imitaciones? Obsérvese que la medida del chicle original cumplía las características ideales para todo aquel que no quisiera parecer un rumiante mientras lo masticaba, que la cantidad y el precio se ajustaban a las necesidades del consumidor medio (un paquete se gastaba en una semana), y que el sabor duraba más o menos media hora, que es lo que tiene que durar un chicle de menta comme il faut. Con los malditos Senses, a uno se le desencaja la mandibula mientras se somete al proceso de dar forma al chicle con mucha paciencia, te obligan a pagar más por tener un sobrante de cantidad a todas luces excesivo (adiós al paquete semanal) y encima el sabor se dilata en exceso, con lo cual las agujetas mandibulares se agravan innecesariamente, simplemente porque algún cerebrín de a kilo el mes decidió que "cuanto más, mejor".

Señores del departamento de marketing de las multinacionales de medio mundo, estoy de acuerdo en que se debe evolucionar y que los productos tienen todos una fecha de caducidad, pero si alguna vez se han preguntado porqué los suyos se venden tan bien, lo más probable es que sea porque funcionan. En otras palabras, no toquen lo que ya va sobre ruedas, aunque ustedes crean que puede ir mejor, porque lo más probable es que joroben a sus consumidores fieles de toda la vida. Háganme la encuesta preliminar a mí, o de lo contrario luego no se quejen si las ventas ya no son lo que eran. Su ceguera cada día me recuerda más a la de las típicas panaderías en las que siempre sobran croissants normales pero en cambio no hay forma de encontrar los de chocolate: fabriquen más de chocolate y reduzcan la cantidad de los normales, que al pueblo llano no le gusta madrugar en domingo para pegarse un desayuno decente.

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Certera denuncia.
Ha lugar.
Este mundo está loco.
A mí me dieron por culo con un café que sacó Nescafé -creo- que se vendía en latas. Era como un café con hielo.
Sacabas la lata de la nvera y te lo zampabas sin tener que preparar nada.

Creo que yo era el único consumidor y lo discontinuaron. De hecho este es un mal ejemplo, pero quería quejarme también y secundar tu protesta.
Blogger General Fórceps, @ 15 de mayo de 2008 8:18  
Yo soy hijo de publicista..!
Lo he mamado toda la vida.
He visto autenticas barbaridades y seguiré viendolas.
Me quedo con los jabones para la ropa y el cuento al que nos someten.
Antes era"colón es blancura"ahora es...con megapearls o hiperatomos blanqueadores en oxigeno lunar!
Y la pasta de dientes..?Cada año parece que han descubierto la rueda y realmente es el mismo producto desde hace 20 años...mierda con petroleo que lo único que hace es refrescar levemente la boca.!
Me lei aquel polémico libro de un publicista francés cocainomano que tiraba por el suelo el falso mundo de la publicidad(no recuerdo el titulo)
Gran post!!
Blogger Quim, @ 15 de mayo de 2008 8:52  
Ah y poca publicidad de serie b queda yá!
Es la mejor y más autentica!
"vina a comprar a Sans..carrer de sans,sans,Sans..el que no trobis aquí en lloc ho trobaras...la,la,la
(al final sale Nuria feliu y dice..)
Sens dubte!!!!
Fantástico..
La serie B la encontramos en TD8 y canales locales.Me encanta.
Blogger Quim, @ 15 de mayo de 2008 8:57  
Doc, le apoyo totalmente en su denuncia de tal atropello.

Yo, que soy algo más antidiluviano que usted, me sentí totalmente desamparado cuando un día ya no encontré mis chicles Adams de menta al ladito de las cajeras del súper. Esos chicles eran todo un señuelo en horas de caza.

En fin...
Blogger HRubesch, @ 15 de mayo de 2008 9:08  
Lo que no entiendo es porqué hacen el cambio a lo bestia: bastaría con mantener las dos líneas de producto simultáneamente durante un periodo de tiempo y ver cuál de las dos tiene más éxito.

Más de uno se llevaría un sorpresón.
Blogger Jordi Soler, @ 15 de mayo de 2008 10:45  
bah...eso es porque estamos hechos unos carrozas...la gente se vuelve loca con los helados de nueces de macadamia...y con la gran variedad de chicles más grandes, más sabores, etc...eso es así, si no, no la harían.

