Fraude

viernes 19 de mayo de 2006 2:10

Que hay mucho cenutrio suelto es una evidencia tan palpable como la observación de que cada día el sol sale por el Este y se pone por el Oeste. Que algunos de estos cenutrios pasan desapercibidos es otra evidencia palpable, aunque de vez en cuando surge un líder destacado que logra dejar el pabellón de su estirpe bien alto para que el resto de mortales podamos arrodillarnos y aplaudir.

A principios de mes salió publicada una noticia en La Guía de la Rioja que pasó bastante desapercibida, pero que a mí me llamó la atención por lo que demuestra acerca de la desesperación humana y la actitud del español medio frente a las dificultades que le plantea la vida. Imaginemos la situación: un tío va hasta el cuello de deudas. Necesita hacer dinero ipso-facto o le embargan el piso, el coche y la parienta, bienes a todas luces imprescindibles para la existencia de cualquiera (con la excepción de algún cafre que regalaría la señora al primer deudor que llamara a su puerta, y además le pagaría los intereses en metálico). ¿De dónde sacar la pasta?

Opción A: atracar un banco. Descartada por lo complicado de la organización (recordemos que el protagonista de nuestra historia es un cenutrio y por tanto incapaz de cualquier atisbo de planificación)

Opción B: pedir prestado. Difícil, pues ya vamos hasta las cejas de deudas impagadas.

Opción C: hacer uso del seguro de vida y pegarse un tiro. Los acreedores cobran pero no te pueden dar las gracias.

¿Con cuál se queda el cenutrio? Con la C, obviamente. Pero como el hombre además de cenutrio también es un cobarde, opta por echar mano de la póliza de accidentes y no adopta la resolución más drástica de todas, sinó que se corta un par de dedos para ver qué puede cobrar del seguro.

Resultado: expulsado de la compañía con dos dedos menos y seis meses de cárcel por delito de estafa. Y los acreedores afilando el hacha. Dice el texto:
Según Iñaki Carretero, de Liberty Seguros, el olfato del tramitador de siniestros de la compañía, que empezó a tirar del hilo, y la colaboración entre las aseguradoras afectadas, que ejercieron como acusación particular, fueron determinantes para impedir que el pícaro se saliera con la suya.
Dos observaciones adicionales: qué mala leche el de la compañía de seguros (para que luego pensemos que nos pagarán cualquier tipo de desperfectos a la que suframos un incidente: si no se fían ni de dos dedos amputados...) y qué mal trazado el plan para cobrar: ya que vas a estafar a tu aseguradora al menos que la situación resulte creíble (no vale cortárselos con el cuchillo del jamón en el garaje, por ejemplo, porque no va a colar).

Y una más de propina: qué curiosa la mentalidad del español medio, que a la que necesita pasta desesperadamente se decide indefectiblemente por estafar al que tiene más a mano (aunque no lo pueda tocar con los dedos).

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La estupidez humana no conoce límites. Opciones:
a/ presentarse a Big Brother.
b/ dejarse atropellar por un coche de la policía (éstos pagan)
c/ sí su señóra está de buen ver, promocionarla en internet a través de web cam.

Todas estas opciones menos dolorosaa que la que escogió.
Anonymous alfons, @ 19 de mayo de 2006 9:38  
cada día el sol sale por el Este y se pone por el Oeste.
Siempre y cuando uno mire hacia el Norte, claro.

Respecto a lo del pobre idiota, supongo que estaría demasiado desesperado como para pensar que su plan tendría el final deseado.
Yo hubiera atracado un banco o me hubiera hecho traficante de polen, sin duda.
Lo más probable hubiera sido que me metieran en la cárcel, pero por lo menos conservaría todas mis extremidades.

Me gusta esa palabra: "cenútrio". Voy a buscar en la RAE a ver que significa.
Anonymous Antonimus, @ 19 de mayo de 2006 11:07  
Hay que ver lo que hace la desesperación humana... No, si los idiotas no se van a extinguir nunca, eso por descontado.

Uno cosa hay que reconocer; serà idiota, pero hay que tenerlos cuadrados para cortarse dos dedos a sangre fría (y que conste que no es un halago)

Y hablando de "automutilaciones" deliberadas, me viene a la cabeza cierta mujer que, para fingir un secuestro, se cortó el dedo meñique y se lo envió por correo a su marido pidiendo un rescate en nombre de los secuestradores... Total, al final la descubrieron. XD

Fins aviat!
Anonymous Arty, @ 19 de mayo de 2006 13:37  
antonimus, el este es el este, y el oeste es el oeste,mires de donde mires
Anonymous oscarini, @ 19 de mayo de 2006 13:42  
Un caso aun más extremo al que mencionas es del hombre que ahogado en deudas decide ponerle fin a su vida Y A LA DE SU FAMILIA, para que estos no tengan que soportar a los acreedores.

A algunas personas se les nubla la mente en este tipo de situaciones... y personas como esta las hay en todos los países sin importar la cultura...
Anonymous Maru, @ 19 de mayo de 2006 16:10  
No, no, pero en ese caso el que se suicida o mata a su familia es porque está desesperado y loco de atar. El que se corta dos dedos es porque es un "pillín" que quiere estafar al seguro, y créeme cuando te digo que esta actitud es muy común por estos parajes (aunque la gente normal no se amputa ningún miembro, ciertamente).
Anonymous jordisoler, @ 19 de mayo de 2006 16:15  
Jordi... tienes razón... la vena por donde fluye la codicia... es desbordante...

Hablando de otra cosa... me gusta mucho como escribes... y el matiz que le das a tu ideas... puedo preguntar a que te dedicas?

:)
Anonymous Maru, @ 19 de mayo de 2006 16:46  
Pequeño empresario, del sector de los transportes, puteado y amargado sin fin y al cual el blog le sirve como terapia para evadirse de la realidad laboral.

Gracias por el cumplido.
Anonymous jordisoler, @ 19 de mayo de 2006 16:52  
Recorcholis... pero que irreverencia... jajaja!

Pues yo me he alojado sin invitación alguna en tu blog... cual parásito que se alimenta de lo que escribes para evadir la triste pero necesaria "realidad laboral".
Anonymous Maru, @ 19 de mayo de 2006 17:29  
Be my guest!
Anonymous jordisoler, @ 19 de mayo de 2006 17:32  
Soberbio as usual.
La frase final, lapidaria: "Y una más de propina: qué curiosa la mentalidad del español medio, que a la que necesita pasta desesperadamente se decide indefectiblemente por estafar al que tiene más a mano "

Oh, cuanta certeza destilas, Santidad.

Ojo, que no pude comentar por hallarme llorando como un cenutrio, pero el del paranoico me encantó.
¿Está vivo?
Anonymous Capitán Fórceps, @ 19 de mayo de 2006 17:42  
Eso parece. Ahora mismo se baraja la hipótesis de que el tío del pelo cano fuera el revisor...
Anonymous jordisoler, @ 19 de mayo de 2006 17:47  
Está lleno de gente que estafa a la Seguridad Social simulando enfermedades para cobnrar pensiones vitalíceas, sin necesidad de amputarse extremidades (sin duda era un cenutrio).

Hay enfermedades creadas para ello.

P. ej., Fatiga Crónica. Manda cojones (existir existen, pero no son, ni mucho menos, todos los que están...).
Anonymous Raimon, @ 19 de mayo de 2006 19:35  
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