Generar ‘flashbacks’ para momentos futuros

jueves 27 de diciembre de 2007 1:00

Yo no sé si a ustedes les pasa, pero yo suelo ser bastante consciente de cuándo estoy viviendo un momento que me quedará grabado en la memoria para siempre jamás. Allí estoy yo, haciendo cualquier animalada o simplemente contemplando una puesta de sol, y me digo a mí mismo: "esto lo recordaré cuando sea viejo", e ignoro si es precisamente por eso que realmente termino almacenándolo en la memoria o no, pero lo cierto es que la cosa no suele fallar: diez años después sigue el recuerdo tan vivo como el primer día. En cambio, cuando me suceden cosas a tal ritmo frenético que no me deja ni respirar los días pasan como si no hubiesen existido nunca, como si los recuerdos de esos momentos de ajetreo fuesen engullidos por la propia vorágine de los acontecimientos. Por eso siempre he sido partidario de la teoría de que si uno quiere revivir el presente lo mejor que se puede hacer es intentar detener el tiempo, como en el anuncio de "Kit Kat", sentarse en una silla y observar sin prisa lo que sucede a nuestro alrededor.

Les pondré un ejemplo: hace década y media me hallaba sumido en la efervescencia de las primeras juergas, las más genuinas y las más auténticas, las de verdad (no las de cuando se tienen quince años, que parecen muy buenas pero en realidad sólo estamos tanteando el terreno), y viviendo una serie de momentos que quedarían grabados en la piedra de la posteridad. Bueno, mi amigo Roy diría que esos momentos terminarán por perderse en el tiempo como lágrimas en la lluvia pero déjenme que me haga la ilusión de que son eternos. Para mí al menos lo son y con eso me basta. La cuestión es que aquella madrugada de finales de verano salíamos de una discoteca costera y nos apalancamos en un chiringuito a tomar los primeros churros con chocolate de la mañana (nada como un copioso desayuno antes de ir a dormir para prevenir la resaca). Sentados alrededor de una mesa, engullendo como cafres y dejando que los primeros rayos de sol nos provocaran el consabido dolor de cabeza, uno por uno íbamos diciendo dónde estaríamos dentro de diez o veinte años. Pueden imaginarse la cantidad de tonterías que se dijeron en aquellos instantes, sobre todo teniendo en cuenta que éramos un grupo de amigos recién entrados en la veintena y con lo que en las películas llamaban "toda una vida por delante", pero la cosa iba más o menos así:

-Yo montaré un negocio de fulanas y con lo que me saque me compraré un velero.

-Yo me casaré con la rubia de la tarima.

-Yo dejaré de beber.

Y así. Bueno, la conversación tampoco daba para mucho más, la verdad, pero en un momento dado el tiempo se paró para mí. A lo mejor fue el sol que me dio de pronto en los ojos, o a lo mejor se hizo uno de esos silencios que normalmente suelen achacarse al paso de un ángel, pero lo cierto es que me encontré viéndonos a todos como si alguien hubiera tomado una instantánea de ese preciso milisegundo y me la estuvieran mostrando como diciendo: "fíjate bien, pues cuando des con tus huesos en el asilo la verás cada día y te pondrás a llorar". Porque ésa es otra: teniendo en cuenta lo acertadas de las predicciones a quince años vista (quién te ha visto y quién te ve), cuando estemos a un paso de la tumba ese recuerdo será como para echarse a llorar. Y es que incluso mientras estoy generando el 'flashback' para ese momento futuro me doy cuenta de que a partir de ahí todo es una cuesta abajo simbólica y una extraña sensación de melancolía me embarga a la que el momento empieza a escaparse de entre mis dedos. Casi mejor no darse cuenta, ¿verdad? Carpe Diem.