Yo también consumía esas latas de café, Forceps ( soy cafeinómana)

Adams hacía unos caramelitos pequeños, masticables, de avellana que eran una delicia...
Blogger PENELOPE, @ 15 de mayo de 2008 10:55  
Això el que et diu, admirat J, és que ets estadísticament irrellevant a efectes de mercat, i aquest fet t'hauria d'enxir el petxu d'orgullo, ja que certifica la teva pertinença a l'èlit.

¿que no trobes un putu programa de tele al teu gust? lo mismo. ¿que la premsa impresa ÉS un insult a la teva inteligència? idem de idem ¿que enlloc pots escoltar bona música (buenu en un lloc sí, ;) )? pos eso...

L'únic que et resta punts és lo de les nous de macadàmia, claríssimament millor que la simpre vainilla.
Blogger Mr Towers, @ 15 de mayo de 2008 11:14  
Per cert, Towers, que bons són els Martin Stephenson and The Daintees!! Un altre èxit que t'haig d'imputar!

Sabies que el Paddy McAloon els hi fa mescles? La de coses que es troben per la mula...
Blogger Jordi Soler, @ 15 de mayo de 2008 11:18  
Así que los dos que compraban "Ice" eran Pe y Fórceps...

Se supone que los cambios son a favor del viento y no en contra de, pero cagadas haylas, claro, y gordas. Probablemente la más sonada fue el fallido cambio de fórmula de Coca-Cola en el 85, y la marcha atrás, del que hay tanta literatura. Seguramente que hubo ahí una porrada de dólares en estudios de mercado para asegurar que el nuevo sabor (seguro, seguro, que a menor costo de producción) gustaba más que el tradicional, pero probablemente nadie valoró suficientemente aquello que probablemente estaba metido en lo más profundo del coco del consumidor: "LA Coca-Cola no se toca, MI Coca-Cola no se toca". Y si se toca que no me lo digan, porque no quiero saberlo. Y la gente lo vivió como una agresión, tanto como si le hubiesen cambiado la lata roja por otra de color fosforito sin cambiar la fórmula; el resultado probablemente hubiese sido que con aquel color la misma cola habría sido percibida como un mejunje imbebible.
Somos así.

Curioso que prácticamente todos los ejemplos que habéis puesto son de productos que nos los metemos dentro de nuestro cuerpo. Los que saben dicen que todo aquello que comemos/bebemos y todo aquello que toca nuestra piel (colonias, cremas, ropa) despierta en nosotros una brutal emocionalidad, y en eso somos todos tremendamente conservadores y muy críticos ante cualquier cambio.

A mi me pasó con una colonia. En el 2005 Roger Gallet discontinuó "Eau Nature", una colonia fresca y relativamente barata que yo venía utilizando desde hacía unos veinte (20) años. Era MI colonia y MI olor. La compraba siempre en la paradeta que tiene la marca en El Corte Inglés de Plaza Cataluña. Cada par de meses aprox. iba y compraba dos botellitas. A fuerza de tantos años, cuando llegaba la veterana vendedora (pequeñita, bien maquillada, cabello cortito y rubio/blanco, a lo Seberg) me sonreía y sacaba de debajo del taulell mis dos botellitas. Nos sonreíamos, pagaba, le decía "hasta la próxima" y me iba. Llegué a intuir que yo era el bicho raro de "Eau Nature". Bueno, pues un buen día, al llegar, la rubia me miró seria y me dijo: "Oh, cuanto lo siento, han dejado de hacerla. Cuando me lo dijeron pensé enseguida en usted". Me hizo el favor de mirar si quedaba alguna botellita en algún otro Centro de Barcelona y alrededores para que me las guardasen. Quedaban 3 en Diagonal y 2 en Sabadell, y fuí a recogerlas. Y allí acabó todo. Ahora voy buscando y cambiando de colonia pero no encuentro lo que busco, porque busco "aquella", y ya no está.
Somos así.
Blogger JoanCG, @ 15 de mayo de 2008 12:22  
Aprecio lo que ha diho Quim. Yo estoy con la publicidad B. Ah esas tiendas de zapatos, de herbolarios o de "queviures" de toda la vida!

