Medidas para Popularizar la Ópera

miércoles 21 de septiembre de 2005 1:31

Si la semana pasada el genial Quim Monzó me sorprendió desde las páginas de La Vanguardia con su noticia acerca de una ópera en la que los actores aparecerían sobre el escenario fumando porros, invitando además a los asistentes a que les acompañaran (en un intento de llevar a cabo la máxima transgresión posible dentro del mundo operístico), acabo de enterarme de otra medida novedosa que a buen seguro atraerá a un nuevo público a las representaciones clásicas. Como mínimo a las de Wagner, porque en el Gran Teatro de Ginebra han decidido incluir en el reparto de 'Tannhauser' a una estrella del cine porno. Déjenme que me explique: no se trata de convertir el escenario en una versión con música clásica de "Jovencitas Ardientes 4", al más puro estilo Calixto Bieito, sinó de incorporar a un profesional del ramo para una escena en concreto en la cual su depurada técnica puede ayudar a la representación.

Por lo que cuenta el artículo, en el primer acto del evento debe realizarse un baile en el que atraviese el escenario un actor disfrazado de minotauro, pero con una peculiaridad: debe aparecer en escena con su miembro viril bien erecto, y en tal posición debe permanecer mientras se pasee sobre las tablas ante el respetable. Teniendo en cuenta la dificultad de la empresa, el director de la obra ha decidido optar por los servicios de un actor porno reconocido, dado que (y cito textualmente) "garantizar cada noche una ausencia de fallos no era posible más que con un profesional". Interesante medida, añado yo, para ampliar el abanico de asistentes al mundo lírico. Es bien sabido que el mundillo de la ópera goza de un ambiente más bien cerrado, en el que cualquier curioso que intente acudir por primera vez a un Gran Teatro siempre es visto con un cierto recelo. La prueba la tenemos en el Liceo de Barcelona, donde las juventudes de la ciudad han invadido las representaciones usualmente copadas por parejas de una cierta edad ataviadas con chistera y abrigo de pieles, y lo han hecho ni más ni menos que en chanclas y bermudas. La cantidad de quejas al respecto que he podido leer durante el último año en diversos rotativos ha provocado que un servidor, no demasiado amante de Verdi & Co. y que jamás ha pisado un recinto operístico en sus 32 años de existencia, posponga indefinidamente la visita a tan magno lugar. Además, por lo que me cuentan los que han tenido el privilegio de asistir a alguna representación, como no te sepas de cabo a rabo la función y aplaudas en el momento justo, o como se te ocurra toser en plena exhibición de la mezzosoprano, los compañeros de fila te fusilan con la mirada y sólo con suerte logras evitar que te echen a patadas.

Visto lo cual no deja de tener su gracia el tema del actor porno. ¿Se imaginan a las viejecitas del palco admirando con sus prismáticos las buenas dotes del minotauro? ¿Y a sus acompañantes, poniendo una cara de pasmo tan estirada que termine por hacerles caer el monóculo y de milagro no les provoque el infarto de miocardio definitivo? Sólo en semejante tesitura podría ocurrir que el jovenzuelo que se les sienta al lado en pantalón corto y con barba de tres días deba dirigirles la palabra para informarles de la personalidad a la que están viendo en el escenario, repasando por el mismo precio el currículum del actor en cuestión. Si esto no logra revolucionar el mundo de la ópera, ya nada lo hará.

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Qué lejos, qué lejos han quedado los tiempos en los que la máxima transgresión escénica imaginable era poner a la Caballé a bailar la 'Danza de los Siete Velos'.

Peter Sellars puso a Don Juan a esnifar coca y comer hamburguesas, Calixto Bieito escenificó ahí en Barcelona el Ballo en Maschera verdiano en un urinario público con los miembros del coro sentados en retretes

Así pues, ¿alguna novedad?

Ah, y por cierto ¿alguien sería capaz de darme el nombre del tenor que cantará el papel principal, por ejemplo? ¿el del director de orquesta? ¿no? Entonces, amigo, posiblemente no estemos hablando (sólo, principalmente de) ópera...
Anonymous Jose Angel F., @ 22 de septiembre de 2005 0:56  
Tienes toda la razón. La ópera no es más que un pretexto (como siempre en este dichoso blog) para hablar de otras historias, pero como te veo aficionado al asunto, más vale que te acostumbres a estas "innovaciones", que me parecen que a partir de ahora van a estar a la orden del día. Sin ir más lejos, el tal Bieito acaba de presentar una versión de "Madame Butterfly" que, como decimos por mi tierra, 'Deu n'hi do"...
Anonymous Jordi, @ 22 de septiembre de 2005 3:18  
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