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Cuidado amigo Jota, que la vejez empieza en el momento en que los recuerdos dejan de generarse y empiezan a consumirse
Anonymous Jose Angel F., @ 27 de diciembre de 2007 8:08  
Es mejor no hacerse ilusiones sobre futuros logros, pues mayor será la decepción. Totalmente de acuerdo.
Anonymous HRubesch, @ 27 de diciembre de 2007 8:51  
Seguramente el punto de partida de aquella noche no acabó en el destino que dijeron, pero ¿qué me dices del viaje de estos años? ¿cuántos recuerdos más has generado en este tiempo?
La melancolía es inevitable, incluso plantearse el " y si..."; pero sin dejar de intentar disfrutar el momento en el que vivimos.
Anonymous gurb, @ 27 de diciembre de 2007 10:05  
A eso se le llama hacerse mayor.
Además el paso de tiempo es un mentiroso compulsivo, nos hace creer que "cualquier tiempo pasado fue mejor" sólo recordamos lo bueno.
Anonymous Penélope, @ 27 de diciembre de 2007 10:18  
Vaya post crespuscular le ha salido J.

Sobre los recuerdos de la adolescencia, esos grandes mentirosos, siempre repito una cita de Nizan: "Yo he tenido veinte años, y no dejaré a nadie decir que es la época más feliz de la vida"
Anonymous el cautivo, @ 27 de diciembre de 2007 10:31  
Pues yo no creía que era tan crepuscular y melancólico mientras lo escribía, la verdad. Simplemente quería reflejar que normalmente soy plenamente consciente de cuándo estoy viviendo uno de esos momentos "únicos" que de tanto en tanto te regala la vida.

Lo de la noche juerguista no era más que una anécdota para ilustrar mi tesis, y luego sí, he querido hacer un contrapeso con el tema nostálgico, pero a estas alturas ya deberían saber que me encanta terminar los posts en una nota distinta de la del resto del escrito. A lo mejor me he pasado cargando las tintas.
Anonymous Dr. J, @ 27 de diciembre de 2007 11:31  
A eso que aludes, le llamo "añorar el presente".

Felices fiestas.

Buen año y excelentes lñogros, estimado Dr.
Anonymous Sergio Meza C., @ 27 de diciembre de 2007 13:51  
La almendra de lo que explicas me suena de otro post.

Totalmente de acuerdo, Jota. Es aquello de saber parar cuando eres consciente de que "aquel" momento es mágico, y por mágico irrepetible. Entonces te elevas, observas la situación contigo incluido, aprietas el disparador de tu cerebro y ¡chas!, almacenar.

Yo no lo veo como algo propio de iaios ni que tenga nada de crepuscular. Comentando tu anterior post recuerdo que describí uno de esos momentos muy personales plagados de nocturnidad, silueta de aguilucho recortada con fondo de luna llena y lejanas canciones de marineros borrachos. Y tenía entonces sobre los veinte años.
Por cierto, ¿cómo encontrar fácilmente un determinado comentario antiguo en tu blog?
Anonymous JoanCG, @ 27 de diciembre de 2007 16:22  
Si sabes el post al que pertenece, o de qué iba al menos, prueba con "BUSCAR" en la barra lateral derecha. Eso sí, sólo te da resultados con el texto del POST, no de los comentarios.
Anonymous Dr. J, @ 27 de diciembre de 2007 16:26  
Ya. No recuerdo el post de que se trata. Gracias.
Anonymous JoanCG, @ 27 de diciembre de 2007 16:58  
Bueno J, excelente cosecha de escupitajos neuronales que nos ha regalado en este 2007.

quedo, pues, suyo afectísimo, esperando mantenga la cadencia en sus maxilares, escupiendo fuerte, contra el viento si es menester y que a la par mantenga con su prosa, fuertes los músculos de mi cara, de tanto sonreir al leer sus egregios textos.

B VII
Anonymous oscarini, @ 27 de diciembre de 2007 18:12  
Gracias, Benedicto.

Confío en poder mantener el ridículo nivel del listón.

Que la Fuerza nos acompañe (a todos)...
Anonymous Dr. J, @ 27 de diciembre de 2007 22:13  
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