Por cierto, creo que era una campaña de marketin de una agencia de publicidad, pero a mi me encantaban unos chicos que salían vestidos de nuevas genraciones del PP y cantaban aquéllo de "Amo a Laura..."
Blogger polifonic, @ 15 de mayo de 2008 12:25  
MS&TD: Sí, molt recomanable, lo que em sembla que fa molt que no treu res nou. Passa't per la seva pàgina personal i teic a luc, és interessant i entranyable, fluctua entre el pop i el folk amb banjo dels apalatxes... Pel meu gust lo millor el seu primer (Boat to Bolivia -el tinc en K7 comprat hehe-)

No savia lo de les mescles del McAloon, però sí sabia que de fa molts anys (mid80's) tenien bona relació perquè compartien companyia discogràfica: Kitchenware records (a part d'afinitats estilístiques, rotllo pop intimista de casa de nines)
Blogger Mr Towers, @ 15 de mayo de 2008 13:11  
Si, jode mucho lo del Haagen Dazs de vainilla. Pero J, hazme caso, se que compartimos gustos culinarios. Prueba el de nueces de Macadamia. Con unos amigos, tras probarlo, planeamos invadir Macadamia para hacernos con todas las nueces.

No sirve mantener 2 lineas de producto, es el doble de caro. y como a la mayoría de gente le van los cambios, pues se cambia el producto y ya está. Poco puristas habrá que se quejen, la mayoría lo aceptará y tirará p'alante.

No sabes lo que me cuesta encontrar el papel que me gusta para la impresora, solo en el Corte Inglés lo tienen...
Blogger alex, @ 15 de mayo de 2008 15:45  
¡Ostia, no, Alex! Tu quoque, mi fili... La Macadamia es infumable: para un postre apurado en un restaurante vale, pero para saborear en casa con una tarrina...
Blogger Jordi Soler, @ 15 de mayo de 2008 15:53  
a mi no m´argraden pas aquets cara melets que diuan tots bustés

jo prefareicho uns que son més tendrets

els súguts de suchàt am savor a cocú
Blogger Señó.Cherinola, @ 15 de mayo de 2008 16:13  
Uff, mucho que comentar. En principio diré que el 95% de campañas de márketing, tomadas individualmente, me parecen ridículas, pero que aún así, no cabe duda de que a la larga hacen mella y suelen conseguir sus objetivos.

Respecto a modificaciones artificiales de 'gustos' bien consolidados, qué me vas a contar. Yo soy adicto a las galletas Schoks de Lu y pese a que las venden en toda Europa algún lumbreras decidió que en España no iba a ser así. Valientes cabrones,... yo creo que es porque se han dado cuenta de que son las mejores y si las ponían a la venta no vendían ningún otro de sus subproductos... Ya ves, también yo entro en el selecto grupo de damnificados.

En cuanto al Häagen-Dazs, en casa devoramos los de chocolate belga con trocitos de chocolate. Sencillamente brutal... el día que me lo cambien me oirán.

En cuanto a la hermana de Leticia, yo creo que hay que pensar mal. La tipeja pensó que iba a ganar pasta con esto del famoseo y en vista de que no es así ha decidido montarse su 'propia campaña de márketing'. Yo no soy tonto.

@Otrosí

No te habrás molestado por haberte dedicado una tipología barcelonista propia, no J? Te he notado algo seco... Ya sabes que nunca va con mala folla. Tenía ganas de meterte porque eres un blogger que se escapa de la normalidad. Bueno, ja m'entens... Un abrazo.
Blogger Raimon, @ 15 de mayo de 2008 20:09  
¡¿Pero cómo quieres que me moleste por una parida así?! Au, va, Rai, que ya nos conocemos desde hace tiempo... ;)
Blogger Jordi Soler, @ 15 de mayo de 2008 20:16  
No me hagas caso, tengo la tarde tonta... Fórceps ha vuelto a destrozarme en el campo.

Primera temporada de Dexter triturada en sólo 3 días.

Magnífico.

Ahora a ver el S02E01.
Blogger Raimon, @ 15 de mayo de 2008 20:24  
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